María Rosario García Gómez

María Rosario García Gómez, nacida en Madrigueras en 1953, vivió en primera persona el fenómeno de la emigración que marcó a muchas familias españolas durante buena parte del siglo XX. A lo largo de su vida emigró en dos ocasiones a Francia, aunque ambas experiencias fueron muy diferentes entre sí.

La primera emigración tuvo lugar durante su infancia, cuando se trasladó junto a sus padres a Francia. En esta primera etapa, la familia permaneció allí durante aproximadamente cuatro años, estableciéndose de forma más continuada en el país. Para María Rosario, esta experiencia supuso un importante cambio respecto a la vida que llevaba en Madrigueras, ya que tuvo que adaptarse a un nuevo entorno, a otras costumbres y, especialmente, a un idioma, a un sistema educativo y unas condiciones de vida diferentes.

La segunda emigración se produjo años más tarde, después de contraer matrimonio, cuando se trasladó a Francia junto a su esposo. En esta ocasión, la experiencia fue más sencilla y diferente, ya que no se trataba de una emigración permanente. Ambos viajaban entre España y Francia, permaneciendo allí durante periodos de tiempo más cortos, de un máximo de unos cuatro meses, principalmente para trabajar en las campañas de recolección y vendimia. Esta movilidad les permitía mantener su vida y sus vínculos en España, al mismo tiempo que aprovechaban las oportunidades laborales que ofrecía Francia durante determinadas épocas del año.

A lo largo de la entrevista, María Rosario recuerda y compara ambas experiencias, poniendo de manifiesto las diferencias que encontró entre España y Francia durante una misma época. Uno de los aspectos que más destaca es el contraste existente en ámbitos tan importantes como la educación y el trabajo. Sus recuerdos permiten acercarnos a la realidad cotidiana de una familia emigrante y comprender las dificultades, pero también las oportunidades, que suponía trasladarse a otro país en aquellos años.

Comarca: La Manchuela
Municipio: Madrigueras
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1953
Entrevistadora: Ana Blanch Orfila
Cámara: Virgilio Cencerrado Redondo

TRANSCRIPCIÓN EDITADA – AUDIO “ARCHIVO DE LA PALABRA”
PROYECTO: “ALBACETE, TIERRA DE EMIGRANTES”
MARÍA ROSARIO GARCÍA GÓMEZ - MADRIGUERAS

TÍTULO – CRÉDITO:    00:00:32

P: Buenos días.
Vamos a entrevistar hoy jueves, 23 de enero de 2025 a María Rosario García Gómez para el proyecto “Albacete, tierra de emigrantes” que desde el Instituto de Estudios Albacetenses se está llevando a cabo para el programa Archivo de la Palabra. La finalidad de este programa es recabar información, fundamentalmente oral, para que sirva de fuente de estudio de investigación, así como también salvaguardar todo lo que se refiere al patrimonio cultural inmaterial. 
Muchas gracias María Rosario por acceder a esta entrevista o a esta conversación. Espero que sea una buena conversación.
Yo en primer lugar, quería preguntarle cómo quiere me dirija a usted ¿cómo María Rosario o como Maruja? Porque veo que todo el mundo le llama Maruja ¿verdad?

RGG: Mira, me llamo María Rosario García, pero si en Madrigueras preguntas por María Rosario García no la va a encontrar nadie. Soy Maruja la de Alfonso el de Crispín.

P: Muy bien, pues entonces me voy a dirigir a usted como Maruja.
Bueno, pues para empezar me gustaría que se presente más detenidamente: nos diga cuando nació, dónde, que nos hable un poquito de sus padres, de su familia en general, hijos, hermanos y que nos hable brevemente de la infancia que usted pasó aquí y que pueda contar lo que libremente quiera.

INFANCIA – FAMILIA – PRECARIEDAD:  00:01:54

RGG: Pues nací aquí en Madrigueras el 10 de junio de 1953. Toda mi familia es de aquí de Madrigueras. No me han dicho nunca que alguien viniera de otros sitios.
Mis padres empezaron siendo agricultores. Era para la gente de fuera sarmentaban que era lo más peligroso, peligroso no, costoso: podaban, vendimiaban. Como dato curioso, aquí tengo una cuerda con la que se ataban los sarmientos. Esto se hacía con esparto que aprovechaban para hacerlo los días…, cuando llovía, para no perder el tiempo, aquellos agricultores se ponían al lado de la lumbre y con esparto hacían los vencejos que este es uno de la época, para atar las gavillas de sarmientos. Sarmentaban, date cuenta, a medias: dos gavillas, una para el dueño y otra para el que trabajaba. Con aquella gavilla de sarmientos había que cocinar, había que calentarse y se cogían muchas y se hacía una sarmentera, entonces, ¿cómo decirte yo la sarmentera?, había unos palos, aquí los sarmientos, uno debajo de otros muy alta y debajo estaban las gallinas y al lado la gorrinera. En todas las casas del pueblo había un corral con gallinas, pollos, conejos porque era el sustento del año. De la calle se compraba muy poco. Se criaban en algunas casas dos gorrinos y en otra uno. La mayoría de la gente cuando criaba dos gorrinos uno era para la casa y otro lo vendían, así generaban un poco de dinero. Ya ves tú en qué condiciones se vivía.

