José Tébar León

Se ha dedicado al campo toda su vida. Nos habla de sus antepasados y las enfermedades que sufrió su familia de la cual murieron varias hermanas. Fue poco a la escuela porque pronto se tuvo que ir a trabajar. Nos habla de cómo regaban a trasiego, de sus recuerdos de la riada del 40 y sus recuerdos de ver a un amigo ahogarse. Nos cuenta también historias del Palacio de los Gosálvez y la primera central hidroeléctrica que se construyó. Relata sus experiencias durante la guerra civil, la postguerra y la transición en Villalgordo del Júcar. José ha sido secretario de la cooperativa durante 12 años y fue concejal en el ayuntamiento durante 4 años.

Fecha de entrevista: 15/06/2021

Comarca: La Mancha
Municipio: Villalgordo del Júcar
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1933
Género: HOMBRE
Entrevistador/a: Antonio Lucas (Producciones Bressol)

Me llaman José Tébar León. Soy algo conocido en el pueblo y un poco en los alrededores, porque mi trayectoria no tiene mucho que contar porque me he dedicado al campo y en el campo pues he tenido poca ocasión para entrevistar a nadie, ni que me entrevisten. Fui secretario de la cooperativa 12 años me quité cuando yo quise, no porque me echaron, sino porque ya la marcha que llevaba la cooperativa no me gustaba y decidí, si les dije que el Presidente, digo: tú no sirves para Presidente, digo, y estás haciendo cosas que no estoy de acuerdo y para estar discutiendo todos los días contigo digo, lo mejor es retirarme. Dice si te retiras tú, me retiro  yo también y yo: Tomás, ¿por qué? Porque si tú no estás yo tampoco quiero seguir. No lo sé, porque efectivamente y nos retiramos los dos. Así por capricho. Luego después estuve también 4 años en el Ayuntamiento de concejal. También me llevé una sorpresa porque una de las reuniones que estábamos allí todos los concejales y el señor Alcalde me nombró tesorero y dice que me nombraba depositario y al decirlo me cogió de sorpresa, no había dicho nada y al decirme: José lo nombró depositario, digo vaya hombre, digo no hay otro más guapo, dice: sí, señor, dice, hay otros más guapos que usted, pero más honrados y más formales que usted no hay ninguno. Allí todo el mundo se cayó, nadie contestó. Yo dije, gracias y seguimos. Seguimos la reunión, pero delante de todos, el alcalde así, así, lo capuzo. Ahora tengo, lo ha dicho ya Benja, le he dicho que tengo 88, ya he dicho me faltan 12 días, el día 28 de este, la víspera de San Pedro cumplo los 88, que no son pocos ya. Gracias a Dios, ahora mismo estoy bastante bien, no estoy como hace 20 años porque si lo digo no se lo creen, ni yo tampoco, pero muchas cosas las hago como casi como entonces, porque ahora yo voy a labrar y como labrar no tengo que correr mucho lo hago igual que entonces y estoy el tiempo labrando igual. O sea que hago lo mismo y si vamos ahora que hemos estado pagando unas olivas que tenemos y este sabe, pero el otro, este otro que va a bajar ahora, este no sabe, no ha tenido, no ha puesto cuidado y no sabía, lleva con él y yo estaba todo el tiempo con ellos, haciéndolo igual que ellos. Todo el día estaba con ellos, igual que ellos.

 

(SANIDAD - Enfermedad)

ANTEPASADOS FAMILIARES

Mi abuelo era de aquí, nada más que el año del cólera se quedó él y una hermana que tenía se quedaron sin padre y sin madre. Un día se murió el padre y al otro día se murió la madre, se murieron los dos, él tenía 6 años y la hermana 4. Entonces, él y unos familiares que tenía en Tarazona se lo llevaron a Tarazona y la hermana se quedó aquí con otros familiares. Y se casó en Tarazona, pero al casarse se vinieron aquí a Villalgordo y aquí estuvo hasta que se murió, que igual estaba haciendo también faena y tuvo mala suerte porque estaba sacando la basura de la cuadra para que no, ahí tiran mucha calor, las mulas, que era en el verano y fue a poner un capazo lleno de basura en la pesebrera pero falló y entonces el capacho cayó al suelo y él con el pecho dio en la pesebrera. “¡Ay, qué mal me ha hecho, qué mal me he hecho!”. Se lo llevaron a la cama y a otro día se murió.

 

FAMILIA Y ENFERMEDADES INFANTILES

Yo una hermana tenía, fuimos 6, pero igual, cuando la diarrea se morían, cuando tenían 2 años o 3, se morían. Sí, les daba una diarrea, que entonces era de temer el que tenía así gente pequeña era de temer los veranos. Y a mi padre se le habían muerto ya 4. Y yo estaba también malo y el médico del pueblo fue y no les gustaba ya cómo yo me iba poniendo y él dijo, dice: na, enfermedades de estas me den a mí. Pero mi padre, no fiándose, porque estaba de mozo ahí al otro lado del río, labraban mucho y se juntaban con unos que estaban con estos de Fuensanta, los Mañas, que los sabrá usted nombrar. Y se juntaban y decían que allí que no se morían de diarrea. Y entonces mi padre no fiándose fue al amo que tenía y le dijo, dice: quiero ir a Fuensanta. Sí. Dijo, esto dice: ¿me puedo llevar la tartana y el caballo? Dice: sí, sí, hombre, cómo, fue y lo trajo. Y al llegar y verme dice, pues no tenemos casi a nadie. Dice le pondré una inyección de bicarbonato, dice, y si la aguanta, dice, tendremos algo y si no, no tenemos a nadie. Y mandó una tía mía que estaba allí a la farmacia y el farmacéutico no se la dio, que para nenes de 2 años, que yo tenía dos años, que no daba esa inyección. Y fue y se lo dijo, dice, dígale usted que bajo la responsabilidad de Don Salvador Pérez que se la voy a poner yo, que se la dé, fue y se la dio y me la puso y les dijo, dice, si obedece, dice cuando venga el día, dice, ya va a grajear, y va a reaccionar con la mano, dice, y si no reacciona dice le echan la sábana por encima, dice y ya ha terminado. Así que ya ves. Que luego por la mañana llegó el médico de aquí dice, no decía yo, enfermedades de estas me den a mí. Si no viene el otro había estado ya pati-estirado. Y ya digo, se murieron 4. Y yo tengo 8, bueno también me se murió una, se murió una nena, que eran 9. Y decía el médico que era de una enfermedad, decía, tímida, que sin saber por qué, que se morían. Porque no estuvo mala y empezó a llorar y fueron dos de los pequeñines que la sacaban para que su madre la arreglara que estaba en la cuna. Y cuando llegó la madre a por ella estaba ya muerta, corriendo, la cogió y fue al médico y no, no tuvo solución y dicen que era eso. Luego después, otro médico que había bueno ahí, en La Roda, ahí al lado, y le dijo, que eso era muerte tímida y que no daba nada más, que le daba y se moría.

