Juan Francisco García López

Juan Francisco García López nació el 13 de noviembre de 2026 en Balazote aunque estuvo muy vinculado a Pozohondo. De vocación sacerdotal, antes de partir como misionero a Brasil, siendo párroco de Pozo Lorente, promovió la organización de grupos del pueblo y de Villavaliente para acudir todos juntos a la campaña de la vendimia en Francia, facilitando, de este modo, una emigración de carácter estacional, ya que cada año se desplazaban para trabajar en la recolección y regresaban a sus localidades al finalizar la campaña. Su labor contribuyó a favorecer y mejorar los desplazamientos laborales en una época en la que este tipo de emigración constituía una importante fuente de ingresos para las familias.

Comarca: Monte Ibérico-Corredor de Almansa
Municipio: Pozohondo
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1937
Entrevistadora: Ana Blanch Orfila

PROYECTO: “ALBACETE, TIERRA DE EMIGRANTES”

JUAN FRANCISCO GARCÍA LÓPEZ - BALAZOTE - POZOHONDO

TÍTULO – CRÉDITO:   00:00:48

P: Bueno, pues…, buenos días Juan Francisco.

JFGL: Buenos días.

P: En primer lugar, quiero darte las gracias por acceder a esta entrevista para el proyecto que estamos llevando a cabo desde el Instituto de Estudios Albacetenses, que se llama “Albacete, tierra de emigrantes”. Es un proyecto que está enmarcado dentro del programa del Archivo de la Palabra. El Archivo de la Palabra tiene como finalidad la recopilación y la información que hacemos, fundamentalmente oral, es decir, a través de entrevistas y de conversaciones con las personas, y que tiene un fin que es que sirva de fuente para investigación y para estudio de aquellas personas que lo necesiten. También, busca recuperar y conservar lo que es el patrimonio inmaterial de la provincia de Albacete.
Entonces, pues nada, en este marco yo te agradezco este rato que nos vas a dedicar.

JFGL: No, por mi encantado de compartir una experiencia, que pienso que fue interesante e importante en aquel momento ¿eh?

P: Claro que sí.
Si quieres empezamos por un…, de alguna manera que te presentes, que nos digas tu nombre completo, cuándo naciste, dónde, que nos cuentes un poco recuerdos que tú tengas de tu niñez y de tu infancia y un poco que nos hables de tu familia, más que nada para que se te conozca un poquito.

IMAGEN Nº1:    00:02:26

JFGL: Ya. Bueno pues, soy Juan Francisco García López, nací en Balazote y mi madre me decía que fue en sábado a las 2 de la madrugada y el 13 de noviembre de 1937.

P: Muy bien. Hace ya años ¿no?

JFGL: Pues date cuenta, el mes que viene voy a cumplir los 87.

FAMILIA - EDUCACIÓN:   00:02:44

P: ¡Madre mía! Que bien. Y ¿qué nos puedes contar de Balazote?, de las vivencias que tú tenías de niño. 

JFGL: Bueno, Balazote es un pueblo eminentemente agrícola, tiene algo característico porque está muy cerca de Albacete y ha habido una evolución económica de Balazote ¿no? En mi tiempo eran las habichuelas, hoy son más los ajos, ¿no?
Mis padres eran agricultores, realmente trabajaban en el campo. Mi madre Ascensión, mi padre Francisco y vivían de la agricultura. Fuimos siete hermanos, tuvieron mellizos, murieron tres y fuimos adelante cuatro, soy el mayor y algo característico que a mí ha marcado mi vida es que mis padres siendo agricultores del campo, normales, pues trabajadores, había una idea que no sé ¿por qué? ellos pensaron siempre que la mejor herencia que podían dejar a los hijos era la formación y educación que nos dieron. Y lo intentaron. Que era extrañísimo ¿no? De tal manera que cuando yo me fui al seminario, ya con casi 14 años, a mi padre le decían: “pero Paco… ¿tú estás bien?, ahora que Juanfra te puede empezar a (traer) a un jornal”. Ellos no sé ¿por qué? y ha marcado nuestra vida, la educación. Y ha sido la mejor herencia. Yo me fui al seminario. Mi hermana que entonces era lo que podía hacer, hizo corte y confección que es lo que había para las mujeres, te estoy hablando de los años 40, 40 y tantos ¿no? Un otro hermano hizo formación profesional porque vio que los estudios no le iban, en la parte de construcción de albañilería y el hermano menor que estudió medicina y realmente fue la herencia que nos dejaron, que ha marcado toda nuestra vida y esto sí que lo tenemos que agradecer todos los hermanos a mis padres. La mejor herencia que podíamos dejarles es su educación y formación que no lo entendían en aquel tiempo, ni la misma familia.

TRABAJO - AGRICULTURA:    00:05:07

P: Porque los niños, bueno niños, en el momento que ya alcanzaban cierta edad directamente pasaban a trabajar ¿no?

JFGL: Sí, por ejemplo, date cuenta, si eran agricultores y también pues entonces se dedicaban a lo que era la recría de animales ¿no? Yo, por ejemplo, pues fui a coger habichuelas. Teníamos ¿eh?, una yegua (riendo) y una burra, yo salía al campo y era el recrío, ese de estar así, y luego llegaba la Feria de Albacete y se vendía ¿eh? pero así. Y yo pues he trabajado en todo eso ¿no? Y entonces vivíamos del campo, se vivía bien, pero tenías que trabajar.  
Y luego en el 50 que fue cuando mis padres ya, dejaron el pueblo y se fueron a la aldea de El Rincón en Motilleja, eran aniagueros ¿eh? y realmente, fuimos allá y estuvimos en varios sitios y realmente vivían del campo y ahí trabajaba todo el mundo.
Yo, por ejemplo, en el verano pues he ayudado, he sido trillador, he sido ayudante durante…, cuando venía el verano y en otro momento también había algo importante como parte de este trabajo: el aniaguero un poco era el que se encargaba de la finca, y venían sobre todo los segadores ¿eh? y se les daba el pan. A lo mejor venían 40 o 50 segadores ¿no? y entonces en mi casa se les daba el pan, y ¿sabes cómo se hacía?, pues daros cuenta, mi hermano, el hermano (inaudible 09:44:03) él amasaba y yo me encargaba del aquel horno: calentar el horno, limpiar el horno, meter el pan y un día sí y otro no, cocinábamos una saca de harina y daos cuenta, ¿sabéis cuál era la ventaja?, la ventaja que teníamos era la siguiente: el dueño nos daba un kilo de harina y nosotros dábamos un kilo de pan y normalmente de un kilo de harina sale sobre uno trescientos de pan, y esa era la ventaja económica que teníamos. Y éramos encargados, por ejemplo, mi hermano, ya digo, amasar en una artesa enorme que había y yo era toda la parte de lo que era el horno, o sea, calentarlo, barrerlo, meter el pan, sacarlo…, y normalmente el pan se les daba a los trabajadores que venían. Hemos hecho todo esto y era una manera de colaborar.
Y luego también, otra parte que había, por ejemplo, eran las gallinas. Mi hermana (sonriendo) y mi madre si tendrían más de doscientas gallinas y eso era así, la parte que tenían. Ellas todas las semanas iban una vez, en una tartana que tenían, al pueblo y dejaban docenas de huevos que era ¿eh?... Y luego también los animales, los cerdos. Había un gorrinero, que era de cuenta de ellos, y ellos pues criaban y recriaban, mataban. Y así un poquillo era entre todos, colaborábamos, eso, lo que los padres querían para nosotros.

