Salman J. Salzam

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Salman J Salzam, nació el 1 de Mayo de 1915 en Krasilov (Ucrania). Falleció en 2005 en Tel Aviv (Israel). Ucraniano, de origen judío, que participó en la guerra civil española en las Brigadas Internacionales. Salzam llegó a España a la edad de 22 años; tras alistarse y llegar a Albacete, fue destinado al Batallón Mackencie-Papineau, compuesto en su mayoría por voluntarios canadienses.
Luchó en el frente del Ebro y vivió la devastación de Belchite.Combatió en la Segunda Guerra Mundial junto a las tropas estadounidenses.Trabajó en la localización y estudio de los archivos de las Brigadas Internacionales en Moscú.Esta entrevista fue realizada en Tarazona de la Mancha en 1998.

Fecha Entrevista: 1998

Pais: Israel
Año Nacimiento: 1915
Año Fallecimiento: 2005
Género: HOMBRE

En Tarazona hubo más de 1.500 voluntarios de la libertad, de las Brigadas Internacionales. Y desde esta plaza se mandaban los grupos  para juntarse con el batallón Lincoln porque ellos tenían muchas pérdidas. Aquí fue la primera vez que oí las palabras de los dos héroes canadienses en homenaje a los cuales se le puso nombre al Batallón 60, 15 Brigadas, 35 División.

Aquí se daban los primeros pasos para luego partir hacia la batalla. La primera batalla del 60 batallón fue en Fuentes de Ebro, y desde ahí luego luchamos en muchas partes: Aragón, Cataluña... y ese batallón terminó su servicio militar en el Ebro, después de la declaración por la que nos mandaron a nuestros países. Desde Ripoll salimos todos de España

Aquí (Tarazona) empezó el Batallón 60, en verano de1937. Aquí en esta plaza pasamos mucho tiempo. Había un café  donde ponían el poco vino que tenían y comprábamos avellanas, y a veces teníamos la suerte de comprar turrón.  Aquí tenían muy pocos fusiles y no podíamos practicar. Pero en poco tiempo nos convertimos en buenos soldados y ganamos algunas batallas.

En Tarazona había muchos campesinos que nos daban comida: huevos, un poco de leche... Entendían que éramos voluntarios que veníamos a defender su libertad, que era la nuestra.

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Soy judío. Nací el 1 de Mayo 1915

Batallón 60, 15 Brigada, 35 División. Pasé por muchas escuelas antes de ir a la Universidad. He sido antifascista, antes, hoy y siempre.

Trabajo desde 1930, siempre he trabajado porque tenía que ganarme la vida. Si no  trabajaba no comía.

¿Motivos por los que me vine a España?

Hitler, Guernica, García Lorca. Hitler quería ganar la guerra en Alemania y después conquistar todo el mundo. Para Hitler los judíos no eran más que  víctimas de su deseo: destruir, matar  y acabar con el pueblo judío.

Vivo en Israel,en Jerusalén y también trabajo en Haifa. Mis padres llegaron a Palestina  a principios de los años 20. Los  judíos vivimos en Ucrania más de 500 años, llegamos desde España, y a España desde África y de África desde Jerusalen, en el primer ciclo.

En 1933,  llegaron a Palestina muchos jóvenes refugiados cuyos padres no podían salir de Alemania. Los jóvenes venían a través de asociaciones juveniles para estudiar en Israel. Uno de ellos, un amigo mío, fue el que me explicó qué pasaba con sus padres, qué pasaba en Alemania y su experiencia en un campo de concentración. Y cuando  yo comprendí que  repetían los mismos terrores que en Ucrania para perseguir y acabar con los judíos, entonces pensé: ¿Qué puedo hacer?

Durante centenares de años, las familias de refugiados siempre habían corrido de un país a otro. Y por una vez, no se trataba de huir, sino de luchar. Pero no sabía cómo poder ejercer ese papel. Hasta la guerra en España, la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial. Y yo participé como voluntario en esa guerra, en las Brigadas Internacionales. Para mi la Guerra Civil de España no era una guerra civil, ni una revolución, no sabía ni una palabra en español. 

Entonces me informé de cómo se llegaba a España. Necesitaba dinero y trabajé en el puerto de Haifa. Cuando conseguí el dinero, compré un pasaje para ir hasta Marsella; luego en ferrocarril hasta París y allí busqué contactos para poder ir a España.