P: Perdone, me está hablando ¿de qué años?

RGG: Te estoy hablando ahora mismo del…, yo nací en el 53, toda la vida ha sido así, toda la vida. Yo recuerdo mi casa con gorrinos ya y… no había otra cosa. Entonces, ¡claro!  era una manera muy precaria de vivir, entonces cuando esta gente tuvo ocasión, que les dijeron en Francia tal…, no ataban los perros con longanizas ¿eh?, trabajaron duro, muy duro, que te ha contado mi marido una anécdota.

P: Hm, hm.

RGG: Y así, así, así.

P: Muy bien.

RGG: Luego después los últimos años sí, ya fue…

INFANCIA - JUEGOS:     00:04:48

Bueno, pues, ya que he empezado con mi infancia, te voy a decir los juegos. Los juegos eran como siempre: el pillado, el escondite. Pero como dato curioso si es que a alguien le gusta: las cartas. Esto se hacía con cartas de la baraja viejas,

IMAGEN Nº 1 Cartas     00:05:05

entonces se tiraban contra la pared y cara y cruz, y así era la competición, luego después mi marido, si quieres, que te explique cómo era el sistema que yo a eso no he jugado nunca. Lo que sí he jugado es a los “rápalos”. ¡Fíjate! Estos son

IMAGEN Nº 2 Rápalos    00:05:24

“rápalos” o sea, huesos del espinazo del cordero, uno se tiraba para arriba, había muchos rápalos encima de la mesa y en función de lo que decían había que poner con el dedo así, el tiempo que estaba el dado en el aire, así, así, era… Esto se pintaba con fuchina. Yo no sé ahora lo que es eso. Me acuerdo que era fuchina de diferentes colores.

PRECARIEDAD-COMERCIO:      00:05:53

Otra anécdota: las casas no tenían cuarto de aseo. Era literalmente una tabla con un agujero en el corral, ya me dirás como… Y los aseos, al lado de la lumbre, que yo eso lo he vivido, siempre, siempre fue así. Al lado de la lumbre, un bote con agua, una zafa, una zafa o una palangana, como quieras llamarlo y así nos calentábamos con los sarmientos que habían recolectado.
Comercios había muy pocos, porque ten en cuenta que se abastecía la gente de lo que cultivaba. Tenía todo el mundo una pequeña huerta con sus patatas, legumbres, porque no había dinero para comprar nada. Entonces, había al final de las calles solía haber así un pequeño despacho que tenían las cosas a granel: filete, sardinas en escabeche. Lo que más me acuerdo era el aceite de oliva. El aceite de oliva en el invierno había que ponerle debajo un brasero porque era virgen extra y aquello, vamos…, de aquello me acuerdo mucho. Y por la tarde, para merendar llevábamos un trozo de pan, e íbamos a la tienda esa y allí nos metía el filete o sardinas y así vivíamos.

VECINDAD:       00:07:25

P: Y una pregunta: ¿la relación entre los vecinos como era?

RGG: Ideal. Ideal

P: Se ayudaban.

RGG: Mucho, mucho. No faltaba…, si te faltaba algo, cosa que ahora eso ya no existe, bueno en realidad tenemos siempre las despensas llenas, pero pedías y ya está.
En mi casa había siempre un pozo, que entonces esa era la fresquera, hasta media altura metían el cubo en el pozo y los vecinos allí llevaban el vino y voceaba la vecina: “Hortensiaa, que me llevo el vino”. No pasaban, era su casa, muchísima confianza.
Los veranos, también era aquello bonico. En las esquinas se juntaba la gente: cantaban, echaban chistes, contaban cuentos, se cotilleaba, ¡en fin!, era una manera de vivir bonica, pero con miras de futuro, ninguna.

MUJER - TRABAJO:     00:08:27

P: Y las mujeres en aquella época, amas de casa todas.