Y he estado aquí toda mi vida, porque no fui tampoco a la mili. Salí excedente y no, entre unas cosas y otras, no fui.

 

(Escuela)

LA ESCUELA

Entrevistador: ¿Y me contaba que fue a la escuela?

Dos años, no más. Y yo hubiera seguido pero es que el maestro que había, que no era mal maestro, pero conmigo no se portó muy bien porque había un señor, que se ha muerto ahora hace poco, hace 3 o 4 meses, estaba en Madrid y se ha muerto y era un bicho que no dejaba parar a nadie. Y me tenía todo el tiempo con él y se lo dije por dos veces, que por qué no lo cambiaba con otro que, y por 2 o 3 veces veía que me daba, a él, le pega una bofetada que pa qué. Y yo digo, por dos veces me quedé que creía que me daba, que si me hubiera dado no me hubiera callado, aunque tenía 7 u 8 años porque le hubiera dicho que la culpa era de él porque me tenía que tener allí permanente allí, a unas fichas de cuidado que no me dejaba tranquilo. Me acuerdo de una vez que eran los bancos y tenía un cenicero así, uno redondo y como una jícara que era el tintero. No tenía tapón, era así ancho y le daba con las rodillas al banco y hacía la cinta pom, pom, y yo le decía: muchacho, que se va a salir el tintero y verás cómo vas… ¡Pijo, dicho y hecho! Le dio pom. Yo me quité a escape para que no me cayera, le cayó en el libro y fue… Le tiró un par de bofetadas allí y veía, pero menos mal. Pero 4 veces estuve así, pero no llegó a darme, si me hubiera dado lo hubiera dicho que me había dado injustamente. Pues la culpa la veía él, que era de él, que por qué no lo cambiaba algún tiempo con otros. Y cuando abrieron otra vez el curso que ya tenía 9 años, entonces le digo a mi padre: no cree usted que yo voy a gusto a la escuela, digo, porque no me deja que esté a lo que estoy, no aprendo lo que debo, digo, y me va a pegar el maestro, digo, y me va a sentar mal y si le contesto mal y si me callo. Dice: pues si no quieres ir más, no vayas. Y dejé de ir a la escuela porque podría haber ido y haber aprendido como los demás. Luego, después, por la noche, fui así, algunos que daban escuela, así que no sabían mucho, pero daban así clases particulares y lo poco que sé lo aprendí, y luego después. Era aquí arriba, en la fachada esa que se ve ahí y ahí era la escuela, pues así como eso, era así, una nave y había tres filas de bancos y un pasillo en medio de cada fila y allí arriba, un poco de plataforma y allí estaba la mesa, una mesa cuadrada, grandecita y el maestro. Llegábamos y nos poníamos todos en fila y dábamos una vuelta. Y entonces el maestro nos iba mirando las manos y la cara. Un día un primo mío, que íbamos juntos y voy a llamarlo y digo, digo: no te has lavado ni te has peinado hoy. Dice: no, dice, vayámonos ya. Digo: pues ya verás, toma, dicho y hecho, a la que llegó a él, pom, pom, le da dos bofetadas y dice, cara sucia, ves y lávate y cuando te hayas peinado vienes y te incorporas. Sí, y era buen maestro, pero conmigo no se portó muy bien y ya dejé de ir a la escuela. Si no hubiera tenido medios para haber medio podido marchar aquí, pues me hubiera tenido que ir. Como muchos se han ido.

 

(SECTOR AGROPECUARIO- Agricultura)

TRABAJO EN EL CAMPO

No, entonces me iba todos los días con mi padre al campo. Sí, de 8 años iba todos los días.

Entrevistador: ¿Tenía huerta su padre?

No, huerta no, mi padre no fue hortelano. Vivíamos entonces solo del campo, la huerta la he tenido yo ahora después.

Entrevistador: ¿Qué cultivaba su padre?

Lo que cultivo yo ahora: oliva, aceite, alguna viña y cereales. Una vez trigo, cebada, rieros. Algún año lentejas. Allí, unos años, cuando la tropa era joven, también teníamos rosa, azafrán. Pues yo lo ponía y luego lo cogía y ellos lo mondaban, que como había tropa, pues se podía mondar.

Entrevistador: ¿Cómo era eso, cómo? Cuéntame.

La rosa del azafrán, pues yo tengo ahí una poca puesta, pero ahora no se ve porque ahora está muerta. Ahora está la cebolla ahí, encebollando porque se coge en octubre, por Todos los Santos. Al terminar de octubre es la rosa y en el invierno tiene el espartillo. Una cosa así de alto que se pone, el espartillo. Y ahora, ya en marzo, va cayendo y se seca y ahora es cuando encebolla y ahora, de cada cebolla que hay puesta, salen alrededor de 3 o 4 o 5 según lo fuerte que está la cebolla echa los hijos. Y esos están ahora preparando para llegar octubre y salir otra vez la rosa, de la rosa. Sí, la habrá visto cómo es. Pues, se iba cogiendo en un cesto y se iba echando, y luego la montaban que han probado. Aquí, ahí en el Palacio sembraron y para coger la máquina, pero se ve que no da resultado, cuando por aquí no han seguido sembrando así para máquina. Y aquí ahora hay poco azafrán, en los pueblos vecinos hay algunos, pero aquí, que yo sepa, casi no hay nadie. Ya digo, yo tengo ahí un hilo por capricho, pero cosa de poco. Íbamos, pues unas veces íbamos a coger olivas, otras veces íbamos, a lo mejor, a vendimiar. Las faenas del campo conforme iban viniendo la íbamos haciendo, en vez de buscar a 3 iba yo con él y labrar igual. Para labrar íbamos, bueno, había algunos que sí que trabajaban por cuenta de ellos. Porque aquí ricos, ricos no había muchos, había 3 o 4, pero eso, había así ‘medianotes’ también varios, igual que pasa ahora, hay 4 o 6 que tienen ya algo que a lo mejor tienen 500 almudes o mil y de esos hay 4 o 6, y así como tengo yo, pues estaremos 20 o 30, a lo mejor en el pueblo. Y con esto se le va uno valiendo un poco de aceite, una poca de uva y la de los cereales, pues cuando falla una cosa, si tienes la otra, pues ahí te las vas valiendo. Ya digo, y la libertad que nadie me manda. Yo lo hago cuando puedo o cuando me conviene, tarde o temprano, como Dios me encamina. El que está con otra ya tiene que estar a sus horas porque, aunque haga más, si es a es hora, pal amo a lo mejor piensa que no hace nada.

 

EL ZUMAQUE

El tema que se cortaba en las fiestas de San Roque en agosto a primeros de agosto, durante todo el mes de agosto se cortaba. Sí.

Entrevistador: ¿Y qué era el zumaque?

Pues era un arbusto, que eso echa como una uva, que es lo que más pesaba y la hoja es lo que apreciaban.

