Celestino Valero Giménez

Celestino tiene 93 años y ha vivido toda su vida en la Ribera, en Cubas en una casa-cueva. Nos relata cómo ha ido cambiando la aldea hasta la actualidad. Nos habla de su infancia durante la posguerra, como sobrevivieron gracias a las huertas y a la caza, pese a estar prohibida, lo que le supuso diferentes encuentros con la Guardia Civil. Se han criado a orillas del río Júcar, donde nos cuenta historias de la pesca del cangrejo, de los ahogados y la riada de 1941.

Fecha de entrevista: 01/07/2021

Comarca: La Manchuela
Municipio: Jorquera
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1927
Género: HOMBRE
Entrevistador/a: Antonio Lucas (Producciones Bressol)

Celestino Valero Giménez.

Entrevistador: ¿Que cuándo nació usted, en qué año nació usted?

El día 27. Nací el 26 de 1927.

Entrevistador: ¿Entonces, qué edad tiene ahora? ¿Cuántos años tiene ahora?

93 años

Entrevistador: ¿Dónde nació?

El 26 de diciembre

 

FAMÍLIA

Entrevistador: ¿Dónde?

Ahí abajo, en la casa del Peñón, que ponen, aquí en la Ribera, ahí a unos 200 metros de aquí. Mi padre, pues ya no sé, también era de aquí de la Ribera, claro, y la madre también nació en la Ribera. Sí. Que trabajaban por los cereales y en la huerta, en el campo. Las tierrecillas que tenían pos las iban labrando y una huerta que pone la huerta de la centinela. Hermanos: cinco hermanos y dos hermanas, claro, eran 6 porque 1 murió de 3 meses, o sea, de 33 meses. Y los demás: todos han muerto, queda una hermana y yo. Uno murió de 36 meses, el otro murió de 32 años, el otro murió de 55, el otro murió de 59, el otro murió de 72 y la hermana de 63. Mira, la memoria la tengo buena y la memoria no me se olvida.

Entrevistador: ¿Ha vivido toda la vida aquí en Cubas?

¿Quién, yo? Sí, sí. He vivido aquí en Cuba 93 años.

 

(Escuela)
LA ESCUELA

¿A la escuela? Hombre, claro que estuve. Y me pilló la escuela en tiempo guerra. A la escuela sí, estuve con una maestra de Madrigueras: Doña Resolución, no, si a mí no me se olvidan las cosas. Y mi mujer hace que ha muerto 4 años y 7 meses. Y murió de 87 años, 4 meses con 4 días.
¿Y cómo era? Pos una cosa como esto. Iba a la escuela, nos asentaba la maestra que no cogíamos en unas escaleras que tenía allí en la escuela, y es que entonces, íbamos aquí a la escuela, aproximadamente, cuando yo iba, unos 60 o 70.

Entrevistador: ¿En una clase todos, todos juntos?

Todos juntos sí y gracias, gracias que nos tenían todos juntos. Que había una maestra y el marido de la maestra, le ayudaba a él, que es que éramos aquí entonces 180 o 190 vecinos. Y casas de 10 la mayoría. A mí en mi casa 10, ca mi suegro 10. Ca de García otros 10. Bueno. Varios, varios, allí en 4 casas, había allí 50 personas. Pues no sé el tiempo que estuve, sí estuve, hasta los 13 años estuve yendo la escuela.

 

(URBANISMO- Infraestructuras)

LA CASA FAMILIAR

¿Cómo era? Pos una casa maleta.

Entrevistador: ¿Explíqueme eso?

Que tenía una habitación y luego se hizo otra que dormíamos allí, por lo menos 6 o 7 en la misma habitación, había dos camas que nos pusieron. Pero con poca ropa, ¿sabe usted? Es que entonces, poquita ropa, ¿eh?

 

LA LUZ EN CUBAS

Nos alumbramos algunas veces, ¿sabes con qué?, con un protolo de esos de gasóleo, y un candil y el carburo cuando ya era mejor y luego ya con una botella de butano nos alumbramos. ¿Cuántos años llevará la luz aquí? Sobre 40.., más, más. Pues yo sí me puedo acordar casi. Unos 47 años o algo así lleva la luz aquí, porque el padre, mi padre hace que murió 49 años. Y pusieron la luz, una luz que decían la luz del chupachup: un día va para arriba y otro día va para abajo. Una centralita que pusieron que no daba luz y le echaron el cuento ese, que si un día va para arriba y otro día va para abajo, de Maldonado sabe usted. Luego ya se encargó la hidro, pusieron una línea y ya se encargó, y hace eso que yo le digo sobre los 46 a 47 años, que tenemos la luz.