P: Todo esto que estás contando, ¿ocurría en Balazote o ya en Motilleja?

JFGL: Ya en la aldea, en la aldea.

P: En la aldea de Motilleja.

JFGL: En el 50 mis padres dejan Balazote.

ESCUELA:    00:08:31

P: Ya. Y estando en Balazote ¿fuisteis a la escuela allí?

JFGL: Sí. Yo fui a la escuela, además recuerdo al profesor don Ulpiano. Íbamos juntos niños y niñas. Íbamos todas las etapas desde que empezábamos hasta que salíamos.

P: De todas las edades. 

JFGL: Todas las edades ¿eh?, entonces no había…, no, no, eran todas las edades. Y también era una locura, realmente, como aquel hombre podía estar con nosotros. Y, sobre todo, yo recuerdo una cosa: era muy cercano, nos conocía y conocía a nuestras familias y nos acompañaba a todos ¿eh? yo tengo un recuerdo de don Ulpiano, el maestro del pueblo.

RELIGIÓN:   00:09:17

P: ¿A qué edad?... porque has dicho que te fuiste al seminario, tú eres sacerdote...

JFGL: Sí.

P: …, que no lo has mencionado, ¿a qué edad te fuiste al seminario?

JFGL: Yo me fui al seminario que iba a cumplir los 14 años.

P: ¿Y te fuiste desde Balazote o te fuiste ya desde…?

JFGL: Estando en Balazote por ejemplo…, Balazote entonces pertenecía eclesiásticamente a Toledo, pero como mis padres estaban trabajando aquí, ya en Albacete, yo me vine al seminario de Albacete. Un primo hermano mío que se fue, él se fue a Toledo, a Talavera al seminario menor y yo me vine aquí a Albacete ¿eh? Y yo entré en el 51. Empezamos en Hellín, que entonces la diócesis se crea en el 50 y ya en el mismo 50 Tavera, el señor obispo empezó el seminario. Y fue en Hellín

IMAGEN Nº2:    00:10:15 

en una casa que había “La Baraja” y ya en el segundo año en el 51 que yo entré, las monjas de La Enseñanza cedieron una parte y allí empezamos el curso.

INFANCIA – JUEGOS:  00:10:30

P: Muy bien. Y estando en Balazote ¿tienes recuerdos de jugar? o ¿ibais a la escuela, después ibais a ayudar a las familias?, ¿había algún ratico en que los niños jugaran?, o…

JFGL: Sí, estaba el grupo, la pandilla de amigos, las pandillas jugábamos ¿eh?, realmente era todo mucho más simple ¿no?, pero sí, teníamos momentos de juegos, de recreo. Jugábamos pues a las bolas, a las canicas, los “rompes” que entonces era ¿eh?... el fútbol también. Por ejemplo, también en Balazote, había lo que se llamaba los jóvenes de Acción Católica, y estábamos, diríamos los menores que era la infancia que nos acompañaban y también teníamos momentos ¿no? Había un espacio en donde, en la parroquia era un salón de juegos, de encuentros, momentos también ya más culturales ¿no?: teatro, o de clamar poesías, o sea que había. Y luego, por ejemplo, también estaban los monaguillos, que en la puerta de la iglesia había unos árboles y cada uno teníamos un árbol al que cuidábamos (inaudible: 12:21:04) y cada uno tenía uno. Yo recuerdo, todavía voy, ahora ya lo han cortado, pero yo me acuerdo de mi árbol que yo lo cuidé cuatro o cinco años.

EMIGRACIÓN:       00:12:00

P: Madre mía, ¡qué interesante! (sonriendo). Bueno, vamos a pasar Juan Francisco al bloque ya del tema nos ocupa que es el tema de la emigración. ¿Cómo o en qué momento empieza el tema de la emigración en tu vida? Eras ya sacerdote imagino ¿no?

JFGL: Sí, sí, ya, claro.

P: Explícanos un poco dónde vas destinado como sacerdote y cómo nace tu historia como acompañante de los emigrantes.

JFGL: Yo me ordené el 29 de junio del 63. La primera parroquia fue Yeste, vivía en Yeste, allí había tres sacerdotes y atendíamos, porque Yeste es grande y tiene un montón de aldeas ¿no? y atendíamos. Yo atendía la parte de Tus que son Los Baños, Moropeche y Majada Carrasca ¿no? y allí pues esa inquietud de estar con la gente. Yo estuve allí unos cuatro años. La segunda vine ya a la parte más de aquí de Pozo Lorente y Villavaliente, y son pueblos eminentemente manchegos que es la agricultura y nosotros, un grupo de sacerdotes pertenecíamos a un   Movimiento llamado Movimiento Rural que era sobre todo acompañar a la gente de nuestros pueblos que es el campo. Y ahí teníamos la preocupación en todo ¿no? pero sobre todo la vendimia, la gente que se iba a Francia. Era algo temporal, pero que realmente queríamos estar, la conocíamos, como acompañar a las personas. Y luego, por ejemplo, yo iba a Pozo Lorente y me di cuenta que llega el mes de septiembre sobre todo por la Virgen, el día 8, por ahí y en el pueblo solo quedaban las personas mayores, los abuelos y los niños. La gente, hombres y mujeres que tenían posibilidad, y jóvenes se iban a la vendimia. Era algo temporal, y entonces

CONDICIONES LABORALES:  00:14:08

nos preocupa cómo se hace, qué hacen y cómo se van. Y entonces, por ejemplo, (inaudible:14:16:48), porque realmente nosotros intentábamos ¿eh?, yo intenté estar con ellos, acompañar, estaba cercano. Y una cosa que pretendíamos ¿eh? tener muy claro: que nadie se fuese sin contrato de trabajo, porque a veces se iban. Había grupos que se iban, pero que nadie se fuese sin contrato de trabajo.

