Angelina Martínez Martínez

Trabajadora social por profesión y vocación, es un referente en materia de Servicios Sociales tanto en Albacete como en la Comunidad de Castilla-La Mancha. Participó durante la Transición en la profesionalización de Servicios Sociales, que supuso el cambio del concepto de “beneficencia” como acto de caridad, al de “bienestar social” en un sentido de defensa de los derechos de todas las personas a vivir con dignidad. A lo largo de su  trayectoria profesional ha desempeñado diferentes cargos de responsabilidad como Delegada Provincial de Bienestar Social de la Junta de Comunidades, Consejera de Justicia y Protección Ciudadana, Adjunta Segunda de la Defensora del Pueblo de Castilla-La Mancha y Coordinadora de la Unidad de Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno de Albacete. 

Fecha de entrevista: 21/06//2021

Comarca: Llanos de Albacete
Municipio: Albacete
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1952
Género: MUJER
Entrevistador/a: Ana Fe Serra

P: Buenas tardes, Nines.

AMM: Hola. Buenas tardes.

P: Vamos a grabar esta entrevista para el Archivo de la Palabra del Instituto de Estudios Albacetenses. Muchas gracias.

AMM: ¡Qué emoción!, ¡qué emoción!, ¡qué emoción! Me siento muy…, muy emocionada, y como muy importante con esta historia.  

P: Nos vas a dar un buen testimonio de todo…, de toda la trayectoria de los Servicios Sociales que tú lo has vivido bien de cerca.

AMM: Sí, de cerca sí. Ahí estuve.

P: ¡Claro!

AMM: Recordando esto, de estos días, me he dado cuenta de que he tenido la oportunidad de estar en el momento oportuno y en el lugar adecuado, sobre todo para poder participar en primera persona, en algo que era lo que yo hacía, lo que yo conocía y lo que me gustaba, y eso es una oportunidad que no todo el mundo tiene, ni siempre se presenta.  

P: Es una suerte, sí.

AMM: Sí.

P: Bueno, pues empieza presentándote ante la cámara. Cuéntanos un poquito dónde naciste, tu infancia, y como era Albacete entonces, y todas esas cosas.

FAMILIA - INFANCIA: 

AMM: Bueno pues, nací en la calle de la Caba, para empezar, siendo típicos y, además,Albaceteños, total, pues nací en la calle de la Caba, en el año 51, en julio, y nací en mi casa. Era una casa de vecinos con un patio del que recuerdo, especialmente, un patio muy agradable, muy bonico, con un Paraíso de esos que huelen tan bien en verano, donde jugábamos las chiquillas que vivíamos allí. Vivíamos 11 familias en un ambiente de…, de mucha amistad, de buena vecindad y de camaradería.

Uno de mis primeros recuerdos, mi padre era herrero, y tenía el taller de herrería muy cerca, en Francisco Pizarro, él trabajaba con su padre y con sus hermanos, y mi madre estaba en casa y se ocupaba de atendernos a nosotros. Yo soy la mayor, después nació mi hermano y yo viví allí hasta los 7 años. Cuando nació mi hermano, al poco de nacer él, nos fuimos a vivir a Francisco Pizarro, que es donde mis padres construyeron un edificio donde estaba el taller, y donde vivían los 3 hermanos que trabajaban abajo, y los abuelos. Una casa familiar. Pasé de una casa de vecinos, a una casa de familia. Eso quiere decir que siempre he vivido, al menos esa parte de la vida, como en grupo, y además en grupo grande. Quizá eso me ayudó a tener una socialización buena (riendo) y rápida.

Tengo un primer recuerdo de infancia, muy divertido, y es que muy cerca de donde yo vivía, en la casa de al lado, había una señora que recogía niños, supongo que, para enseñarnos a aprender a leer a jugar, a estar un rato ¿no? Entonces, yo un día desaparecí, desaparecí de mi casa, cogí una silla pequeñita, que me había hecho mi padre, y me fui a la escuela, y me fui a la escuela de doña Juanita (riendo), y después de mucho buscarme, me encontraron en la escuela. Yo debía tener 3 o 4 años, todavía no era época de escuela, pero yo me había ido, porque probablemente pensé que me divertiría más estando allí, que estando en el patio jugando con las…, con las amigas ¿no?

Son recuerdos agradables de un Albacete pequeño, de un Albacete que no añoro nada, porque ahora que lo veo en fotos, me parece muy pobre, y me parece feo. De esas calles sin asfaltar, de esas…, bueno, pues ¡fíjate!, esas casas en las que vivíamos en un patio de vecinos donde no había servicio propio en la casa, donde no teníamos agua. Mi madre siempre me contaba, que cuando nos fuimos a Francisco Pizarro, yo los primeros días me los pasé abriendo y cerrando el grifo, y diciéndole: ¡Mama sale agua, mama sale agua!, porque el agua que yo había visto estaba en una pila, y era una pila común de un patio de vecinos.

FIESTAS: 

Era ese Albacete entrañable por otra parte, pero por, por pequeño, por conocido, de fiestas de barrio en San Juan, ahora que está tan cerca el momento ¿no?, donde se quemaban los trastos viejos, y se hacían hogueras, yo recuerdo haber ido a la hoguera de mi calle, en esa calle de San Juan, en esa calle de la Caba al final, bueno dónde había carros y mulas, y donde todo eso circulaba, al tiempo que no recuerdo muchos coches, pero sí bicicletas porque, por ejemplo, mi padre tenía una bicicleta y en el taller había una bicicleta y se movían con la bicicleta para ir a hacer pedidos a las ferreterías y ese tipo de cosas ¿no?

ESCUELA - EDUCACIÓN: 

Después fui siempre a escuelas públicas, a diferentes escuelas públicas, hasta que por tema de proximidad a los 10 años aterricé en La Filial, y empecé el bachiller allí. En mi casa no había estudiado nadie. Mi padre iría a la escuela 3 días si es que fue, luego ¡fíjate!, siempre lo pensé, él, él era el que llevaba la organización contable y administrativa del taller, no sus hermanos sino él, y él no tenía ese tipo de conocimientos pero si esa habilidad para saber lo que se llevaban entre manos y cómo organizar un negocio, un negocio que era familiar pero que era un negocio, que tenía su…, su envergadura ¿no?

Siempre he reconocido después que eran gente de inteligencia natural. Mi madre era más curiosa que él y con más ganas de hacer cosas, y la que siempre me empujó a estudiar, y hacer algo más: “Y tú a ver si puedes trabajar”, “y tú aquí no te quedes”, “y tú a ver si puedes”. Y pude, y pude por su empuje y por mi propio interés ¿no?

También cuento siempre que en mi casa no había biblioteca, no había biblioteca ni había libros, esos  los encontré en el colegio y los encontré en  La Filial, donde encontré también un sistema educativo muy avanzado, muy progresista y donde estuve hasta quinto de bachiller, porque sexto ya no se pudo hacer allí, éramos muy pocos, ahora yo entiendo que aquello no era nada rentable, y fuimos a terminar sexto de bachiller en…, en el instituto, en el número 1 ¡claro! en el instituto del parque.

P: Era, era en los años 60  

ESTUDIOS: 

AMM: Era justo los años 60. Era un instituto femenino exclusivamente, y en ese año, se empezó a hablar de los estudios de asistente social, y vinieron unas…, concretamente dos mujeres de Alicante, de la escuela de Alicante, y hubo una reunión que se propició en La Filial, para las alumnas de sexto, para darnos a conocer esa salida de estudios y esa salida laboral, y yo me apunté, y me apunté, ¡vamos!, fuimos dos, ¿por qué?, pues creo que fue ganas de irme de Albacete (riendo), porque no podía tener vocación de una cosa que no conocía evidentemente. Yo no quería hacer magisterio, no me interesaba tampoco la enfermería, aquello me atrajo, me pareció que podía ser interesante, bueno pues había un espíritu de ayuda, de apoyo, no a los que tuvieran menos, porque yo estaba en los que menos tenían, era una manera de empezar a hacer algo, pero sobre todo era una puerta que se me abría, para poder salir de casa e irme. Me costó mucho convencer a mi padre, fue titánico, mi madre me echo una mano por lo bajini, pero había una condición y es que no me podían dar apoyo económico.

Entonces eso lo encontré, y lo encontré en la escuela, la Escuela de Asistentes Sociales de Alicante también lo que quería es tener alumnos.

P: ¿Y era una escuela pública?, ¿era un centro privado?

AMM: No, no, no. Era una escuela que dependía de la iglesia en aquel momento, luego…, es que en aquel momento los estudios no eran universitarios, y excepto la escuela que había en Madrid, las demás eran escuelas auxiliares ¿no?, esta dependía del obispado, del obispado de Alicante. No tenía connotación religiosa en los estudios, ni en la disciplina, pero sí es verdad que dependía de ellos. Estaba dentro del Colegio de Jesús María físicamente, y la escuela nos ofreció a la compañera que se vino Puri, y a mí, dos cosas: una beca salario para devolver cuando termináramos la carrera y empezáramos a trabajar, ¡fíjate, Ana Fe!, en el año 64

P: ¡Qué avanzado!     

AMM: O sea, esa oferta, tú empiezas, yo te lo pago, cuando termines y trabajes, tú me lo devuelves, ¡bueno! pues, en un pacto con una cría de 17 años, sin mediar los padres, con esa…, depositando esa responsabilidad en alguien que no conocían de nada, y que yo desde luego, asumí desde el principio y que dije que ¡vamos!

Ahí se nota quizá un poco, pues la educación ¿no?, la educación en la responsabilidad, en el compromiso, en el hacer las cosas lo mejor posible, en eso que te hace prosperar basándote en unos valores familiares y muy en la época. En la época el ascenso, el posible ascenso social estaba en los estudios. Eso que ahora llaman el “ascensor social”, yo sé que me subí en él, y me subí en él porque me fui a estudiar fuera.

