Blas García Carrión

Se ha criado en la Ribera, en Cubas, viviendo en una casa-cueva. De bien pequeño ya estaba trabajando junto a su familia las huertas. Han tenido toda su vida una relación especial con el río Júcar: regaban los campos, pescaban el cangrejo autóctono, nadaban y episodios no tan agradables como los ahogados en él. De Cubas nos relata la historia de la virgen, el frontón y el daño que provocaron las diversas riadas. También cómo se vivió allí la guerra, las posteriores represalias y anécdotas de los maquis de la zona.

Fecha de entrevista: 01/07/2021

Comarca: La Manchuela
Municipio: Jorquera
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1936
Género: HOMBRE
Entrevistador/a: Antonio Lucas (Producciones Bressol)

Blas García Carrión.

Entrevistador: ¿Qué año nació?

En Casas de Juan Núñez.

Entrevistador: ¿En qué año?

1936.

 

FAMILIA

Mi padre era de Cubas, de la Ribera de Cubas y mi madre era de Casas de Juan Núñez.

Entrevistador: ¿Y vivían en la Ribera de Cubas?

Cuando se casaron se vinieron y bueno, mi padre estaba aquí, mi madre se vino con él a la Ribera de Cubas y hemos vivido ahí pues toda la vida hasta que me ocurrió lo que digo de la mujer y me vine aquí ya, por eso, por no estar allí solo.

 

(Huerta)

TRABAJO HUERTAS

Pos todos los vecinos que había tenían su huerta, unos más y otros menos, pero era una ayuda para la casa, claro, la mayoría era para casa, pero a veces, si sobraba algo, se vendía en Casas de Juan Núñez, Madrigueras, un pueblo que hay ahí y en fin, los pueblecillos de alrededor, pero que nosotros prácticamente era para casa, lo que se cultivaba.

Entrevistador: ¿Qué tenían allí en la huerta?

Pues de todo un poco, allí había, se sembraban patatas, tomate, pimiento, judías y pepino en fin, de lo que se cría en una huerta prácticamente de todo. Sí, está, estaba muy abrigo aquello porque hace ahí un cañón, no sé si habrán pasado por ahí. Y claro, eso siempre hay 4 o 5 grados, menos o más, que en el llano, por ejemplo. Entonces la cosa, por ejemplo las lechugas, si en el llano salían en abril, allí en febrero o primeros de marzo ya había, tomates, pepinos, siempre iban por lo menos un mes antes que por fuera.

 

(Arquitectura - Casa-Cueva)

VIVIR EN UNA CASA-CUEVA

Pues teníamos dos habitaciones, el comedor, claro, entonces eso de los comedores no, no se usaba. Estaba la casa, había una cuadra para las caballerías, un pajar, una cámara para guardar el poco cereal, porque nosotros éramos muy pequeños, pues para ir sobreviviendo de eso. Y un corral con algún cerdo, gallina, conejos, lo que normalmente había en esos tiempos en los pueblos. Había gente que se dedicaba a picar en la roca para hacer habitaciones y normalmente, pos la mayoría de las viviendas que hay allí, tienen tanto en la roca como fuera. Tienen parte edificada y parte que lo picaban y hacían allí las habitaciones y eso, desde luego, es una cueva, pero es una maravilla. Sí, porque en este tiempo tú entras allí, siempre está fresco. Y en el invierno entras y nunca hace frío como está dentro del peñasco de la roca. Lo que pasa eso, que con el progreso de la vida pues la gente, los jóvenes, se han ido y los viejos se lo llevan allá el cementerio que hay, así que va quedando poca gente ahí.

 

(Escuela)

LA ESCUELA

Fui a la escuela 9 meses. Fui 2 o 3 meses, un año y luego 6 meses otro. Y lo poco que sé lo aprendí allí.

Entrevistador: ¿Con qué edad fuiste?

Pues 9 años, pero me cogía la escuela a 3 km de casa y entonces había por la mañana y por la tarde clase. Claro, íbamos por la mañana, 3 km andando, 3 a mediodía, 3 a la tarde y 3 a la noche, o sea, que eran 12 km todos los días. Luego entonces lo de la escuela era un poco relativo porque la gente con 6 o 7 años ya ayudaba a los padres en la huerta o en faenillas del campo, poco podía hacer, pero si no tenías otra cosa aunque fuera a quitar hierbas de la siembra o del zafranar o de lo que fuera, entonces la escuela estaba en segundo lugar. Y yo fui solo un año allí, con una maestra que había estuve 3 meses o así y luego fue otro maestro que era de Tobarra y era la madre, la profesora. Él era profesor pero no ejercía, y estaba casi desterrado del pueblo porque se había metido en política y como era por los años después de la guerra. Pero para mí era un buen hombre y el que nos daba la clase era el hijo, la madre era muy mayor ya, pero él sí, lo que aprendí lo aprendí con él y siempre me he acordado de aquel hombre porque lo poco que sé me lo enseñó él. Era un hombre que se le daba bien enseñar, eran unos relojeros de Tobarra, que luego pregunté y claro, me dijeron: Le quitaron el título por meterse en cosas de la guerra. Y siguió de relojero después. Pos el otro día se lo dije a uno, dice: No puedes ir a una maestra que viene aquí a Jorquera, dicen: ¿cuántos eran? La misma pregunta. Íbamos 70, con una maestra solo, 70 chiquillos, de 6 a 14 años. Allí todo iba revuelto y era al revés que ahora, ahora vas a primero, segundo, tercero. Entonces allí estaba catalogado al revés, entrabas como de cuarta categoría y el que iba primero, el que iba adelantando, pasaba a tercera, a segunda y a primera, los de primera eran los que mejor funcionaban en la escuela. Que yo, está feo que lo diga, pero en esos 9 meses pasé del cuarto al primero. Me gustaba estudiar. Yo venía de noche, me ponían unas lecciones, entonces para darlas luego de memoria porque entonces no era dar una explicación que habías comprendido lo que habías leído, sino que tenías que decir de memoria lo que te habías estudiado, palabra por palabra. Y me lo ponía, y claro, ya me costaba aprenderlo y me quitaba mi padre el libro porque lloraba y todo. Y no. Y bueno, que no me se daba mal estudiar, después ya cuando eso, a partir de los 10 años, ya al campo, de 14 me fui a una aldea a trabajar y después, pues buscándome la vida por ahí. Y en el campo seguimos, y en el campo he estado esta mañana.

