Emiliano Cano Garrido

Obrero metalúrgico, fundidor. Trabajó desde los 15 años en la industria, y también formó parte de la cooperativa de obreros, hasta 1993. Después trabajó 30 años en la fundición de Maximiliano Lozano, hasta su jubilación.

Comarca: Sierra del Segura
Municipio: Riópar
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1959
Género: HOMBRE
Entrevistadora: Marta Vera

TRANSCRIPCIÓN EDITADA EMILIANO CANO GARRIDO

00:05  CRÉDITO

P: Pues, hola Emiliano. Muchas gracias por venir a contarnos cositas sobre la fábrica. A ver si nos puedes contar un poco cuándo naciste, dónde y un poco los orígenes, tus orígenes familiares.

00:16 FAMILIA - INFANCIA

ECG: Bueno, pues yo nací aquí en Riópar y nací el 7 de junio del 59. Fui al colegio. Mi familia pues mi padre era pastor, mi madre se dedicaba a sus labores de casa como casi todo el mundo aquí vivía de eso y nada, pues estuve hasta los 14 años yendo al colegio, la verdad es que no me iba muy bien porque no me gustaba y entonces a los 14 años pues ya me salí del colegio, terminé el colegio y pasé ya a..., me fui en principio a trabajar con los forestales hasta que ya me dieron plaza aquí en la fábrica, en el 74, en noviembre del 74.

Empecé a trabajar montando los calentadores de las camas, cazos y todo este tema empecé, luego me pasaron cuando uno de los compañeros se fue a la mili me pasaron a su puesto, para ocupar su puesto que era en un torno de pulso, también estuve ahí. De ahí ya hacía falta gente en la fundición y me dijo el encargado que si me apetecía que si quería bajarme a la fundición y le dije que sí, me gustaba y me bajé a fundición, a la planta de abajo a la fundición. Estuve haciendo machos en una máquina y de ahí se jubiló otra persona de la fundición de tierra y ya me fui a la fundición de tierra que eso ya es lo que a mí me gustó más, la fundición de tierra aparte de que era pues muy sucio pero era un trabajo muy laborioso y bueno ahí esto fue a raíz y ya de cuando me iba a la mili y ahí estuve ya hasta que la fábrica ya se cerró en la fundición de tierra. 

Y bueno pues mi vida aquí en el pueblo, pues como todo el mundo, pues el día que tenías libre pues a disfrutar un poquito, de ir al bar, es que otra cosa no había, no había otra cosa.., de ir a jugar al fútbol ¿sí?

P: ¿Qué recuerdos tienes de eso de lo que hacías en la infancia?,  ¿cómo era la vida de niño?, ¿recuerdas por ejemplo…?

ECG: Sí, ¿de niño? Pues de niño era, cuando salía de la escuela yo tenía mis faenas que hacer porque mi padre era pastor entonces tenía ovejas y yo tenía que cuidar las ovejas que parían a dos, las tenía en mi casa ¿eh? y si eran 10 o 20 ovejas las que tenían, las tenía que tener yo en casa allí cuidándolas y eso era sagrado, eso no podías dejarlo…, eso no lo podía olvidar. Entonces pues ¡claro! yo salía del colegio, era primero eso y después ya por la noche era jugar, pero por la noche porque por el día no había tiempo, con mis vecinos y tal y hasta otro día pues lo mismo, el colegio, temblando de que llegase el autobús porque no quería venir al colegio ¿eh?, no me gustaba el autobús por eso, porque no quería venir al colegio, y bueno… y ya pues con el rato que tenías …, y los fines de semana pues bueno pues a jugar y el tiempo que tenías libre y ya está, no había otra cosa, no había otra cosa.

03:29 TRADICIONES -  OCIO Y TIEMPO LIBRE

P: Muy bien. ¿Recuerdas, por ejemplo, algunas fiestas, momentos festivos o celebraciones así de tu infancia y de tu juventud?