Entrevistador: ¿Para qué?

Para los tintes y para curtir, para curtir las pieles y todo eso, y lo apreciaban mucho claro.

Entrevistador: ¿Y eso se ha cultivado aquí también?

Sí, sí, claro. Nosotros teníamos 4 o 5 pedazos, no muy grandes, pero sí 4 o 5 pedazos. Cortar zumaque nos ayudaban, buscábamos 1 o 2 y nos ayudaban a cortarlo. Porque si no teníamos... Que una fiesta de San Roque, no me se puede olvidar, que fuimos, porque se hacía así, como parva se dejaba así, se iba cortando y se ponía debajo del brazo y cuando ya llevabas, cuando ya llevaba mucho, se hacía así y se quedaba así extendido para que se secara y luego para poderlo transportar mejor se hacía gavilla. Se iba poniendo por un lado y para otro y se ataba la gavilla, se hacía como una pila cada 10 o 12 gavillas y luego se iba, y de ahí se iba echando al carro para traerlo más fácil que suelto. Y me acuerdo del día de San Roque, que eran las fiestas, que vamos y estando a medias de ir atando, siento así, noto que me da un pinchazo, un pinchazo, un alacrán negro que me picó. Y me hizo pasar las fiestas jodías, un dolor, pero un dolor todo el día que no se quitaba ni que me ponían amoniaco ni que no, nada. Ya no pude salir de fiesta. Echado la Pascua toda la fiesta. Sí. Es que como estaba fresco, pues les daba gusto de meterse allí y mi padre me decía: cógelos de las mismas puntas, que en las puntas no están, pero ese se ve que abarqué un poco más, pero la cosa es que me pico, sí, mi padre lo sintió y claro, nos vinimos a escape, pero me pusieron, que decían que poniendo, no me acuerdo cómo se llamaba, lo que usaban era un líquido, no me acuerdo ahora mismo cómo.... ¿Cómo se llamaba?

Entrevistador: ¿Un ungüento que había por aquí?

No, era un líquido. Benja seguro lo sabe, era como mahón, pero no era mahón. No me acuerdo, y eso lo calmaba algo, era fuerte y lo calmaba algo, el dolor, porque era un dolor fastidiado.

 

(Regadío)

REGAR A TRASIEGO

Para sacar agua, lo mismo, el agua era a trasiego. A trasiego, pues con un cubo se espatarran así, coge el cubo y lo echan ahí y por el reguero se va a donde tiene que regar desde el poste ese al camino ahí que había un salto y eso lo regaban así. Desde la balsa está, por este aquí que había un reguero. Bueno, ahora ya casi no está, había ahí un reguero y ahí llegaba el agua y como ahí estaba más alto, ya claro no llegaba. Pues entonces mis cuñados, los hermanos de la señora ahí con el cubo cogían y lo echaban por el reguero, iban y regaban, y eso era trasiego, la trasegaban con un cubo. Pero ahora, a última hora ya, como ya había, antes las sacaban ahí con noria no, ahí hay pozo, del río la saco yo ahora, porque bajó el agua y me era problema de darle al pozo. Entonces pedí permiso del río, me lo concedieron y puse un motor en el río y yo cuando he puesto huerta, la riego del río. Ahora lo poco que pongo, que ahora pongo poco, lo riego del río, pero ahí hay pozo. Entonces fue el motor que tengo yo ahí, ahora ya no saco con él, pero lo tengo todavía, trajeron solo 3 aquí al pueblo. Los primeros que vinieron, que trajo uno para un señor, otro para mi suegro y otro que el mecánico que los trajo, que era electricista, trajo uno para si alguien se lo compraba. Y fueron los primeros motores eléctricos que hubo aquí en el pueblo, tengo yo ahí uno.

Entrevistador: ¿Y eso por qué año sería?

Pues sí, pues hace, pues 80 o por ahí, porque era la señora muy pequeña, pues tendría 6, 8 años, así que hace unos 80, 81. Claro, un motor porque antes, con la burra dando vueltas, sacaban con la noria que era peor el que era trasiego, porque en la orilla del río casi todos los regaban así a trasiego. Unos con balancín.

Entrevistador: ¿Cómo es eso del balancín?

Pues eso, ponían así dos palos y aquí uno más largo y entonces ahí le ponían una cuerda y un cubo. Y aquí, en la punta del palo, le ataban en una espuerta unas piedras, que era contrapeso, entonces le empujaban para arriba y caía el cubo, se llenaba y entonces le apretaban un poco y como llevaba la contrapesa de las piedras, con poco que trabajaban, menos que con el cubo porque el cubo es como a pata que otros lo hacían a pata. Dando así pisando y eso ha sido un poco. Es una juerga, pero un rato se mueve cualquiera. Ahí pin, pan, pin, pan, y si no haces fuerza no das vueltas. Y tú igual tienes el pin, pan, pin, pan. En cuanto deja, deja el chorro de ir y no riegas. Y se infla cualquiera.

Entrevistador: ¿Y luego estaba la noria también?

Y entonces ya sacaron la noria y ya cuando viene el motor ya empezaron a quitar las norias y desaparecieron todas porque era mucho más conveniente y más rápido.

Entrevistador: ¿Cómo funcionaba la noria?

La noria, pues, tenía dos ruedas, una así y otra asó. Entonces esta de así tenía así una lanza y allí en la punta se ataba la mula o la burra. Lleva dando vueltas y es ahí, va dando vueltas y a la otra que hacía así las daba al revés y como ahí van los cangilones, pues ahí iba y vaciaban y seguían para abajo, y los otros iban subiendo y así ya era mucho mejor que a pata o que a trasiego. Ahí ya era la mula la que daba vueltas. Y ya cuando viene un motor, pues pasa como ahora, ahora el motor. Yo le doy ahí en la caseta, cuando llego a donde estoy regando y hasta el agua por ahí en medio y en 10 minutos lo riego. Sale un chorro que sale como a donde está usted en seguida los riesgo y a cubo por si alguna vez se consumía antes de llegar a donde iba.

 

(Río)

LECCIÓN DE GEOGRAFÍA SOBRE EL RÍO JÚCAR

En la Ibérica montaña de Albarracín de la Sierra, brota el Júcar de la tierra, río secundario de España, la ciudad de Cuenca baña y sus cimientos de roca por Cullera desemboca, pero antes tributa en él, antes suspiran en el tributario Cabriel, en el duelo que provoca. Porque ahí en Cofrentes se junta él, y como este es más fuerte, pues es el otro el que viene. Y el verso es así.

Entrevistador: Buena lección ¿esa no se olvida?

No, eso lo aprendí cuando tenía 8 años o menos y no me se olvida. Dicen que lo que temprano se aprende, se olvida tarde. Por eso, al tener muchos años de las cosas de antes, se suele acordar cualquiera mejor que de las de recién. A lo mejor mucha gente de lo que ha comido este mediodía no se acuerda y de lo de hace 40 años, a lo mejor le preguntas si se acuerda. Yo no ando todavía mal de la memoria, pero hay quien le pasa eso.