 

(Huerta)

TRABAJO EN LA ALDEA

En Andalucía es un cortijo, en Valencia creo que o en Murcia una masía y aquí se llama una aldea. Una finca en el campo que se dedica al cultivo de la agricultura, lo que sea, normalmente el cereal o viña, pero allí donde yo me fui con 14 años yo iba con la ilusión de que iba a labrar ya con mula y como un hombre y me pusieron a guardar cerdos, que es lo que menos me ha gustado en mi vida y estuve dos meses y me volví a mi casa. Yo ya me ha servido de experiencia. Allí me pusieron, como digo, a guardar cerdos, me llamaban a las 5:00 de la mañana para que comieran, porque se sacaban los cerdos al campo a que comieran hierba y me llamaban a las 5:00 de la mañana para que antes que calentara el sol hubieran comido. A la que venía, me ponían a trillar porque se trillaba con la calor. Claro, entonces con trillo y mulas. Y a la que dejábamos de trillar, a las 6 o las 7:00 de la tarde, me iba otra vez con los cerdos hasta las 10:00 de la noche. Y no me morí porque Dios no quiso. Porque pasé las de Caín allí y a los dos meses estaba en mi casa. Estaba cerca de la carretera de Madrid, a 14 km de Albacete, cerca de La Gineta. Y no me podía venir con 14 años. Cómo me iba a venir a 50 o 60 km de mi casa, pero la primera vez que vine digo: ya, que Dios lo ampare a los cerdos, a los dueños, y a lo que hay por allí. Allí estábamos el dueño de la finca, bueno, no era dueño tampoco, era un arrendero, la tenía arrendada. Y entonces se usaba, tener allí o bien si el amo no era muy señorito y si no tenía 2 o 3 mujeres y hacían la comida para mulero, pastores, jardinero, nos juntábamos a comer 20 o veinte tantas personas allí, un comedor como de aquí allá. Allí hacían una comida normal, pues lo que se usaba por aquí: el cocido gazpacho, en fin, lo que se usaba por entonces y que es la comida más o menos, siguen igual, la aldea no, la aldea la gente se ha ido a vivir a la capital y alguien queda, pero muy poco.

De familia tenía un tío que tenía mulas, como entonces se labraba, aquí tenían la muleta que llamábamos. Entonces tenían hembras y machos, y criaban las mulas para la labor y para vender. Y él era el que cuidaba de la mula, la sacaba al campo, nacían y a los 3 años, las enganchaban a labrar y él, claro, cuidaba las madres, los padres y los pequeños hasta que lo vendían para la labor o lo usaban en la misma aldea. Ellos en aquellos tiempos si usaban, a lo mejor decían: el mulero, 40 kg de trigo y 40 de cebada para que engorde un cerdo, para claro, cuando esté en su casa y la familia pueda comer y pagarle el dinero, le pagaban muy poco. En aquellos tiempos, claro, la vida estaba que no, pero a lo mejor a un mulero le quedaban 40 o 50 pesetas al mes o 100 pesetas más la aniaga que decían entonces. Le daban el trigo y la cebada todos los meses, el trigo para que tuvieran pan y la cebada para los animales y los animales para ayudar a ver la cuche y panza. A mí me daban 20 pesetas al mes, y la comida, claro. Y ya digo, las horas que echaba con 14 años que tenía, así que ya digo.

 

TRABAJO CAMPO

Me volví a Cubas y ahí seguí, pues como en la casa era poco lo que había y sobraba, éramos otro hermano y yo, pues hacíamos la siega. Íbamos a segar a Guadalajara, Soria. Luego íbamos a Valencia, al arroz también, unas veces a segar el arroz y otras allí a la trilladora que había. Y luego la vendimia. En fin, la temporada esa, y luego, pues en la casa si salía por ahí, algún jornal se daba y si no, allí hacíamos la vida. Se concretaba uno lo que había. Lo que pasa es que, yo lo añoro claro, son muchos años y tanto ha cambiado la vida. Se lo dices a los jóvenes y les parece que eso no tiene importancia, pero yo añoro mucho aquellos años, tan familiares que con lo poco que había y venía un día que no podían salir los hijos, aunque estuvieran casados, que al padre vamos a ir con el padre, claro, todo el mundo se concretaba a vivir en su pueblo. Alguno había que fueron a otro sitio, y llegaba la fiesta aquella ilusión, todo el mundo junto y ahora no más que, yo que sé, los móviles y estás a lo mejor con la familia y hay 4 y los 4 están con el móvil allí. Y dicen que no estamos solos, pero ahora la compañía es el móvil. La mayoría de la gente, el móvil y el móvil y a ver el WhatsApp y a ver si llamo y a ver.