ECG: Sí, en la infancia la fiesta era cuando se hacía la matanza, cuando…, había muchos acontecimientos que los vecinos se ayudaban o nos ayudábamos, era a, a “espalotar” habichuelas que era, ¿sabes lo que es?, separarlas de la mata ¿eh?, entonces se ayudaban los vecinos unos a otros porque entonces se amontonaba toda la faena. Otra cosa que se dice aquí en el pueblo en esa frase que es “esfarfollar”, que es quitarle a la panocha la farfolla ¿eh?, quitársela, eso también y eso era una fiesta, eso era una fiesta para los vecinos no había otra cosa, era eso ¿eh?, ayudarnos unos a otros y era ya digo una fiesta. Cuando salían las panochas, que salían unos granos negros y otros blancos, por cada grano negro te daban un pellizco y cuando salían rojas, cuando las abrías y salían rojas, pues le podías dar un beso a la niña o a la cría que te gustaba.
Fiestas que había: estaba la fiesta de la Casa Noguera el día 3 de mayo, eso sí las fiestas de las aldeas se vivían intensamente, no había otra cosa y se vivían intensamente y eran las del Laminador, Casa Noguera y Cortijo del Cura, eran 3 fiestas. Luego San Juan ¿eh?, entonces íbamos a coger ramos de cereza, como ya estaban las cerezas, íbamos a coger el ramo de cerezas por la noche, la noche de San Juan y ponérselas a la muchacha que a ti te gustaba, pues ibas y se las colocabas en la ventana, sí, claro. Y bueno era, sí. Y divertirnos pues así en esa… Y luego (inaudible 24:09) ya había discoteca, luego las verbenas en verano, que eran todos los sábados en la piscina se hacían verbenas y bueno pues muy bien. Entonces no había tantos sitios ni había pub ni había eso. Si había verbena no había discoteca, como era el mismo, el de la discoteca era el mismo que hacía las verbenas, pues ¡claro! cuando tenía verbena, no abría la discoteca y así, y entonces sin mucho bar, no había otra cosa.

Entonces los chavales al bar, a beber cubatas y a beber cubatas, entonces eran más baratos que ahora ¿eh?, y ¡claro! el que más y el que menos llevaba su dinerico ¿sabes?, no es como ahora, que ahora el que más está estudiando y no se puede permitir el lujo de beberse un cubalibre, entonces sí, entonces no había problema porque todo el mundo trabajábamos, se ganaba poco, pero para el cubalibre te quedaba siempre (riendo).

P: Muy bien, muy bien y ¿recuerdas entonces cómo era el pueblo? Si ha cambiado mucho de entonces a ahora, las calles, las casas.  

06:36 URBANISMO - VIVIENDA

ECG: Sí, ¡claro!, ¡claro!, muchísimo. Entonces las casas eran prácticamente todas, de que yo recuerdo ¿eh?, las casas eran de una planta, las que eran de dos plantas eran de los cuatro adinerados que había ¿eh?,  que esos se podían permitir el lujo de ya hacerse dos plantas y tal ¿no?, pero los demás todos planta baja y la mayoría de la fábrica todas, no sé si la habréis visto que todas son de una planta, todas igual, una planta y ahí vivía la gente, así. Y las calles, algunas de ellas como la calle del Rosario, perdón, la calle Jardines, yo recuerdo de verla sin asfaltar ¿eh?, y todo eso donde está el parque, ahí donde jugábamos cuando estábamos ya aquí en la fábrica, entre las 2 y las 3, nos sobraba tiempo para comer y entonces nos íbamos ahí a jugar a los pelotazos, cogíamos una pelota de tenis y a tirarnos la pelota hasta la hora de trabajar. Era lo que teníamos entonces, no había otra cosa.

P: Muy bien. ¿Nos podías contar alguna cosa más, recuerdos de esa época en la que trabajabas aquí en la fábrica?, por ejemplo acerca de las viviendas porque ¿dónde vivías?, ¿en tu casa familiar?

ECG: Sí, sí. Yo vivía en el arrecife, abajo de la gasolinera, en el arrecife vivía.

P: ¿Al lado de cubiertos?