P: Sin contrato iban desprotegidos totalmente.

JFGL: Sí, sí, totalmente. Llegaban allá y la gente que conocían se iban en grupos…, pero lo fundamental que nadie saliese si contrato.
Después la parte burocrática. Normalmente, de pasaportes y demás se tenían que ir a Albacete. Entonces, intentamos que ya se fuese a los pueblos y así se agilizase y se hiciese toda la parte burocrática, de pasaportes de todo lo que había que hacer.
Y luego también, otra cosa que intentamos es el transporte directo, es decir, trenes especiales que los llevaran hasta la frontera, que a veces no tenían, y entonces sí, y esto sí que se fue consiguiendo. Y entonces, por ejemplo, esto lo trabajábamos, pero yo tenía…, el ver cómo eso se hacía. Y a partir de aquí, que lo fuimos consiguiendo y nos preocupaba como estaban allá y por eso yo ¿eh? el hecho de irme ¿no?
Daos cuenta que conseguimos transporte directo desde aquí hasta la frontera y daos cuenta, la gente que iba a ganar un alivio para parte del año se llevaba de todo, mira: se llevaban lentejas, se llevaban (riendo) arroz, llevaban los fideos…

P: Para la alimentación, para no tener que gastar allí dinero.

JFGL: … para el alimento sí, para la alimentación, para no gastar allí, llevarse todo de aquí ya y, daos cuenta algunas llevaban hasta patatas, daos cuenta lo que eso suponía de llevar cargado ¿no?
Entonces, llegabas allá. Bueno, se consiguió que hubiera transporte directo y llegabas a la frontera.

EMIGRACIÓN - SANIDAD:   00:16:14

La parte de salud también, porque había una revisión en la parte de la salud, y esto a veces, es vergonzoso, por ejemplo, esto lo he vivido yo. Llegabas a la frontera, pasabas la aduana, y entonces allá en la parte médica, la parte ya francesa, en una sala grande nos poníamos en fila los hombres y ¿sabes cuál era el reconocimiento médico? que eso hay que decirlo ¿no? Llegabas allá, te ponían en fila, y decían: “bájese los pantalones” una fila, la parte del médico, pasaba, y a quien le parecía miraba un poquito las partes, estas así, ese era, vergonzoso. Y hasta que conseguimos que desde aquí ya se fuese con el reconocimiento médico hecho.

P: Y ¿qué llevaban?, alguna acreditación, alguna documentación conforme habían pasado una revisión médica…

JFGL: Sí, sí.

P: …, y que estaban sanos y no tenían ninguna enfermedad ¿no?

JFGL: Sí, sí. Simplemente, si es que llegabas allá, y era un salón grande, una fila tremenda, tú te bajabas los pantalones y el médico pasaba y ese era el reconocimiento médico.

P: Pero me refiero, tú estás comentando que buscabais que el reconocimiento médico se llevara hecho desde aquí.

JFGL: Es decir, evitar ese momento allá.

P: Y entonces, con la documentación, eso ¿les valía allí en Francia?

JFGL: Sí, sí. Claro. Una vez llegabas allí, ya estaba hecho.

P: Muy bien

JFGL: Es decir, como aquí en principio no se hacía, nos lo hacían allá. Si tú desde aquí ya llevabas acreditación de esto, pues ya no tenías que pasarlo.

VENDIMIA - VIVIENDA:   00:17:38

P: Claro. ¿En qué parte de Francia ibais a vendimiar Juan Francisco?

IMAGEN Nº3:    00:17:42 Temporeros en Béziers

JFGL: Nosotros íbamos en la parte sur, o sea la parte de Béziers, o sea la región de Montpelier ¿eh? concretamente era un poblado pequeño que se llamaba Pailhès ¿no? Realmente eran grandes terratenientes agricultores. Normalmente…, nosotros en concreto íbamos un grupo de unas diez personas.

P: Diez personas.

JFGL: Sí

P: Y ¿os ibais todos juntos? O cada uno…

JFGL: Sí, normalmente sí. Era la época en la que se salía…, eran las cuadrillas que íbamos y se salía…

P: Estas personas ¿todas eran de Pozo Lorente?

JFGL:  Eran de Villa Valiente y de Pozo Lorente. Más de Villa Valiente. Era un grupo de los muchos que salían ¿eh?, simplemente. Y luego, llegamos allá y realmente en la primera, la parte de Béziers allí la alimentación además dependía de nosotros y ¿cómo llegamos allá? Pues hay sorpresas ¿no?
Mi experiencia, llegamos allá, un gran terrateniente, estamos allá la cuadrilla unas diez personas, alojamiento. El alojamiento era, yo creo que voy a decir un pajar, lo habían limpiado, habían puesto una cortina en el medio y en una parte íbamos a estar los hombres y en la otra las mujeres. Realmente, nos extrañó porque no esperábamos eso porque nos hablaban de que había alojamiento, un alojamiento digno, decente. Y bueno, pues al llegar allí, la gente, todo el mundo extrañado.
Y hablamos con la gente porque al estar allá: “mirad, esto no es lo que nos han dicho y entonces, ¿os parece que reclamemos?” y esta es la situación: “no, pues ya que estamos aquí, a ver si nos van a decir”, “no, no, tenemos derecho”. Efectivamente, reclamamos. Y al lado había dos casas sensacionales que después de reclamar nos dieron las casas.