 

(Pesca - Río)

RECUERDOS DEL RÍO: PESCAR

El primer recuerdo del río. Pues, los primeros recuerdos, primeros, primeros, es que había un pescado que le llamábamos luina, no lubina, luina. Y eso estaba fenomenal. Asado lo cogía y había unas trampas, nosotros le llamábamos nasones. Y eso se ponía ande no había mucha agua y estaba corriente y aunque el pescado tenía la costumbre de ir todas juntas ahí y una detrás de otra y había veces que cuando entorilaban en una trampa de esas a los mejor iban y cogían diez kilos dentro de la trampa de pescado de aquel, y luego echaron el lucio y desapareció, la luina desapareció, el barbo desapareció, el cangrejo autóctono que había. No queda de lo que había, no queda nada.

 

CANGREJO AUTÓCTONO

El cangrejo autóctono era, a mí no me gusta, porque yo si me caigo al río, aunque no me muero de hambre, aquello que había el barbo y la luina aquella sí me gustaban y además me estaba muy bueno. Pero luego el pescado no me gusta, pero ese cangrejo, todo el mundo que lo comió dice que era una maravilla, a la par de esto que hay ahora. Si esto es como si echara ahí una tabla y la fría y está chupando, esto no, allí de los habitantes de allí, pos raro era el que no tenía su caña y se iba a pescar, particularmente los domingos, y había, como en todos los sitios, quien se las buscaba sin trabajar y ese pescaba todos los días, pero sí se usaba mucho,

 

EL RÍO JÚCAR

Luego el río, una cosa de la que más me acuerdo, no sé si está bien o mal, pero es que estaba limpia el agua y limpia las orillas. Se cortaban los árboles para hacer, por ejemplo, el olmo se cortaba para hacer las varas de los cargos; el chopo se cortaba para techos de casas; la caña se cortaba y se aprovecha. Bueno, sí, estaba limpio total. Tú te asomabas por un cerro de arriba y veías el río de orilla a orilla limpio. Ahora te asomas por arriba y ves una enmarañada allí, una cosa verde y otra seca, que ni ves río ni ves nada. Entonces te asomabas al río, nosotros claro a la puerta, tú a beber agua, bebíamos del río. Tú ibas a la huerta a trabajar, te tendías allí, bebías del río. Pero es que a 2 metros de profundidad, tú veías los peces cómo se movían de limpia que estaba. Y ahora, si bebes agua del río, te mueres.

 

(Regadío)

REGAR LAS HUERTAS

Las regábamos a pie, o sea, ahí va una acequia y esa acequia tú abrías una hijuela que se llamaba, iba una regadera que había por las orillas del huerto, y allí va abriendo bocaera. Sí, en Valencia he visto regar así, nada más que mucho mayor, a manta, sí. Él sabe, hay una fábrica de luz en Moranchel y de allí de la fábrica salía el agua. Antes venía de allí de una presa que había y luego por la guerra hicieron esa central y claro, tuvieron la obligación de dejarnos el agua que teníamos para regar. Porque claro, eso inundaba, pero les obligaron a dejar un canalón para que hubiera agua para las huertas que se regaban. Con aquello que nosotros éramos el último de la toma aquella y regábamos, pos cuando los demás se habían hartado de regar, no había orden nada más que el que pasaba por su huerta el primero, pues regaban cuando quería, y nosotros, que éramos los últimos, pues bien de noche o a mediodía o cuando podía.

 

CENTRALES HIDROELÉCTRICAS

Si eso eran empresas que había y a lo mejor hacían 2, 3, 5, 10 fábricas de esas no solo en este río. Sí, no estaba Iberdrola, estaba en aquellos años, esa la hizo Hidroeléctrica Española. Y claro, eso era lo que costaba de hacerla. Después pasaba el agua, molía una turbina y esa es la luz. El agua no se pagaba nada, seguía su curso por el río y esa era la potencia, la luz más limpia y más barata que existía, porque no costaba nada, ni había que poner carbón ni había que poner nada. Pasaba el agua por aquí, salía por ahí en el paso, se le hacía funcionar la turbina y de ahí salía la luz y solo costaba si había 3, 4 trabajadores allí para controlar que hay un poco, le daba luz a los pueblos, le daba a Albacete, le daba hasta a Madrid. Yo creo que llegaba alguna como esa que hay por Cofrentes o por ahí.

 

REGAR CON AGUA DEL RÍO

Hay una presa allá en el río y sí, ahí se coge el agua, esa presa estaba para servir de agua a los dos cauces del río a la derecha e izquierda. Y hace 30 o 40 años nos las quisieron quitar, dicen que eso no estaba legal y que no se podía coger el agua esa del río. Y tuvimos suerte. Era la Confederación Hidrográfica. Tuvimos suerte que aquí antes de la guerra hubo un alcalde y de los archivos que habían en el ayuntamiento, yo creo que cuando la guerra cogió lo que le gustaba y se lo guardó, y cuando vinieron a decir que ya no podíamos regar más, sacó los archivos como que Felipe VII, no sé qué rey, siendo Chinchilla la capital como es ahora Albacete, no sé si tendría rango de capital, pero era donde estaba y pasó por ahí el rey en un traslado que hacía de Valencia a Madrid, o de Madrid a Valencia y se quedó en Chinchilla y ahí acudió un regidor que había aquí porque este pueblo tiene mucha historia, aunque ahora no vale un pepino, e hicieron un acuerdo como que de las aguas del río no se podía quitar a los regantes ni una gota. Sacar tu por tu cuenta del río no, pero lo que había de antes y estaba firmado como de por vida, esas acequias tenían que seguir dándoles el agua.