RGG: Y las mujeres en aquella época, sí amas de casa todas. Colaboraban en la época del campo. Ten en cuenta que entonces los jornales eran muy bajos, con lo cual, cualquier persona que tuviera unas poquitas cepas de más, tenía un empleado que al empleado le pagaba cuatro chavos. Y la mujer se quedaba en casa. Además, aquello era trabajar de sol a sol, ¿eh? de horarios nada. Y la mujer se quedaba en casa cuidando los hijos, remendando porque no había dinero, entonces, ¿tú sabes lo que es un remiendo ¿no?

P: Sí, claro.

RGG: Bueno, pues había que remendar, zurcir calcetines, la mujer estaba siempre…, era también la administradora de la casa. Eso también. ¡Claro! El marido llegaba y se iba al campo.
Vida social en las mujeres con las vecinas. Los hombres ya se iban los domingos a merendar. Una bombona de vino, sabes eh. Tenían en una casa una bombona de vino y chatico, chatico va… Se ponían bastante “corrusqueros” ¿sabes? como decimos aquí (risas).
¿Me estoy pasando?

P: Noo. En absoluto. (riendo).

RGG: Entonces, llevaban el pan en un…, es que mira, así recordando, liados en periódico, tú ¡fíjate!, entonces la tinta no contaminaba y ahora tiene que ser en papel especial. ¡En fin!, esas vivencias.

P: Pero, entonces ¿tiene buenos recuerdos de aquella época? Dentro de la precariedad.

RGG:  Es que no había otra. Es que yo no había vivido otra, con lo cual como no había vivido otra, para mí era extraordinaria ¿sabes?
Pero fregar, literalmente, en un barreño al lado de la lumbre, no había fregadero. ¡Imagínate tú! como trabajaban aquellas mujeres, y después de haber ido con una carretilla, sabes lo qué es, ¿no? con cuatro agujeros o seis, no recuerdo, en mi casa hay una, pero no me he preocupado de mirar a ver los agujeros que tiene, con las cantaras, hacer colas, no había más que dos grifos así municipales: uno estaba en la plaza, que habéis pasado por allí, y el otro estaba por allí arriba. Colas grandes para coger agua. Esa agua te la llevabas, la calentabas, hacías tus partes con botijas, ¡en fin!

P: ¿Y lavar la ropa?   

RGG: Lavar la ropa: “así lavaba así, así” sin lavadora hija mía.

P: Pero ¿fuera de las casas?

RGG: No.

P: ¿En algún lavadero o dentro?

RGG: No, lavadero aquí en Madrigueras no ha habido nunca. Me llamó la atención que estuvimos en Elche de la Sierra que hay un lavadero extraordinario, pues aquí no. Lavadero no. Sí es verdad que tenemos el río no muy lejos, el río Júcar y allí cuando había que hacer lavado de la vendimia, porque en la vendimia se mancha muchísima ropa, se iba para allí a lavar.

P: Muy bien.

RGG: Sí, eso sí lo recuerdo.

ESCUELA-EDUCACIÓN:       00:11:35

P: Maruja otra cosa: escuela. ¿Los niños iban a la escuela aquí en Madrigueras?

RGG: Sí. Aquí, ya te digo: esta era el aula de las niñas y ahí el aula de los niños. Teníamos la escuela: “toc toc” llamabas y la señora, la maestra le decías: “Ave María Purísima” y hasta que no te contestaba: “sin pecado concebida” no pasabas. Así era el colegio. Y los lunes pasaban lista a ver quién había ido a misa. O sea, libertad total. Yo llegué después a Francia que era una escuela laica, pues el cambio para mí fue…

P: Claro, grandísimo.

RGG: …extraordinario. 

P: Muy bien. Maruja ¿quién decide en su familia emigrar a Francia?

EMIGRACIÓN:      00:12:25

RGG: Mi padre, ya viendo que no…. Lo que no sé yo es quién empezó …sí, los pasaportes nos los facilitaban. Aquí yo no sé dónde íbamos exactamente, igual mi marido, ahora si quieres y eso lo dice, yo no sé dónde íbamos. Nos facilitaban los pasaportes, pero hay gente que iba como turista también con pasaporte. Nosotros teníamos el contrato ya hecho allí, entonces no nos costaba nada el viaje. Los que iban como turistas sí.
Lógico, los que íbamos con contrato, yo ahora cobro de Francia.

EMIGRACIÓN - JUBILACIÓN:    00:13:04

Una cosa que en Francia está y aquí no, hemos cobrado sí, días. Una persona que ha estaba en vendimia dieciocho días ha cobrado a razón de esos dieciocho días que aquí tienes que tener un mínimo de años, sino no ves un duro.

P: Y toma la decisión de irse toda la familia.