 

RECUERDO DEL RÍO: AMIGO AHOGADO

Del río, recuerdo malo no tengo ninguno. El único recuerdo que tengo es un chaval que tenía yo alguna amistad con él, que vivían ahí en Las Casillas, ahí en las casas estas vecinas, ahí en el puente de Don Juan, bueno, ahora no hay nada, ahora son ruinas el Palacio que aquí se ve todos los días. Bueno pues ahí había pues a lo mejor 15 o 20 o 30 familias y venía ese chaval a trabajar con los albañiles aquí todos los días y cuando se iba una de las tardes, a estas horas, le da idea de bañarse. Como que se mete, que si iba corriendo, que tal, que cual. Fue allí donde había un pozo, se metió y se ahogó. Y al decir que se ahogó y fuimos a verlo pues me vino mal.

 

(Río – Catástrofes Naturales)

LA RIADA DE 1940

Tenía yo 7 años cuando vino la riada, que ya no ha vuelto a venir ninguna después, fue la riada del 40 y fue nombrada porque hizo estragos. Había casas que tendrían “ves y busca los años” y se hundieron un montón de casas, porque antes ya hubo una cuando se rompió el puente. Ese que digo que había ahí en la Casa de la Cultura, para ir allá a la papelera, ahí al Palacio, ya lo rompió una riada que hubo se lo llevó, que aún están ahí los restos. Pero la casa no se hundieron ninguna. Pero esa sí, esa sí hundió un montón de casas aquí en el pueblo, por la vega arriba se hundirían lo menos 15 o 20.

 

EL DEFENSOR DE LOS AHOGADOS

Ahí mismo en la Casa de la Cultura había una que vivía uno que le decían ‘El Chicago’, que le decían de apodo, el defensor de los ahogados porque como tenía la huerta ahí, donde está la casa de la Cultura en cuanto alguno se veía precisado y voceaban,  corriendo iba él que sabía nadar muy bien y lo sacaba, y sacó a 4 o 5. Y ya un año sacó a dos en el mismo verano, sacó a 2, uno ya muy jodido y entonces le pusieron eso: el defensor de los ahogados, sí. Como él estaba ahí, sabía muy bien nadar y cuando oía vocear, salía corriendo. Iba y llegó, ha llegado a tiempo, no se ahogó nadie. Entonces de ahí, porque aquí o fuera de aquí el río casi todos los años pescaba alguno, casi todos los años se ahogaba alguien y ahora, como no se bañan pues no se ahoga nadie.

 

EL PANTANO DE ALARCÓN

Y luego ya hicieron el pantano, porque el pantano, que lo hicieron ya 80 años, el pantano de Alarcón, que es de dónde viene el agua, lo hicieron hace 80 años. Me acuerdo porque salí yo de la escuela y tenía 8 años y teníamos una perra que era muy lista y mi padre había ido al pueblo este vecino, a La Roda, a por no sé qué había ido y al salir de la escuela le digo a mi madre digo, voy a esperar a papá, digo, al puente y me fui, me llevé la perreja y cuando ya ha llegado al puente un camión que venía como que salió corriendo y yo llamándola y que si quieres y fue corriendo delante del camión y cuando ya se quedó de las ruedas de alante se fue a salir y entonces las de atrás la pillaron y la hicieron una torta. Que eran los primeros camiones que pasaban por aquí con 10 ruedas, que era lo no visto, un camión de 10 ruedas entonces no pasaba nada más que ese que  llevaba material para el pantano. Llevaba bobinas de cable, iba lleno de bobinas de cable del camión y un camión de 10 ruedas. Y me acuerdo que tenía yo 8 años. Bueno, es que por El Picazo no había puente y allí era un puente malo el que había entonces para cruzar. Y este de Don Juan de entonces era de los mejores, porque abajo en La Marmota tampoco había puente. Hubo ya en mis días. Y ahora, la carretera de Tarazona a La Gineta es como esta y hay un puente bueno.

 

PEAJE EN EL PUENTE DE DON JUAN

Pero entonces no, no había muy buenos puentes, no. Y éste sí, éste era nombrado. Que, de hecho, pagaba la gente por pasar por el puente, sí pagaba, ahí había un, como un fielato y pagaban tanto por cada uno que pasaba. Sí, sí, había así dos machones y había como una cadena y allí había uno, quitaba, pagaba y quitaba la cadena y pasaba y si no no podía pasar. Que tenía las mulas o el animal que tenía las 4 patas blancas no pagaba puente, no sé por qué ese privilegio. Nada, el que tenía 4 patas blancas no pagaba puente.

 

(Personalidades - Riqueza)

EL PALACIO DE LOS GOSÁLVEZ

El Palacio era entonces, era por aquí lo no visto o sea que era lo mejorcico, que no es del pueblo, pues estaba en otra provincia, pero es como si fuera del pueblo y de hecho ahí en la Casa de la Cultura, había antes un puente cuando estaba ahí la papelera, ahí en Las Casillas y ahí había trabajado a lo mejor 1000 personas. Y contaba mi madre que iba a ella siendo zahoreta a llevarle la comida a un tío que estaba ahí trabajando y cruzaban por ahí, por el puente, claro, estaba muy cerca y que salían a comer y parecía que había una feria de la gente que había trabajando. No más que luego después ya ahí los Gosálvez se metieron en sociedad. Y entonces la hundieron, que la iban a hacer mejor y cuando iba a medias cortaron, y así se quedó y ahora está en ruinas total, de papelera ya no existe nada más que alguna bóveda creo que queda todavía y no más, y el Palacio casi, también en ruinas, que tampoco ha sido muy viejo pos el Palacio tiene ciento y pocos años, porque cuando lo hicieron, mi padre, que tenía 8 años, estuvo ahí trabajando. Estuvieron porque había 10 o 12 chavales de 8 o 10 años y otros hombres mayores llenando espuertas y ellos se la echaban así alijar. Y hacían así cordón y así hicieron el sótano. Entonces no había máquinas como ahora que hacían bum y se llevan a lo mejor 2000 kg de tierra. Entonces, a espuertas hicieron el sótano del Palacio. Sí, una espuerta es como el macuto ese, nada más que era así de pleita de esparto, que las hacía la gente y la cosían y tenía dos asas. Y entonces se la ponía entre los pies con la azada, la llenaban, la cogían, se la ponían así a lijar y afuera y le iban vaciando. Iban así, y así hicieron. Mi padre dice que estuvo ahí, así que estuvieron más de 2 meses hasta que hicieron todo el vacío para el sótano. Ahora, a última hora trabajaba menos, pero que había trabajando ahí mucha gente, sí. Y cuando la papelera mucha y cuando empezaron a hacerla había gente de toda alrededor. Le decía a mi padre que les ponen, los ponía el que decía que era albañil, lo probaban: le ponían un tabique desnivelado y decían, sigue usted el tabique, el que sabía algo, decía, pues ese tabique no se puede seguir porque está desplomado tal y el que seguía a decir este fuera, que ya no sabe nada.