 

(Oficios- Trabajo)

TRABAJO

Ande a trabajar y a trabajar bastante, ¿sabe usted?

Entrevistador: Cuénteme, ¿en qué?

¿En qué? Yo he trabajado en todo. Si le cuento las cosas. No, no he parado en todo el día de contarle cosas de donde yo he trabajado. Yo he trabajado en las huertas, yo he trabajado segando en este en Murcia, he segado en Sigüenza, he segado en Cuenca, de esto que se segaba a mano, ¿sabe usted? Y aquí, aquí sin parar. Aquí sin parar de decir. Y he hecho cuevas de champiñón. He tenido tienda, ¿sabe usted? De comercio y he vendido sardineta. He vendido cangrejos. He vendido champiñón. Yo, me traían unos señores el pescado y salía con mi moto y vendía una caja o dos de sardinas, ¿sabe usted? Me daban 10 u 12 pesetas, según, así es que. Y he estado en la central trabajando por 2,50.

Entrevistador: ¿En la central?

En una central de ahí de Moranchel que ponen. He estado ahí trabajando, era bien pequeñito y me daban 2,50.

 

(Posguerra)

LA POSTGUERRA

He pasado mucha gana también sabe usted, sí, yo he pasado bastante, bastante, ¿para qué voy a decir que no? No es como otros que dicen: Ay, yo no he pasado gana. Pues yo sí. Yo he pasado lo que me ha tocado. Y al terminar de la guerra. Madre mía, de miseria y de cosas, era un desastre, ¿sabe usted? Mal. Mal, mal, mal. Porque no había para comer ¿sabe usted? Los padres no tenían y no nos podían dar. ¿Y qué vamos a hacer? Nos daban lo que podían, ¿sabe usted?

 

ENCUENTRO CON LA GUARDIA CIVIL

Hará esto 70, 74 o 75 años. Claro, cosa que me gustaba, nos íbamos a cazar, ¿sabe usted? A un sitio que no, usted no, si hubiésemos podido ir para el Cañahorro le hubiese dicho toda la. Me acuerdo de todas las parcelas y de todo el Cañahorro. Bueno, que nos vamos a cazar el Día de Santiago. Allá a las 12 u cosa así hacemos ya para venirnos mis dos hermanos y otros dos más. Cuando llegamos a la boca del Cañahorro, la Guardia Civil. Pam, pam, nos tira 3, 5 tiros que llevaba el fusil, nos tira, hombre, si quisiera nos hubiera matado. ¿Pero yo qué hago? A mis hermanos y eso y a los otros los dejo y salgo corriendo para arriba, ¿sabe usted? Cuando me tropiezo el cabo primera en la Cañada, que no podía salir para ningún sitio, iba a echarme la mano. Madre mía, vuelvo para atrás otra vez corriendo, ¿sabe usted? Me tiró otros 5 tiros. El cabo dice: que te mato. Pero yo no me paré y salgo para atrás. El otro Guardia que asomaba y este que me pilla. Me meto en una boca de las zorras. Un agujero, ¿sabe usted? Del peñasco que había, me meto allí cuando de seguida el otro, el que me corría baja para abajo y estaban mis hermanos y los otros allí. Alto. Y los hizo bajar así con las manos arriba. Pero yo estaba escondido, ¿sabe usted? Y va, al otro, a un señor de aquí, a pegarle él y le pegó una hostia. El Guardia le pega y va a pegarle al otro y se agacha, ya no le dio ¿sabe usted? Va a pegarle a un hermano mío, dice: Que yo soy soldado, iba vestido de soldado y no le pegó. Y ya iba a pegarle a otro de, se quedaron allí 4, va el otro a pegarle y dice: oiga usted, mi padre es el juez en Jorquera, usted denuncie, pero a mí no me toca usted. Nada y no. Y los denunció. Pues se vienen y se ponen en el puente, ¿sabe usted? Y yo no puedo pasar. ¿Sabes qué es lo que hago? Me echo al río, con los conejos en la cabeza y la ropa, me echo al río. Y me cruzo a mi casa y me acuesto. Y luego vienen mis hermanos, dice padre: ¿Y Celestino? Celestino, dice, está aquí acostado. ¿Por dónde habrá pasado? Yo me eché al río, ¿sabe usted?