P: O sea que…

JFGL: Y allá estuvimos. Es verdad que en una estaban los hombres y en otras las mujeres ¿eh? pero luego teníamos unos espacios donde se cocinaba, donde comíamos, era algo digno y decente, no un espacio, creo que era un pajar que lo habían limpiado, le habían puesto una cortina, a una parte los hombres y a otra las mujeres y dijimos que no, que por ahí no entrábamos.
Digo un poco como estaba la situación, que no era todo lo que prometían. Y si no reclamabas pues, realmente, tenías que tragar. 

P: Pero bueno, reivindicasteis…

JFGL: Sí, sí.

P: …eso y lo conseguisteis.

JFGL: Sí, sí. Simplemente la casa que nos habían prometido, y de hecho estaba, eran dos casas que estaban allí al lado.

P: Has comentado que ibais un grupo de diez ¿ibais solo hombres? o ¿ibais hombres y mujeres?

JFGL: No, no. Mujeres. Hombres y mujeres. Daos cuenta, por ejemplo, que las personas que tenían una posibilidad y que podían, iban a la vendimia e iban tantas mujeres como hombres, todas las personas que podían, iban matrimonios y si tenían un hijo ya mayor iba también.

P: O sea, podía ir el matrimonio también. Los niños no iban.

JFGL: No, no. O sea, había grupos que iban también los niños ¿no? e incluso iba alguien que cuidaba de los niños, pero nosotros, en nuestro grupo en concreto que íbamos, éramos todos adultos. Solo un matrimonio que llevaba una hija ya mayor de unos 18, 19 años.

P: Que también trabajaba ¿no?

JFGL: Qué trabajaba, se iba a trabajar. El que iba allí iba a trabajar. Entonces ya estuvimos allá y luego fue…, te digo un poquito…

EMIGRACIÓN - EXILIO:    00:21:23

JFGL: Fue interesante también, la experiencia de la convivencia de los que estaban allá. Fue una manera de contactar y convivir con españoles que estaban allá. Normalmente, eran del exilio que se habían tenido que ir. Y fue un buen encuentro. Convivíamos con ellos ¿eh? en el día a día. El pueblo, en Pailhès era una población que tenía unos 500 habitantes, (inaudible 22:21:49) con un terrateniente. Y entonces, fue también muy buena la convivencia ¿no? y se extrañaban, por ejemplo, cuando ellos pensaban que íbamos allá, sabían que iban muchos españoles, conocían estar así, y yo tengo como anécdota un poquito, cuando se enteraron que yo era el sacerdote, me decían: ¡Madre mía!, como estará la España de Franco que hasta los curas se tienen que venir a trabajar”, (riendo) yo les explicaba que no, que pretendíamos otra cosa, pero la mentalidad de ellos era… Ese aspecto fue muy bueno en convivencia.

EMIGRACIÓN - TRABAJO:   00:22:24

P: Y ¿os encontrabais también con grupos de gente que iban a la vendimia de otras partes de España? 

JFGL: Sí, sí, sí. Nos juntábamos.

P: Sí, de otros lugares.

JFGL: Sí. Te quiero decir, otro aspecto por ejemplo: nosotros teníamos allá como apoyo un sacerdote de la diócesis de Albacete, Ricardo Monteagudo, se secularizó y ya ha muerto, que él estaba de capellán de emigrantes en Béziers, y entonces para nosotros fue un punto de apoyo y un enlace, porque normalmente los domingos no se trabajaba, y si se trabajaba por la mañana a la tarde la teníamos libre y entonces aprovechábamos con Ricardo, que era el capellán de emigrantes,  momentos de encuentro de los distintos grupos de españoles que estábamos en la zona. Sobre todo, íbamos más los jóvenes ¿eh?, los mayores que querían también y eran momentos de encuentro: de presentación, de dónde veníamos, dónde estábamos, qué estábamos haciendo, cómo nos trataban, como era el trabajo, si teníamos alguna reivindicación y también, o sea, propuestas de cómo mejorar esa estancia de españoles que viniesen después. Era otro punto importante ¿no?, ese trabajo que teníamos allá de encuentro. Nos encontramos…, había mucha gente, sobre todo de Andalucía y manchegos es lo que más encontramos.

VENDIMIA:      00:23:52

P: Y hacíais solamente la vendimia ¿no?, lo que era vendimiar.

JFGL: Sí, solo la vendimia, la vendimia.

P: No hacíais otro tipo de recolección.   

JFGL: No, no, no. Era la vendimia. Normalmente esta primera, en la parte sur de Francia era de unos 20, 25 días, máximo un mes ¿eh?

P: ¿Tú vendimiabas como todos?

JFGL: Sí, sí, o sea, mi experiencia…, yo iba como un trabajador ¿eh? También allí conocí a sacerdotes españoles que iban solo como capellán, o sea, acompañando a otros grupos, no trabajaban, visitaban. Pero yo, realmente, iba… Y yo lo que aprovechaba, precisamente, al atardecer, terminaba, salíamos, ya tenía transporte a disposición: visitaba grupos, nos encontrábamos, pero yo iba como un trabajador más.

P: Muy bien. ¿Cuánto tiempo estabais en Francia?

JFGL: Normalmente, ya te digo, la primera vendimia sobre los veinte días, veinticinco, máximo un mes, esta era la primera. Y hay lo que llamamos una segunda vendimia, que era la marítima, y era en la parte litoral, en la parte de Burdeos. No todos los que iban a la primera vendimia pasaban a la segunda. Concretamente, nuestro grupo un año sí que hicimos la primera y la segunda, que era otra experiencia distinta. Cambiaba primero el espacio, la manera. La segunda vendimia, nos fuimos, terminamos la primera, ya lo teníamos todo arreglado y entonces el transporte normalmente se hacía en un autobús y la segunda vendimia en la parte de Burdeos (inaudible: 26:06:22) allí ya por ejemplo nos daban de comer. Eran pequeños propietarios, normalmente recibían…, íbamos un grupo y fuimos unos seis o siete y estábamos en una familia cuatro y en otra familia otros cuatro, cerquita ¿no?: dormíamos en la casa de ellos, comíamos con ellos. Era algo totalmente distinto, ahí sí que cambiaba y otra experiencia ¿no? Y esta solía durar también unos quince días o por ahí. En realidad, un mes, mes y pico los que iban a las dos vendimias.