 

PRIMERA CENTRAL HIDROELÉCTRICA

Estaba la papelera y la central. La central es que este pueblo fue uno de los primeros que tuvieron luz eléctrica, había en las calles como una grillera así de madera y ahí dentro había una luz metía para en las calles, una luz, una bombilla. Era como una grillera, era así con 4 tablas así, con un cajón, y tenía una malla para si los críos tiraban alguna piedra o algo que no le rompieran porque el cuadro no visto, y los críos, algunos son como demonios, le ponían una malla para que no las rompieran, pero ya ves qué farolas, no era como estas de ahora, pero claro, y algo tenían, porque antes era con el candil y el farol.

 

FAMILIA GOSÁLVEZ

Sí, allí había de lo bueno, lo mejor. Ahí todas las habitaciones y todo era lo mejor, claro. Entonces, que era una gente de lo que más podía, porque los Gosálvez eran cubiertos de Enrique. Era cubierto Caballero, cubierto ante el Rey, así que pintaba algo. Y venía gente. Aquí, venía gente de lo más alto, sí, pero bueno, eso hasta ahora, hasta los hijos traían gente ahí de lo principal. Sí, pero eso como ellos no tuvieron familia y fueron en decadencia, en decadencia que si se descuidan no se pueden morir, porque teniendo tanto como tenían, no tenían donde caerse muertos, porque lo fueron deshaciendo todo. Sí, con eso de que como no tenían familia todo el mundo se aprovechaba de ellos, ellos no tenían valor. Me acuerdo que contaba uno que era vecino de nosotros y estaba allí de escribiente que tenían ahí sacos de azúcar porque hacían conserva, porque ahí en Las Casillas los Gosálvez tenían almazara, tenían bodega, ahí hacían bebidas de todas clases: coñac, licores de muchas clases. En aquel tiempo que no hacían casi en ningún sitio y ahí hacían, bueno, pues tenían allí una pila y ven a uno echando sacos de azúcar en el carro suyo para llevárselo y no tuvieron valor a decirle nada, fue y le dijo al segundo, dice, segundo, dígale usted a Enrique que cuando se lleve algo que no lo haga tan descarado, que delante de mí ha echado dos sacos de azúcar a su carro. Así que, qué le pediste. Y si iba alguien les pedía algún favor, bien tenía que ser imposible para que no lo hicieran. De cualquier cosa, de médicos, de algo y era una gente de lo que queda poco. Me acuerdo de que así en la fiesta, subían y a lo mejor rifaban pastillas de turrón o tal y ellos cogían y compraban todas las fichas y claro les tocaba. Y entonces a todo el que había allí les decían que comieran turrón, de comer turrón si querían, porque ellos querían el turrón, pero disfrutaban de ver allí a la gente comiendo turrón y ellos con gastarse allí entonces 20 duros pues no les hacían nada. Sí, pero bueno, hay otros que, aunque tengan como ellos y no hacen así y si les piden un favor, no lo hacen. Y ellos, de no ser muy imposible, te lo hacían.

 

FIESTA DE SANTIAGO

Ahí lo que hacían era el Día de Santiago. Sí, hacían mucha fiesta, había verbena y acudía gente de todo alrededor al baile. Y sí, sí, el Día de Santiago, porque era el patrón de Las Casillas. Santiago Apóstol estaba ahí en, ahora está en la heredad que se lo cambiaron allí, está allí en ladrillos, Santiago con el caballo.

 

ANÉCDOTA DE 'LOS TALAYA'

Ahí en el Palacio había muchos trabajando y como ahí en la papelera tenían mucho, pues tenían dos carreteros aposta todos los días al porte. Y eran dos hermanos y como estaban acostumbrados y algo bárbaros que eran, fueron a llevar porte a Albacete. Igual había allí antes de pasar a la capital, había un fielato que se llamaba y allí todo lo que pasaba tenían que pagar y ya llevaban media arroba de vino y dicen que esa que tenía que pagar no sé cuánto dice uno, dice: ¿Pero es que ha dicho usted que va a pagar? Dice hombre claro, y si no, no pasa, dice, pues va a pasar y sin pagar, que sí, que no... Coge la bombona y se bebe lo que les pareció y lo llama el otro, dice Rubén dice, ven para acá, dice que mira que discusión tenemos. Que dice que va a pagar el vino y yo le digo que va a pasar sin pagar. Dice: Claro que va a pasar sin pagar, dice ¿cuánto queda? Dice mira, toma, lo dicen, todo y la bombona esa se la regalamos y pasaron a la vez media arroba de vino sin pagar.

 

MATERNIDAD EN EL PALACIO

He entrado dos veces nada más. Me acuerdo como si fuera ahora mismo que una vecina, porque durante la guerra ahí estuvo, que era maternidad y venían ahí varias señoras a dar a luz porque había un médico que le decían Paredes, era un buen médico. Y venían y una vecina de aquí también fue ahí a dar a luz y entonces fue mi madre y una vecina a verla y me fui con ellas, pero tendría yo entonces… Fue en tiempo de guerra, por 6 años. Bueno, tenía 6 cuando acabó tendría menos de 6 y pasé y luego después….

 

(Moros y Cristianos)

MOROS Y CRISTIANOS EN EL PALACIO

Una vez que hicimos Moros y Cristianos aquí en el pueblo y salí yo, y entonces fuimos ahí hacerlos porque daban una propina. Y fuimos ahí y a otra finca más arriba, que ahora se llama El Peñón. Fuimos también y con lo que nos dieron tuvimos para hacer una merienda. Todos los que salíamos en Moros y Cristianos. Y volví a pasar y ya después ya no he pasado. Podría haber pasado, pero como ya lo había visto y yo muy curioso no soy, no he hecho por pasar, porque después hasta una hermana de la Sara estuvo ahí sirviendo. Podía haber ido.

