Vicente Mompó Sancho

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Conocido en Albacete tanto por su emblemática joyería, como por su participación en la creación del Polígono Industrial Campollano y la Cámara de Comercio. Persona involucrada en todas las facetas del desarrollo de la ciudad: empresarial, comercial, cultural etc., nos cuenta la evolución y los factores que contribuyeron a la transformación de Albacete en la segunda mitad del siglo XX, con una mirada en el presente y siempre con proyección de futuro.

Fecha de entrevista: 21/10/2020

Comarca: Llanos de Albacete
Municipio: Albacete
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1933
Género: HOMBRE
Entrevistador/a: Ana Fe Serra

P: Buenos días, Vicente.    

VM: Hola. Buenos días, Ana.

P: Muchas gracias por aportar tu testimonio oral al Archivo de la Palabra del Instituto de Estudios Albacetenses, y por cedernos este espacio de tu tiempo. Vamos a tener aquí una buena conversación.

VM: Bueno, pues yo encantado. Sobre todo, agradecido porque penséis que yo pueda aportar algo importante para que la historia de Albacete se enriquezca un poquito, por lo menos.

P: Seguro que sí, seguro.

VM: Así que encantado de la vida de estar con vosotros y estoy a vuestra disposición.

P: Seguro que sí.

VM: Algo sabré.

INFANCIA - FAMILIA - EDUCACIÓN

P: Como esto es una entrevista sobre historias de vida, voy a empezar pidiéndote qué por favor, nos cuentes un poco tu vida. Dónde naciste, en qué año, cómo fue tu infancia… un poquito de recorrido de tu vida.

VM: Bueno, como tengo muchos años, el recorrido es largo (entre risas), intentaré ser breve.

Pues yo nací en Albacete, precisamente en Marqués de Molins 15, dónde tenemos la joyería. Entonces, la joyería era mucho más pequeñita, mi padre se la quedó en el año 30, venía del número 3 de la misma calle, al lado del Gran Hotel, y quedó vacío ese local y montó una joyería pues, bastante aparatosa para los años que corrían, ¿no? En Albacete había muy pocas, Tendero, Tabernero y tal ¿no? Y bueno, pues la joyería estaba hasta la mitad de lo que es el local ahora, y la otra mitad dentro había una mini vivienda.  Tenía dos dormitorios, un aseo, la cocinita y un sótano muy utilizable, porque estaba entonces muy cuidado, es un semisótano y estaba muy cuidado pues ¡en fin! con dos dormitorios y tal, que no se utilizaban prácticamente para nada ¿no? Y bueno, yo nací allí, como te comentaba y viví mis primeros años hasta, hasta, incluso toda la guerra, en esa vivienda. Fui un niño muy débil, tuve muchos problemas. Entre otros, tuve asma infantil que me… que me, me tuvo muy muy, muy mal. De tal manera que yo fui a… empecé a ir al colegio un poco tarde, a las Francesas, a párvulos, y me puse tan mal que el doctor que me cuidaba o que me atendía en aquella época, pues le pidió a mi madre que me sacara del colegio y que me llevara a un sanatorio, porque si no, en cualquier momento, yo podía tener un ataque y no superarlo ¿no? Entonces como mi abuelo, mi abuelo materno era de la provincia de Alicante, de Pedreguer, el pueblo donde seguimos yendo en la costa, pues allí teníamos una casa, al lado de una montaña en una solana. Aquello ha variado bastante, porque entonces era casi todo secano, almendros, y todo eso ¿no?, sobre todo almendros y uva. Se hacía uva de moscatel con la magnífica pasa de Denia, que era la mejor del mundo. Bueno, pues mi madre optó por llevarme allí, y allí me estuvieron cuidando más o menos, y superé aquella crisis.

Cuando vine a Albacete, me encontré con que ya en las monjas pues estuve unos meses nada más, porque ya tenía una edad que se salía de los ocho años máximos y tal. De allí me pasé a los Escolapios, estudié en los Escolapios. Y después hice peritaje mercantil, libre, me examinaba en Alicante, y bueno… pues, con bastantes… notas bastante altas, y terminé el peritaje y entonces ya mi padre le pareció que había hecho ya unos estudios muy importantes, porque entonces las soluciones eran, los que eran médicos, pues el hijo procuraba ser médico o abogado, ¡en fin! Había muy pocos universitarios que como sabes se repartían entre Murcia, Madrid, Valencia, alguno se iba a Granada como tú sabes. Y bueno, pues entonces, yo vine a Albacete, y mi padre quería que me quedara, pero yo había cogido el gusanillo y a mí me apetecía aprender más,  y ¡en fin! lo pedí, convencí a mis padres y entonces me marché a Madrid a hacer el profesorado mercantil.