 

MUJERES EN EL RÍO

Había que iban siempre y otras, cuando iba el agua por la acequia, sacaban de la acequia y lavaban allí, pero abajo en la huerta, o se subía con cubos a las casas, que algunas ya habrás visto lo altas que están de la carretera, pues con dos cubos se subía desde la acequia, se llenaba arriba de la pila y se lavaba. Y entonces las duchas no estaban tan apretadas como ahora. Cuando llovía te duchabas y hasta otra vez que llovía ya estabas arreglao.

 

(Río)

NADAR EN EL RÍO

Sí, en verano la piscina era el río, en sitios que no había mucha profundidad. Pues allí se bañaba la gente. Y luego ya, cuando yo tenía 20 años y eso ya no, pero antes en pelotas, ahí a lo mejor los vecinos estaban arriba en la casa y abajo había como una playeta allí, ibas y veías ahí los tíos bañándose en pelotas.

Entrevistador: ¿Le enseñó alguien a nadar?

Pues no, porque a mi padre le daba miedo el río y cuando me bañaba casi a escondidas de él y a fuerza de no tener miedo. Allí, en la presa de la Bella. Allí, a lo mejor, ahí de agua 6 o 7 metros, claro, hay un embalse que es para las acequias que hemos dicho y yo me tiraba, teníamos la huerta que pega a la presa, aunque pasa que nosotros, claro, regábamos de arriba y era la última de la otra acequia, pero allí en los 6 o 7 metros, yo cogía correntilla así carrera desde la vuelta y me he tirado, me lanzaba lo dentro que podía.

 

(Muerte - Río)

MUERTOS EN EL RÍO

Que claro después piensas, digo si hay un tronco abajo. Alguna vez se dio el caso de tirarse alguien y no salir y estar clavado en una rama de un árbol que había, claro, hay veces que venían inundaciones y arrancaban árboles y se quedaban en el fondo del río y allí se pudrían y hubo casos, se dieron dos casos, se contaban. Claro, no salía, no salía, vieron salir sangre, miraron y estaba clavado en el árbol. Era peligroso, luego hacía alguna corriente, había remolinos que a mí me cogió una vez uno, digo: ya estoy arreglado, me cogí dando vueltas por debajo de agua, me sacó en medio del río, era una salida de una acequia, porque la acequia esa tenía unos ladrones que decíamos así vulgarmente. Era unos desagües para cuando venía lleno y eso que se entraba mucha más agua, a la acequia de la que podría llevar, si habrían esas compuertas para que se desahogara por allí y por eso decían unos ladrones. Y me cogió uno de esos, estaba bañándome por donde salía, es que normalmente siempre echaban de sobra agua y por eso los ladrones tenían un tope, que al ir de más rebasaba por ahí al río y a mí me cogió, entonces salí para el medio del río dando vueltas con el agua. No me ahogué porque me gustaba el agua y no me atorollé y salí cuando me dejó ya un poco tranquilo, saqué la cabeza y me volví, pero que si me atorollo un poco...

 

AHOGADOS EN EL RÍO

En lo que yo me acuerdo, se han ahogado en el tramo ese de Cubas a aquí, 6 o 7 personas. Alguno que se echó y no sabía nadar, otros que se tiraban como digo y se dieron un golpe, queda medio atontado y ya no te sale. Y hubo un caso allí a bajar las cuestas de ahí hay una aldea que se llama Alcozarejos al bajar la cuesta, poco más abajo había una familia que vivía en la otra parte del río, en 3 o 4 casas que hay, no sabrás de cuenta, ahora están hundidas ya. Y vivían allí, tenía una huerta en este lado y era ahora por este tiempo. Pocos días después de ahora. Y bajaban por la tarde a la huerta y tenían, con cañas se habían hecho como una balsa para cruzar el río y cruzaban por allí y cogían, patatas, tomates, lo que fuera y para el camino de la huerta. Porque claro, porque si no tenían que dar una vuelta de 14 o 15 km. Y tenían un chiquillo de un año. Y claro, en este tiempo de la calor vinieron por la tarde, se les hizo de noche en la huerta y llevaban un cesto o dos de tomates y lo que habían cogido. Llegaron a la barca, claro, de noche. Y cogió la mujer, no, cogió el marido y tirando de la cuerda, cruzó a la otra parte del río para cuando estuviera allí volver la barca a la mujer, a la otra parte y subirse en ella. Y entonces el marido pasarlas. Y cuando, claro, oscuro del todo, está allá, pos sí, ya puedes tirar, tiró y tiró y tiró y cuando llegó la balsa allá no había nadie. Se ahogaron los dos, la madre y el hijo. Se ve que el chiquillo se cayó, tenía un año, y la madre se tiró a cogerlo y se ahogaron los dos y tuvimos que estar haciendo guardia 4 días creo que fueron, con 4 noches, con cuerdas poníamos luces en el río. Y a los 4 días salieron en la presa esa que digo, salió el chiquillo y a las 2 horas o así la madre. Y luego otro aquí en Jorquera, otro más arriba, otro se fue y se ahogó ahí por Cofrentes. Lo que yo me acuerdo. Se ahogaron 6 o 7.

 

NADAR LAS MUJERES EN EL RÍO

Las chicas entonces no se bañaban, entonces estábamos más apartados que ahora. Ellas, sí, algunas, se juntaban 2 o 3 amigas, se bañaban en la acequia, en sitios que sobrepasaban ellas el agua y se bañaban allí. Pero entonces espérate, que ibas al baile, venía la suegra alumbrando con la linterna detrás, por si les hacías algo.