RGG: Se va primero él. Sí, mi padre…Hubo gente que iban hombres solos. De aquí emigró mucha gente a Suiza. A Suiza iban hombres solos y se dedicaban a las vaquerías. A Alemania también iban algunos, a las fábricas. Y otro muy…, que a aquel lo envidiaba yo, se fue a Inglaterra. Vino con tal alto nivel de inglés que después fue profesor aquí ¿sabes? Ya falleció, pero el tío que … muy, muy, muy listo.

P: Y se fueron ¿cuántos hermanos eran?

RGG:  Uno nada más. Mi padre se fue primero y nos labró un poco la estancia. Alquiló una vivienda, una vivienda en el campo, una campaña como dicen allí y después vino a por nosotros. Estábamos la familia allí.

IMAGEN Nº 3 Familia de Maruja    00:14:12

Yo, allí, en Francia fue dónde primero vi un cuarto de aseo y un váter porque aquí estaba nada más que el agujerico y ya está.

EMIGRACIÓN - TRANSPORTE:    00:14:28

P:  Y el viaje ¿cómo fue? El primer viaje…

RGG: El viaje fue en tren.

P: ¿Cómo lo recuerda?

RGG: Tengo una anécdota muy bonica. Yo no había visto nunca el mar. Entonces, cuando vimos el mar por primera vez, recuerdo que mi madre: “¡Maruja, ven, ven, ven! Mira el mar” A mí aquello ver tanta agua, aquí un secarral como es Madrigueras, tengo un grato recuerdo yo de aquello sí.

P: Y se fueron en… ¿cómo iban? ¿en autobús?

RGG: En tren, en tren. Nos fuimos en tren.

P: En tren ¿Desde aquí?

RGG: Desde Albacete.

P: Desde Albacete.

RGG: Desde Albacete en tren, sí.

P: Y de Albacete, ¿hasta dónde fueron en tren?

RGG: Desde Albacete, había que hacer transbordo en Valencia, luego después en Barcelona y luego hasta la frontera, que en la frontera nos hacían pasar unas colas interminables, miraban las maletas, porque aquellas maletas llevaban de todo: latillas, trozos de jamón, salchichas, llevaban de todo y sacándolo todo. Porque,

EMIGRACIÓN – ECONOMÍA:    00:15:29

¡claro! nuestra idea era que cuantas más cosas llevásemos de aquí, allí menos teníamos que comprar, con el fin de traer mucho, mucho dinero.
De aquí de Madrigueras se quedó muy poca gente allí, algunos se quedaron, pero la gran mayoría vinieron, o vinimos, arreglaron sus casas, mis padres compraron tierras en el campo. La mayor ilusión de mi padre era no necesitar a nadie para vivir y lo consiguió, fue autónomo.

P: Estaba diciendo que tenían que pasar unas colas tremendas ¿no? Una vez llegaban.

RGG: Sí, en la frontera. En la frontera, aquello, lo temíamos todos ¿eh? porque yo creo que nos trataban mal.

P: ¿Sí?

RGG: Sí. Tú no has oído nunca decir “español de merda”, pues sí.

EMIGRACIÓN – VENDIMIA – MUNDO RURAL:  00:16:21

Yo cuando llegué allí, la verdad es que me integré muy bien. Nos integramos muy bien, tanto mi hermano como yo. Tuvimos amigos franceses que nos trataban de miedo.

IMAGEN Nº 4 Familia de Maruja en Aviñón  00:16:40

Allí la mayoría eran explotaciones familiares, y aquellos eran vecinos. Vivíamos en campañas ¿no?, una campaña, otra campaña, estaban rodeadas de cipreses porque allí corre mucho aire, el mistral, allí corre, pero bien, entonces los cultivos estaban protegidos con aquellos cipreses y teníamos que cruzar una hilera de cipreses y estábamos en casa de los vecinos.
Bueno, nos trataban más bien. Era una explotación familiar y tenían de todo tipo de frutas y hacían mermeladas. Aquí acostumbrados a comer, no comer más que filete entre el pan y chocolate cuando había, allí aquella mesa llena de mermeladas de todo tipo, aquello no se me olvida ¿sabes?, además caseras. Qué sabor tenían aquellas mermeladas. 

P: Entonces cuando usted dice que los trataban mal, se….

RGG: En la frontera, en la frontera.

P: …en la frontera. Al hacer… al tener que presentar la documentación y demás.

RGG: Sí, en la frontera. La documentación, unas colas interminables, había maletas que las sacaban de cuajo. Yo no sé qué buscaban la verdad, pero las maletas salían de cuajo, porque ahora mismo tiene su explicación porque la droga puede hacer mal, pero allí no llevábamos nada más que latillas de escabeche y trozos de jamón y ya está.

P: Y ¿en qué zona estaban ustedes vendimiando?