 

(Río)

NADAR EN EL RÍO

Entonces estaba mejor el río para cruzar, porque yo nadar he nadado bien, ¿sabe usted? Solo, sí y me he echado por el río yo solo, me he ido al Cañahorro y he bajado río abajo yo solo nadando. Y de noche, cruzando también por el río. De noche nos hemos ido lo mismo por ahí y hemos llegado y hemos cruzado el río, lo hemos tirado al río. Madre mía. Al mediodía, allí en un puente que hay, que aparece en fin, allí. Pero como nos parió, entonces, como nos parió la madre. Pues entonces allí nos bañábamos 14 o 15, allí en el río. Nos subíamos a una piedra que había pam, pam uno detrás de otro y que caíamos algunos encima de los otros.

 

AHOGADOS EN EL RÍO

Allí y allí se han ahogado dos. Allí se ahogó uno de Bormate y el del Moreno, ese si lo conocías tú, el del Moreno a donde nos bañamos.

 

EL PARAJE DE CAÑAHORRO

El paraje del Cañorro, pues allí casi me he criado allí, ¿sabe usted? Allí han muerto, o sea vivían mis abuelos y otros señores y en cada casa eran 12. De cada casa, hijos y los padres: 12, habiendo ese porque no podemos ir, pero aquel paraje, mujer, muy bonico.

Entrevistador: ¿Dónde está?

Está por ahí enfrente, allí en el Cañahorro. Se sabe que hay unas cuevas del moro. Que en una, al reflejo de la luna, se ve una calavera pintada que tú eso no lo sabes tampoco. En la casa del tío Espatarrado se ve, en la cueva del Moro, unas calaveras pintadas, arriba en el peñasco, en medio del peñasco, están hechas. Eso es que dicen que antiguamente esto era una selva y bajaban los lobos de los que había y se tenían que subir a acostarse a la cueva. Porque ha habido cuevas aquí con escaleras. Ahí abajo había unas escaleras y escaleras con cordeles, ¿sabe usted? Bien hechas para subirse y se subían y se acostaban arriba, por el miedo. La gente que era, esa ya no, esa ahí no puedo dar yo explicaciones. Eso tenía que ser de cuando antiguamente es que tú no sabes en el Cañahorro. También cuando han estado picando y sacaban unos letreros, y allí en una piedra con unos letreros y ande estuvieron picando en la presa de la Villa el tío Juanico y ese se encontraron una bolsa para dentro, una bolsa en la cueva para dentro, una bolsa y se ve que algunas monedas había.

16:16 (Regadío)
REGAR LA HUERTA

Las huertas con el agua del río, sí la toman ahí, se toma ahí arriba, a kilómetro y medio de aquí. Se toma el agua esa de la Acequia para regar, esta agua va a La Recueja. Riegan en La Recueja desde aquí. Con el que yo me acuerdo, con la presa, esa que dice la presa, la presa de la Villa.

16:46 (RELIGIÓN - Virgen)
LA VIRGEN DE CUBAS Y LA GUERRA CIVIL

Es que cuando la quemaron, fue por el año mil novecientos...37, cuando la quemaron. Era pos, vinieron de un partido, unos que eran de otro y otro de derechas y los otros vinieron acá, iban quemando todos los santos. Pos a la Virgen la cogieron y la escondieron debajo de una alcantarilla y vino el otro y la sacó y la echó a lumbre, ¡ea! que la quemó. Y a otro día uno que le decían Colín, que no me se olvida tampoco, quedaban los Santos y nosotros estábamos allí, los saca para quemarlos. Y el tonto le dice: Daros a correr ahora, cuando lo estaba quemando. Eso no me olvida a mí, ¿sabe usted? Que cuando estaban los santos los puso allí,  los que les pegó fuego y entonces le dice, daros a correr. Ahora el tío aquí también. Entonces, era una calamidad. Y tiros, y venga tiros. Comenzaban a tirar tiros. Aún se conocen en las puertas, porque los han tapado, los tiros que tiraban ahí pasaban las puertas y todo, entonces era una calamidad, ¿sabe usted? Y el que te descuidabas y ese, te daban algún tiro. El niño de la Virgen, el niño lo escondió Afrodisio y se lo llevó a su casa y cuando se terminó la guerra lo sacó. Claro, lo sacó  y ya lo hicieron alcalde y todo a él, como el hombre ese había guardado el niño, ese fue Afrodisio, sí, no creas que me se olvida. Cuando eso, se fue toda la gente para el Cañahorro porque había un tiroteo ahí, en un sitio que le dicen Balastegui. Ahí no sé si mataron 2 o 3. Ahí mataron, sí. De un lado al otro. De un partido al otro, ¿sabe usted? Y aquella gente, de las ventanas, tiraba a los que venían. Tenían colchones de lana para que las balas que vinieran no pasaran a ellos. Tenían unos colchones de lana, claro la bala al llegar al colchón de lana no pasaba y aquí toda la gente se fue de aquí. Para el Cañahorro y para donde podían. Y la abuela Carmen dijo: yo, si me matan que me maten, pero no me voy. Que había un tiroteo, ¿sabe usted? Madre mía, que de eso sí me acuerdo yo. En el Cañahorro dormí, oye, ca mis abuelos.