Yo descubrí un mundo nuevo, sobre todo la carrera. La carrera me abrió todas las ventanas del mundo para conocer la realidad social, la realidad política, la música, la literatura, todo, todo se me abrió. Yo también tenía ganas de conocer y ganas de aprender ¿no? Y estuvimos allí tres años, esos tres años a través de las becas, después ya fueron becas del ministerio y trabajando durante los tres años, haciendo apoyo en el colegio que había al lado de donde estaba la residencia, todo

tipo de apoyos. Desde clases particulares, hasta vigilar el comedor, estar en la portería en horas concretas mientras que los trabajadores estaban de descanso, bueno… Aquello era…, aquello era bonito, aquello se podía hacer y además teníamos muchas ganas de hacerlo.

URBANISMO: 

Pues estuve tres años. Evidentemente, yo no venía a Albacete nada más que en vacaciones de Navidad, de Semana Santa y en verano. Yo recuerdo todavía que la primera vez que yo fui a Alicante, la estación todavía estaba donde el Rex, la estación de ferrocarril, cuando volví en el verano, la estación ya estaba donde está ahora, pero mi primer tren, que probablemente sería mi primer tren que cogí yo sola, lo cogí estando la estación en, en…al principio de ¿dónde es?, Alcalde Conangla, es como se llama la calle ahora. 

Bueno, pues aparecimos por allí, era una ciudad… ¿qué me pasó?, que yo me fui a Alicante, y ¿qué me encontré en Alicante?, era otro mundo, era una ciudad con luz, era una ciudad asfaltada, era una ciudad que tenía luces en la calle, que había farolas, que tenía iluminación, era una ciudad abierta a otras personas, a otras

MUJER:

culturas, a otros momentos de apertura, incluso en la ropa. La primera vez que yo llevé pantalones fue allí, y porque me los regaló una compañera, una compañera…, vivíamos en una residencia en plan internado, gente que estudiaba diferentes niveles, había gente con mucho poder adquisitivo y una compañera pues me regaló unos pantalones, pues de esas cosas que hacemos, las mujeres en eso siempre hemos sido muy dadas a intercambiar y compartir desde la ropa, hasta yo que sé, las pequeñas cosas ¿no?, las pinturas, los pintalabios, las sombras de ojos, esas cosas que yo aquí no había hecho nunca, de manera que cuando yo volví, ¡fíjate!, es un recuerdo que casi lo tenía perdido, cuando yo volví en vacaciones de Navidad, mis amigas de aquí me encontraron modernísima (riendo), porque ¡claro! yo venía pues con…, no me iba a dejar los pantalones ahí, los pantalones me los traje, evidentemente, y me encontraron súper moderna, y yo encontré la ciudad mucho más atrasada casi de lo que la había dejado, pero era por el contraste,  por el contraste de una ciudad, pues más abierta, más avanzada desde el punto de vista turístico incluso, y bueno pues así fue pasando el tiempo.

Yo allí también empecé a fumar, era el símbolo del progreso, de la mayoría de edad, del avance, y ese fumar a escondidas, evidentemente, yo no nunca fumé en mi casa, ni delante de mis padres, pero hasta muchísimo tiempo después, sin embargo, empecé a fumar en Alicante, luego lo dejé en Albacete, muchos años después y muy bien.

P: Era un símbolo de la mujer moderna.

AMM: Exacto, de progresismo, de liberación y porque además yo descubrí la música y las cantantes. A ver, nosotros nos quedábamos a estudiar en grupo, y en la residencia donde vivimos, era un espacio muy agradable, muy bonito, y había una sala de estudio, había música, había tocadiscos, bueno pues: Moustaki, Jacques Brel, Piaf, todo eso lo descubrí allí, y eran mujeres que fumaban, y como no íbamos a fumar nosotras, si fumaba Joan Báez, yo también, aunque fuera de Albacete.

Y bueno, pues fui empezando a conocer el mundo y entrando en la carrera. Cuando terminé me propusieron quedarme en la escuela a dar clase, pero yo quería volver, yo quería volver porque yo entendí…, yo siempre he sido muy idealista, y además muy, muy voluntariosa de lo que tenía que hacer, y yo entendí que yo me preparaba para volver, para aportar algo en la vuelta, yo sabía que aquí había muy pocas asistentes sociales, porque lo de trabajadora social vino mucho después, a nivel de nombre ¿no? entonces no me quedé, no, no, ni me tentó, yo no sé porque tenía la idea de que mi sitio estaba aquí. Pues nada, me vine aquí, y empecé a buscar trabajo.

P: Terminas la carrera en 1971

AMM: 71. Tenía 20 años.

DICTADURA: 

P: Estamos en los últimos años de la dictadura de Franco.

AMM: Sí, sí, sí. Pero todavía, yo eso lo noté a la vuelta, porque había descubierto allí lo que era un régimen democrático, aunque aquí no lo hubiera, lo que era la dictadura, lo que eran los diferentes regímenes políticos en los que vivíamos y los que podía tener una nación ¿no?, estudiábamos sociología, estudiábamos materias que nos acercaban a conocer el mundo y las personas, que era con lo que nosotros íbamos a trabajar, con esas personas que viven en un mundo concreto, pues en situaciones de deterioro o en situaciones más vulnerables.

TRABAJO – EMPLEO: 

Entonces vuelvo en el 71, a finales del 71, porque a mí me quedó un ejercicio de reválida, se hacía una reválida después de la carrera y yo terminé en septiembre. Total, que me vuelvo, y me tengo que poner a buscar trabajo, y lo de la búsqueda de trabajo era ir llamando a todas aquellas puertas que en Alicante habíamos aprendido, que eran lugares donde había asistentes sociales trabajando, y que habíamos aprendido lo que teníamos que hacer, no aprendimos a apuntarnos al paro, porque no había listas de paro para apuntarse al paro, sino que íbamos uno por uno a aquellos organismos, llamando a la puerta, que entendíamos que podía haber trabajo.    Puri que era la compañera que se vino conmigo, unos meses antes que yo, empezó a trabajar, en el primer Hogar del Pensionista que estaba en la calle Fátima, que dependía del Mutualismo Laboral que hubo en Albacete. En ese intervalo, me llama un día Salvador Jiménez, y me dice: “bueno, que me he enterado que eres asistente social, que acabas de terminar, que tal, estamos intentando…” bueno, quedamos a comer, yo no había quedado nunca a comer fuera para hablar de trabajo, me pareció aquello súper moderno y además de lo más interesante ¿no?

URBANISMO: 

Entonces me contó que…, él trabajaba en Obras Públicas, en los servicios jurídicos, en Obras Públicas del ministerio de Obras Públicas. Entonces estaban proyectando hacer las 600 Viviendas para erradicar el chabolismo del barrio de La Estrella y ofrecer un espacio más digno a las personas que vivían allí, y querían tener una aproximación a qué tipo de población a nivel de: número de personas que vivían en las casas, de ambiente familiar, medios de vida, número de niños, edades, etcétera, Entonces me pidieron, como yo no tenía trabajo, si podía hacer un estudio del barrio. En la carrera eso se hace siempre en primero, se hace siempre se hace un estudio de barrio, con lo cual yo sabía lo que tenía que hacer. Pues elaboré con él un cuestionario, me facilitaron un plano de situación de las calles, y en los bajos de la parroquia, me dejaron un sitio.

P: ¿Del Ave María?

AMM: Del Ave María, justamente, en los bajos. Sabes que allí estaban los Paules y…, la escuela todavía no era el edificio de ahora, pero también estaba la escuela, y me dejaron un espacio. ¿Qué pasó con ese espacio?, pues que lo amueblé, ¿cómo lo amueblé?, por supuesto a mí no me dieron…, entonces yo me llevé de mi casa de mi madre, un brasero, porque allí hacía un frío que pelaba ¿eh?, era…, es que era un localillo pequeño que tenían, me llevé una mesa que tenía una tía mía que la había desterrado de no sé dónde, dos sillas, tal, bueno, lo suficiente como para tener un espacio donde dejar las cosas, porque yo lo que tenía que hacer era entrevistas a domicilio, y hacer fichas y conocer a la población. Fue fácil, fue cómodo, bueno estaba sola ¿eh?, allí no había nadie más que yo. No tuve ningún miedo nunca, y además todo el mundo sabía que los Paules estaban detrás, había esa cierta consideración ¿no?, yo era jovencísima. Y una mañana, haciendo ese trabajo, se presenta a verme un señor al que yo había conocido porque yo había ido a pedirle trabajo, que era Pepe Herrero. Pepe Herrero era el delegado de Mutualidades Laborales, y me dice que se va a crear el puesto de trabajo de asistente social en el Mutualismo Laboral.

SERVICIOS SOCIALES: 

P: ¿Qué es el Mutualismo Laboral Nines?

AMM: El Mutualismo Laboral es…

P: ¿o, que era?

AMM: era un…, como un…, instituto, un derivado, no existía el INSS, ¿eh?, los órganos de la Seguridad Social se dividían en el Instituto Nacional de Previsión, el INP y el Mutualismo Laboral. El Mutualismo Laboral era como la sección social de lo que era la incipiente Seguridad Social, de manera que allí, se trabajaba especialmente con accidentados de trabajo por mutualidades, es decir, la de construcción, la laboral…, es el paso más importante después de los gremios, y de una manera organizada de atender a los trabajadores y de que tuvieran una respuesta social a sus necesidades del momento. Entonces allí, iba a haber asistentes sociales, y fue a buscarme y me dijo que me fuera, pues me fui, me fui porque no tenía otro sitio a donde ir, y además no tenía otro trabajo.

MATERNIDAD – PATERNIDAD: 

Y allí empecé trabajando con un contrato de auxiliar administrativo, hasta que salieron unas oposiciones, aquí viene una anécdota buenísima, oposiciones que yo hice embarazada de nueve meses y a las que me examiné porque mi hijo primero nació 10 días antes en un parto provocado para que yo pudiera ir a examinarme.

Yo le planteé al ginecólogo la cuestión y me dijo: “este niño ya está, si quieres que nazca mañana…” dice: “porque no te puedes arriesgar a irte a Madrid desde Alicante…” que yo estaba entonces en Alicante, me había ido por el preparto, no había autovía, porque dice: “este chiquillo, en Ocaña pares”, y dije: “no, no, no, vamos a ver” total que yo tuve al niño, me fui a hacer las oposiciones, con el niño, con el niño de 10 días, al que yo bajaba a darle de mamar entre ejercicio y ejercicio, y con mi marido que se vino a acompañarme, bueno acompañarme no, a llevarme y a llevar al chiquillo y a tenerlo.