 

(Guerra)

EL CAMPO DE AVIACIÓN

El campo de aviación era ahí al subir la cuesta, allá mano izquierda, toda esa viña que hay, todo sobre el campo de aviación. Y el día que terminó la guerra, que hicieron una misa de campaña ahí en el Peñón, y la gente, bueno la gente, unos, otros no porque otros estaban ya en la cárcel porque ahí fue un, unos momentos que no deben de ocurrir porque fue un trance. Es malo para el pueblo porque primero por unos y luego por otros... Pues hicieron una misa de campaña y subimos aquí al campo de aviación, que yo tenía 6 años entonces. Y dos de aquí del pueblo, dos chicas subieron una en un avión y otra subió en otro, pero no le pudieron hacer ya arrancar y esa ya no llegó a subir, que una fue la Martina y la otra Carmen esa, la Sosa la de Agapito y ese no lo hicieron arrancar los pocos pilotos que quedaban aquí. Porque habían ahí trabajado y con un autobús que entonces no había autobuses, se venía y venían de ahí aquí a comer y se quedaban aquí y eso, y todavía quedaban 2 o 3 y volaron, y estaba ahí el campo de aviación y tenía ahí, cruzaban la carretera para cuando no querían que los vieran, los cruzaban ahí que era todo pinar, y los cruzados los quitaban del campo de aviación. Sí, uno que estaba de chófer también ahí en el campo de aviación y un hijo iba a la escuela y se sentaba detrás de mí y claro, tenía alguna amistad más que con este sentaba al lado. Y bajábamos ahí a la salida del pueblo y cuando venía, venían con un camioneto que tenían ahí, que entonces no había mejor camión. Era un camioneto pequeño y nos subía y subía aquí a la Iglesia, que es donde lo encerraban, estaba el garaje en la Iglesia.

 

LOS AÑOS DE LA GUERRA CIVIL

Unos años malos, malos, porque... Me acuerdo que había estado mi padre con el padre de él sirviendo 10 años y ya se quitó para vivir por cuenta suya. Ya fue cuando murió mi abuelo y partieron los reales que tenía y podía funcionar él por cuenta suya y se quitó de servir. Y tenía un hijo con 17 años y tenían ahí al bajar del pueblo, ahí al bajar la cuesta, tenían ahí una almazara y una bodega, y bajaba y subía todos los días. Y él muchas veces pasaba allí a jugar conmigo porque tenía 17 años y era buena persona. Y vinieron los milicianos y en vez de matarlo al padre se llevaron al hijo y encerraron a 4 aquella noche: dos personas que no eran muy buenas del pueblo y dos de lo mejor que hay en el pueblo y al otro día los que no eran muy buenos los soltaron y los otros se los llevaron y al llegar allá, el pueblo no está del todo vecino, está para Casasimarro, allí les dijeron que salieran corriendo, les tiraron y allí se los dejaron, que dio la casualidad que a otro día venían con unos carros unos tíos de la señora que eran carreteros y venían y al ver bultos ahí en medio le dio una idea de ir y acercarse y al acercarse y verlos vio que eran los de aquí del pueblo. Claro, al llegar lo dijeron, fueron a recogerlos y aquí se los dejaron. Pues una historia mala.

Luego cuando se acabó la guerra, todos los que había en la Casa del Pueblo que habían firmado pues le hicieron la misma. Otra peor todavía, más gorda todavía: por dos, luego mataron 8 o 10 y son trances que no son de desear, porque si no hubieran matado, después seguro que tampoco habían matado y no había sido la cosa tan gorda, ni tan lastimosa, porque es que así, entre la guerra y lo de los pueblos, pues yo creo que no quedó ninguna familia que no tuviera algo de sangre. Porque aquí no mataron nada más que 2, mataron 3, pero no fue por política, uno fue que tenía una querida en Albacete, y otro tenía menos cuartos que él y este se la llevó y el otro le jodió, y porque no estaba en el Ayuntamiento, que era de los mangoneantes. A la que empezó la guerra y lo vio que cruzaba por la plaza y al verlo dijo: ¿pero que todavía tenéis aquí al hijo de puta ese suelto? Y entonces fue él y lo detuvo. Y al verlo dice, ya he llegado, o sea, al verlo se figuró lo que iba a pasar. Se lo llevó y lo mató, pero eso ya no fue por política, ese fue por la política de ellos, pero los otros dos, que fue por 5 duros que habían discutido el uno con el padre del uno y el otro con el otro, se vengaron y los mataron. Y luego los mataron a ellos, así que entre antes y después, pues fíjate. Y ya digo y aquí fue, fueron dos no más, pero ahí mismo en Tarazona, ahí había una columna que había lo menos 60 de los que mataron. Me acuerdo yo que era zaborrete y venía un confitero de ahí de Tarazona, que era muy bromista, decía: cada vez que te veo me acuerdo de ti y estoy muy bromista y ya, como la cosa iba tomando mal copero, pero decía, todo se arreglará todo y a última hora dice: esto ya no tiene arreglo, esto ya no tiene arreglo. Efectivamente, cuando, y no era rico era nada más que confitero, cuando empezó la guerra, lo limpiaron, lo mataron, así que claro decía ya no tiene arreglo, el arreglo que tuvo fue malo. Lo mataron, no sé yo porqué, tendría alguien por cualquier tontería, por cualquier cosa que han discutido, ahí van y se lo llevan y lo mataban. Y cuando estaba, a la que empezó la guerra, me recuerdo que mi madre allá donde vivimos había así una plaza y en vez de guisar adentro, que hacía más calor, había hecho mi padre así un redondo con piedras y allí guisaba mi madre, allí al fresco guisaba. Subían dos milicianos con los escopeteros y dice: haga usted el favor de apagar la lumbre y meterse en su casa ahora mismo si no quiere que se ponga la cosa peor. Corriendo a apagar la lumbre y nos metimos y cenamos, lo que es lo que nos encontramos porque si no te decían: echa adelante, te mataban y por eso pasó. Porque se lo llevaban, te daban 4 perras. No podías comprar una mula, que valían entonces 2000 o 3000 duros. Y las mulas que tenía pues sí, le costaban 40 duros pero eran viejas de trabajar y no podían por lástima. Luego sí, luego teníamos 3 mulas y eran buenas, jóvenes, pero cuando yo era ya mayor. ¿Pero entonces? Iba la cosa jodida. Nosotros, gracias a Dios, no llegamos a pasar gana porque mi padre no llegó a ir a la guerra, se quedó en puertas, que eso decía, dice: aún tienen valor a llevarme a la guerra porque tenía ya 40 y tantos años. Fue la última quinta que  se llevaron y la de él se quedó en puertas, como no fue a la guerra y aquí, pues claro, cogíamos un poco trigo, una poca cebada, cogíamos un poco para eso y aceite, aunque poco alguno de estraperlo, te alcanzaba y mal podríamos ir marchando, pero mucha gente, el que ya estaba en la guerra no podía trabajar y al que habían matado tampoco, pues ya ves cómo se las podían ventilar. Y porque hubo suerte que el año que se acabó la guerra llovió mucho, llovió mucho, que si collejas, que si espárragos y mucha gente así cocidas con agua y se las comían, pero algo comían, porque aceite... Por eso mucha gente se tuvo que ir entonces de aquí, entonces, entre la papelera que la cerraron por entonces y el campo que segaron las olivas se quedó en cuadro. El pueblo se tuvo que ir la mayor parte de la gente.

Entrevistador: ¿A dónde fueron? ¿Dónde se iba la gente?

Pues varios se fueron allí arriba, a Benagéber llamaban que hicieron un pantano. Y si van allí y otros a Valencia, otros a Barcelona, si tenía algún familiar pues se iban y le buscaban cualquier cosilla. Porque aquí es que era rotundo: no había trabajo y a ver de qué vivían.