20:23 (Caza)
LA CAZA Y LOS GUARDAS

Sí, a mí me han corrido los guardas. Bueno, como me ha gustado la caza, me han corrido los guardas y todo. Nos vamos yo y un muchacho de aquí, nos vamos a cazar y me meto para el coto. Julio y yo con la moto que yo tenía. Este Julio, sí. Y dejamos la moto en un sitio arriba y el guarda nos estuvo viendo y nos metemos a cazar y a la que, claro, estaba el tío escondió en... Para pillarnos, ¿sabe usted? Pero yo, como sabía más que Julio digo: oye, yo no voy a subir, sube tú solo. Cuando sube él solo a la moto y la moto era mía, sube, alto el guarda, ¡ea! Dice: ¿de dónde se viene? Dice: yo de mi casa. Dice: usted ha estado cazando, y el otro ¿dónde está? Yo he venido solo. Pero yo quise esconderme antes porque le dije a él, sube tú, si subimos los dos nos había pillado y así no me pudo pillar. Yo me vine por unas lomas por ahí y a la que me vengo, el otro se bajó con mi moto y por aquí nos estaba esperando. Yo me bajé y ahí enfrente me subo a una noguera. Y la caza que tenía yo, que la traía, la dejo colgá y la escopeta y me vengo por si acaso en el puente me estaban esperando, ¿sabe usted? Sí, hace poco dejé de cazar ya porque tenía miedo. No, no me cayera por la loma, ¿sabe usted?

LA CAZA Y EL BURRO

Que tenía un burro, ¿sabe usted? Que me montaba en él y aquello, he llegado a matar avutardas desde el burro, avutardas desde el burro. Estaba segando y veo la avutarda en el nido, ¿y qué hago? Me monto en el burro y a la que llego cerca de donde estaba el animal le digo al burro, ¡soo!, le tiro. Mira, matá, desde el burro. Y del burro me dijo un Guardia: se me duelen a mí los cojones de que este hombre lleve la escopeta siempre en el burro. Yo la llevaba siempre en el burro, iba montado. Veía a los animales desde el burro y pam. He matado las liebres desde el burro. No crea usted que, la he visto en la cama, he subido con el burro y el burro, pues claro, iba a decir, y tenía un perro que le decían Envidioso. El perro aquel se ha tirado y a la cara cuando sea. Pues luego ¿te acuerdas la mula roja que teníamos? Me monto en la mula y vamos también para el Cañahorro. Un día veo las garzas, le tiro. Madre mía, iba a montar la mula, comenzó la mula a brincar y me estampa. El burro no, el burro no se entrometía, el burro estaba él, ¿sabe usted? Y aquel. Pero la mula sí me vi de jodido.

POSTGUERRA
Sí, al terminar de la guerra, que no les he contado también. Subimos a un sitio que le dicen aquí el Sardinar. Y por qué no, el hombre ese tenía 3 fusiles y una carabina. Y se las quitamos los 3 fusiles y salíamos de noche con los fusiles nosotros. Y vamos a ver si subimos para arriba un cuñado mío y otros dos, subíamos formados con los fusiles, por la cuesta y subimos y estaba aquel hombre acostado en la era. Y por qué no, uno le dice: no se estremezca usted, echa usted, ahora mismo, aquí te van, cago en Dios, el hombre aquel. Que era de Ledaña. Que era el mayordomo de, claro, y era el mayordomo y tenían, el trigo y la cebada, o lo que fuera. Sabe usted que, claro está el otro con el fusil así, el hombre no sé. No se estremeció y dice carguen, carguen usted lo que quieran. A otro día por la mañana el tío se las toca pa Valdeganga. Por eso le digo a usted que es. Desde luego, nos traemos los fusiles, nos bajamos, los escondemos en un hoyo de basura que había, porque no las gallinas lo escarban y viene la Guardia Civil. Gracias que no salimos. Nos mandan razón. Ah, y suban ustedes los fusiles ahora mismo, aquí al Sabinar. Los tuvimos que subir de noche y echarlos por una tapia al corral.