En la CGT me dijeron que había gente que organizaba viajes a España. Yo no sabía francés, pero en la casa de la CGT conocí a una persona que hablaba hebreo. Me preguntó cuando me quería ir y dónde me alojaba,  y me dijo que en un par de días tendría el billete. Me explicó que tenía que ir a la estación con un periódico debajo del brazo, y allí nos juntamos 30 personas.

Desde allí fuimos viajando de una ciudad a otra, hasta que llegamos a los Pirineos.Allí era Fin de Año y había más de un metro de nieve. No pudimos entrar a España legalmente y entonces anduvimos  toda la noche, hasta que por la mañana llegamos a la frontera española. En Figueras estuvimos dos o tres días y desde allí vinimos en ferrocarril a Albacete, y después de 4 o 5 horas me mandaron a Tarazona de la Mancha, un pequeño pueblecito donde juntaron a todos los que hablaban inglés (canadienses, americanos, finlandeses...),  los ingleses estaban en Madrigueras. 

A una parte de los voluntarios les organizaron para juntarse con los batallones Lincoln y Washington, porque habían sufrido mucha pérdidas en la Batalla del Jarama y en otros sitios del Frente de Madrid.

En Tarazona se inició la formación de un nuevo batallón: el Batallón 60, en homenaje a dos héroes canadienses.  Y ese batallón empezó a viajar en la dirección norte. Llegamos a Belchite tres días después  de que se hubiera tomado. Allí había muchos muertos, entre los que estaba un amigo mío de cuando teníamos trece años y que nos conocimos cuando fue a hacer turismo con sus padres en Israel. Allí en Belchite, vi que mi amigo, ciudadano americano, había muerto en la batalla.

Mi batallón libró su primera batalla en Fuentes de Ebro. Empezamos con 900 soldados en septiembre de 1937. En 1938, después de la despedida en Barcelona, de ese batallón no quedaban más que 18 hombres. Los otros... heridos, muertos, prisioneros. Nosotros luchamos en Fuentes de Ebro, y después en otros sitios. Recuerdo muy claro Teruel. Tuvimos  que dormir en el campo, en la nieve. Junto con otro compañero hicimos una trinchera y allí dormimos.

La guerra para nosotros era muy seria, dura, dificil y dolorosa,  pero siempre pensamos que lo que importaba era ganar esa batalla. Luchamos en muchos campos; ganamos y perdimos muchas batallas, pero ganamos  la guerra el 8 de mayo de 1945.

Cuando llegó el decreto del gobierno  del presidente Negrín  en el que se decía que teníamos que salir de España, llegamos a Barcelona, donde tuvo lugar la famosa despedida en las calles. Y también hubo una cena en el Palacio donde  oí las palabras de Dolores Ibarruri que termina su speech con las palabras "volvéis, volvéis, volvéis.." . Y mucha gente a mi me ha preguntado porque quería volver a España y yo contesto que porque aquí pasé mi juventud, los años críticos de mi vida . Cada día en España era peligro de muerte, pero no tenía miedo.

Después de la guerra en España tenía que volver a mi patria. Fue difícil porque tuve problemas con mi pasaporte y no querían permitirme volver. Pero al final, pudimos volver un grupo de seis judíos.

La bienvenida en Palestina fue muy alegre, un comité de los sindicatos fueron al puerto a recibirnos. Pero la policía nos bajó por el otro lado del barco y estuvimos retenidos en la cárcel durante 24 horas. El comité no sabía qué hacer para encontrar a los seis voluntarios que no aparecían y entonces hablaron con el dirigente de la Universidad de Jerusalén. Y al gobernador  también le  dijeron que los  seis voluntarios habían desaparecido,  y les  contestó que él no sabía nada, pero al poco tiempo nos dieron un billete a cada uno para que regresáramos a nuestras casas.

A mi familia le era difícil entender por qué me había ido a España. No entendían porque me fui con 50 kilos, y volví sin dientes, con cuarenta y poco kilos, y enfermo. Después de mi llegada  a Jerusalén, busqué organizaciones de juventud para difundir el mensaje de la guerra en España. Encontré una sociedad que se llamaba Sociedad  de Ayuda Médica a la España Republicana, en la que  estaban todos los jóvenes de Jerusalén que eventualmente eran dirigentes en mi país. En Jerusalén sólo una minoría apoyaban el fascismo. Todos los periódicos siempre estaban a favor de España.