ECG: Luego ya me casé, me casé y me vine a vivir enfrente de la Pensión Grimaldos, arriba, compré una casa ahí, y ahora ya, luego ya con el tiempo pues me hice yo mi casa, que como ya sabes dónde vivo pues ahí me la hice y ahí vivo, sí.

P: Muy bien, muy bien contado Emiliano.
Entonces, háblanos un poquito lo que era el trabajo de la Fundición, cómo y

08:18 FÁBRICAS – FUNDICIÓN - OFICIOS  

cuándo entraste, quien te enseñó a ti a hacerlo, bueno ya nos has explicado un poquito las fases por las que pasaste, pero ya lo que era el trabajo de la fundición en tierra.

ECG: Sí, ahí a mí el que me enseñó fue Simón ¿eh?, Simón era mi encargado, maestro encargado que aquí todo se hacía.., era lo mismo, maestro encargado, y él fue el que a mí me enseñó a trabajar, sí, y bueno pues muy bien.

Yo trabajaba a destajo por mi cuenta, o sea, trabajaba a destajo, no por mi cuenta, sino.., cada uno teníamos.., yo tenía que hacer un tope de piezas ¿eh?, las que hacía de más, esas me las pagaban aparte y yo me sacaba mi buen suelo con.., más de destajo, de esas primas que de suelo, porque yo cuando entré aquí a trabajar en noviembre del 74, yo ganaba 710 pesetas a los 10 días ¿eh? cada 10 días 710 pesetas y cuando empecé a trabajar con los forestales, en el monte ganaba 350 al día, lo que pasa es que mi madre decía: “noo, porque ahí ni te vas a mojar, ni te va a pasar y todos los días te cae tu jornalico, muy pequeño, pero todos los días te cae tu jornalico”, y le hice caso y entré, y así, sí.

P: Muy bien. Y ¿en qué consistía entonces la labor de la fundición en tierra? 

ECG: La labor de la fundición pues lo que es el moldeo, con arena de sílice, al principio no era de sílice, era una arena que se extraía del campamento de Roblellano había una arena amarilla y con esa es con la que se hacían los moldes. Luego ya, pues no sé si sería por el 80 más o menos ya se empezó a traer arena de sílice, ya de fuera, que era otra arena que se trabajaba mucho mejor y era otra historia muy diferente, ya se trabajaba mucho mejor y las piezas salían mejor, y era pues lo que es el moldeo. Es que es difícil de explicar,  si no lo ves es muy difícil de explicarlo.

P: Sí, no y además es verdad que tenemos grabaciones de cómo se hace igual más útil.

10:36 CONFLICTO LABORAL - RELACIÓN COMPAÑEROS

Cuéntanos un poquito si es útil, que nos hables de las relaciones que había entre los compañeros, relaciones con la dirección, ¿cómo era el día a día?

ECG: Siempre había estiras y encojes ¿no?, siempre había algo, pero a ver, igual que un matrimonio, el matrimonio está junto y muchas cosas son muy bonitas pero siempre se discute por cualquier tontería, lo mismo, después no pasaba nada, después no había nada, pero que siempre había algo, pero buena, por lo general buena, buena relación sí.

P: ¿Con la dirección también?, ¿con los cargos?