SERVICIOS SOCIALES: 

Entonces, empezó esa etapa que duró de 10 años, en la que yo trabajé en la Seguridad Social, primero en el Mutualismo Laboral, después en el IMSERSO, porque se creó después, y después en el INSS, en un servicio de información que inventamos Pepe Herrero y yo, porque él consideró que tenía que haber un servicio de información que fuera más ágil, ¡fíjate!, un servicio de información, y te estoy hablando (inaudible 00:23:20) 80, o por ahí, o antes, quizá antes del 80. Yo aprendí mucho, mucho, mucho, y lo que aprendí entonces me ha servido siempre para conocer la Seguridad Social por dentro y todo el sistema de prestaciones. La Seguridad Social era el único sistema de protección establecido que había en este país, porque hasta la Constitución del 78, a nivel de normas lo único que había era la beneficencia, y la beneficencia, todos sabemos el tinte que tiene y el tipo de personas a las que va destinada. La Seguridad Social era un avance, porque tenía un componente distinto, y era el derecho, el derecho que generaban las personas. La ciudad seguía siendo algo menos gris, y un poco más viva, y fuimos avanzando.

TRANSICIÓN POLÍTICA – SERVICIOS SOCIALES:

P: Ya había muerto Franco,

AMM: Sí

P: Estamos en la Transición, en los primeros años…

AMM: En los primeros años

P: de la Transición política,

AMM: Sí

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AMM: Y con el primer…, y después, inmediatamente casi después, bueno ya te digo, la Constitución, se aprueba la Constitución,  desaparece el concepto de beneficencia, y aparece por primera vez en una norma pública el nombre de la asistencia social, de la asistencia social como sistema de protección, y eso ya es un rasgo diferencial.

Y en eses entre medias, cuando yo llego a Albacete y me pongo a trabajar, en Albacete estábamos 6 asistentes sociales en la ciudad.

P: ¿En qué servicios?

AMM: Pues mira, fundamentalmente, dos estaban en el psiquiátrico, lo que es hoy San Vicente de Paul ¿eh?, que era la Casa de Misericordia.

P: Qué allí ¿quién iba?, ¿qué residentes había allí?

AMM: Allí, enfermos mentales

P: Enfermedad mental.

AMM: solo,

P: Y ancianos también,

AMM: fundamentalmente, enfermos mentales muy mayores,

P: Ya.

AMM: o gente con discapacidades intelectuales, gente también que se había hecho mayor, que no tenía familia y que llevaban allí viviendo toda la vida. Allí estaban trabajando Carmen Campayo y Rosi Plaza.

P:  Y dependía de la Diputación Provincial

AMM: Dependía de la Diputación, sí.

P: Y ¿qué más trabajadoras sociales?

AMM:  Después estaba en el Centro de Diagnóstico y Orientación Terapéutica, que estaba en Sanidad, Rita Moraga. En el Sanatorio Antituberculoso que ya no existe porque eso es un servicio que después lo asumió el sistema público de salud como un departamento más, pero que os acordaréis que era un sanatorio que estaba a las afueras de Albacete muy bien ventilado, muchos pinos (riendo) y donde teníamos todos la idea de que allí había buen aire, y que las enfermedades pulmonares y cardiacas se curaban allí mucho mejor, pues allí había otra, otra asistente social, que por cierto, era la hermana del obispo, y que yo no fui allí porque yo no era hermana de ningún obispo, cosa que no siento porque hice después una carrera distinta, porque es que aquello se abrió y se cubrió inmediatamente, no había oposiciones, se accedía a los empleos de otra manera distinta. Y luego había una mujer, una compañera que trabajaba en el Patronato de la Mujer, que es donde hoy está la parroquia de las Angustias, que había un taller escuela dedicado a atender madres solteras, y sobre todo chicas jóvenes que habían tenido problemas de conducta.

P: Y, ¿estaban internas allí …

AMM:  Estaban internas,

P: …en ese centro?

AMM: Estaban internas en ese centro, y eso dependía de un patronato que a su vez dependía a su vez dependía de Justicia, lo mismo que el Patronato de protección a Menores, todo muy oscuro, muy cerrado, muy reglado, y desde luego nada accesible a nadie.

P: Y muy cargado de una moral muy determinada, imagino.

AMM: Bueno, bueno, total, total, total, pero de una moral muy estricta, de hecho, ese tipo de centros en toda España los gobernaban las Adoratrices, que era una orden religiosa que nació para el trabajo con mujeres descarriadas en su día, después ya el título de descarriadas se quitó, pero no el sentimiento que tenían las que trabajaban con ellas, eso lo mantuvieron hasta el mismo final.

Entonces, bueno estas eran las que trabajaban. Entonces ¿qué hicimos? Pues que en cuanto empezamos a encontrarnos, creamos la Asociación de Asistentes Sociales de Albacete.

P: ¿Qué año más o menos?, ¿te acuerdas Nines?

AMM: Pues podría ser 77, 78,79 como mucho. Esa asociación duró hasta que, en el 82, se creó la ley de colegios profesionales y nació el Colegio de Trabajo Social de Castilla La Mancha, que nació en Albacete porque era la única provincia que tenía una asociación anterior en la que había mucha gente, allí fue…, todas las trabajadoras sociales que llegaban nuevas, enseguida las captábamos: “oye que tenemos una asociación, que te vengas que tenemos reunión”, ¿qué pasó con eso?, pues que controlábamos el cotarro, rápidamente sabíamos quién había dónde, quién estaba en qué sitio, y no es que hubiera coordinación, es que estaba todo controlado, o sea, cuando alguien tenía un caso, un problema, era facilísimo hacer comunicación.

P: ¿Eráis todo mujeres?

AMM: Sí, sí, sí, sí, sí. El primer hombre que llegó a trabajar en Albacete fue Joaquín, Joaquín Rodríguez que empezó trabajando en el Ayuntamiento de Albacete, y después José Manuel Roncero.

En esto que llegan los ayuntamientos democráticos, y empezamos a “dar la vara” como asociación a todos los alcaldes nuevos: “que tienes que contratar un asistente social, que este ayuntamiento no puede estar sin trabajador social, que en todos los sitios importantes de España hay” y como a todos nos gusta tener lo mejor, pues eso lo vendimos bien y supimos hacerlo. Albacete fue el primer ayuntamiento donde hubo una asistente social, se llamaba Mar y además ella estaba en La Roda, vivía en La Roda e iba y venía todos los días. Salvador lo tuvo muy claro ¿eh?, no hubo que dorarle…, hubo que empujarle poco, y fue una contratación laboral, después ¡fíjate ahora!, la cantidad de gente que hay, como después se creó el cuerpo de trabajadores sociales dentro del ayuntamiento, fue creciendo y tal. Y también recuerdo que a algunos alcaldes les ayudábamos a hacer la exposición de motivos de porque debía haber un trabajador social en su ayuntamiento, porque había mucha oposición: era un gasto más, era una persona que no entendían porque tenía que haber, y, además, ni la entendían, ni la veían, ni les gustaba. Y me acuerdo, el otro día recordando, que yo era amiga de Antonio Pina, que en aquel momento era alcalde de Hellín, y me llama y me dice: “me tienes que ayudar a hacer un argumentario, pero algo sólido porque aquí no quiere nadie ver a nadie de esto, que no entienden, que nos vayamos a gastar los cuartos”, dice: “y yo que soy un alcalde que acabo de llegar, si empiezo a decir que tenemos que contratar más personal y nuevo, es que no saben ni para lo que es”. Y luego cuando se convocó la plaza, nosotros íbamos, íbamos como representantes de la asociación pues, por saber qué tipo de examen se ponía, controlar eso, y entramos perfectamente sin ningún problema, probablemente porque mostrábamos más fuerza de la que teníamos, y seguramente porque dábamos una sensación de seguridad, que era más sensación que la que realmente teníamos, pero el argumento era siempre el mismo: “estos saben menos que nosotros, nosotros vamos adelante con esta historia ¿no?”.

POLÍTICA: 

También hay una anécdota muy divertida de aquella época, eso sería ya un poquito más adelante, y es que había una diputada de la UCD, una diputada por Albacete, una tal Juana Arce, no me acuerdo que ha sido de esta mujer, que hizo unas declaraciones en el periódico sobre el trabajo con los minusválidos o algo así, una cosa fatal, y entonces hicimos una carta, hicimos una carta diciéndole a esta mujer como estaba Albacete en ese sentido, que es lo que había que hacer, que no podía hacer ese tipo de…, recriminándole su comentario. La carta la firmé yo, porque alguien tenía que firmarla no por nada en especial, porque quizá me parece que es que la encabecé yo, porque la firmábamos todos, y a esa carta nos contestó otro senador, que fue don Ricardo de la Cierva, ella no contestó, pero contestó él, era la UCD, y en la carta todo su argumentario era: “señora Martínez ta, ta, ta, ta, ta, señora Martínez, (riendo), y fue también publicada la carta. Eso como asociación siempre nos dio mucha fuerza, porque era pensar que no solo habían tenido en consideración, sino que habían tenido el detalle y la decisión de contestar una carta detrás de la cual solo había un grupo de profesionales sin más, que lo que queríamos era intentar mejorar y hacer las cosas algo mejor ¿no?

Bueno, pues fue pasando el tiempo, y empieza a hablarse de autonomías, y se empieza a construir el estado de las autonomías en este país.

P: Y se aprueba el estatuto en 1982.

AMM: Exacto. Pues en el 82, una amiga, Rita, Rita Moraga está en Toledo y está en la dirección general de Bienestar Social, y me llama y me dice: “he convencido al presidente de que haya delegaciones de Bienestar Social en cada provincia”

P: Que el presidente ¿era José Bono?