 

(Virgen)

LA VIRGEN DE CUBAS

Había, dentro de lo poco que hay allí, había una fiesta muy importante que era la Romería de la Virgen. La Virgen se la traen el domingo más próximo al 20 de Abril, se la traían. Y luego se la llevaban el 22 de Mayo. Entonces, cuando venía había fiesta, pero era un día, pero cuando iba, había 3 días de fiesta y allí se juntaban a lo mejor 4000 o 5000 personas. Todo eso que está la Iglesia en el frontón, eso que hay más ancho y para abajo, eso lo que cogía de gente. Como le tenían devoción a la Virgen y acudían de todos los pueblos de alrededor, de Albacete,  de Valencia y venía mucha gente ahí. Y aún siguen viniendo, no como entonces, pero hace dos años, antes de estar la pandemia allí, lo que cabía de gente, todo eso. Por la devoción, porque dicen que hizo milagros la Virgen. Una vez se cayó uno por ahí por el puente ese al lado del puente que hay aquí en Jorquera abajo y no se mató, un chiquillo. Otra vez dicen que uno se lo atropelló un par de mulas con el arado y todo y no lo mató, y 2 o 3 cosas de esas dicen que era milagrosa. Eso lo dejo por lo que sea, eso cuenta la historia que la Virgen apareció allí, en Cubas. Había una higuera y dicen que un día se encontraron con una Virgen allí al lado de la higuera y se la trajeron, no sé si de aquí a Jorquera o a una ermita que había por Puente de Torres más bajo de Valdeganga. Y a los pocos días la Virgen estaba allí otra vez y se la llevaron y a las 3 veces ya le hicieron la ermita allí y la dejaron allí. Y ya digo, está allí 11 meses y 1 aquí.

 

(Juegos)

EL FRONTÓN

Por ahí es que había mucha afición a la pelota. De hecho profesionales no, pero de aficionados fueron campeones de Castilla la Mancha 2 o 3 años. Y no los mismos. En 10 o 12 años fueron campeones de Castilla la Mancha de aficionados, los de Cubas. Que un año ganaron, bueno un año de los que ganaron, se enfrentaron a la de España para campeones de España y jugaron con Alicante y les ganaron, y después les tocó con los vascos y allá no… Allí se acabó ya la historia. Y aún sigue habiendo afición a la pelota, claro, ahora ya nada, porque no hay gente joven, pero de gente de aquí que vive en pueblos de al lado suelen ir sábados, domingos a jugar a la pelota.

Entrevistador: ¿De dónde viene esa afición?

Pues yo no lo sé, una afición de yo, desde que me acuerdo, y mis antepasados se acordaban igual, eso a lo mejor viene la afición de cuando los romanos o los moros o yo qué sé, porque hay de mis abuelos y eso y ya estaba la afición desde que ellos se acordaban. El vicio que había a la pelota, que a lo mejor no te lo crees, pero estaban jugando, cuando digo eso que eran campeones que jugaban bien, bien, y la gente así en el invierno se ponía adentro de pie, mirando para afuera cómo le daban a la pelota. Una vez le pegaron un pelotazo a un hombre y le echaron un ojo de fuera. Así es que ya ve que cabeza habría para si te están tirando piedras, ponerte delante. Era la pelota y claro, la raya de donde tenía que pegar la pelota estaba por encima de la cabeza, pero si una va más bajo, que se le va la mano, claro, cuando te daban el cuerpo, pues no te hacía mucho, pero aquel le pegó en  el ojo y perdió el ojo, bueno un pelotazo, de hecho.

 

(Río) (Transporte)

TRONCOS POR EL RÍO

Algo se dijo, pero de muy antiguamente, no, desde que yo conozco, mi padre y eso no, no, no, no. Había, hombre, alguna vez se echó un tronco, algún tronco, porque se cortaban nogales, que eran muy grandes. Sí, sí, donde se cortaban, las orillas no estaban bien para sacarlo pos se transportaba por el río hasta donde había un sitio llano para poder tirar mejor del tronco y sacarlo, porque en aquellos tiempos ahora es muy fácil, pero entonces a brazo troncos que a lo mejor pensaban 800000 kg., pues no se podía sacar por un sitio aunque tuviera el río 3 metros abajo. Y entonces, en esos casos sí. Algún tronco de esos de nogal, de eso sí me acuerdo yo de alguno, pero así utilizar el río para lo que se cortaba transportarlo, no.

 

(Catástrofes naturales)