RGG: Fuimos derechos a vivir a Aviñón. Mis padres no eran del campo. Mi madre trabajaba en un almacén y mi padre hacía sus pinitos de albañilería donde lo llamaban y nosotros vivíamos en el campo, cerca de Aviñón.
Pasaba un autobús por las mañanas, no era un autobús escolar, era un autobús de línea que unía la ruta Aix-en-Provence, Aviñón. Entonces, le echábamos el alto al autobús, tú ¡fíjate!, con nueve años, cada vez que me acuerdo, mis padres fueron temerarios. Y paraba, nos subíamos y al llegar a Aviñón parábamos, había que cruzar, recuerdo perfectamente. Aviñón es una ciudad, si lo ves, preciosa. está amurallado. Había que cruzar un semáforo, la muralla, parece que lo estoy viendo, y dentro otro semáforo y el colegio. Pues aquellos metros, los primeros días fueron penosos. Luego al regreso, otra vez el autobús y al llegar a la finca donde yo vivía, las primeras palabras que dije fueron: “La Renarde, s’il vous plaît”, luego después supe que no se decía así, que se decía: “La Renarde, s’il vous plaît” (bien pronunciado). Pero me paraban todos los días ¿sabes? y no me pasé nunca del sitio (sonriendo).

ESCUELA - EDUCACIÓN:    00:19:33

IMAGEN Nº 5 En la escuela    00:19:33

P: Y usted se fue a la escuela.

RGG: Sí, yo iba a la escuela.

P:  Usted se integró en la escuela y su hermano también y sus padres a trabajar.

RGG: Estuvimos allí durante cuatro años.

P: ¿Cuatro años fijos allí en Aviñón?

RGG: Sí fijos allí, en Aviñón. A mí me costó mucho adaptarme porque con nueve años, no sabía francés, con lo cual me metieron en una escuela de niños pequeños. Recuerdo que primer trabajo fue colorear una fila de cuadros: negro, blanco, negro blanco. Entonces, el nivel que teníamos aquí de estudios no era muy alto, pero hasta el punto de colorear un blanco y un negro, pues me sentí un poquito plof.
Me fui adaptando muy pronto e iba pasando. En un año pasé muchas clases, o sea que en el primer año yo ya me adapté con la gente de mi edad porque las matemáticas son las mismas, la geografía que daban mucha geografía es la misma, ¡en fin!, así nos adaptamos poco a poco.
Comíamos en la cantina, ahí eso fue también…, acostumbrarnos a aquellas comidas ¿tú sabes lo que nos costó? Los macarrones. Mi hermano, concretamente, no ha comido macarrones desde entonces. Los lunes había macarrones y eran con queso, eso de levantar los macarrones llenos de queso y llevarte el tenedor lleno de queso, no lo podíamos soportar. Entonces, con el dinero que nos daba mi madre para la cantina nos escapábamos, y en un supermercado que había allí, comprábamos tonterías y así pasábamos el tiempo de la comida. Eso lo he hecho yo, novillos para no comer en la cantina.

EMIGRACIÓN - SANIDAD:    00:21:24

P: Una pregunta Maruja: las coberturas sanitarias…

RGG: Bien, perfecto, perfecto.

P: ¿Cómo estaban en aquella época?      

RGG: Además, los que iban con contrato era obligatorio pasar servicio médico, allí nos llevaban a una ciudad, porque aquí, entonces aquí esto no se hacía, entonces… servicio médico había, hasta análisis de sangre y todo, cosa que aquí no lo hemos hecho nunca. Bien.

EMIGRACIÓN TEMPORAL:    00:21:54

P: Y cuando pasan esos cuatro años ustedes…

RGG: Regresamos.

P: Vienen a Madrigueras, pero luego ya iban y venían ¿no?

RGG: Sí íbamos por temporadas, por temporadas.

P: Ya era temporal.

RGG: Porque aquí como se vendimia, se vendimia, bueno entonces era a finales de septiembre, aquí hasta que no pasaba la Feria aquí no se empezaba a vendimiar, entonces finales de septiembre, principios de octubre y allí la uva de mesa se empezaba a coger a finales de agosto, con lo cual nos íbamos allí y eso era pues dinero que aumentábamos para la casa.

P: Y ¿cuánto tiempo estuvieron así?

RGG: Pues, prácticamente hasta que me casé. Luego después en el 75 que fue cuando nos casamos ya fuimos mi marido…

P: O sea, un total de…aproximadamente.

RGG: Cuatro años seguidos, luego después en temporadas y desde el 75 estuvimos dos años.

P: O sea, bastante tiempo.

RGG: Sí.

P: Vale.