AMM: El presidente era Bono. Y me dice: “no puedes decir que no, porque le he dicho que la de Albacete vas a ser tú”, digo: “pero vamos a ver, y esto ¿qué es?”, “pues nada, lo mismo que estás haciendo, pero con una delegación, esto tenemos que montarlo” Total, que me fui. Nos fuimos, bueno, las 5 personas a las que nos nombraron, es una anécdota muy curiosa porque nos nombraron delegados y nunca, jamás se publicó el cese, sin embargo, nombraron a otra persona después que fue el delegado de Sanidad y Bienestar social que fue Luis Fresneda, y crearon dos áreas: el área de salud, y el área de bienestar social. Yo era la jefa de…, la jefe del área de bienestar social, nunca fue la jefa, fui la jefe del área de bienestar social y había un jefe del área de salud que era Antonio Cola que era médico, Y de pronto nos encontramos con que estaba todo por hacer, pero todo por hacer, o sea, absolutamente, desde la autonomía como tal, hasta la conciencia autonómica   pasando por lo que suponía crear una red de puestos y de servicios, pero absolutamente todo, físicamente estábamos en la delegación de Sanidad donde sigue hoy, en la avenida de la Guardia Civil.

Bueno, pues empezamos, empezamos probablemente con más ganas que conocimiento, y empezamos pensando que la provincia no era Albacete solo, que había muchos pueblos, que la gente vivía en los pueblos, que la gente tenía derecho a tener servicios en su pueblo, y que no podíamos centralizar la atención en la ciudad, como nunca habíamos querido centralizar la actuación en Madrid o luego después en Toledo. Lo primero que se crea es la red de lo que se llamó el PRAS, el Plan Regional de Acción Social, que es una red de trabajadores sociales que se mueven por toda la provincia con un coche, aquellos famosos Panda, que iban de pueblo en pueblo a pasar consulta un día a la semana.

P: Pero antes del PRAS ya existía el Consorcio ¿no?

AMM: En Albacete sí.

P: De Servicios Sociales.      

AMM: En Albacete sí. Es que Albacete ahí lo tuvo fácil, porque aquí había un antecedente, y es que la Diputación había creado ya ese servicio 3 o 4 años antes, que era el consorcio de Servicios Sociales, entonces durante un tiempo, convivieron en Castilla-La Mancha el PRAS en Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara, y el consorcio en Albacete, hasta que llegó un momento en que, con bastante esfuerzo por parte de todos, se consolidó un solo servicio porque lo que no tenía sentido, era que Albacete estuviera aparte, ¿sabes esa fama que hemos tenido siempre de ser distintos, y de ir un poco por libre?, y no solo por libre, lo que íbamos era por delante, y esa es una realidad, quizá por nuestro enclave geográfico, quizá por la gente que en aquel momento pilotaba las diferentes administraciones públicas, quizá porque La Mancha, Mancha y la sierra es mucho más difícil de penetrar en ella, y nosotros fuimos un poco más abiertos, el caso es que aquí, desde antes, estaba ese servicio. Entonces ahí nació el PRAS. Después, nació el plan concertado, que es un servicio que nació en Madrid, en el ministerio, y era ofrecerle a los ayuntamientos grandes la posibilidad de tener un servicio propio financiado a tres bandas, pagando la Junta, el Ayuntamiento y el propio Ministerio, eso todavía continua, y ahí había que adherirse a ese ministerio, y ahí lo que había que hacer era convencer a los alcaldes,  porque ellos tenían que poner una parte del dinero que valía tener ese servicio, es verdad que los beneficios eran mayores, pero hubo algunos que se resistieron y que tardaron mucho. Yo recuerdo que uno que tardó mucho, mucho, mucho, fue La Roda, lo recuerdo, y recuerdo a Sixto y a Vicente. Vicente Aroca era entonces el delegado, perdón, el concejal y fue…,  yo me apoyé en él para convencer al alcalde, lo entendió más, pero costó mucho ¿eh?, costó mucho llegar, y llegó, y llegó y después llegaron más cosas.

P: Y mientras tanto hubo transferencias…

AMM: ¡Uff!, ¡uff!

P: de muchos servicios y tuvieron que…

AMM: Sí porque…

P: …o tuvisteis que adaptarlas a los nuevos tiempos.

AMM: ¡Claro! Sabes ¿qué pasó? 

PRECARIEDAD: 

P: …a una España constitucional

AMM: Eso es, y sabes ¿qué pasó? Que la comunidad no tenía nada, pero sí había muchas cosas que eran competencia del Estado que se las traspasó a la comunidad, y ahí llegó de todo, desde el Instituto Nacional de Asistencia Social en el que estaban las famosas guarderías del Cerrico, y la del barrio del Pilar, tú las conocerías, también de la época, y el hogar escolar Virgen del Buen Suceso, pasando por los propios funcionarios que estaban en el INAS, que estaba en la plaza de Gabriel Lodares.

P: Y ¿qué era el FONAS? 

AMM: EL FONAS era el Fondo Nacional de Asistencia Social, que era un departamento del ministerio de la Gobernación, que tenía un presupuesto que se otorgaba a las personas que bien por edad o por minusvalía no tenían derecho a ninguna pensión.

P: Pero eso venía del régimen franquista.

AMM: Sí, sí, sí, sí.

P: Eso venía heredado del régimen anterior.

AMM: Sí, sí. Eran 3000 pesetas de prestación o de subsidio, no compatible con ningún ingreso, que pasó a ser gestionado por la comunidad autónoma, y que son los antecedentes más remotos de las pensiones de la LISMI (Ley de Integración Social de las personas con Discapacidad) y después de las pensiones no contributivas. Las pensiones no contributivas nacieron como un derecho subjetivo, con una serie de condiciones, pero de otra manera gestionadas, y el Fondo Nacional de Asistencia Social las pensiones que se llamaban del FAS,   esas pensiones llevaban como condición para su otorgamiento un informe del trabajador social y además reunir los requisitos de edad o de minusvalía. Todo muy pobre, todo muy miserable, muy graciable, muy dependiente de quién lo veía y lo estudiaba. Cuando eso se transfiere a la comunidad, empezamos a establecer criterios, no había baremos ni criterios de nada, había una manera muy “sui generis” de tramitar este tipo de prestaciones.

P: ¿Proteccionista?

AMM: Proteccionista, benefactorista y muy clientelista, muy aquello de mi amigo, mi primo, mi vecino, este conocido, este pobre, este pobre que no tiene ná. Darle a eso otro aire con el mismo dinero no fue fácil, y no fue fácil porque la gente que gestionaba eso, también la transfirieron y vino, y vino sin querer venir.

Yo recuerdo dos momentos distintos y uno fue la transferencia del Fondo Nacional de la Vivienda Rural, que era una entelequia muy rara que estaba en el Gobierno Civil, en el que trabajaban tres personas, que se vinieron con más expedientes que, por supuesto, que personas, con muy poco dinero y que eran unas ayudas que se daban para la mejora casas, lo que ahora sería un plan de mejora de la vivienda o algo así ¿no? Allí vino gente muy difícil, muy difícil, gente muy mayor, que toda la vida había hecho lo que le parecía bien, que no tenían horario, porque eran los jefes, que dejaron de ser jefes y que se tuvieron que adaptar a fichar, a un horario concreto y a que la jefa fuera yo.

MUJER: 

P: ¿Una mujer?

AMM: ¡Pff!, una mujer que era…, ¡bueno! tenía menos edad que sus propios hijos. Había algunas personas jóvenes con las que después mantuvimos muy buena relación porque enseguida cambiaron de criterio, pero alguna historia de estas fue complicada, fue complicada. Yo ahora lo recuerdo como de haber tenido paciencia y porque bueno, también sabes que no se van a ir, y que van a estar allí hasta que cumplan los 65 años y se jubilen, con lo cual, vamos a hacerlo lo mejor posible. Alguno renunció, alguno se fue, tenían otros trabajos que además practicaban y ejecutaban, aunque cobraban de las nóminas de esos sitios por lo que pasaban un ratito y…, bueno pues…

Y luego dos transferencias muy concretas también porque estas son casi de nombre, que son la del Patronato de Protección a la Mujer, esto que hemos comentado antes, y el Patronato de Protección de Menores que transfirió el Tribunal Tutelar de Menores, Tribunal Tutelar de Menores, donde se llevaban todos los asuntos de chicos infractores, con el criterio de la persona que estaba allí para aplicar justicia y un centro que era la Casa de Observación.

P: ¿Y dependía de Justicia hasta ese momento?

AMM:  Sí, era un patronato, pero dependía de Justicia los dos, el de la mujer y el de menores. Aquello tampoco fue fácil. Yo recuerdo haber ido a la Casa de Observación, y la Casa de Observación es lo que hoy es Arco Iris en la calle del Ángel, y en esa Casa de Observación que solamente trabajaban dos personas, dos personas y había un maestro, porque había escuela y contar los críos que cuando tenían problemas con el maestro, usaba la goma de butano para pegarles, y tenerle que decir a esa persona que habíamos hablado con Educación y que ya no iba a haber más escuela allí, que se tenía que ir.  

Y bueno, ¡claro!, otra cosa, cuando llegaban estas situaciones, la gente más animada, la gente más avanzada, los que eran más progres, los más jóvenes, vieron las puertas abiertas, de cambiar de Administración, porque pensaron: “que bien vamos a estar, aquí enseguida va a haber personal inmediatamente, vamos a cobrar mucho más dinero”, bueno, bueno: “se va a regularizar los contratos” y era alternar el contenido de la función con regularizar toda la norma, todos los temas económicos, la procedencia de los trabajadores, para ir regulando eso en una nueva Administración que sí que es verdad que quería trabajar de otra forma ¿no?

Recuerdo también el Hogar…, por ejemplo, las guarderías las recuerdo como más tiernas, muy normales, después se crearon algunas nuevas que ya las hizo la Junta. La Junta hizo dos nada más: El tren azul y el Castillo en Almansa, las demás venían del INAS, y era un ambiente grato, de gente que quería trabajar con niños, que sabía hacerlo, que también esperaba encontrar una respuesta distinta, pero...