RIADAS

Sí, recuerdo varias. Recuerdo. ¿La primera? Que fue en el 41. Que llegó a la carretera en varios sitios, a la carretera misma que hay ahora por un puente que hay. Se inundaron las 5 o 6 casas que cogen al lado del puente, se inundaron las casas. Y por aquí y por las últimas casas de la Ribera también llegó a entrar en algunas. Y luego vinieron riadas más pequeñas, entraba en la puerta y luego en el 82 sería, cuando se llevó la presa de Tous. Entonces sí vino, que llovió y cogió mucha tensión y cayó mucha agua y entonces entró por ahí de los afluentes, cañadas que llamamos nosotros, claro, se recoge el agua y entraban por un lado y por otro y se inundó por ahí y llegó al mismo sitio que llegó aquella. Eso se llevaba tierra de las puertas, árboles. Esa última que digo. Luego había lucios de esos que echaron después en el río y luego habían muerto en la huerta. Claro, se subió tanto de nivel que aquello fue una anécdota: estaba, había sequía y empezó a llover y habíamos estado cogiendo rosa del azafrán por la mañana y nada, pues se pone para llover, a ver si lloviera, había que sembrar el cereal, si lloviera a ver si. Madre mía, empezó a llover y llover toda la tarde y la noche, pero a mares y yo, déjalo, déjalo que llueva, cuanto más llueva mejor, a ver si se cala la tierra. Y el peñasco, por los peñascos esos que hay en Cubas caía como una catarata ya casi por todo. Y a las 5:00 de la mañana o por ahí las 4, las 5, subió un hermano mío que ahora vive en Casas de Juan Núñez, pero entonces vivía allí, y estábamos, nosotros nos habíamos acostado en una habitación de esas picadas, parece que era más seguro por si caía alguna piedra. Y sentimos llamar, la mujer, mi mujer tenía un oído que oía andar una hormiga. Dice, está llamando, están llamando. ¿Pero cómo van a llamar, ni quién va a salir con lo que está lloviendo hoy? Sí, están llamando, sal a ver, que están llamando desde la carretera, están llamando. Salgo y era mi hermano, ya entonces llovía menos. Dice: ¿que estáis acostados? Digo: claro, ¿qué vamos a hacer a estas horas? Dice: pues el agua está en la acequia, digo, la acequia está siempre, dice, pero la del río que rebasa la acequia ya, dice si está llegando ahí a la casa de Tomás, una casa que había abajo. Ande vivíamos nosotros. Y dice, la casa está entrando ya, digo, madre mía y lo que está cayendo aún del peñasco. Pues esto hoy, allí cargamos con la miaja de un pan o dos que había en las casas y lo que pillamos para salir por allí, que había un camino que subía a los llanos un poco más adelante y allí nos juntamos la mayoría de la gente de la Ribera. Nos subimos allí a la vuelta que llamamos nosotros y desde allí bajábamos de vez en cuando a medir el nivel del agua. Y claro, iba subiendo, subiendo, había 2 o 3 merenderos que hicieron en la puerta y salieron con el río para abajo. Llevaba aquello un ruido, tanta agua y con los árboles que arrastraba y todo era un, un ruido de miedo, claro, los árboles tropezaban en los que quedaban y unos los arrancaban, otros, el golpe más tanta agua como pasaba entonces eso y de noche. Llamaba, yo cuando salí y dice que estaba aquí el balamigo que había del agua, digo esto, aquí morimos y aparecemos por Valencia o por allá.

 

(Guerra)

LA GUERRA CIVIL

Pues muy mal, muy mal, pero bueno, yo creo que era en general, porque claro, la guerra lo destruye todo. Más luego, para colmo, que hay, que le echaba la culpa a las bombas y los cañonazos que se calentó la atmósfera estuvo 3 o 4 años que no llovió casi nada y no hubo cosecha y entonces había un hambre, que te morías de hambre allí. No había nada para comer y si alguien tenía algo, te daba una fanega de trigo a lo mejor en mayo para aliviarte y en junio la tenía al coger la cosecha. En estas fechas mismo le tenías que devolver de 60, pagarle 100. Pero claro, el padre que tenía 3 o 4 criaturas, o 6, o 7, como se llevaba en aquellos tiempos, muriéndose de hambre, pues le pidieran lo que le pidieran, no tenía más remedio que. Y mal estaba la Ribera, pero había huertas y patatas,  tomates, judías, pepino, en fin, aún cogías algo para comer. Tal como patatas y eso guardabas para el año. Pero en los pueblos y capitales que no, no había nada ahí y la miseria que quedó de la guerra, yo creo que aún lo pasaron, en los pueblos se pasó mal, pero yo creo que en las capitales aún se pasó peor. Había más, lo que pasa es eso, que había quien a lo mejor pos vivía un poco mejor, nosotros lo pasamos mal porque éramos 6 en la casa y dependías de lo poco que cogías del campo, y si no llovía. Pero teníamos allí una tía de mi padre, un tío mejor dicho, él era el tío, ella. Y se portaron muy bien con nosotros, éramos críos pequeños. Ellos en aquellos tiempos vivían desahogados y tenían pero para comer sí. Y algunos días pues nos daban un trozo de pan, o la merienda, alguna cosilla, y luego cuando yo ya tenía 12 o 13 años, pues con el hombre que tenía un par de mulas y una tierra, ya me iba a la huerta y le cavaba, le sembraba, me pagaba algo y fueron años duros.

 

(Posguerra) (Hambre)

POSTGUERRA

La verdad que entre la guerra y luego los años sin llover fueron 2 o 3 años seguidos y se pasó muy mal, que yo me acuerdo un día por el mes de mayo que nos levantamos, mi padre y mi madre, con 6, con 4 críos y no había nada, nada, nada, para comer nada. Te enfrentabas al día, y al otro, y al otro, y no había nada, y nos fuimos a la huerta. Y rebuscamos habas que, claro, se sembraba de todo un poco y las habas se había pasado la temporada ya pero fuimos a rebuscar de las que había secas para comernos los granos porque no había otra cosa. Y mi madre fue a Casas de Juan Núñez, como era de allí, y los padres estaban ya solos y labraban también un poco y se trajo 30 kg de cebada que le dejó su madre, bueno, se los dio, mejor dicho. Para molerla allá y hacer pan para comer de aquello. Y años que no llovía, que la cebada no tenía casi harina y hacía la torta, no la molía porque si no se desperdiciaba mucho. Entonces te comías aquello cocido y qué hacía mi padre, él mismo no podía comer de aquello, le dolía el estómago, un disparate. Íbamos a pescar, bueno iban, yo era un crío, y cogían luinas de esas que he dicho y como no había aceite ni nada, las cocían allí con agua, si no pues tan buena, así cocía, le echas un poco de sal y están buenas. Eso era ya un manjar.