RGG: Después, ya te digo, íbamos en temporadas y después cuando nos casamos nosotros, ya mis hijos han ido al extranjero y prepararon el pasaporte para irse de viaje de novios, pero mi marido y yo también nos preparamos el pasaporte, pero para ir a vendimiar, para ir a trabajar a Francia. 

IMAGEN Nº 6 Maruja y Jesús    00:23:06

Lo que pasa es que ya esa época fue mejor. Ya conocíamos el francés, tanto mi marido como yo. Entonces, llegamos a la casa donde mi marido y mis suegros habían trabajado, lo conocían y nos prepararon allí una casica muy bonica y mientras nos la prepararon dormimos en la casa de la patrona. Estuvimos, ya nos adaptamos, por las noches nos íbamos al bingo, bueno, todas las noches no, de vez en cuando, nos íbamos a bingo, había baile en el pueblo, íbamos al baile, nos íbamos a la pizzería. Ya no fue tanto, tanto, tanto. Y con aquel dinero, lo que ahorramos, empezamos a hacer nuestra casa. Trabajábamos en un almacén que el trabajo ya no era un trabajo tan duro ¡en fin!, salvo cuando llegó el invierno. Cuando llegó el invierno, fuimos a coger espinacas, espinacas a destajo. Tú te imaginas la espinaca donde está ¿no?, en el suelo.

P: Hm, hm.

RGG: Clavar el cuchillo y algunas veces el cuchillo no clavaba porque la tierra estaba helada. Pasamos mucho ¿eh? No era, ya te digo, no ataban “los perros con longanizas” se trabajó mucho.

TRABAJO – ECONOMÍA:    00:24:31

Y gracias a eso, luego después ya dejaron de ir. Aquí se hicieron cooperativas de cuchillería, cooperativas de confección y también empezamos unos pinitos con las cooperativas del champiñón, aquello duro poco pero sí. Madrigueras empezó a funcionar. Ahora mismo no tenemos nada más que funcionarios, porque tanto era lo que les hemos dicho: “hijo mío estudia que no te veas como yo” que chica, ahora no hay quien quiera el campo, que no hay quien lo quiera ¿eh?

P: ¿Cuánta gente de Madrigueras emigró?

RGG: ¡Uy! Yo creo que en todas las casas de Madrigueras hubo alguien que emigró ¿eh?, salvo cuatro así de media capa, bueno de media capa, medio ricotes, siempre había alguien, aunque no fuera nada más que una persona que iba, algunos a lo mejor, para ajuar, si es que no había nada aquí. Entonces, ya empezaba la gente: “es que me quiero comprar unas sábanas”, aquí no había posibilidad si no traías dinero. Los ajuares de la gente joven, ahora no valoráis los ajuares, pero entonces se valoraban, el dinero aquel venía de Francia que ayudaba.
Entonces, eran temporeros: temporada de fresa, temporada de…, bueno, sí…fresa…em.

P: ¿Uva?

RGG: Uva fue después, pero iban… era el espárrago. Lo primero que iban era al espárrago, después la fresa, manzanas también cogían bastantes y ya se quedaban a la vendimia.

P: O sea que esto eran dos meses, tres meses seguidos.

RGG:  Y bien cuatro, y bien cuatro.

P: Y cuatro, hasta cuatro meses.

EMIGRACIÓN – VIVIENDA:    00:26:30

RGG: Sí, sí, cuatro meses allí. Esos estaban peor porque, concretamente, en la época de vendimia los alojamientos eran muy, muy precarios. Era, muchas veces, una nave, colchonetas, separación de mujeres y hombres con unas sábanas y ya está. Esos eran los que eran temporeros de vendimia.
Los que iban en temporada de espárrago, cereza, esos ya tenían las casas de…, los dueños les dejaban las casas del campo, esos ya estaban mejor.

P: Muy bien.

Aquí no era costumbre los mercados. Nos hacía muchísima ilusión ir a los mercados de allí de las zonas, estaba la ropa y las cosas por el suelo y aquello, todos tenemos un grato recuerdo de aquellos mercados. Aquí no había nada más que la tienda de barrio como te digo, y allí ya había… Fíjate tú que eran los mismos años y que diferencia de culturas y de todo ¿eh?, los mismos años.

P: Sí. Maruja como me ha comentado que quiere comentar de las fiestas…

OCIO Y TIEMPO LIBRE - FIESTAS:    00:27:44

RGG: Las fiestas aquí en el pueblo…

P: Me cuenta las fiestas de Madrigueras y qué hacían también de… como celebraban o el ocio en Francia. 

RGG: Allí el ocio en Francia…

P: Qué hacían en el tiempo libre.