 

EVACUADOS DE LA GUERRA

Aquí los que vinieron fueron evacuados, pero no de la guerra, sino donde cogía para ir a la guerra y vinieron bastante gente evacuada. Sí, y el Ayuntamiento lo repartía, a los que medio podían o creían ellos que podían. Por eso, porque venían con una mano atrás y otra adelante. Sí, pero aquí como el frente no estuvo cerca, no, de eso no se pareció. Si no hubieran matado antes ni después hubiera sido una cosa más llevadera. Así fue una cosa muy escandalosa. Y pena por eso que digo, porque no habría familia ninguna antes o después que no le quitaran alguno. Y ya el rencor para siempre, porque hay quien todavía no se le olvida. Por eso, los que son muy de derechas malo y los que son muy de izquierdas, igual o peor. Un día hay uno ahí en Albacete, que es muy de derechas, yo no lo conocía, pero estaba allí, vivía una de mis hijas y estábamos ahí en el rellano y ya no sé qué sacó la conversación de la política, digo sí, digo, pero yo tengo en cuenta que el que es muy de derechas para el gato y el que es muy de izquierdas para la gata, porque el sol tiene que salir para todo el mundo. Digo, y ellos quisieran que los otros pagaran, digo, y los otros, la misma canción, digo, y no lo veo eso justo y luego no sé cómo lo dije, y dice: ¿y no te ha dicho nada? Pues es de lo más de derechas que hay aquí en Albacete. Digo: pues si me hubiera dicho algo, con arreglo a lo que me hubiera dicho, ya le voy a contestar yo. Digo, porque callarme no me iba a haber callado. Por eso, porque es que se tienen ahora mismo hablas con alguno de derechas y la idea es de que no levanten cabeza y si es de los otros, pues como dicen que vienen los franquistas, claro, que vienen los franquistas y cuando venían los milicianos, ¿qué? ¿Que el largo Caballero fue mejor, eh? Que dio carta blanca, porque luego Negrín ese ya no mató, ese ya dirigiría mejor o mandaría peor, pero cortó el chorro, pero el otro, que mataban así por capricho, nada más que un miliciano llegaba “ala, echa delante” y ya está, porque él ha querido. Un día se presentaron allí en mi casa, allí, dos milicianos con otras 2 o 3 fulanas que traían a que les diera mi madre merendar. ¡E!, y los tuvo que sacar de merendar. Que no las hubiera sacado. Y allí tener que hacer de tripas corazón. Sin, pero a ver... Historias que son malas de recordar y yo no lo pasé mal porque eso, ya repito que nosotros mejor o peor, medio pudimos comer de continuo, pero había mucha gente de media nota que pasaba gana.

Cuando el aceite, lo mismo. Entonces lo intervinieron, el aceite sí, estaba intervenido y venían los delegados y se llevaban. Aquel año, el primer año que lo intervinieron, que vinieron los delegados y no se iban de aquí, ni de día ni de noche, estaban ahí permanente para que no hubiera estraperlo, que también hubo. También hubo porque uno abrió una almazara y no tenía ni donde caerse muerto y tenía quien lo defendiera porque había librado aquí él y su familia a un cura, uno de Fuensanta estaba aquí de cura y lo tuvieron ellos escondido. Y luego ya los milicianos sabían que estaba y entonces se lo llevaron allá Las Casillas y luego cruzó a la Cuesta, por ahí bajo por el río. Y claro, y además de ser el cura tenía un hermano que le decían Don Termo, que era teniente coronel del Ejército y tenía mano con eso y entonces ese sí hizo estraperlo, porque si acaso lo pillan van a él, no le iban a quitar nada si no tenía nada y como tenía a quien lo defendiera. Y sí hizo estraperlo y hubo quien, mi tío mismo, mi tío Benicio y varios, les dio todo el aceite, lo vendían de estraperlo a 500 pesetas la arroba y el de nosotros se lo llevaron a 100 pesetas la arroba, que aquel año tuvimos 4000 litros de aceite y no nos dejaron nada más que 18 a cada uno de los que estábamos en la casa, las raciones eran 18, pues nos dejaron para 4 que estábamos, mi hermana, mi padre, mi madre y yo, 18 para cada uno y los otros 4000 se los llevaron a ese precio. Con que, ¿qué le parece? Y fue una lástima, había muchísima gente que no podía, venían a mi casa, iban y mi madre les daba, pero claro, a todos no les podía dar porque es que, es que era una pena. ¿Porque tal como el que habían matado el padre, la madre entonces de qué podía sostenerlo si tenía 2 o 3? Pues ya es una lástima. No quiera Dios que ocurra eso, a nadie le deseo que pase eso.

 

(Transición - Política)

LA TRANSICIÓN

La transición aquí, sí, bien. Lo único es que había un alcalde de derechas y en las primeras elecciones salió uno de los más de izquierdas. Y decían, quita un alcalde para poner un criminal. Porque dio la casualidad, que no lo sé por qué. Porque si no era del pueblo, pero era, y no era mala persona. Pero allí en la guerra sí que funcionó mal. Porque se iba con el coche de las calaveras, de cuando se los llevaban. Y un día él dijo que le daba, que a él lo que más gusto le daba era el tiro de gracia. Entonces, el tiro de gracia es porque él mató a alguno. Nada más que tuvo suerte, que estuvo en la cárcel, tuvo 3 penas de muerte y no lo mataron. Y luego estaba aquí y salió de alcalde, a los 40 años de acabarse la guerra y salió él de alcalde. Que no sé qué, porque la gente lo votó tanto porque era así serio y eso, y creían que iba a hacer, que no hizo nada. Porque estuve yo de concejal ya el último año que estuvo él en la última legislatura, que estuvo él. Y le dije, yo digo: dice usted Jorge que ha hecho mucho, dígame usted, ¿qué es lo que ha hecho en 16 años que lleva usted alcalde? Dice que había puesto las farolas. Digo: ha puesto 4 farolas, digo, y ha hecho usted una fuente en el en el parque Jardín, que decía él. Ahí en el fondo del río hay un puente, que hay una pizca de parque, digo eso en 16 años, digo, le parece a usted mucho, dice otros habrán hecho menos. Digo eso también puede que lleve usted razón. Sí, pero eso que sí, bien, entonces los de derechas trinaban porque salían las izquierdas y los de izquierdas, hecho usted, se hacían meriendas y todo eso que les parecía.

 

(Fotografías - Río)

FOTOS

Sí, esto es el puente, pero hace ya tiempo, bueno, hace tiempo porque quitaron esto hace ya, sí, hará ahora a lo mejor 40 años. Sí, a la gente esta que hay a esos no los conozco porque eso ya para conocerlos. No, ahí se ve bulto, pero eso cualquiera lo conoce. Bueno sí, esta foto sí la conozco porque esta foto la tengo ahí en mi casa, así en la pared y la veo todos los días cuando estoy comiendo. Esta como está ahí todos los días la veo, quiera o no quiera. Alguna vez tengo que mirar, que no le tengo yo manía.