ECG: Sí, sí, sí. Luego ya últimamente ya pues tuvimos bueno eso, toda la historia, como sabes, que hemos cambiamos muchas veces de dueño la fábrica y tal. Ya vino el último fue un tal Max García Müller se llamaba este señor, y este señor sí,  lo que pasa es que…, hubiese hecho algo, algo importante en la fábrica ¿eh?, lo que pasa es que sí, porque este hombre quería invertir, de hecho lo hizo, se fue a Cuba, trajo mucha faena aquí, se hacían los sifones que entonces se ponían debajo de los lavabos ¿eh?, ese sifón, que se hacían metálicos no es como el de plástico como ahora, entonces se hacían metálicos y se hicieron miles, miles de eso y es que él se movía aquel hombre
Y lo que pasa es que alguien, nos comió la cabeza de que aquel se estaba llevando todo el dinero de la fábrica, que tal, que aquí si nosotros nos hacíamos cooperativa nosotros podríamos ser..., ganar muchísimo dinero… y tal y cual. Todo falso, todo mentira, porque sí, claro que lo hicimos, lo echamos casi a palos, a ese señor lo echamos casi a palos, tuvo que salir de aquí dentro de la fábrica, tuvo que salir corriendo porque hubo alguien que quería darle: “¡oohh!, ¡fuera!, ¡fuera!” todo el mundo, una cosa bárbara ¿sabes?
Y bueno, hicimos la cooperativa y ¿qué pasó con la cooperativa? entre muchos, tantos no había entendimiento, no había. Si yo era, o alguien era encargado y ganaba algo más, porque ¡claro!, lógicamente un maestro encargado debería, tenía que ganar algo más, ya era criticado. Si los de la oficina ganaban más también  criticaban. Si el presidente de la dirección entonces de la esta se iba de viaje que porqué se iba de viaje,  era un…, que no, no había entendimiento, no había entendimiento.

P: No se supo cooperar en la cooperativa.

ECG: No, no. Y fue una pena, fue una pena porque esto podría haber funcionado. Aquí había que hacerle inversión porque nos quedamos, esto está todo, estaba y como lo veis ahora mismo como hace 200 años, es lo mismo, no se ha avanzado nada en maquinaria, nada entonces.., pero era cuestión de haberlo hecho ¿eh?, pero no, lo que nos interesaba era cobrar, cobrar, todos ¿eh?, vamos a meternos todos, si no cobrabas este mes ya, ya no encajaba bien la cosa, y no, no, no, hasta que ¡claro! no pudo ser ya, ya no pudo ser, ya estábamos endeudados con Hacienda, con tal y ya no pudo ser más.

13:57 SINDICATOS – PARO - JUBILACIÓN

Nos dieron, entonces nos ofrecieron los sindicatos, no los sindicatos, porque nosotros teníamos los sindicatos, UGT y Comisiones Obreras, bueno pues nos convencieron de tal manera para que buscásemos a otros 2 abogados distintos, particulares, y esos los dejamos aparte a Comisiones Obreras y UGT los dejamos aparte, entonces esos señores no sé lo que nos hicieron, tal, que cobramos en 2 veces, cobramos 2 veces indemnización, por la disolución de la fábrica, de la cooperativa y la última creo recordar que fueron 400.000 pesetas o una cosa así, 300 o 400.000 pesetas y aquello parecía que era que ya teníamos la vida solucionada con aquello, a ver, es como yo lo veo ¿eh?, a mi modo de ver, parecía que teníamos la vida solucionada con aquello y no, no. Entonces pues nada, pues ya se cerró la cooperativa, luego vino lo del plan de recuperación de tal, que nos iban…, llamaron a unos pocos, otros quedamos fuera y ya está y ya cada uno tiro ya para un sitio, para un lado, para otro.

P: ¿A qué se dedicó la gente entonces? después de tantos años de empresa metalúrgica.

ECG: Pues bueno, yo me fui a otra fundición, otros se fueron con Bronces Riópar y ¡en fin! otros pues..., cada uno lo que.., hubo muchos que se jubilaron, con jubilaciones anticipadas, se jubilaron, los más mayores se jubilaron, y otros pues así, así, algunos se pusieron de su cuenta o tal, pero...

P: Debió ser duro.

ECG: Bastante, bastante.  

P: Fueron momentos tristes.     

ECG: ¡Claro!, ¡claro! Al principio, cuando nos dieron esa indemnización parecía que íbamos a tener para vivir para toda la vida ¿sabes?, con eso y eso se acaba y no era nada, pero bueno, poco a poco, fuimos saliendo adelante y hasta hoy, pues bueno.

P: Luego te fuiste a trabajar en la fundición…

ECG: El Hoyo de bronce, sí

P: Allí ¿cuántos años?