RGG: Nosotros en el tiempo libre, ya te digo, me iba con mis amigos. Eran franceses y me acogieron muy bien y me iba.

IMAGEN Nº 7 Ocio y tiempo libre    00:28:08

Y mis padres, los domingos se juntaban a merendar. Normalmente iban a mi casa porque era una casa grande, no es que fuera grande y lujosa, era una casa de campo y había allí mucho donde poder estar. Llevaban su merendilla y hablaban. Recuerdo que oíamos la radio “De España para los españoles” se llamaba aquel programa y eran peticiones de oyentes. Era muy bonico aquella época. Ya se empezaba a hablar de las reuniones laborales. Recuerdo allí, nosotros teníamos televisión que mi padre dice: “Maruja ven, mira esto es una manifestación”, y estamos hablando de los sesenta y tantos, llegando a los setenta y ya vi a Marcelino Camacho con su jersey blanco en una manifestación en Francia. Sí, me acuerdo perfectamente, sí.

P: ¿Y celebraban alguna fiesta en Francia?

RGG: Pues no.

P: Porque imagino que aquí en Madrigueras si se celebraba algo ¿no?

RGG: No, no, no. Allí fiestas no. Nos gestionábamos nosotros la costumbre de venirnos para Navidad nos solíamos venir. Hubo un año que no nos vinimos, pero sí, nos veníamos para Navidad.
Las fiestas patronales que fueron en San Jorge yo estuve cuatro años sin estar en ellas.

P: ¿Y las fiestas aquí?

RGG: Las fiestas aquí, aquello era una pasada. Ya te digo, las fiestas se contaban por las vísperas. Las vísperas, imagínate que ya en las casas, normalmente, nos juntábamos los vecinos, por lo que tú dices, a hacer cajas de magdalenas. Esto era con folios, si quieres ahora te enseño a hacer una caja de magdalenas.

P: ¡Hombre claro! Es bueno aprender de todo.

RGG: Y aquí, ya te digo el sistema: íbamos al horno, el hornero tenía la harina, tenía azúcar, tenía de todo, y para batir aquellas magdalenas y después las horneaba y cuando salían, las contaban por docenas, doce magdalenas una marca, la marca era otra magdalena, doce magdalenas otra marca y luego, en función de las marcas que tenías, así le pagabas. Era bonico. Es que no conocíamos otra cosa hija.
Ahora, las fiestas mayores fueron las fiestas de los quintos. Los quintos cuando se iban a ir a la mili ¡claro! se juntaban y lo celebraban, era una semana de gamberreo. Las quintas, les criábamos, ya sabíamos cuando eran quintas, les criábamos un pollo a los quintos. Llevaban los quintos en un palo atado con las patas y el pobre animal ¡tú fíjate que maltrato!, que ayer cuando mi hija se lo decía, dice: “¡Ay mama no digas eso!”, digo: “si es así como se hacía” y con esos pollos que había que pelarlos, desplumarlos y toda la historia, los padres les hacían la comida a los quintos.
Esas fiestas siguen funcionando, pero ahora por todo lo alto. Los quintos del año son los protagonistas de las fiestas de San Jorge que llevan trajes lujosos ¡en fin! Ya no son comidas caseras, ya son comidas en restaurantes y con trajes, no te haces idea que trajes llevan los quintos.

P: O sea muy a alto nivel, a alto nivel

EMIGRACIÓN:      00:31:42

P: ¿En qué momento deciden ya dejar de ir a Francia? Y ¿por qué?

RGG: Pues mi padre no me lo ha dicho nunca, pero yo lo creo. Yo tenía trece años, estaba en la edad de que si me echaba allí un novio no me podían traer, y con trece años, mi padre ya había juntado un poquito en el campo, porque entonces el campo estaba barato y la producción estaba bien pagada, con lo cual el máximo ideal de los del campo era comprar, además era lo que habían hecho toda la vida, utilizar el campo para vivir. Entonces, ya que tenía bastante para él poder subsistir él solo, ya decidió venirse.
Yo tenía entonces trece años, imagínate tú la vuelta en el colegio, el nivel tan grande de estudios, allí era muy alto, aquí no había nada. La tarde la pasábamos bordando ¡fíjate tú!, que lástima de tiempo, en trece y catorce años y doce años una niña pasando la tarde bordando. Sí, unos ajuares preciosos, pero ahí están en el baúl, ¿quién los plancha? ¿eh? Esa era nuestra vida.

P: Y, entonces adaptarse…, les costó adaptarse otra vez a Madrigueras.

RGG: A mí me costó, a mí me costó adaptarme.

P: ¿Sí?