26:14 (Pesca)

LA PESCA DEL CANGREJO

¿Pescar al cangrejo? El cangrejo me ha gustado a mí. Mi campaña, al cangrejo verá usted, le voy a contar en una tarde en dos horas, mi mujer, esto hace 40 años u más, en dos horas se ganó 17000 pesetas. Ya ve usted, entonces. Los cangrejos que pesó, 200 kg de cangrejos. Venía un hombre de Cuenca, que le decían Morillas, que no crea que me daba 10 pesetas por cada kilo. Viene, y viene otro de Ciudad Real, que le decían Santiago, que no. Dice: ¿me podría hacer usted cangrejos? Digo: pos sí. ¿Qué me va a dar a usted de comisión? 75 pesetas por kilo que se compraba, es que se valían a 700 pesetas el kilo de cangrejos entonces. Y por eso le digo que se los di al de, ¿por qué no? El Guardia que era muy malo, pero de las Casas de Juan Núñez. Vienen, venía el cabo primera y el Guardia. Dice: ¿Podemos tomar aquí un bocado? Y los pasé adentro, para la habitación adentro, a los hombres, y le digo. El que era de Ciudad Real, se echó las manos a la cabeza y dice: esto es mi perdición. Porque si los denuncian, ¿sabe usted? Con los cangrejos, que bueno, que salen los guardias, dicen: ¿tiene usted un puñado de cangrejos? Dije: pos sí. Le da un puñado de cangrejos, le echa una bolsita y se va el Guardia para las Casas, que eran de las Casas y era el alcalde el primo Kiko. Dice: calla, tu primo se hace de oro allí, dice, tenía una esta de cangrejos, dice que aquello, pero a mí no me denunciaron, ¿sabe usted? Se los tuve que sacar a Bormate. ¿Sabe usted Bormate dónde está? Porque los forestales vinieron y dice: este señor no puede hacer cangrejos, y yo me llevaba muy bien con los forestales. Pero ya digo, pero bueno, como no va a ser, digo si el otro, el Morillas, me da 10 pesetas y este me da 75. Dice que no haga más aquí en la Ribera. Pero yo cogía un coche que tenía, el 600, me iba para La Recueja, Jorquera, los recogía, ¿sabe usted? Y se los tenía que sacar ahí donde le digo, a Bormate, y de ahí pa allá, decía de aquí para allá ya no tengo miedo, iba a Madrid a venderlos aquel tío, creo que sea que el cangrejo era muy bueno, era muy bueno, ¿sabe usted? Aquí se vendían  muchos, aquí entonces se pescaba mucho, bueno que se pescaba, claro, el que pescaba y valían a 700 pesetas y se sacaba los kilos y se ganaba.

Entrevistador: ¿Pero estaba prohibido?

No, no, no, no, no. Estaba prohibido sacar el pequeño y había que sacarlo de 8 cm en adelante. Había que sacarlos, tenías que llevar el metro y medir los cangrejos que sacabas. Y siempre, claro, alguno se escapaba que era pequeño y hacía venir a los guardias. Una vez un Guardia, me llevaba yo bien con él, aquel cabo. Dice: no, Celestino extiéndelos. Y comenzó a medírmelos. Dice, luego, a la que se va, dice, te los he medido porque había aquí mucha gente pescando dice, para que vieran que te los medía.

31:00 (Río - Muerte)

AHOGADOS EN EL RÍO

Sí, y este río es muy traicionero. Este río es muy malo. Porque llegas a un sitio que lo ves ya para ese. Pero ahí debajo, se cuela, hace unos remolinos y pasa por debajo y hay que tener mucho cuidado. En este río hay que tener mucho cuidado. Se ha ahogado mucha gente, muchas, que yo sepa, bueno. Lo menos. De 20 se ha ahogado, se ahogó una prima hermana mía y un chiquillo. Se montan en la barca. Se vuelca la barca. El chiquillo y ella en el río y se ahogan, vaya, y estuvo lo menos dos días o 3 para sacarlos. Y no se quitaba la Guardia Civil del río allí para sacarlos en la presa de la Villa, ahí arriba sí, ahogarse se han ahogado varios. ¿Sabe usted? que yo sepa, varios, varios.