ECG: Allí estuve unos 19, 20 años estuve. Luego bueno las circunstancias…, tuve que…, ya está no quiero hablar del tema.

P: Trabajando con moldes de arena.

ECG: Sí, sí, lo mismo, lo mismo que aquí, exactamente lo mismo que en la fábrica.

P:  Y cuando acabaste allí, es cuando ya…

ECG: Entonces allí tuve problemas de liquidez y tal, no me pagaban y me tuve que ir, auto despedir ¿eh?, bueno y entonces me fui, estuve hasta que me jubilé en el 19 que me jubilé estuve en Murcia trabajando también otro año, en una fundición. Y bueno, me jubilé también pronto con 61 porque no me valía la pena estar fuera de mi casa yo solo, yo nunca había estado solo viviendo en una casa yo solo ¿eh?, como estaba en Murcia, era triste ¿sabes?, mi mujer aquí, mis hijos mi…, ¿sabes?, entonces ¡vaya!, que me vine y solicité la jubilación, me la aprobaron y me jubilé, y así estoy, jubilado.

Ahora me dedico pues como casi todo el mundo aquí, pues cultivas tus tomaticos, tus pimientos, tus pepinos ¡en fin!, lo que, para el consumo propio, mis gallinas, mis palomos, pues mi historia, porque a mí al bar no me gusta ir a diario, me gusta ir un domingo, un momento de tomarme una cerveza sí que me gusta pero no a diario, entonces ocupo mi tiempo en esto.

18:10 TRABAJO – ACCIDENTE LABORAL

Y ¿anécdotas?, podríamos estar aquí… Antes le contaba aquí al compañero, le he contado una anécdota que pasaba yo por aquí con un cubo de agua para la autógena de soldar y un señor que estaba en la última máquina, en esta última, estaba colocando el troquel para hacer los cazos de la aceituna ¿eh?, ese cacico para sacar las aceitunas, estaba haciéndolo, tenía el troquel así sujeto, no había parado la máquina, bajo la máquina no se dio cuenta y le pilló la mano y los dedos se los machacó los dedos. Eso fue terrible, terrible.

P: Eso es un accidente laboral muy grave.

ECG: Muy grave.

P: ¿Te acuerdas de alguno más?

ECG: Sí, sí. Varios, varios. Otra vez, Antonio “Limón” lo conoces, Antonio “Limón” estaba limpiando en gasolina las piezas y le dieron un mechero de estos que funcionaba con gasolina: “oye, cárgame el mechero”, se puso lo cargó el mechero y lo probó con la gasolina, ¡claro! salió ardiendo de aquí para abajo, de rodillas para abajo y su padre que trabajaba allí en la parte de arriba, ¡claro! pues todos allí con, con.., tirándole cosas y tirándole cosas para que..., pero las piernas se le quemaron, claro.
Otro señor aquí se puso a limpiar un rollo de alambre, le cogió y le cortó un dedo, le seccionó el dedo, totalmente seccionado.

19:18 SANIDAD – MÉDICO - HOSPITAL

P: Y cuando teníais problemas de este tipo, ¿a qué médico ibais?, ¿cómo era este tema de los médicos aquí?  

ECG: Pues entonces al médico aquí, aquí, no había otra cosa. ¡Hombre!, si era muy grave ya te llevarían al hospital, a la Residencia de Albacete que entonces era la Residencia.

P: El médico de la fábrica, ¿tú lo recuerdas? 

ECG: Es que antes aquí no había médico. Últimamente sí que venía el médico de cabecera, venía, no sé si era, no recuerdo si era 2 días por semana o así, venía a pasar consulta aquí, a la fábrica, porque ¡claro!, a la fábrica le traía cuenta, en vez de desplazarnos nosotros, salir nosotros fuera, venía el médico aquí y no perdíamos tanto tiempo.

P: ¿No había un médico en San Juan?

ECG: No, ¿dónde?, ¿cómo en San Juan?

P: A lo mejor tú como no tuviste que ir, ya no te acuerdas.  Había un médico de la fábrica.

ECG: No.

P: De la industrial.