RGG: Me costó llegar y… A mí cuando hablan de los psicólogos, que ahora los psicólogos para los niños, me viene a mí la cabeza, yo tendría que haberme vuelto loca o ¿qué? ¿somos más duros o que ahora son más blandos? No sé, no sé qué pasa.

P:Entonces les costó. Y ¿fue viniendo todo el mundo que había emigrado?

RGG: Sí.

P: ¿Hubo un reencuentro ahí?    

RGG: Bueno, hubo unos cuantos que se quedaron, pero muy pocos, muy pocos.

P: La mayoría regresó a Madrigueras.

RGG: La mayoría regresó. Tengo en mente tres familias que, casualidades de la vida… Nuestro afán era hacer la casa aquí en el pueblo, entonces aquella familia hizo una casa preciosa y la tercera generación, este verano ha venido el nieto, que tanto como le gusta, no había venido nunca con los padres, hicieron una casa los padres, pero ellos se afincaron allí y aquí no han venido. Y este verano me dijeron: “¡Madre mía!, pero si ha venido el nieto…” no recuerdo como se llama ahora mismo “de la Nena” y dice que va a venir todos los veranos a la casa de los abuelos. Pero salvo ese caso, la mayoría nos venimos, sí. 

P: Y las familias que se quedaron ya definitivamente en Francia, ¿les perdieron el rastro?

RGG: No, este concretamente…

P: Bueno, en este caso sí, pero ¿en las otras?

RGG: Pero sé que funcionan bien, ya se adaptaron allí, han hecho sus casas, “perras” no han hecho porque ¡claro! no es lo mismo estar allí una época de ahorrar, ahorrar, ahorrar que estar allí viviendo, ya te vas de vacaciones, ya te vas de restaurantes ¡en fin!, que ya la vida como un francés ¡claro!

EMIGRACIÓN - ECONOMÍA:     00:34:57

P: Muy bien. Dos preguntas que me vienen a la mente Maruja: cuando iban a la vendimia, por ejemplo, o a la recolección de… bueno, los espárragos, ¿había gente francesa trabajando con ustedes?

RGG: Sí, sí, sí.

P: ¿o todos eran españoles?

RGG: Recuerda mi marido, algunas veces lo cuenta como anécdota, que había un francés, estaba plantando ajos ¿no?, entonces había un francés que decía: “madre mía si me cunde más que a él” no le cundía más que a él, aquel llevaba dos hilos y mi marido llevaba uno, hilos me refiero a hileras de plantaciones de ajos. O sea, que sí, trabajábamos con franceses. Yo en el almacén también trabajaba con francesas.
Yo, entonces, la palabra impuesto, para mí era chino, yo fue después cuando empezamos a pagar impuestos y una francesa decía: “es que aquí vosotros sois muy listos. Venís aquí a Francia, trabajáis, os lleváis los cuartos al pueblo y los impuestos los pagamos nosotros. Y llevaba razón. Así que…

P: La relaciones con los franceses eran buenas, no había problemas.

RGG: Sí, sí. Yo, de hecho, mis amigas, esta que te digo que…, cuando se casó mi hija la invité a la boda y vino con muchísima alegría y aún de vez en cuando tenemos relación.

P: O sea, mantienen contacto con…

RGG: Sí, sí. Yo… fue una época muy buena. De hecho, yo he vuelto dos veces allí a Francia después. Tengo un grato recuerdo.
Me llamó también mucho la atención ¡claro! eso depende del sitio. Hemos estado este año pasado, mi hijo pequeño nos llevó, la carretera donde yo iba a la escuela, la parte izquierda desde Aviñón hasta a donde yo vivía que había cuatro kilómetros, lleno de establecimientos, centros comerciales y la parte derecha no ha pasado el tiempo, está protegida, con lo cual aún yo creo que era la misma pancarta que ponía allí “La Renarde” de cuando yo estaba allí.
La misma finca que le pregunté a la mujer que vivía allí, digo: “he vivido aquí ¿me puede enseñar la casa?” “sí, sí”, además, me emocioné y todo de ver aquello…sí.

EMIGRACIÓN – TRABAJO - ACCIDENTE LABORAL:  00:37:22

P:  Y una última pregunta: ¿recuerda algún accidente laboral? 

RGG:  Sí, mi padre.

P: ¿Su padre?

RGG: Mi padre trabajaba en un almacén, subieron a poner la lona, estiraron de la lona y él se cayó y estuvo bastante tiempo hospitalizado, pero el trato allí en cuanto…, muy bueno, muy bueno, muy bueno. Sí.

P: Muy bien. Pues nada Maruja, lo dicho, muchísimas gracias. Ha sido muy interesante y lo ha hecho usted muy bien. 

                             Duración de la entrevista 00:38:00
 

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