P: Y también con un concepto de beneficencia (inaudible 00:46:03) centro donde los niños iban a alimentarse y a…

EDUCACIÓN: 

AMM: Total, total. Los niños iban solo a comer, que es verdad que necesitaban comer ¿eh?, y necesitaban estar cuidados, y necesitaban higiene, pero lo que no tenían era sistema pedagógico, método no había. ¡Claro!, luego hubo un acuerdo con el Ministerio de Educación con el plan aquel de atención a la infancia, aquello que empezó a trabajar Pilar Martínez, y que todas las guarderías se sumaron a ello, porque era una posibilidad de tener una formación reglada

P: Sí. El Plan Experimental de Educación Infantil

AMM: Eso es, el Plan Experimental de Educación Infantil, que aquello fue una revolución para lo que era el concepto asistencial de la escuela, de hecho, tanto insistimos y tan bien funcionó, y se desarrolló de una manera natural, que las guarderías en su día, bueno, primero dejaron de llamarse guarderías, empezaron a llamarse escuelas infantiles, y después lo que pasó es lo que tenía que haber pasado desde el principio, que se alojaron donde tenían que estar en su medio natural que era Educación, y eso se produjo en el 2010 ¡solo!, en el 2010, antes no había sido.

SERVICIOS SOCIALES - INFANCIA: 

Vuelvo al Hogar Escolar Virgen del Buen Suceso. Aquello era horroroso, horroroso, o sea, era un internado, y era un internado al uso, era un internado mixto de niños pequeños, donde había de todo niños pequeños y más mayores, pero era de lo más, post franquista, y post Guerra Civil Española que podíamos encontrar.

P: ¿Y estaba dirigido por alguna, algún…, asociación religiosa…,

AMM: No, no, no.

P: … alguna compañía religiosa? No. Trabajadores

AMM: Aquellos eran trabajadores del Instituto Nacional de Asistencia Social, el  INAS. La directora, tuvimos la suerte que era una persona, Mila, Milagros Molina, de que era una persona, ella era universitaria, después ella lo dejó y ha terminado dando clases en la Facultad de Enfermería, pero era una mujer joven, y era una mujer con un espíritu más abierto que entendió que eso había que cambiar, lo mismo que los educadores, algunos de los educadores, ¡claro!, y aquello no fue nada fácil, pero lo terrible, fue cuando se decidió que había que des institucionalizar a los chiquillos, y que los chiquillos no podían vivir en centros de 100 personas, que los chiquillos tenían que vivir en unidades pequeñas, y que tenían que vivir en un pseudo hogar, pero que tenían que vivir en un piso, y era el año 93, se cerró el Hogar Escolar Virgen del Buen Suceso y aparecieron los pisos tutelados, y ahí es donde entran las ONG a colaborar.

P: Y también la Junta asumió las competencias de los centros de menores de la Diputación: Virgen Milagrosa…

AMM: Claro,

P: …Casa Cuna

AMM: Claro. Sabes ¿por qué?, porque antes había habido una reforma del Código Civil, y en la reforma del Código Civil se había establecido que la protección de los menores, la tutela, el acogimiento y la adopción, correspondía a las comunidades autónomas. Entonces lo que hasta ese momento había hecho la Diputación dentro de su espíritu de apoyo a los más necesitados, enfermos mentales, las casas cuna, etcétera, pasó ya a otra organización que entendía otra forma de hacer las cosas, y sobre todo que tenía un mandato jurídico. Efectivamente desaparece también casa cuna, entonces nace Arco Iris como centro de acogida y lo que hacemos, y digo hacemos porque estas cosas siempre las hemos hecho entre mucha gente, es que las propias Hijas de la Caridad sean las que se vayan a Arco Iris, eran las personas que habían trabajado hasta entonces, las que conocían como se trabajaba y las que sabían lo que era trabajar con niños pequeños en régimen de acogida, después la orden, como casi todas las órdenes religiosas, se queda sin gente, y a los 4 o 6 años desaparece la orden por decisión propia porque ya no tenían tantas religiosas ¿no?, y se cubren esas plazas con seglares. Pero fue un momento muy importante, porque era un avance, y era un avance en el tipo de edificios, en el tipo de cómo entender la vida, y de cómo entender la atención.

Lo mismo que pasó con la Casa de Observación. La Casa de Observación desapareció y fue cuando se creó Albaidel. Albaidel, yo recuerdo haber ido buscando sitios para establecer Albaidel con Ángel Charco, que era entonces el delegado de Bienestar Social, cuando encontramos en la carretera de Barrax una finca que era una finca catalogada como rústica, que tuvieron que cambiar la catalogación urbanística para que se pudiera construir, pero como lo que se iba a construir era un centro de interés social, eso se pudo hacer ¿no? Aquello fue un paso muy muy muy importante, porque era como pasar de la miseria a la modernidad, era la posibilidad de darle a estos críos una manera de vivir distinta. No sabíamos muy bien cómo iba a funcionar, porque aquí nunca había habido ese tipo de experimentos. Me acuerdo, que uno de los primeros pisos tutelados que se crearon fue…, estaba en Blasco Ibáñez, yo vivo muy cerca de allí, yo iba casi todos los días, a ver si se habían organizado bien, a ver si habían hecho la comida, como estaban los chiquillos, si habían ido a la escuela, y sobre todo, que pasaba con el vecindario, como habían aceptado los vecinos que allí hubiera 5 o 6 niños, viviendo con dos educadores, eran los pavonianos los que se ocupaban de estar con ellos, sin saber muy bien aquello por dónde…, algún buzón se rompió, algún trasto roto hubo en los patios comunes, y algunas dificultades también tuvimos que superar.

P: ¿Siguen existiendo los pisos tutelados?

AMM: Sí, sí, sí, sí. Sigue existiendo Arco Iris, que es un centro de referencia porque es un centro de primera acogida, pero siguen existiendo los pisos tutelados, y eso, con el tiempo…, hombre eso existía en otros países de Europa, con el tiempo se ha demostrado que era la mejor opción desde todos los puntos de vista. 

Pero también yo quiero hacer una crítica ahí, y es que, con los pisos tutelados, igual que con otros sistemas que ahora comentamos, empezaron a entrar en el juego las organizaciones no gubernamentales como gestoras de servicios. Eso da mucha frescura, da mucha agilidad en la gestión, pero son demasiadas, y eso quiere decir que hay muchos puntos de vistas diferentes, muchas corrientes ideológicas inherentes a quien monta la propia organización y demasiadas cosas a controlar que a veces a la Administración se le escapan. A mí me parece que en eso es como…, como que la Administración se ha ramificado tanto, que las ramas se han comido el tronco, cuando es el tronco el que debe permanecer y el que debe mandar, pero bueno eso es una manera de entender las cosas que no todos estamos de acuerdo con las mismas.

SERVICIOS SOCIALES - VEJEZ:  

Y otra de las cosas más importantes ya en los 90, es cuando el sistema público de servicios sociales se decide por la atención a las personas mayores, y entonces empiezan a crearse residencias. La primera residencia que hay en Albacete es la residencia Núñez de Balboa. La residencia Núñez de Balboa depende del servicio de atención a pensionistas, nace en el año 77-78 allí es donde yo conozco a Milagros Morales que es la que…, la primera trabajadora que se va allí a trabajar, y después se transfiere a la Junta, pero luego la Junta toma las riendas y empiezan a crearse centros. Entonces, se crea el Paseo de la Cuba que ya ha cumplido 25 años de existencia, y cuando nace el Paseo de la Cuba, es como la maravilla de las maravillas: un centro grande, con jardín, con todos los avances más importantes de la geriatría, no ya de la sanidad, sino de la geriatría como una rama de atención específica a personas mayores.

P: Porque hasta entonces en Albacete de atención a mayores, solamente existía el Asilo ¿no?

AMM: Por supuesto.

P: El Asilo de San Antón.

AMM: Y después la residencia, y después la residencia esta que hemos dicho de Núñez de Balboa, solo para beneficiarios de la Seguridad Social, como la creó el servicio de Atención al Pensionista, que dependía de la Seguridad Social, para entrar en una residencia solo podías ser pensionista de la Seguridad Social, si no lo eras, o eras de Muface o de las Fuerzas Armadas, o de lo que fuera, no tenías derecho a entrar en una residencia de mayores, entonces nace la residencia, y nace el Paseo de la Cuba.

Y después empezamos a programar la existencia de residencias en pueblos para que la gente no tenga que venirse toda a Albacete. Eso es un logro, y es un logro muy importante, pero bien verdad es que la demanda es más urbana que rural, y cuando a uno de Albacete le dices que se tiene que ir a Riópar, pues te dice que no, al de Riópar le encanta quedarse en Riópar, no se quiere venir a Albacete, pero el de Albacete no quiere irse ni a Riópar, ni a Socovos, ni a Alcaraz, ni a Madrigueras, y ese es un problema que todavía está mordiéndose la cola, porque la red es extensa, pero las residencias de los pueblos no están hechas para la gente de ese pueblo, sino para quien lo solicite y se le pueda ofrecer una plaza ¿no?

Y también nacen las viviendas tuteladas, que son espacios pequeños, dirigidos a personas mayores, pero personas mayores válidas, que solamente tengan problemas de soledad o de convivencia, no de dependencia ¿no? Y paralelo, pues

SERVICIOS SOCIALES – DISCAPACIDAD:  

el sistema también empieza a dar respuesta a las personas con discapacidad, y nacen los talleres ocupacionales, ¡madre mía! si no sabíamos lo que era aquello, pero sabíamos que tenía que haber un sitio donde las personas con algún tipo de discapacidad no estuvieran todo el día mirando la televisión o sentados en un sofá.

P: ¿Y qué organizáis?, a ver.

AMM: Pues organizamos los talleres ocupacionales en distintos pueblos. Esos talleres ocupacionales, tiene actividad laboral que unas veces es retribuida y otras no, pero sí que estimula las habilidades y las capacidades de los residentes.

P: ¿Y esos talleres dependían de la Junta de Comunidades también?