 

REPRESALIAS DESPUÉS DE LA GUERRA

No sé qué decirte porque, claro, había de los dos bandos. Yo no sé si es porque era tan pequeño o porque dentro de los dos bandos no había las manías que hay ahora. Y de hecho, yo me hice mayor, me casé y yo no sabía quién era de derechas ni de izquierdas. Aquí todo el mundo nos juntábamos, todo el mundo se hablaba, todo el mundo colaboraba cuando había que hacer alguna, porque los caminos se arreglaban sin cobrar nadie un duro, allí colaborábamos igual unos que otros. Y yo ya digo, yo no supe después ya cuando vino la pelotera esta, entonces ya no que es de izquierdas, no, ese no que es de derechas, no sé. Ya empezó a distanciarse la gente.

 

LA TRANSICIÓN

Después de la transición es cuando digo que empezó las manías, pero es lo que iba a decir, sin quererme meter en política, que el político sea del lado que quiera, lo que más se está haciendo es enfrentar a los unos con el otro, y eso a mí me revienta, yo me da igual, cada uno es libre de tener las ideas que quiera, pero cuando empiezan a enfrentarse en “y tú más que yo y yo más que tú”, y me revienta, porque el político que fuera como Dios manda, del color que sea, pero yo creo que lo que debía hacer es de unirnos y tratar que las personas nos lleváramos bien todos. Pero, es así.

 

MAQUIS

Sí, oí hablar. Y de hecho, un suegro de mi hermano tenía una aldea, como hemos dicho antes, y tenía que buscar gente para sedar y luego trillar la era. Y se le ofrecieron 3 o 4, sin conocerlo, iban por allí, que los maquis y eso, claro, estaban en el monte, como yo digo, unos iban para acá, otros para allá, escondidos de noche o de día. Y se le presentaron 3 o 4 para si quería que le segaran y por muy poco dinero. Él pues aprovechó. Era, tenían más tendencia de izquierdas, pero bueno, no se metía con nadie ni era nada, por idea que la ha visto en la familia, pero que no se metió, bueno. Y los cogió y estuvieron el verano, luego se quedaron en la era y luego después un tío mío era el pedáneo de la Ribera y dice: hay noches… Este hombre se hizo una casa en la Ribera que está sola antes de entrar en lo que es la Ribera a mano derecha, la habrás visto allí si te has dado cuenta, y se hizo esa casa y compró la huerta e hizo la casa. Hay noches que se oye ladrar el perro y se oye como gente por la carretera, entonces no había luz ni mucho menos en la Ribera, en la calle, ni dentro de la casa, que alumbrabas con carburadores o candiles, a veces hasta de petróleo.

Un día venía mi madre de Casas de Juan Núñez y estaba nevando. Como vivían allí sus padres pues iba de vez en cuando con una muleja que tenía mi padre, pues cogía y se iba allí, y unas veces montá y otras andando, llegaba a las Casas y venía. Se vino más pronto porque empezó a nevar y entre medias de las Casas y la Ribera se encontró un hombre allí, dice que con un gorro y un chaquetón puesto. Salió a ella. Dice: ¿hay por aquí una aldea que le llaman el Sabinar? Que esa aldea, se llama eso, o se llamaba, ya la hundieron. Y ella asustada perdida dice: voy a escape que mi marido me está esperando por ahí delante, que vivimos ahí abajo, en la Ribera. Y el hombre vio que se asustó ella y no le dijo nada más, se quedó bueno a los pocos días lo enganchó allí la Guardia Civil a 3 o 4. Había una cueva que en tiempos de hace 150 años, a lo mejor había una bodega allí, y había una cueva abajo para conservar el vino. Y en aquella cueva se ve que acabó la siega y allí estuvieron viviendo. Alguna vez ha faltado un cordero a fulano, ha faltado un cabrito de mengano, han aparecido las tripas en el barranco, no sé cuál o no, que fueron cogiendo datos y los cogieron allí. Eran unos panaderos de Villarrobledo y en la guerra habían matado a alguien. Y estaban con los maquis esos por ahí. Y ahí vinieron y este hombre ni le pidió cuentas ni le pidió na. Y cuando se lo llevaron le dijeron, vente tú también. Pos claro, por ser cómplice de ellos. Y luego nos contó que él, cuando se dieron cuenta que era un don nadie, un pobre hombre que se aprovechó de aquella situación porque a lo mejor recogió la cosecha con mucho menos dinero, pero cuando se pasó los otros se quedaron amagados allí y entonces, como le dice vente, a lo mejor hasta le amenazaron. Sí, y aunque sé, el caso es que se los llevaron. Dice, y un día o no y otro día otro y otro día otro desaparecieron los 3 de la celda que estaban dice, estábamos allí y teníamos el váter lo teníamos en un bote allí para hacerlo los 4 en la habitación y aquello venían y lo sacaban cada día. O sea que sí hubo maquis, sí. Y más que nada, estaba más metido para acá, para la sierra esta de la parte de Requena, ahí y el Herrumblar, y para allá entonces, ahí sí.

 

(Fotografías)

FOTOGRAFÍAS

Esto sí puede estar en la Ribera porque claro, ahora al fijarme en la fecha. En algunos sitios ande pasaba la carretera por la huerta hicieron acequia de cemento y esta es una de esas, sí. Y aquí veo unas banquetas que llamábamos nosotros para que no te pudieras caer en la acequia. Bueno no te pudieras, si quieres por entremedias te podías caer, pero sí, esto sí está por allí sí.