32:09 (Río - Catástrofes naturales)

LA RIADA DE 1941

¿Que si me acuerdo de riadas fuertes? La que vino en el 41 llegaba el agua aquí dentro. ¿Qué se cree usted? Si no, que le pregunten. Aquí dentro llegaba el agua, que si he visto fuertes. He visto, pues por aquí esa fue la más fuerte y pasó, llegaba de aquí todo esto para estar enfrente todo.
Vino una riada que aquello. Vino la riá, comenzó a subir a por la noche. Y va uno y dice, y yo ya estaba acostado, dice Celestino, levántate. Dice que viene la riada, y yo bah.... Bueno, que viene la riá, que subía el agua, por varios sitios. Por ahí llegaba a la carretera y aquí se llegó ahí a subir el agua. He visto lo menos 3 riadas fuertes, ¿sabe usted? He visto, como tanto tiempo tengo, pues claro. La que yo le digo a usted se llevó molinos. Todo, todo, puentes y todo, todo. Yo estaba en el Cañahorro, tenía 12 años, yo estaba en el Cañahorro y venía del Cañahorro y subía para la rambla arriba, subía. Arrancaba las aces de caña que llevaba, maderas. Bueno llevaba eso una fuerza sabe usted por las huertas que todos los dobló. El molino, salió el molino volando, el puente y todo, llegó al molino, cuando pom, caen las techumbres que no me se olvida y veo las ratas por encima de la techumbre, de los cañizos que había entonces. Y todos, los dos molinos que había. Los 3 molinos de Alcozarejos este y el de Maldonado, esos se lo llevó y los puentes también. Teníamos que ir a pasar por Jorquera, por el puente de Jorquera, que esto no podíamos pasar. A mí me pilló en el otro lado. Y no podía venir a mi casa, y esta todo el día y en el otro lado, pues ya nos dieron, había allí unos vecinos y nos dieron de cenar y de acostar en un pajar.

LAS CUENTAS DEL ACEITE
Le eché la cuenta a la maestra, claro la maestra la sacó pero haciendo números y le digo a la maestra digo: mire usted, digo, yo se lo hago con menos números, digo, si nos dan 20 libras por cada 50 kg, digo, lo pone usted 40 por 20 digo y salen las libras justas los 50, si hay 10000 kg de oliva y lo pongo por 20, lo que dan 20 por 40 es que yo, he sido aceitero. Yo he estado haciendo oliva en Ledaña, en las Navas, en el mar, por todos los sitios he estado con la oliva, y la llevaba para la almazara. Como eran parcelitas pequeñas el uno tenía 200 kg, pos enseguida yo le hacía la cuenta y sacaba, la multiplicaba, por lo que me dabas, si me daban por 21 por 42,  245 kg por 21 que me dan 21 por cada 50. 102 libras.

36:51 (Juegos)
EL FRONTÓN DE CUBAS

¿Qué le voy a contar yo del frontón? Si yo he estado allí jugando a la pelota, yo he ganado más partidas que he perdido. Porque las ajustaba para poderlas ganar. Habían unos que jugaban mucho más que yo, digo no, tú juega con la izquierda solo y he ganado muchas partidas, me pusieron a mí a Juan Jesús y al Abuelo, nos pusieron los Mosqueteros, porque ganábamos casi todas las partidas, si no las ajustaba yo no jugaba. Eso lo hacíamos a juego, a los 6 juegos, y eran de 4 pelotas, y tenías que hacer 4 antes que... que hacía, que quedabas a 3, tenías que darle otra vez, y luego ya lo hacíamos por pelotas, a 22 pelotas, el que antes las hacía ganaba. Es que este frontón era 3 a 3, porque dos es muy ancho y no sé, cuando se jugaba se hacía el frontón partido con una raya y que se. Pero, ay, madre mía, pos no jugó ni nada veces Dios mío. En una cueva que había adentro se colaban las pelotas y había que meternos en una cueva por una regata y las que no caían a la acequia y se asolaban. Ahora no, ahora han puesto una malla alta, doble. La puso el nieto Celestino, pusieron una malla encima de la otra malla, la otra más alta, para que, para que las pelotas que se van, a las 1000 y cuando caen a la acequia antes que estaban hasta ahora en la acequia.
Entonces yo tenía un hermano que jugaba mucho a la pelota, la que pillaba así por el medio casi va a la acequia, ¿sabes? Que sí, estuvieron jugando en Madrid todo a la pelota, un hermano mío y otro que le decían Horacio, el vecino de ahí sí.
 

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