AMM: Claro, claro. Porque hasta ahora ASPRONA era el rey en materia de discapacidad, solo estaba ASPRONA en Albacete y sus centros y su residencia. Yo recuerdo que dos importantes logros en esto fue: el taller con residencia en Yeste, que aquello fue un empeño del ayuntamiento y de la propia delegación para dar cobertura a toda la zona de la sierra, con un taller ocupacional con residencia después, y un taller ocupacional en Casas de Ves que no tuvo ningún éxito y que cerró unos años después, porque Casas de Ves…, o sea, la idea era que sea Casas de Ves el taller donde toda la comarca de la Manchuela pueda ir, pero eso supone transporte, los padres no están dispuestos al transporte de todos los días, no solo por pagarlo sino por el riesgo y por la incomodidad, faltaban mucho, era muy difícil.., aquello fue difícil. Quizá no, no, no debió ser Casas de Ves el sitio, pero es aquella discusión en que ¿por qué siempre todas las cosas en el mismo sitio?, ¿por qué todo en Casas Ibáñez? por ejemplo en el caso de la Manchuela, ¿por qué no nos diversificamos un poco más, para que todos los pueblos tengan oportunidades?, y eso unas veces sale bien, y otras veces no sale bien, y ésta en concreto salió fatal.  

Salió muy bien la residencia de mayores de Casas Ibáñez. En Casas Ibáñez hicimos muchas cosas, porque Pilar Nohales, fue la alcaldesa en aquella época y era absolutamente receptiva a todo lo que supusiera poder mejorar la calidad de vida de los vecinos de su pueblo: un centro social, la residencia de mayores, el centro asesor de la mujer. Cualquier cosa, era siempre perfectamente acogida y bien recibida en la zona de Casas Ibáñez.

MUJER:   

Y también en paralelo, ahora que hablo de mujeres, porque en aquel momento no existía una consejería de Igualdad. La consejería de Igualdad ha existido hace muy poquito, bueno la de Igualdad, Igualdad es ahora, en esta…, en esta legislatura. Anteriormente, lo que sí que ha habido, ha sido el Instituto de la Mujer, que se independizó de las distintas consejerías pues en el año 2011 o 2012, pero antes solo había una Dirección General de la Mujer, antes del instituto, y esa Dirección General de la Mujer estaba adscrita a Bienestar Social, con lo cual era desde Bienestar Social desde donde conocimos y montamos toda la red de Centros Asesores de la Mujer en Castilla-La Mancha y en esta provincia, excepto, de nuevo, el de Albacete, porque el Ayuntamiento de Albacete se había adelantado y lo tenía ya, y es más, no solo tenía un centro asesor, es que tenía una casa, y tenía una casa de acogida, como sabes y recuerdas en la calle del Rosario, desde mucho antes que en otros sitios hubiera centros asesores y casas de acogida. Los centros asesores nacen a semejanza del de Albacete y nacen en aquellos pueblos cabecera de comarca para ir aglutinando un poco la información y la atención de mujeres en espacios más pequeños.

P: ¿Con algún convenio con los ayuntamientos?

AMM: Claro, claro, siempre. Los ayuntamientos han tenido siempre muy buena voluntad, pero no pueden materialmente ocuparse de la atención de todos estos sectores de población. Los convenios están para eso, pero los convenios nunca se pagan el primer día, ni el día adecuado, eso quiere decir que el ayuntamiento tiene que estar ahí antes pagando y eso ni todos los ayuntamientos quieren, ni todos pueden hacerlos, por eso en algunos sitios están donde están porque otros no han querido, ni más ni menos.

P: Te voy a hacer un inciso ahora. Todos estos años, mujer, trabajadora, tus hijos, tu familia, ¿conciliabas?, ¿cómo se conciliaba en esas épocas Nines?, ¿cómo se conciliaba?

AMM: Pues mira yo, yo me casé al año de empezar a trabajar, en el 73, y en el 78 un poquito antes de que se aprobara la Constitución yo ya tenía 3 hijos. Yo lo he conciliado bien siempre, con dos ayudas: con una ayuda pagada en casa, que era la que atendía la casa y recogía a los chiquillos del cole y todas esas cosas, con el apoyo que…, y el trabajo que hacíamos Pepe y yo al unísono, mi marido era enfermero y cuando no tenía turno, él se ocupaba de estar en casa y cuando no, lo hacíamos al unísono, y con la ayuda de mi madre en las emergencias.

Mira yo me acuerdo, hay un recuerdo que mis hijos tienen y yo también, de que los lunes que era los días que yo iba a las reuniones de las asistentes sociales, del colegio o antes, los chiquillos tenían…, colegio…, turno doblado, partido, tenían…,

P: Es decir, jornada partida.

AMM: …jornada partida, iban a Doctor Flemming, entonces yo pasaba por Francisco Pizarro que era el taller es donde estaba mi padre,  le dejaba las tres meriendas allí en el banco del taller en un sitio que ya teníamos establecido, los chiquillos salían de la escuela, los recogía mi madre o iban ya solos o los recogía Pepe lo que fuera, se pasaban por allí, cogían la merienda y se subían a casa de mi madre hasta que yo terminaba la reunión y volvía.  No lo recuerdo mal, ni lo recuerdo como difícil, lo recuerdo como con mucho trabajo, de trabajar mucho, de tener la ayuda de Paquita que venía a casa y que me ayudó mucho y que era su trabajo y el mío, y después, pues, después ya nos fuimos todos independizando, pero aquel momento fue muy, muy intenso y de hacerlo todos juntos, o sea, yo me llevaba a los chiquillos muchas veces a las reuniones, porque se quedaban jugando en la habitación de al lado de donde teníamos las reuniones o pintando con otros niños de otras compañeras, que allí casi montábamos el servicio doble. Y bueno, pues pasó, pasó, y aquí estamos, pero sí que fue importante sí. Fue todo muy intenso porque había muchas cosas que hacer y muchas ganas de hacerlas. Y luego ves

SERVICIOS SOCIALES: 

como también la ciudad no solo ha cambiado la ciudad, sino que han cambiado las personas, el perfil. Las personas que se acercan a los Servicios Sociales hoy,  podemos ser cualquiera, podemos ser cualquiera que quiera una información, porque tienes un familiar con una dependencia importante y necesitas una plaza de residencia, o puede ser cualquiera que necesite una prestación por un momento clave, se ha generalizado la atención. Eso ha hecho dos cosas: una que nosotros hemos aprendido a tener una visión mucho más profesional, y más variada de lo que es la atención, y que la gente perciba los Servicios Sociales como un servicio público más, y como una prestación más, no determinada para un tipo de gente. Yo siempre digo lo mismo, que a los centros de salud solo van los enfermos porque los sanos no van, a no ser que haya algo preventivo, a los Servicios Sociales van los que tienen una necesidad social, los demás no tienen por qué ir, pero eso no los excluye, lo que no hacemos es exclusión dentro de esa necesidad, y en eso sí que ha cambiado el perfil.

También han cambiado los centros y los profesionales, los profesionales son mucho más…, están mucho más preparados, se ha regularizado el acceso a los puestos de trabajo, funcionan las oposiciones, los concursos internos, los traslados, de una manera cómo funcionan evidentemente en cualquier nivel de la Administración, y los espacios, los espacios son más dignos, más bonitos, yo ahí por ejemplo siempre me parecía que si tenemos espacios pobres, caducos y feos en el sentido más amplio de la palabra, nos estamos desmereciendo a nosotros mismos, que eso también es cuidarlo, porque eso también es buena atención, y eso también es buena atención de la gente, y eso ahora lo notas,  porque también las personas acceden con sentido de derecho, y acceden a los Servicios Sociales sabiendo que van a solicitar algo a lo que tienen o pueden tener derecho, no es una prestación graciable y que tienes que conocer a fulanito para que te dé una plaza en una residencia o en un centro de no sé qué, sino que es algo que te corresponde por derecho de ciudadanía, y eso también es una consideración importante. 

ASOCIACIONES: 

P: Háblanos de la asociación de Asistentes Sociales y más tarde la creación de un colegio de Trabajo Social.

AMM: Pues eso, la asociación tuvo el encanto del primer momento, y la capacidad de darnos de apoyo mutuo, era una asociación de profesionales, pero en realidad era una asociación de apoyo mutuo, porque comentábamos los casos que teníamos, en los que teníamos dificultad, cuando había habido injerencias profesionales, cuando creíamos que había intrusismo, cuando queríamos actuar como grupo, todo eso nos fue formando como grupo y como personas individuales. Los trabajadores sociales hasta hace muy poco que tienes el respaldo de una Administración, hemos hecho un trabajo muy solitario y muy individual y eso tiene muchas ventajas, pero tiene muchos inconvenientes, profesionales y personales, entonces el grupo siempre te da refuerzo y siempre te da aliento,   cuando se crean las leyes de colegios, nace el colegio profesional y como la asociación había estado aquí, pues se decide que el colegio profesional primero, esté en Albacete, y decidimos con un criterio, pues yo creo que muy adelantado la verdad, que el colegio fuera regional, muy adelantado, pero también con sentido común, éramos muy pocos profesionales, si hay pocos en Albacete, pocos en Cuenca, pocos en Ciudad Real, pocos en Guadalajara y pocos en Toledo, pues si nos juntamos 5 pocos, seremos algo más que si cada cual va por libre y se queda en su pueblo. Entonces nos dedicábamos a ir provincia por provincia, a captar gente para que se colegiaran y para que hiciéramos… Milagros, siempre cuenta que las primeras tournées que nos hicimos en los coches los sábados por la mañana para ir a todas las provincias a buscar compañeros, pues que eso forma parte de nuestro recorrido y de nuestra forma de hacer grupo. 