P: Porque de la una os ibais directamente a la otra ¿no?

JFGL: Sí, sí, terminar la una, ya estaba todo preparado e íbamos a la segunda.

P: Muy bien. Y ¿cómo era un día normal y corriente?, desde que os levantabais hasta el final del día.

JFGL: Normalmente se madrugaba, era temprano ¿no? La vendimia era ocho horas ¿eh? Si echabas alguna hora más extra te la pagaban, y luego, por ejemplo, se tomaba café, allí la comida era a las 12’00h que antes alguien del grupo ya se había retirado y ha preparado la comida, comíamos, teníamos de máximo hora y pico, dos horas de descanso y a la tarde sí que terminábamos antes.

VENDIMIA - TRABAJO:    00:26:55

Entonces tipo de trabajo: en la primera en la parte sur en Béziers había gente, los vendimiadores y luego había otros, había con unos capachos grandes donde se iba depositando la uva vendimiada y había una persona que iba acoplando todo eso y luego esos capachos se llevaban a un tipo de remolque que había, que era un poco así. Ya te digo, normalmente, se terminaba, descansabas, aprovechabas la parte de la tarde, el anochecer, el contacto con los moradores de allá, sobre todo de origen español y ya te digo los domingos sobre todo a la tarde era lo que más dedicábamos a este encuentro con la parte más joven, conocer un poquito, encontrarnos.

P: Se os permitía…, ¿teníais tiempo y podíais hacer un poco de visita?, pues no sé de desplazaros a Montpellier o de ir a Narbona.

JFGL: A Montpellier no llegamos a ir.

P: No llegabais a ir. Estabais…

JFGL:  Ni a Béziers tampoco. Era más los poblados cercanos (inaudible: 28:33:45) y allí ayudaba mucho este capellán, Ricardo Monteagudo que estaba allí ya y tenía un grupo, un equipo que ayudaba y colaboraba en transporte y demás, que es lo que teníamos.
Y en la segunda vendimia, teníamos también …, era distinta, comíamos, la alimentación la daban ellos y también allí había menos y yo me encontré allí en la parte con muchos andaluces y también teníamos este contacto entre nosotros mismos.

VENDIMIA - POZO LORENTE:                                  00:28:40

P: Juan Francisco, tú ¿por qué decides acompañarlos al final?

JFGL: Vamos a ver…

P: Al principio comentas que desde el Movimiento Rural procurabais atender todas las necesidades o problemas que pudieran tener, para que se fueran con un mínimo de condiciones, ¿pero en qué momento tú decides?, es decir: “me voy con ellos porque así…” 

JFGL: Vamos a ver, yo estoy en el pueblo, en contacto con el pueblo y llega ese momento en que, digamos, las fuerzas vivas, las personas con jóvenes y matrimonios que nos juntábamos se van ¿eh? entonces allí ¿qué te quedabas?, era sí la escuela y los abuelos que es los que se encargaban, las personas mayores. Entonces, digo, la preocupación era no solo prepararles el viaje, sino también cómo es ese viaje y como trabajan, porque después había como una continuidad. Durante el curso aquí había grupos quien quería, les proponíamos, era el Movimiento Rural que nos juntábamos, nos encontramos y había una continuación en el trabajo ¿no? Entonces, es preparar el viaje, cómo es el viaje, cómo trabajan y a la vuelta hay una continuidad. Es una propuesta que se hace sobre todo a jóvenes y a hombres y mujeres del Movimiento Rural y hay un acompañamiento durante el año ¿no? Y entonces, realmente, la preocupación es ¿qué hago aquí durante todo este tiempo? ¿no? También, por ejemplo, la suerte que los compañeros sacerdotes, este tiempo que yo estuve fuera, me sustituían en la celebración de la eucaristía en el pueblo donde estaba o de entierros o cualquier otra actividad pastoral que hubiese. O sea, que también yo iba con el consentimiento de los compañeros del arciprestazgo que me sustituían. Era también, estábamos de acuerdo, era un trabajo que, de una manera u otra, todos participábamos y era conocer este momento que era importante para el pueblo, para las personas del pueblo porque era como un complemento a la economía del año.

ECONOMÍA:     00:30:44

P: Porque con esos ingresos, ¿les servía para mejorar?...

JFGL: Sí, sí.

P: … o ¿les servía para vivir?

JFGL: No, vamos a ver, les servía para vivir y para mejorar. Realmente, o sea…, digamos, en el pueblo entonces funcionaba mucho el trueque, o sea, me das y te doy, por ejemplo, en peluquería y demás, había contratas y era en especies como se pagaba y la parte de dinero era ahí, eran unos ahorros que vivían, era mejorar la vida y también ir ahorrando.

INFANCIA:       00:31:19

P: Muy bien. Has comentado que los niños se quedaban ¿no? porque al ser una emigración estacional…

JFGL: Sí, sí…

P: …me refiero temporal, que no era como cuando una familia se va definitivamente, que busca o que debe arraigarse a una nueva tierra, una nueva comunidad y que tienen que integrarse en esa comunidad, entonces imagino que se iba toda la familia. Pero en el caso que tú me cuentas, los niños se quedaban con los abuelos.

JFGL: Sí, normalmente, bueno salvo…

P: Los abuelos se hacían cargo de los niños.

JFGL: Sí, sí, sí.

P: Y eso era ya normal ¿no?

JFGL: Sí, sí. Era normal, estaba muy integrado. Además, yo pienso que era un apoyo económico para toda la familia ¿eh?, familia digo, adultos y también para la gente joven y era parte, y de aquí nuestra preocupación es que los pueblos se quedaban despoblados porque la gente que realmente…, estaba la catequesis de niños ¿no? pero volvías y se podían…, pero la parte de jóvenes y adultos es que se iban, te quedabas solo y entonces era una manera ¿eh? de acompañar y ver también…, e intentar mejorar, o sea, todo el proceso de la emigración temporal a la vendimia de Francia.
Y, realmente, hay que admitir que fue una ayuda económica grande para muchos de nuestros pueblos. Es que era un trabajo que era eminentemente temporal, ya digo máximo mes y medio y que ayudaba. 