Cuando la guerra se terminó en España fue un momento muy trágico para nosotros porque no sabíamos qué pasaba. Había mucha gente que se mostraba pesimista, pero yo siempre decía: "Nosotros tenemos que ganar esta guerra, porque Hitler empieza bombardeando Guernica y mañana quién sabe".

En España se luchó 34 meses. Y cuando pienso en el heroísmo del pueblo español me alegré de haber estado con ellos  librando batallas contra el fascismo.

Cuando yo tenía que salir de España, necesitaba un pasaporte,  y mi comandante me recomendó que me fuera a Barcelona y que hablara con el embajador. En el Estado Mayor de las Brigadas Internacionales en Barcelona estaba un joven que  estuvo conmigo en Tarazona. Y él me dio el pasaporte pero no quería darme los otros papeles porque eran secreto militar.

En Estados Unidos, el doctor Barsky que era el jefe de la Asociación de Ayuda Médica en España, tenía un hospital en Nueva York y ellos me pagaron un pasaje para ir allí. 

El pueblo judío, en todos los países de la  diáspora, mandaban a sus jóvenes mejor formados  a luchar en España: médicos, enfermeras, soldados y oficiales. 

De Palestina eran dos voluntarios los que tomaron parte en la guerra (...)

Uno de ellos era ingeniero agrícola y llegó de Palestina y en España fue jefe del 24 batallón de la 15 Brigada. Y murió en España. La tierra de España está empapada de los voluntarios que lucharon en la guerra.

Después de luchar en España, colaboré con el ejército de los Aliados luchando hasta el 8 de mayo de 1945. Gané la guerra.

Después de acabar la guerra en Europa le pregunté a un amigo dónde estaba el archivo de las Brigadas y me dijo que en la Unión Soviética. Y le mandé ocho cajas. Pregunté qué cómo podía conocer los papeles. Volví a España con una delegación. Los intérpretes soviéticos no me contestaban lo que yo les pedía, entonces comprendí que si no sabía ruso, no podía entrar en contacto con los soviéticos. Cuando  volví a Israel estuve dos años estudiando ruso.

Y luego llegué a Moscú. Me invitaron a una reunión con una veintena  de voluntarios soviéticos.

Al cabo de seis semanas de ese encuentro recibí  información sobre el archivo, diciéndome que  había seis partes, con 100.000 documentos, en el Archivo de la Historia Moderna de la República Rusa. Me dieron permiso para viajar con mi mujer a Moscú para trabajar allí un mes leyendo todos los documentos. 

Después de ese mes, la gente del Archivo que estuvo trabajando con nosotros hicieron un fiesta de despedida y me pidieron que hablara. Y yo le dije: "Vuestro país, vuestro gobierno, vuestro ejército... ayudó a luchar en España contra el fascismo porque el primer fusil que yo recibí era un fusil soviético".  

Cuando volvimos a Israel les volvimos a escribir para pedirles que nos permitieran estar otros  tres meses. 

En 1972, durante una reunión de los combatientes judíos en las Brigadas  Internacionales, procedentes de muchos países, les expuse mi proyecto de plantar un bosque. La mayoría  tenían problemas económicos y muchos eran refugiados víctimas del antisemitismo polaco. Pero yo quería  plantar ese bosque y  conté sólo con el apoyo de dos delegados de esa reunión: una enfermera de Estados Unidos, y un voluntario de Estados Unidos.

El bosque necesitaba dinero para poder hacerse. Entonces puse una botella de cristal  en mi casa en la que cada día echaba las monedas que tenía  en mi bolsillo. Y después  de 14 años había juntado suficiente dinero para plantar los primeros mil árboles. El 9 de mayo de 1984 empezamos a plantar esos  árboles. Es El Bosque de la Paz y la Amistad, está en las faldas de nuestra capital Jerusalén. Ahora hay varios millares de árboles y tienen 10 o 15 metros. Y cada 9 de mayo, acudimos allí los camaradas, amigos, turistas... Hay una película en la que se recoge todo esto porque el bosque es para nosotros un monumento vivo, verde, limpio y nuestros hijos podrán verlo siempre y saber que lo hicimos porque deseábamos la paz.

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