Yo fui la primera presidenta, que ahora con el tiempo, digo: “me está dando esto ahora más honores que antes” (riendo), porque ahora, cada vez que se recuerda algo del colegio, siempre me llaman, en aquel momento aquello no tenía ninguna importancia, pero ninguna, ninguna, ninguna, porque era un colegio…, lo mismo que los colegios de médicos siempre han sido muy conocidos y muy reconocidos, este colegio no tenía ningún reconocimiento público ni social, ni mucho menos político, ni peso ninguno. Ahora, ahora ya es otra cosa somos casi 1000 colegiados en Castilla-La Mancha, en aquel momento…, pues no me atrevería a dar un número, pero desde luego no llegábamos a 100. Entonces sí que hicimos siempre dos cosas: formación e información mutua. Información sobre avances, sobre bibliografía, sobre…, como, como iba creciendo la profesión en, en el resto de España y en Europa y los avances que estaba suponiendo en nuestra comunidad. Hicimos también alguna cosa de cierto interés de denuncia a las autoridades de situaciones que nos parecía que había que denunciar, y tuvimos un cierto peso, y creo que tuvimos un cierto peso por dos razones: porque había allí gentes muy abiertos, con ganas de aprender, de progresar, y de oír y de escuchar, y porque también reconocían que los que sabíamos éramos nosotros y quisimos implicarnos, no nos quedamos en casa, quisimos echar una mano, porque había que construir una sociedad nueva, y aquí estábamos para echar una mano, dos y los domingos si era necesario.

LEGISLACIÓN - JUSTICIA: 

P: ¿Y contribuisteis en el desarrollo y en el cambio normativo?

AMM: Muchísimo, muchísimo, (inaudible 01:11:10) una constante que ha tenido la profesión y también la Administración. Yo recuerdo haber participado en la elaboración de la primera ley de servicios sociales en el año 86, con miles, y miles, y miles de reuniones en Toledo. Estábamos haciendo una ley de servicios sociales que no había habido nunca, evidentemente había otras. Allí aprendí yo lo de copiar leyes, y como cuando te lees 7 leyes, la octava te sale casi igual o un poco mejor, pero porque ya has leído 7 y porque los contenidos son parecidos ¿no? Pero discutimos mucho, y aprendimos mucho: y los planes concertados, y los planes estratégicos de atención a menores, y la ley de violencia de género, que fue la primera en España, y los planes de igualdad. Todo eso ha sido un proceso de mucha participación, pero también de mucho trabajo ¿eh?, porque esas cosas siempre se hacen fuera de, y supone leer, y hacer propuestas, y tratar de investigar. ¿Qué ha pasado con eso? Pues que, al final, lo que piensas es que has podido participar y que has colaborado en todo eso, y que todo el trabajo que has hecho, desde luego, también te ha repercutido en ti mismo, porque has crecido, y hemos crecido mucho como personas y como profesionales porque esa oportunidad que vino, también la quisimos coger ¡claro!

P: Otra etapa de tu vida profesional fue cuando trabajaste como adjunta a la Defensora 

AMM: del Pueblo

P: del Pueblo de Castilla-La Mancha.

AMM: Sí.

P: Cuéntanos.

AMM: Bueno, pocas cosas, pero sí que descubrí…, sí que tuve la oportunidad de ponerme al otro lado de la mesa. Sabéis que los defensores del pueblo lo que reciben son quejas de la ciudadanía, sobre el funcionamiento de la Administración. Yo había estado 20 años trabajando en la Administración de la Junta, cuando yo empecé a oír, y a leer, y a recibir gente con todas las quejas que tenían de lo que era ese trabajo, el susto, el apuro más que el susto, susto ninguno, era aquello de decir: “nunca me había fijado en eso, no me había dado cuenta de que eso podía repercutir de manera negativa en las personas”, y para mí fue una enseñanza, para mí fue algo importante, y sobre todo porque también tuve la suerte de participar en una institución que era nueva, que teníamos que dar a conocer y que de nuevo era decirle a la gente: “puedes hablar, puedes quejarte, te vamos a atender, y es una oportunidad de participar, sal de ahí y di lo que pasa”, y fue un trabajo muy bonito, del que yo aprendí mucho, también por otra razón, y es porque los defensores del pueblo nos relacionábamos entre sí de unas provincias con otras y de pronto volví a salir de Castilla-La Mancha, primero salí de Albacete, fui a la Comunidad y después salí, y ya no era solo este ambiente, ya era conocer gente de cómo estaban trabajando en Cataluña, en Galicia, como estaban trabajando en Sevilla donde fuera.

Yo, fundamentalmente, llevaba dos temas dentro de la oficina de la defensora, que eran todos los temas de infancia y los de mujer, y ahí tuve la oportunidad de relacionarme con los compañeros que llevaban esos mismos temas en otras regiones de España, y de conocer pues otras cosas que estaban haciendo y otros avances, y fue muy bonito, y muy interesante.

Sabéis que la oficina de la Defensora del Pueblo murió, y que cuando el gobierno Cospedal llegó a Castilla-La Mancha, decidió que era una de las instituciones que ya no tenían sentido y ya no ha vuelto, lamentablemente.

P: Tuvo una vida breve.

AMM:  Sí, tuvo muy poca vida, efectivamente. Apenas 10 años.

P: Fuiste también responsable de la unidad de violencia de género.

AMM: Sí, me llamó Pepe Herrero de nuevo (riendo).

P: Otra vez.

AMM: Y me apeteció, me apeteció cambiar y era poner en marcha ese servicio. Era la primera vez que el Gobierno Central decidía entrar en materia de violencia, y decidía intentar coordinar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, la Guardia Civil y la Policía Nacional, implicándolas en los temas de violencia. Era 2007, muy al principio del 2007, y pusimos en marcha ese servicio, pero desde ahí me fui en 4 meses, a la consejería de Justicia y Protección Ciudadana. Bueno aquello, yo creo que siempre se dice igual: “¡madre mía! si me lo dijeran ahora, hubiera dicho que no”, pues seguramente hubiera dicho que sí, porque me pareció una oportunidad, y me pareció algo fantástico. Estuvimos poco tiempo, yo estuve allí año y medio, porque enseguida se remodeló…, vino la crisis del 2008 y se remodelaron las consejerías, pero aprendí muchas cosas. Descubrí el servicio de emergencias, el 112 y lo descubrí como un servicio fantástico, con una importancia grandiosa a la hora de atender una emergencia social, y como se podía colaborar ahí, y ahí lo que hice fue ampliar un poquito los tentáculos desde ese servicio hacia los servicios sociales, porque me parecía que podían ser unos aliados importantes, a la hora de atender una emergencia social. Lo mismo que trabajar con la Policía Local, o con las juntas de protección ciudadana ¿no?, de Protección Civil. A mí me cambió ahí, por ejemplo, todo lo que es el concepto de emergencia, que luego lo he vuelto a aplicar en servicios sociales. La emergencia no es solo una situación…, no tiene por qué ser solo una situación individual, a veces son situaciones de grupo que no solo llevan problemas sanitarios o de…, o emergencia de fuego, o emergencia de catástrofe, y siempre que pasa eso, además de, siempre hay personas concernidas, que tienen problemas de medicación, problemas de alojamiento, que se quedan sin casa, que se quedan incomunicados, que hay que entablar de nuevo las relaciones familiares, que…, todo eso hay que montarlo de otra manera, y a mí esa perspectiva me la abrió aquello ¿no?

Y luego en lo de Justicia fue muy curioso porque…, a ver yo soy trabajadora social, punto, punto final, y de pronto verme en el ambiente de los jueces, pues aquello, aquello era importante, era importante y un poco, yo estaba un poco, no a la defensiva porque no me atacaban, pero sí con cierto temor, ¿qué pasó?, pues que yo me acerque hacia aquello que yo conocía un poco más que eran los temas de menores, y los temas de los juzgados de violencia en la mujer, porque eran aspectos que conocía más y me permitían tener opinión de cómo podía actuar la justicia en esos dos aspectos que yo conocía, y sobre los que sí tenía opinión desde el otro lado. Y eso fue bueno, porque me fui acercando un poco a ese mundo de la justicia que me parecía tan inalcanzable y que me sigue pareciendo muy lejano a la sociedad, y que me sigue pareciendo un poco oscuro, tan oscuro como las togas ¿no?, demasiado formal como para que los mortales que estamos debajo del estrado, entendamos bien que pasa ahí, y porque están pasando esas cosas que están pasando.

No llegamos a hacer la transferencia porque la transferencia tenía un coste económico tan importante, que esta Comunidad no podía asumirlo, y sí que hicimos un trabajo de estudio de los distintos juzgados que estaban y están en unas condiciones físicamente lamentables, que tienen muy pocos recursos técnicos y que había que conocer como estaba ese mercado y ese aspecto y ese…, todo ese tinglado antes de empezar y eso ayudó a decidir que no podíamos ir a una transferencia donde había que poner ¡tanto dinero!, dinero que esta Comunidad no tenía en ese momento, ¿llegará?, probablemente, yo todavía no creo que sea necesario, la verdad. 

MUJER: 

P: Nines, y en cuanto al tema de mujer,

AMM: Sí 

P: Un problema importantísimo ahora mismo en este país. Tantas mujeres muertas, tanto maltrato…

AMM: Tanta violencia.

P: ¡Tanta violencia!, todos los días. ¿Qué piensas de este tema?

AMM: Pues yo…

P: ¿Ves alguna solución, a nivel de la Administración?, que se pueda hacer algo más.

AMM:  Yo creo que las soluciones están siempre en el mismo sitio, que es en la educación y en la preparación y en que los niños y las niñas reciban la misma educación y que sean igualitarios, y que tengan esa manera de entender la vida igual, pero a mí se me escapan las soluciones Ana Fe, y además tengo un sentimiento de frustración, de incapacidad, de descontrol, como que es una situación que no sabemos preverla y que no sabemos prevenirla, que yo no creo que sean las leyes quien las tienen que prever, porque aquí la batería de acciones tiene que ser variadísima y muy completa: educativa, legislativa, judicial, los juicios rápidos, la atención inmediata, la salida, quiero decir, si yo quiero denunciar, tengo que tener un sitio donde ir, y ese sitio tiene que ser seguro, pero además tiene que ser digno, y todo eso tiene que ir al unísono, y no ha ido al unísono, se ha avanzado a veces…, yo creo que hemos dado pasos como sociedad desordenados, unas veces se ha intensificado mucho en la acción educativa, en los colegios, las charlas, las conferencias, no sé qué, otras veces en la formación de los profesionales, y otras veces, yo que sé. Todavía hay gente y lo oímos, profesionales de la sanidad, de la justicia, de la educación y bueno de la iglesia ya no te digo nada, que se permiten hacer comentarios que trasladan un sustrato todavía tan duro que a mí me parece terriblemente difícil de llegar hasta ahí.Dicen, leía, oía el otro día a la delegada del gobierno para la violencia, que en este momento la violencia está saliendo fruto de que se ha abierto el estado de alarma,  como que ya se puede salir, y al haber dejado de tener el control sobre la vida de las mujeres sus agresores, porque ya pueden hacer otro tipo de vida, se han revelado, pues como dice que el otro día lo hablaba con ella, pues esa será una versión, una, pero ¿dónde están las otras? Y ¿cuáles son las otras? 