P: Y cuando la gente regresaba…,

JFGL: Sí, sí.

P: …, volvían …, cogían su trabajo, reanudaban su trabajo

JFGL: A la vida normal, a la vida normal.

P:  A la vida normal, pero continuaban trabajando en otras cuestiones, como la recogida de la habichuela o…

JFGL: Sí, sí, en lo que tenían. Era como un paréntesis importante, o sea, que ayudaba económicamente a las familias y era temporal, eso estaba claro.

P: Muy bien.

EMIGRACIÓN – VENDIMIA:   00:33:09

P: Juan Francisco ¿cuántos años estuvisteis así?

JFGL: Vamos a ver, yo me fui dos años a la vendimia y luego el tercer año, me acuerdo, era en el 72 yo estaba en Pozo Lorente y en el obispado me dicen que tengo un traslado, y que el traslado lo tengo que hacer cuanto antes, y entonces ya ese año estaba todo preparado (inaudible 35:20:40) mi padre sí me acompañó, él fue también y un hermano mío también ¿no? entonces yo como ellos estaban dentro de todo lo que era acompañar, entonces concretamente en el 72 yo ya no fui y entonces preparé el traslado y a la vuelta de la vendimia yo enseguida de Pozo Lorente fui trasladado a la parroquia de San Roque en Tobarra ¿eh? Esto fue en el 72. Yo tenía todo preparado, en el obispado me dicen que era bueno cuanto antes y entonces durante la vendimia yo preparé el traslado y a la vuelta ya hice el traslado a la parroquia de San Roque de Tobarra.

P: Y el grupo que se iba y que emigraba ¿cuántos años estuvo así aproximadamente?

JFGL: Normalmente…,

P: Yendo a la vendimia a Francia

JFGL: Había, normalmente, había gente que…, varios años, te hablo de la experiencia de los años que yo fui. Pero es que todos los años había gente que se iba varios años, mientras podían se iban a la vendimia nacional. Y esto era una constante realmente. Y luego también, por ejemplo, ya había cuadrillas que ya más o menos responsables que tenían, o sea, desde aquí y relación en Francia que eran los que coordinaban sobre todo que fuesen en grupo, que fuesen con contrato, pero familias que fueron muchos años, no varios, muchos años a la vendimia. Mientras se tenía fuerzas y energía era una salida que era temporal y una ayuda importante para la vida de la familia.

SANIDAD – ASISTENCIA MÉDICA:  00:35:07

P: Muy bien. Y una pregunta, estando allí, si alguien se ponía enfermo o alguien tenía algún tipo de accidente laboral, ¿había asistencia médica? ¿se podían recuperar y reincorporarse después y continuar vendimiando o ya los sustituían y tenían que regresar a sus casas. ¿Cómo era esta situación?

JFGL: Realmente al ir ya con un contrato legal, entonces ya estaba la parte de accidentes y demás ¿no? y entonces realmente estaba garantizado en esto sí, no había problema ninguno. Normalmente la gente aguantaba. Tenía que ser algo muy grave, muy grande para que realmente, parases de trabajar. Y normalmente, como digo, como ibas ya legal, con un trabajo de trabajo, el contrato de trabajo quiere decir que ibas ya legal, ibas con todo incluido: trabajo, accidente, seguros, todo estaba incluido. De ahí nuestra insistencia de que nadie fuese sin contrato de trabajo, precisamente para prevenir estos posibles accidentes o lo que fuese.

TRABAJO - VENDIMIA:    00:36:14

P: Muy bien. Y…, o sea, todos los que ibais, hacíais lo mismo ¿no?, imagino, el mismo trabajo de ir a vendimiar…

JFGL: Sí, sí, era la vendimia ¿eh?

P: Y, ¿de quién dependíais?, ¿de algún…?, ¿de alguien de allí de Francia? o…    

JFGL: Sí, normalmente, vamos a ver, siempre en cada grupo había como un responsable ¿no? y estaban los contactos de allá y había gente, por ejemplo, que fue varios años con el mismo patrón ¿eh?, que había una relación y durante el año pues siempre había relación: «¿vais a venir?, ¿no vais a venir?, vamos tantos…» y luego en el pueblo estas personas que lo sabían, que hacían un trabajo muy bueno, pues ya se preocupaban: «¿te vienes?, ¿no te vienes?, ¿cómo vas a venir? ¿cuánto tiempo?, ¿cómo vamos a salir?», o sea que realmente siempre había…, estas personas responsables aquí, que hacían un trabajo muy bueno porque coordinaban tanto aquí como allá.

P: Entonces el trato recibido, ¿fue bueno?, ¿era bueno?

JFGL: Vamos a ver, en general sí, en general sí. Había cosas, ya te digo, a veces, como el caso del alojamiento, que reclamas…, y a ellos les interesaba ¡claro! porque si en plena vendimia un grupo se te va…, había una urgencia. Normalmente sí, el trato también…, y la gente de aquí iba a trabajar, ya te digo, la única preocupación era cuantos más días y cuantas más horas mejor. Y realmente…, pero generalmente sí.
También es verdad, era diríamos el sistema es algo distinto, estamos tan cerca, pero en el trabajo hay una diferencia, lo había, date cuenta que te estoy hablando de los años sesenta y tantos ¿no? y realmente y sí y la gente como iba a esto a veces pues pasaba lo que sea, aguantaba lo que fuese porque lo que quería era eso. Y luego pensaban: «son unos días que tenemos que pasar como sean».

P: Claro.

JFGL: Pero se procuraba que las condiciones fuesen lo mejor y lo más dignas posible, esto sí.

P: Juan Francisco has comentado que la comida iba a cargo vuestro, la teníais que preparar vosotros y demás. ¿Qué se preparaba?, cuando se paraba o ¿las mujeres tenían que irse antes a preparar la comida?, o ¿se preparaba cuando parabais todos?

JFGL: Normalmente, en la primera parte, en la parte del sur de Béziers sí que realmente iba por nuestra cuenta, normalmente, pues a lo mejor se preparaba…, si íbamos ocho o diez se preparaba…, entonces una de las mujeres a lo mejor iba, preparaba y nosotros sustituíamos el tiempo, el trabajo o echábamos algún tiempo más por ella ¿eh? y luego normalmente se comía juntos. Preparábamos así y comíamos juntos.