ECG: No, no, no, no, eso no lo ha habido nunca, era el médico de cabecera que venía aquí a pasar consulta.

P: Sí hombre, si vivía, su casa la tenía en la casa rosa, ¿esa casa de la torre?, era la casa del médico de aquí de las fábricas, lo que pasa yo creo que debe ser por eso, que no fuiste.

ECG: Sería antiguamente, muy antiguamente que yo eso no lo recuerdo, no lo recuerdo.

P: Que tu recuerdo era del…

ECG: Pues de la fábrica del 74 para acá, antes no, antes nada, antes mi infancia pero de cara a la fábrica no, nada.

P: Muy bien, ¿hay alguna cosa que nos quieras contar en especial de…?

ECG: Bueno, ¿qué te voy a contar? Pues si es que más o menos, yo creo que…, si tú ya

P: De la vida aquí.

ECG: llevas también aquí mucho tiempo y ya sabes tanto como yo (sonriendo)

21:20 TRABAJO – FÁBRICAS - PRECARIEDAD

P: Bueno lo que nos interesa es tu testimonio como trabajador en la empresa.

ECG: Como trabajador, pues bueno pues como todos, pues trabajar, trabajar.
No nos dejaban comernos el bocadillo, no nos dejaban almorzar, teníamos que escondernos, nos escondíamos ¿eh?, algunos almorzaban en el váter ¿eh? agachados en el váter y allí almorzaban algunos, pero la mayoría por ahí a escondernos  y cuando venía el encargado general, el bocadillo y a esconderlo, o sea que no se podía, sí, sí, esto antiguamente, antiguamente, no sé, hasta los 80 más o menos que ya entonces ya, sí teníamos ya, no sé si era media hora para almorzar recuperable, por supuesto, igual que ahora, igual, pero antes no se podía almorzar, no, no, antes...
Yo recuerdo una vez, que me estaba comiendo, en el cajón al lado de mi trabajo tenía un plátano y le mordía y seguía trabajando, y me vio el encargado general y me echó la bronca, ¡claro! que de eso nada, comiéndome un plátano, sí, sí.

P:  Bueno porque ¿qué horarios hacíais?

ECG:  De 8 a 1 y de 2 a 5, sí, ese era el horario. La sirena nos llamaba 5 minutos antes y luego a la hora: 2 menos 5, luego a las 2.

P: Muy bien, y recuerdas.., claro en la fundición no había mujeres trabajando.

ECG: En la fundición no, no.

P: Pero recuerdas mujeres trabajando en la fábrica.

22:38 MUJER – TRABAJO DE LA MUJER

ECG: Sí, ¡claro!, ¡claro!, mi suegra Ascensión, Ascensión trabajaba aquí en la fábrica. Claro, pues habría entonces 8 o 10 mujeres trabajando, sí.

P: ¿Y cómo eran las relaciones entre unos y otros?

ECG: No, pues buenas. Aquí nadie se metía con nadie, ni nada, ¡hombre! Siempre alguna broma así suelta ¿no?, pero que no, no, no. Había bastante respeto, ¡claro! por supuesto, sí.

P: Y cuéntame a ver si recuerdas alguna.., ¿recuerdas tú la Iglesia de San Juan?, la iglesia de arriba o a la iglesia ¿ibas poco?

ECG: ¡Uy!, no era yo de iglesia, no, no, no.

P: Celebraciones que hicierais, lo de la farfolla.

ECG: No, no, no, yo iglesia no, sí o sí, (riendo).

P: Muy bien. No sé si por recuerdos familiares podrías contar algo de cómo fue aquí la guerra civil, esos años.

ECG: Yo no, porque eso no lo he vivido, no. Sé que mi padre sí que estuvo en la guerra pero tampoco… Sé que un proyectil le marcó la cara pero ya no más, no más. La gente pues cuando venían, venían comidos de piojos ¿eh?, el abuelo de mi mujer, cuando vino de la guerra, contaba que se tuvo que desnudar antes de llegar y darle un abrazo a su mujer y su hijo, se tuvo que desnudar y quitarse toda la ropa en el corral y todo aquello quemarlo porque venía de piojos… lógico lo que había entonces, la miseria.