Bueno, lo de la violencia vicaria, no lo habíamos visto nunca como ahora, en gente joven, porque esos padres son jóvenes, y ¡ojo!, y no es por pensar que tienen que hacerlo mejor o peor, pero también hay gente con un cierto nivel formativo, quiero decir, como en tantas otras veces hemos dicho, no hay patrón, no hay patrón, ni cultural, ni de edad, ni de formación. Esa, ese, ese, esa violencia, ese odio, ese descontrol ¡joder!, no sé cuál es la razón, pero lo cierto y fijo es que ahí está ¿eh?, y que lo de la violencia contra los hijos, nunca se había visto tanto, quizá nunca se había contado tanto ¿eh?, ¡ojo!, que estar, sabemos que siempre ha estado ¿no?, yo no lo sé, yo creo que ahí, no lo sé, no lo sé. Porque miras a otros países, y miras otros entornos, y tú y yo sabemos que aparecen muchas menos cosas, porque no se cuentan, no porque no existan, entonces aquí no es que esté pasando más que en ningún sitio, aquí es que hemos sido, probablemente, más valientes en ese sentido de abrir la puerta y ponerle ojos, y voz a todas estas situaciones. Queda mucho…, es un tema todavía muy pendiente en el que tenemos que seguir trabajando mucho, mucho, mucho, desde donde estemos.

BIENESTAR SOCIAL: 

P: Tú última etapa profesional Nines.

AMM: Bueno mi última etapa profesional tiene dos rasgos muy, muy curiosos y es que cuando vuelvo de la consejería, vuelvo a mi casa, y vuelvo a la Delegación de Bienestar Social como delegada. Es una etapa muy bonita, dura tres años, y me da oportunidad de poder hacer aquellas cosas que antes no había hecho porque no tenía mando, vuelvo con compañeros conocidos de siempre, a una casa que conozco y a un ambiente natural y vuelvo en pleno momento de desarrollo de la Ley de Dependencia, que tiene mucho público y que además está en la Agenda Pública, que todo el mundo quiere saber por qué se tarda tanto en resolver los expedientes y cuántos hay. Ahí toca trabajar mucho y trabajar duro para darle a eso salida, agilidad, pero antes para saber también cómo queremos hacerlo, y porque además hay que crear servicios, porque la Ley de Dependencia viene sin dotación económica hacia las comunidades autónomas, pero genera derechos y genera derechos de servicios. Es la época donde más centros de día se abren en toda la provincia, y donde a todos los alcaldes les da por tener una residencia, porque era como pues yo que sé, como quien tiene una escuela. Todos los pueblos no tienen que tener una residencia, no pueden tener una residencia, no pueden mantener una residencia, y la administración autonómica no puede tener 89 residencias en esta provincia de 89 municipios, eso tiene que tener cierta planificación y un poco de lógica. Entonces ahí hay alguna pelea, alguna rencilla y en algún momento prima más los intereses de algunos alcaldes y la fuerza que tienen que la planificación profesional, y eso cualquiera que lo mire y que lo observe lo ve.

ASOCIACIONES:  

Y asisto al boom del movimiento asociativo. Yo creo que el movimiento asociativo es una burbuja que como explote alguna vez nos vamos a enterar ¿eh? Hay más asociaciones que personas, crecen las asociaciones de mayores más que los municipios, o sea, hay pueblos donde hay dos asociaciones de mayores, pueblos pequeños ¿sabes lo que supone eso?, rivalidad, en vez de unión, rivalidad. Crecen las asociaciones de mujeres, genial, les permiten salir de casa, tener algo que hacer, conocerse, dar un sentido distinto a su vida, pero el boom, boom, boom, se produce en las asociaciones socio sanitarias. Una asociación para cada enfermedad concreta y además todas pretendiendo dar servicios, de rehabilitación, de logopedia, de psicología de no sé cuántos y tener un espacio, y mantener…, a ver, es muy difícil decir que no, es muy difícil decir que no, pero lo que es absolutamente negativo es decir que sí a todo, como padre complaciente, porque eso no tiene sentido. El movimiento asociativo está muy atomizado, es muy pequeño, muy disgregado y a ver, con todo el respeto del mundo, no hay tarta para tantos comensales, repartir las subvenciones y los programas es tan difícil que, si quieres llegar a todos, no hay dinero suficiente y se quedarían con nada. Y luego viene el recelo, y el ¿por qué este?, y el ¿por qué el otro? Es un mundo muy complejo. Es verdad que ha vertebrado la sociedad, es verdad que ha permitido participar, que ha permitido tener voz, que ha permitido reivindicar, pero ¡ojo! estamos en el 2021, no estamos en el año 1990, las asociaciones hoy tienen que ser otra cosa, ya no pueden ser las asociaciones del viaje y la comida de hermandad, tienen que ser algo más nuevo, tienen que ser algo diferente, y tienen que ser algo más creativo y más positivo para ellos y para los demás. Y ese boom lo he vivido, me ha permitido conocer mucha gente estupenda, con muchas ganas de trabajar, tengo muchos amigos entre el movimiento asociativo, y también es verdad que yo he tenido fama de decir muchas veces que no y de ser muy seca, pero… Tuve un consejero, un compañero consejero en aquel momento que siempre decía: “bueno, yo si les digo que sí, luego si tú tienes que decir que no, tú no te preocupes”, digo: “muy bonito, muy bonito, mira que fácil”.

P: Fuiste presidenta del Foro de Participación.

AMM: Sí, sí.

P: ¿Qué fue el Foto de la Participación?

AMM: Una experiencia de participación albaceteña única. Estaban representadas las asociaciones de vecinos, y lo que se hacía era opinar sobre el presupuesto y priorizar el presupuesto en el sentido de proponer, de hacer propuestas y de hacer prioridades, después el Ayuntamiento decidía si las podía coger o no, pero aquello fue una experiencia de participación real al lado de la Administración como nunca. Lamentablemente desapareció, pero ahí todos aprendimos mucho, porque aprendimos que el Ayuntamiento, en este caso, no es el padre que todo lo tiene y que todo lo puede dar, sino que lo que tú pides, y lo que tú pides, y lo que tú pides, puede ser tan importante como lo que pido yo y que vamos a decidir en común que es lo mejor para todos, y que el que tiene la última palabra es el que tiene que hacer la gestión. Y aquello fue muy importante para todos. Creo que es una experiencia única, a mí me encantó hacerlo.  

CULTURA:  

P: Y te jubilas, e impulsas la asociación de esta casa ¿eh?

AMM: Sí, sí, sí.

P: La Asociación de Amigos del Instituto de Estudios Albacetenses.

AMM: Exacto, eso es. Y en ello estamos ¿no?

P: Y en ello estamos.

AMM: Y en ello estamos.

P: Y ¿por qué?, ¿por qué elegiste el Instituto?

AMM: Bueno pues, pues todo es una…a veces son casualidades de la vida ¿no? Me encuentro a Antonio un día, los dos recién jubilados: “¿qué vas a hacer”, “pues no sé” “me gusta mucho la historia” “pues mira yo tengo un proyecto, estamos intentando darle al Instituto un aire de apertura que haya algo nuevo, ¿por qué no te vienes? empezamos a hablar en su proyecto de dirección de ese momento, estaba la creación de una asociación me empuja un poco, yo me dejo llevar (riendo) y creamos la Asociación de Amigos del Instituto de Estudios Albacetenses hace ya…, va a hacer 5 años, no 4 años, 5, 5, fue en el 16, y somos ya 100 socios, con la idea de conocer el patrimonio, difundirlo y promocionarlo,  y colaborar en la difusión de las tareas del Instituto. Es algo que me encanta, que me entretiene, que me ocupa, que no me preocupa en el sentido de otras tareas que he tenido de mucha preocupación de cosas como muy vitales, esta es…, esta es  muy bonita porque es muy agradable y además porque he descubierto otra cosa, y es que esta manera de acercarnos al mundo de la cultura, le está facilitando a algunas personas también, una oportunidad de relación y el descubrir una cultura que desconocían y que les está interesando, es como abrir una puesta pequeña desde la curiosidad y desde los primeros escalones, por supuesto no tiene nada que ver con los estudios de investigación tan buenos que aquí se hacen, pero que al nivel de la gente normal y corriente, pues les está satisfaciendo y a nosotros también, porque colabora en nuestro crecimiento personal.

P: ¿Y cómo ves Albacete ahora? 

AMM: Albacete hoy es una ciudad que tiene color, que tiene color, que tiene vida, que respira, respira una cierta alegría, tiene mejor tono, ha mejorado la salud, creo que ha crecido bien, si fuera una persona, diríamos: “esta persona se está haciendo madura pero bien, tiene buena pinta, cada vez da más gusto verla”, y sobre todo es una ciudad donde se puede vivir muy bien y también una ciudad donde tenemos más de los que creemos, y donde a poco que rasquemos hay un, hay un espíritu de colaboración que tenemos que tratar de impulsar porque estamos dispuestos a echar una mano.

P: Muy bien, pues muchísimas gracias Nines.

AMM: Pues nada.

P: Por este testimonio de vida que nos has dado para el Archivo de la Palabra.

AMM: Por este rato tan bueno. Este rato tan bueno.

P: Un rato muy bueno que hemos pasado, claro que sí. Muchísimas gracias.  

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