P: Muy bien.

JFGL: Y ya te digo, en la segunda parte, en la vendimia en la marítima ahí ya comíamos en la casa. Eran pequeños propietarios y convivíamos con ellos, cuidaban también, era mejor, ahí comíamos lo que ellos tenían, lo que ellos hacían y normalmente era en la misma casa. Normalmente, estábamos máximo cuatro o cinco personas ¿eh? en esta segunda parte de la vendimia.

EMIGRACIÓN - EXILIO:    00:39:22

P: Una última pregunta, antes de entrar a otro bloque. Has comentado antes que la gente que estaba exiliada sabía que ibais ¿no? Ellos ¿qué esperaban?, vuestra llegada con alegría o con gusto o simplemente era pura coincidencia que os encontrarais.

JFGL: Yo diría, o sea, que esperaban que fuésemos ¿no?: «Ya vienen los españoles» ¿no? Y verdaderamente era así, y de hecho muchos de ellos te invitaban a su casa, ibas, venías, a lo mejor a la hora de descanso ibas a su casa, sí, había una convivencia y ellos lo esperaban ¿no? Y ellos, por ejemplo, ya casi estaban desvinculados, pero todavía les interesaba de cómo estábamos nosotros. Ellos tenían otra idea de todo lo que había sido ¿no? y creo que fue muy rico para ellos y para nosotros esta convivencia. De hecho, te esperaban, te acogían en su casa, de hecho, se visitaba o sino venían donde estábamos y era normal que a lo mejor venían, te ofrecían pues si hace falta cualquier cosa, estamos, realmente la había.

EMIGRACIÓN – VENDIMIA:   00:40:26

P: Muy bien. Bueno como hemos comentado que el tipo de emigración que tú has vivido es estacional, tenía una duración corta. Cuando finalizaba y se regresaba, ese retorno ¿era totalmente normalizado? o ¿también había un periodo de adaptación?, como ahora todo el mundo se tiene que adaptar a todo, no sé sí…como estaba todo tan normalizado.

JFGL: Yo pienso que era normal, pienso que era normal a la hora de irte. Ya sabías que tenías que irte, te ibas preparando y era normal a la hora de venir y entraban…, no había…, yo desde mí, quizá el más extraño ¿eh? en esto, la gente lo veía, no, no, han vuelto, descansan unos días y a seguir la vida normal ¿no?

P: La vida normal y corriente del pueblo.

JFGL: Era, era tanto en la despedida que estabas así, y luego la acogida pues un día o dos contamos: “¿cómo te ha ido?, ¿cómo has estado?”, o sea, los incidentes de la campaña, estabas así, era un paréntesis en la vida del pueblo normal, o sea que no había…, y ya pues preparando: “pues hasta el año que viene”, no había, creo, alteración en la vida del pueblo, solo, digamos, la ausencia de las manos ¿eh? de los que podían trabajar.

P: Y tú como sacerdote igual ¿no?

JFGL: Sí, sí

P: Llegabas, descansabas y luego ya retomabas tus…

JFGL: Normalmente pues volvía, contábamos siempre un poquito en la celebración cómo había ido, cómo había sido. Realmente, siempre comunicábamos ¿no? que me iba, porqué me iba y estaba así, y normalmente... Con los compañeros, enteramente igual. Luego, por ejemplo, (inaudible: 00:09:30 – 00:09:33) ¡oye!, que ha ganado…, era como un fondo que había y siempre lo celebrábamos de alguna manera, que realmente sí. Ya digo, era un paréntesis que estaba muy asumido en los pueblos y que no alteraba casi nada la vida de los pueblos, es más, yo diría que era como un alivio y una ayuda en la parte económica.

P: Muy bien. ¿Conoces algún caso de alguna persona o familia que en esos desplazamientos decidiera quedarse en Francia? Si no de tu grupo, de algún otro grupo, o no.

JFGL: Yo no tengo noticia ¿no? Estaba muy claro que eso era temporal, o sea, si había un traslado definitivo, no creo que este era el momento, había otros. Puede ser que alguno que tuviese intención de lo que fuese, irse, a lo mejor este aprovechaba este tiempo para ir preparando un poco su posible o futura ida para allá. Pero normalmente, este sabía que era temporal, voy a la vendimia, voy a la primera y a la segunda o solo a la primera, pero solo era eso.   

VENDIMIA - TRANSPORTE:  00:43:15

P: Muy bien. Y otra pregunta: dices que el tren os llevaba hasta la frontera y de la frontera hasta Béziers, ¿cómo os desplazabais?

JFGL: Allí, en la parte francesa, ya nos ponían autobuses o, si había, tren.

IMAGEN Nº4:   00:43:26           Tren especial de la vendimia

O sea, llegabas a la frontera, allí llegaban todos, hacías la parte de…, pasabas la aduana, el parte del reconocimiento médico que luego ya lo mejoramos y luego ya pues el destino ellos ya se encargaban y te llamaban donde tú fueses destinado.
Y los trenes, pues en los trenes iban todos, allí en los trenes había de todo, de aquí para allá: “¿dónde vas?, ¿de dónde vienes?” así. Llegabas el traslado, pasabas la aduana, el reconocimiento médico y ya allá te estaban esperando, de la parte francesa, ya sabían, conocían los grupos y te estaban esperando.
Normalmente eran autobuses porque ya la distancia era menor.

P: Muy bien. Y los trenes estaban llenos de gente que iba a la vendimia. Estaban ya preparados…

JFGL: ¡Ah! Sí, claro. Eran trenes especiales…

P: Eran trenes especiales para desplazar a la gente.

JFGL: Sí, sí, ya te digo. Allí se llevaba de todo. Ya te digo, (riendo) yo conocía a uno que se llevaba hasta las patatas para no tener que comprar allá. Ahorrar al máximo.

P: ¿Cuánto duraba el viaje en tren?

JFGL: Normalmente, por ejemplo, nosotros lo cogíamos aquí en Albacete y puede que fuesen unas 6, 7 horas.

P: ¿6, 7, horas?

JFGL: Sí

P: ¡Ah! Pues pensaba que duraba más.              

JFGL: O sea, porque eran trenes especiales que tampoco era una velocidad, eran así, pero bueno, tienen la ventaja de que te montabas y estabas seguro que llegabas allá.