P: ¿Por qué no os fuisteis a otros lugares a Madrid, a Bilbao como hacían otros ¿no?, con sueldos más grandes?

24:16 ECONOMÍA - EMIGRACIÓN

ECG: Hubo mucha gente que emigró, que se fue ¡claro! mucha gente. Mis hermanos, mis hermanos se fueron a Barcelona todos, los 3, mi hermana y otros 2 hermanos que tengo se fueron a Barcelona, yo me quedé aquí.
Cuando falleció mi padre, perdón mi madre, mis hermanos me buscaron trabajo en Barcelona y yo tenía entonces 18 años recién cumplidos y yo no me quise ir de mi pueblo, yo les dije que yo no me iba del pueblo, yo tenía mi trabajo aquí en la fábrica y yo me quedé aquí en el pueblo, de lo cual me alegro mucho, sí, sí, me ha gustado el pueblo, me ha gustado.

P: Y, ¿qué tal les fue en Barcelona?

ECG: ¿Qué?

P: ¿Qué tal les fue en Barcelona?

ECG: Bien, pues trabajando y bien, han vivido bien y siguen viviendo bien. Todo el mundo que se fue fuera entonces, no es que se hicieran ricos, pero vivieron bien, mejor que aquí, económicamente, mejor que aquí, lo que pasa es que era otra vida, las ciudades es otra vida más..., más ajetreada, yo a mi…, bueno es que a mí no me gusta.
Y nada, pues así es.

P: Así era la vida.

ECG: Así era la vida y ya está, hasta aquí hemos llegado y veremos a ver de aquí p’alante. Ahora nos ha entrado lo que nos ha venido, que esto ¿quién lo iba a esperar?, ¿quién iba a esperar esto?, ¡fíjate!, ¿eh?, la vida las vueltas que da ¿eh?, por eso yo cumplí los 61 años dije: “como me pueda jubilar, me jubilo”, porque he visto muchas cosas ¿sabes?

25:51 SANIDAD – ENFERMEDAD LABORAL

Aquí en la fábrica ha habido muy pocos de la edad de Mónico, ahí ha habido muy pocos que hayan llegado a esa edad, todos han fallecido, sobre todo la gente de la fundición y el pulido,  han fallecido como mucho a los 74, 75, eso como mucho, los demás hasta ahí, porque ¡claro!, ¡claro! es que aquí no había ni una mascarilla para ponerte ¿eh?, y estabas envuelto en humo y no había una mascarilla, nos poníamos el pañuelo, ¿el pañuelo de la nariz? es lo que nos poníamos, esa era la mascarilla que había, no había ni guantes. Ya bueno, a ver, cuando yo ya de últimas sí que había guantes, pero antes se ponían trapos en las manos para no quemarse, trapos ¿eh? en las manos para no quemarse. O sea que ¡fíjate tú! Los años que podía vivir esa gente.
Yo mismo, en el 2010, tuve una enfermedad, un principio de infarto, estuve un año y medio de baja y con un posible tumor cancerígeno en el pulmón, luego eso se descartó o se limpió pero estuve un año y medio de baja.

P: Derivado igual de…  
             
ECG: Y aún yo me noto..., ¡claro! al agacharme, ¿agacharme?, ¿hacer algo agachado?, no puedo, yo tengo que hincar la rodilla al suelo para no agachar si no me asfixio, y eso así, la gente que hemos trabajado en la fundición y el pulido, fatal, es ese aspecto fatal, y el pulido mucho peor por lo peligroso que es el pulido.

P: Ahora que dices,  en pulido es donde más mujeres había, trabajando en la fábrica.

27:38 MUJER – TRABAJO DE LA MUJER

ECG: Sí, sí, sí, porque había, en los baños había una mujer, Pepa se llamaba la mujer, luego en el almacén había otra mujer y ya las demás trabajaban ahí, en las poleas esas, limando grifos y limando grifos y todo ese polvo…, y ¿qué les ha pasado? Así han durado.