Sí bueno, entonces lo que pasaba entonces, ahora se queda una mujer viuda y aunque poquito le dan un algo, ya para medio arreglarse, medio tiene. Si no es muy derrochadora tiene una pizca de ayuda, pero entonces no, entonces no había nada, la que se quedaba viuda con dos o tres arafates, si iba a lavar una cesta de ropa o si en el campo podía hacer algo. Y claro, pues se obligaba a tenerse que recoger con cualquiera. Y ahí se casó con el marido que tenía 4 y ella 3. Y no tenía más que una miaja de ganado, pos fíjate, pos eso, pos pa que el hombre hiciera otra cosa, la mujer bajaba con el ganado, allí a que bebieran agua, y a lo que tenían que hacer, para irlos sacando, porque eran 7 los que tenían allí a la oreja y al tener mucho pues no hay problema, pero con un ganadillo que tenían, pues ya ves. Esta es la barca de allí, esta no llegué yo a verla nunca. Y funcionaba siendo yo, y está ahí cerca, está ahí mismo, ahí abajo, pero como yo entonces no tenía la huerta, pues no llegue a bajar. Funcionar la he visto funcionar en fotos, pero funcionar no la llegué yo a ver. Y mucho después de tener yo a lo mejor 20 años todavía funcionaba. Pero que nunca fui a verla yo.

Entrevistador: ¿Qué barca era?

Eso es que allí había un tejar, al otro lado del río había un tejar, entonces desde este lado se llevaban tierra y desde ahí de la cuesta de La Roda que llamamos, bajaban. Y la mezclaban con la tierra esta. Entonces para cruzar el río hicieron una barca, pusieron un cable ahí en un árbol y en el otro lado del río en otro árbol, un cable gordo, y entonces hicieron con dos palos, dos arruchas para que fuera por el cable, con dos palos y entonces hicieron ahí un cajón y ahí ponían espuertas de tierra como le he dicho antes, ponían a lo mejor 20 o 30 espuertas, las echaban ahí y cruzaban el río. Ahí las quitaban y las devolvían para hacer la teja y el ladrillo. Que ahí hacían teja y ladrillo. Y esta era la barca, y ahí va uno para llevarla de un lado para otro, iba uno ahí para cuando iban a cargar que no lo tuvieran que empujar y para allá tenían que empujar un poco porque estaba cuesta arriba. Pero de vacío uno la llevaba.

Entrevistador: ¿Era solo para material?

Era solo para eso, exclusivamente, si alguien cruzaba, lo cruzaban, pero que no se cruzaba por allí. No era paso por ahí, era solo para el servicio del tejar.

Entrevistador: ¿Iba por encima del río?

Si, si, por encima del río, del agua iba a unos 4 metros, que era barca, pero que no iba por el agua. Que ahí en La Manchega para cruzar de este lado al otro había una barca que tampoco era barca, que eran 4 bidones como ese que hay ahí y un tablero encima, y como los bidones iban vacíos pues flotaban y con un cordel iban tirando y cruzaban el río ese, aunque no era barca, pero sí iba por el agua, pero esto no, éste iba alto, esto iba 4 o 6 metros del agua. Este es Tomás, este es un tío de la señora, este que hay aquí en el hondo del río.

Entrevistador: ¿Lo conoces?

Sí. Este es tío de la señora, era tío de la señora, pero éste ya se murió hace tiempo, sí. Fue una en los Mirasoles, uno de los pudientes de aquí, pues trajeron una trilladora. Hombre, porque se trillaba dando vueltas con las mulas. Luego había que alentar con la horca y era, pues, un problema. Era muchísimo trabajo. Entonces como eran de los que más podría trajeron una trilladora. Y ahí le iban echando los haces y los iba trillando y echaba la paja por un lado y el grano por otro. Entonces él estaba arriba para irle atizando la mies y le dio idea de con el pie empujar a la mies, la empujó, le empujó un poco más de la cuenta y el sinfín le cogió el pie. Como que le cogió el pie y se lo cortó a rape del tobillo. Y ya se quedó cojo. Ya estuvo cojo hasta que se murió este que hay aquí. Estuvo cojo hasta que se murió. Cojeaba porque no tenía pie. Tenía solo hasta el tobillo. Por eso cuando pusieron aquí lo del teléfono se lo dieron a él, como estaba inválido.

 

(Infraestructuras)

EL TELÉFONO PÚBLICO

El teléfono era que venía por hilos y ahí donde está ahora el Ayuntamiento había abajo, que era el juzgado y entonces lo habilitaron. Y había una habitación y una sala de espera. Ibas y entonces decías: quiero llamar a tal número, entonces él te marcaba y había un locutorio, ibas cogías el teléfono y llamaba. Y allí algunas noches me acuerdo de un día que estábamos lo menos 30 y ya llegó uno de ahí que eran vecinos. Y el yerno vivía en Valencia y vino y llega allí y dice que tenía mucha prisa y que si le dejábamos la vez que tal y que cual, y me tocaba a mí de pasar entonces y digo yo, digo, si no pierdo la vez con el resto de los demás por mí puedes pasar, pero que lo digan los demás, porque si no, pues si yo le dejo que pase, todos los demás me dicen que yo me vaya al puesto suyo, al último, y estábamos allí más de 30, pues dicen que sí, que si era preciso que pasara. Pasa, y porque no se aleja un poco la puerta abierta y empieza y le dice que vamos mañana y llevamos vino y salchichón y chorizo y tal y que cual y digo, pero será caradura el tío este y cuando sale digo, oye digo, así nos engañas a 30 que estamos aquí, dice que es que él tenía que irse, digo, y yo tengo que estar aquí y todos tenemos que estar aquí para hacerte el amor a ti, digo cómo puede haber personas tan sinvergüenzas y con tanto morro. Dio media vuelta y se fue, digo vamos, digo para haber pasado y haberte cogido el teléfono y...

 

(Río- Muerte)

AHOGADOS EN EL RÍO

Todos los años se ahogaba alguno y ahora hace ya un montón de tiempo que en el río no se ahoga nadie. Hasta ahí en Fuensanta, allá de los últimos años, como cuando traían la Virgen los de La Roda, les encanta el río, pues se bajaban a dejar la Virgen ahí en Fuensanta, se bajaban al río que está a 2 km o así de Fuensanta, e iban unas con un dos caballos que llevaban... Porque había una miaja de repecho y no se le cala el coche que se cala, que se azaró, que se azaró, y fue al río y se ahogaron las dos. Se ahogaron las dos, a escape los iban a sacar, pero que los quisieron sacar. Que se ahogaron las dos en el dos caballos. Y pocos años se escapaba que no os pillara algo el río, ahora es cuando lleva tiempo que no se ahoga nadie.

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