P: Muy bien, más luego lo que fuera en el autobús.

JFGL: Y luego ya la parte francesa que ya era… 

P: Que ya era otro trayecto.

JFGL: Sí.

RELIGIÓN:     00:45:00

P: Muy bien. Bueno, pues de alguna manera tú también emigraste ¿no?, cuando te fuiste, como sacerdote, te fuiste a misiones.

JFGL: Sí, sí.

P: Y nos gustaría que nos contaras algo también de esa decisión, de cómo fue tu experiencia. Tú estuviste en Brasil ¿no?

JFGL:  Afirma sonriendo.

P: ¿Cuántos años estuviste en Brasil?

JFGL: En Brasil, 32 años.

P: ¡Madre mía!

JFGL: Luego si quieres la cámara puede mirar allá y va a ver. Fueron 32 años en Brasil, con un periodo que estuve aquí por enfermedad, pero 32 años.

P: ¡Madre mía!  Toda una vida ¿eh? Juan Francisco.

JFGL: Pues sí. Me hablas de Brasil y ya… Daos cuenta que mi habitación está…, si queréis después ¿eh? podéis ver.

P: ¿Cómo decides irte a Brasil? Y…
Cuéntanos un poco tu experiencia. Tú emigraste, pero no fue una emigración para buscar un sustento sino más por una misión ¿no?

JFGL: Sí, realmente, o sea, realmente, tanto esta experiencia temporal de la vendimia en Francia no es cuestión económica, digamos es una parte diríamos humano-social cristiana de acompañar ¿eh? Si yo estoy con la gente y quiero estar con ellos, tengo que estar así. Esto lo tenía claro. Y luego yo tenía desde siempre una necesidad de experiencia fuera y esto venía desde el seminario.

Yo cuando me ordené en el 63 tenía claro que me ordenaba en Albacete, pero no solo para Albacete. Por unas circunstancias y otras la vida fue pasando, yo quise irme antes, por ejemplo, yo cuando estaba en Pozo Lorente ya quise irme, entonces me dicen: “mira, ahora a Tobarra vete ahora” y ya cuando estuve en Tobarra en el 80 con casi 40 años me dije: “Juanfra o te vas ahora o ya no te vas” y dije: “bueno, pues me voy”.

P: ¿El destino lo elegiste tú? o te ofrecieron irte…

JFGL: Vamos a ver, entonces, por ejemplo, yo decido irme y entonces hay un cauce para la misión para el clero diocesano que es el Instituto Español para las Misiones Extranjeras, el IEME. De hecho, varios sacerdotes hemos pasado y, estamos en este instituto. Es un cauce para el clero diocesano para la misión. Primero, para no estar solo, estar en equipo y caminar más juntos ¿no?
Entonces, por ejemplo, yo en el 80 ya decido irme y paso un año en Madrid como una transición en el instituto.

A la hora de decidir, yo tenía más o menos claro que me gustaba la parte de español, de Hispanoamérica, Santo Domingo y demás, pero en aquel momento en el IEME me dicen: “mira hace falta gente en Brasil” Yo tenía la idea, quizá el problema del idioma, el portugués y demás, pero me digo: “bueno, si has dado el paso Juanfra por poco más”.  
Y entonces, como en aquel momento dicen que hace falta más gente en Brasil, decido y me voy a Brasil y esa fue la decisión de ir a Brasil.

P: ¿En qué parte de Brasil estabas?  

JFGL: Yo estuve en el nordeste, en Bahía, Pernambuco, en el nordeste. Es un mundo totalmente distinto ¿eh? Brasil, al estar así, ha sido dentro de estos 32 años, pero es algo que realmente vale la pena. Cambia todo ¿eh? Primero la vida, la experiencia religiosa y pastoral.

P: Muy bien. Juan Francisco no tenemos tiempo para más (riendo). Ha sido muy interesante. Hay algo que tú quieras añadir, de todo lo que hemos hablado o algo que te acuerdes ahora que digas: “oye, quiero comentar esto” o si quieres, cualquier cosa.

JFGL: No, para mí, es decir, no me importa compartir mi experiencia. Está la vendimia que fue temporal que creo que fue un momento importante en la vida, que creo me ayudó y ayudó, por lo menos me hizo estar con la gente y convivir con ellos. Me hizo más fácil el acceso el convivir con ellos, porque ya cuando hablaban yo entendía, conocía, porque por mucho que quieras, si no has pasado la experiencia, nunca la entenderás totalmente. Ya digo, cuando hablaban de vendimia, el viaje, yo sabía ya y podíamos ¿no?… y esto creó una sintonía ¿no? que me ayudó mucho a estar con la gente.
Y luego, por ejemplo, Brasil, ¡ay! Brasil, es necesaria esta y otra y otra, las entrevistas que queráis.

P: Lo sé, muchas entrevistas para que tú cuentes.

JFGL: Como veis mi ambiente está allá ¿eh? Ahora, llegas aquí y bien, la verdad, me siento bien. Yo tengo que agradecer. Siempre desde el principio digo que no sé cómo mis padres pensaron que la mejor herencia era la educación, pero lo tengo que agradecer, yo y todos mis hermanos. Y luego también mi aventura de la misión es una aventura ¿eh? a mí me ha gustado siempre salir, estar, que no solo es esta riqueza de intercambios, de experiencias, de realidades, de culturas, yo lo tengo que agradecer y lo tengo que agradecer a la Iglesia, a la fe, que de otra manera…, yo siempre digo un poco así: “yo, si me hubiese quedado en Balazote, lo máximo que hubiese…, yo creo que tractorista” (Riendo), de estar así.
Yo lo tengo que agradecer y agradezco esta posibilidad, vale la pena.

P: Pues…

JFGL: La historia, no perderla, conservarla, compartirla. Gracias.

P: No, muchas gracias a ti y nos quedamos con esas últimas palabras. Ha sido un rato, yo creo, con esa historia de vida ¿no? estupendo y nada más que muchísimas gracias por haberte brindado a contarnos tu experiencia.

JFGL: A vosotros.

P: Muy bien. Gracias Juan Francisco.

            DURACIÓN DE LA ENTREVISTA:  00:51:00

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