 

(Arquitectura - Cuevas)

CUEVAS DE LOS MOROS

En Cubas ahí por allí, por dónde está la Iglesia, porque no habrás tenido en cuenta, pero hay muchas, las llaman cuevas de los moros. Pero yo creo que eso de los moros no han de ser, yo creo que eso debe ser más antiguo, es que no hay nada escrito ni referente a esas cuevas. Yo por lo menos no lo he podido encontrar y me gusta leer y la historia más, pero de las cuevas. Hay quien dice que subían con escalas porque entonces había animales salvajes y para librarse. Yo mi opinión es que la tierra llegaba a esa cueva, igual que ahora hay habitaciones en las viviendas que hay, cuando pasen miles de años, pues la erosión se va llevando tierra y eso se quedará colgado, que de hecho uno vive 4 días y yo me acuerdo de casas que había arriba y se han hundido y ya ves allí la cueva, muy cerca de la tierra, pero que ya está fuera del nivel que entonces. Yo pienso que eso eran unos habitáculos que había ahí, que hubiera fuera algo o lo picaran y vivieran ahí. Pero lo que sí es una cosa muy rara que con los años que eso tiene y aún ves madera ahí que no, que están aguantando. Y adobes de alguna, una pared de adobe que aún aguanta. Y eso no sé los moles, pero lo que sí sé es que cierto no son los años que eso tiene, pues yo pienso que por eso digo que llegaría una versión de la que hay es que era para librarse de los animales y cogían una escala, dicen que ponían una escala, se subían, recogían la escala y estaban seguros de personas y de animales. Pero yo pienso que es más fácil que el terreno y el río llegará más alto y ellos se hacían su caseta fuera o picado en la cueva, pero a nivel de, y allí vivían, pues tendrían sus puertas como ahora. Y claro, la gente empezó a decir las cuevas del moro, como los moros estuvieron por aquí, que unas veces tenían este pueblo y otras lo perdían. Y las cuevas del Moro, pero yo creo que eso debe de ser de mucho antes de los moros.

 

(Regadío)

LA ACEQUIA

Sí, las acequias, sí. O de los árabes o de los romanos, porque aquí por el puente ese, cruzan que son obras que no tienen importancia. Pero si te das cuenta, tienes muchísimas para los años aquellos. Hay una acequia, esta que va a La Recueja, para darle riego a lo que da la vuelta al pueblo. Pos sí, hicieron un caño que dicen, un túnel a nivel de la acequia y cruza de aquel lado que está el río al cañón este que pasa por este lado. No sé si habrá 50, 60 o 100 metros, no creo. Y eso por lo que dicen los que pasaban a limpiarlo se ve que está a una altura que tienes que ir agachado para limpiarlo y van de culo de cara pa adelante y de culo para atrás con el cubo del mantillo ese que va dejando el agua abajo. Y dicen, cuentan, que lo empezaron porque en medio hay un escalón que se ve que tiene como 30 cm o así, y dicen que empezaron por las dos partes y se juntaron allí y por eso ahí hay un poco de desnivel. Pero aunque ya ves, si eso es verdad, claro, quién lo sabe, pero ya ves, si eso es verdad como en aquellos tiempos, diez o a lo mejor 2000 años, se organizaban para venir a juntarse en el medio. Y por ahí están pasando el agua, que las puertas estas que se ven desde ahí desde el hotel ese que están haciendo ahí, esas huertas que se ven ahí abajo la riegan con eso.

 

(Fotografía - Arquitectura, Casas Cueva)

FOTOGRAFIAS CASA-CUEVAS, CATÁSTROFES

Sí ha sucedido 3 o 4 veces. Y no había ningún muerto, por eso se le tiene, también es parte de lo que se le tiene tanta fe a la Virgen. Un cuñado mío, vivían los suegros en el segundo puente que hay bajando Ribera abajo, en las casas de la margen derecha del río. Y se hundió la casa. Cayó un peñasco, se llevó toda la casa entera. Y se quedaron en las habitaciones que había picás. Y no le pasó nada a ninguno. Que de hecho ya la dejaron y se fueron a vivir a otro sitio. Otro caso que ahora es el pedáneo de allí. Tenían la casa, les cayó allí un trozo de, les hundió, un trozo de casa, y tampoco les pasó nada a ninguno. Y antes contaba mi padre que un tío de ellos, viviendo allí al lado, no sé si os habréis dado cuenta, hay una casa rural que está muy bien gobernada, que se llama Alhasara, o algo así, esa era la casa de mi abuelo. Y a continuación, más abajo, vivían los que contábamos antes, las familias se quedaban todos unos cerca del otro, los hijos. Y vivía un hermano de mis abuelos. Y estaban una noche cenando, cayó un peñasco y hundió la casa entera. Chafó la sartén, contaba mi padre, chafó la sartén y no mató a ninguno. Pero es que a los 5 o 6 días buscando allí para cargo todos los utensilios que lo poco que tuvieran lo pilló y buscando allí, porque ellos ya se fueron a vivir a Bormate a una aldea que hay, y dicen que a los 4 o 5 o 6 días encontraron las jaulas de 2 perdigones chafás y los perdigones vivos.

Mi padre contaba eso de su tío. Se fueron a vivir a Bolanche, queda una familia claro y los que quedan son nietos de aquella gente. Pero que dicen que pasó eso, o sea que había 2 o 3 derrumbes de peñasco, pero hasta la fecha y esos días que digo de la romería de la Virgen, que se juntan miles de personas, y nunca ha pasado nada. Luego 2, 3 veces han caído piedras en escala, habrá alguno, pero no ha ido más allá de una escala normal. Claro porque no te agarra ninguna bien si te coge pero bueno, que claro, la gente le tiene devoción a la Virgen, por eso, porque dice que aquí han ocurrido milagros que, yo que sé.
 

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