Mi suegra Ascensión siempre con una mascarilla desde que se jubiló, bueno la tuvieron que jubilar con una enfermedad pulmonar, y ya los años que ha vivido hasta los 88 que falleció, asfixiándose del tema.

P: Un trabajo duro.

ECG: Muy duro, muy duro.

P: Sacabais adelante unas piezas muy bonitas ¿verdad?...

ECG: Sí, pero lo que traía detrás esa pieza, la gente padecía mucho para eso, porque no había otros medios, no había aspiraciones, no había, no había nada, no había nada. Eso es todo lo que te puedo contar.

29:00 TRABAJO - SALARIO – PRECARIEDAD

P: ¿Recuerdas tú los trabajos de la oficina?

ECG: No

P: O ahí no subíais vosotros, subíais a cobrar ¿no?

ECG: Subíamos sí a cobrar, a la ventanilla, que nos dieran el sobrecico.

P: Como era eso, “el día alegre del salario” cuéntanos un poco eso, sí. 

ECG: El día del salario era, ¡claro!, ¡hombre!, yo buscaba más cuando me pagaban mi destajo, cuando ya trabajaba en la fundición de tierra, porque antes eran 710 pesetas, ¿a dónde podías ir con eso?, tú imagínate si es que no era nada, eso sí, como decía mi madre, todos los días tenías tu jornalico sí (sonriendo).
Y venías aquí, por las mañanas venías chorreando, venías en la bicicleta, ¡claro! los que vivíamos fuera veníamos en la bicicleta y cuando veníamos en invierno, entonces los inviernos eran muy duros, eran muchos meses de invierno de llover mucho y nevar.

Había un hombre que era de la Casa Noguera, se llamaba Juanjo, Juan José y aquel hombre le decían “El cojo”, cojeaba el hombre un poco, y venía con unas zapatillas de estas de trapo ¿eh?, con medio metro de nieve, con unas zapatillas de trapo y siempre, y los pantalones le llegaban así, a mitad de pierna, chorreando, desde la Casa Noguera aquí con unas zapatillas con medio metro de nieve, venía el hombre y no se acercaba a la estufa, teníamos unas estufas, no sé si por ahí hay alguna aún, así grandotas y esas le metíamos leña y nos calentábamos, el hombre ese, aquel hombre jamás lo vi acercarse a la estufa, nunca, se sentaba así en un cajón a fumar hasta que daba la hora para trabajar, pero nunca lo vi acercarse a la estufa, era sufrir mucho ¿eh? 

Otro día… Yo subía, me compré un 600 ya cuando cumplí los 18 años me compré un 600, viejo ¡claro!, y cuando subía yo, subía mi suegra por más para arriba de la gasolinera, de agua, medio metro de agua que bajaba por la carretera, paré para subirla, yo entonces no estaba no tenía nada con su hija ni nada de eso, era compañera de trabajo y se me había roto la puerta, las correas que sujetan la puerta y cuando le abrí la puerta se me cayó la puerta y la mujer tuvo que venir con la puerta, con la puerta cogida (riendo)… Siempre me lo ha recordado, siempre.

P: Para un día que no tiene que ir andando, que la recoge alguien tiene que venir con la puerta sujeta.

ECG: Tenía que venir con la puerta sujeta porque ¡claro! se le perdía la puerta. Anécdotas, anécdotas,  pero siempre me lo ha dicho: “Ay el día que tal, que me subiste que paraste y tenía que traer yo la puerta sujeta porque se te caía al suelo”  (riendo).

P: Muy bien, pues muchas gracias por contarnos tantas cosas.

ECG: Nada

P: Y te doy las gracias por parte del Instituto de Estudios Albacetenses y también de la Asociación de Amigos de las Fábricas por prestarnos tu testimonio.

ECG: Nada, lo que haga falta y yo pueda explicar o lo que sepa no hay ningún problema, ya sabes donde vivo, entonces...

              Duración del vídeo: 31:53

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