P: Y volviendo a su infancia. De sus años más pequeño, ¿tiene recuerdos de Albacete?, ¿de la ciudad?, ¿de la guerra?

Sí, sí, sí, sí, sí, tengo. Yo tengo recuerdo de algunas cosas, imágenes casi muy vivas. Mi padre había vivido en Albacete desde los 7 años porque mi abuelo paterno era transportista, entonces se hacía el transporte por carretera con carros lógicamente, no había camiones. Y establecieron Albacete como punto central para distribución ¿no?, y hacían fundamentalmente Valencia – Andalucía. Y paraban en Albacete. Y ¡fíjate!, ¡fíjate! que curioso, porque tenían los grandes almacenes y las cuadras para sesenta u ochenta caballerías, que aquí las cambiaban , pues las tenían en la calle Concepción, ¿sabéis dónde estaba hasta hace poco el pasaje Únicos?

P: Sí

VM: Que había un hueco grande ahí, pues eso era una manzana que estaba vacía. Y esa estaba ocupada, la ocupaba mi abuelo, y mi bisabuelo para hacer el cambio, y además tenían almacén fundamentalmente de pieles y aceite.

Y bueno, entonces ya mi padre se vino a vivir a Albacete con mi abuela, mi abuela murió muy pronto, mi padre era muy jovencito y bueno, y se crio con mi abuelo. Como consecuencia de esto, se quedó ya en Albacete y al lado justo de donde tenía mi abuelo el almacén aquel o lo que fuere, que era bastante complicado, pues había un pequeño taller de joyería con un señor que le trabajaba a Tabernero y a Tendero, a los tres o cuatro que había, les trabajaba, ósea, reparaciones y tal. Y mi padre que era un niño, de los catorce años, entonces ya sabes, que se hacía las cuatro reglas y ya a trabajar a los catorce años ¿no?, pues a mi padre le gustaba mucho y se pasaba con este señor y le ayudaba y tal y cual. Y entonces convenció a mi abuelo que quería ser joyero, que quería ser joyero y cuando este señor se jubiló, mi abuelo le compró el taller a este señor, y empezó a trabajar. Y como lógicamente sabía muy poco, pues mi abuelo lo mandó a Valencia, como buen valenciano, a un taller de joyería para que aprendiera bien el oficio. Y a los dieciocho años, ya se vino a Albacete otra vez, ya con el oficio más, más dominado y se estableció como te digo, en una tiendecita muy pequeñita al lado del Gran Hotel. Ahí estuvo unos años. Hizo el servicio militar en Valencia y allí terminó de aprender. Y de ahí, ya saltó a la joyería donde la tenemos ahora que eso fue en el año 30 y en el año 33 nací yo, o sea que por esa parte…

COMERCIO - URBANISMO 

Era curioso porque justo al lado de mi abuelo, estaba un ferretero famoso Fabo, no se si te suena…,

P: No

VM: …es que sois muy jóvenes. Fabo era famosísimo, era un hojalatero,  que inventó una cafetera, la famosa cafetera Fabo, yo tengo una, la tengo en la otra casa, pero que se hizo famosa en España entera, y daban el mejor café de España, se daba en Albacete, y tenía casi prácticamente la exclusiva una cafetería pequeñita que había en la esquina de Isaac Peral, donde está…, al lado del Ayuntamiento, en el localito ese que ha habido un banco, no sé si ahora sigue habiendo un banco ahí al lado de donde estaba el hotel Albar. Se llamaba la Caja de Cerillas, no sé si te suena,…

P: Sí

VM: la Caja de Cerillas, y allí daban un café extraordinario. Y Albacete era famosa en aquella época por el magnífico café que se daba. Y también por otra razón: Albacete en aquella época industrial y comercialmente, estaba a un nivel muy de pueblo porque la verdad es que tenía muy pocos habitantes ¿no?, pero tenía un comercio muy de aquí, muy localizado en Albacete. Todo el comercio era de gente de Albacete. Todo lo que era la calle Concepción se fue llenando de comercio. Allí había de todo, pañerías, estaba Muebles Sergio, ¡en fin!, estaba el casino, el Artístico, un casino que hubo bastante importante que duró hasta hace unos años, era muy bonito, luego fue salón de billar, yo he jugado al billar ahí en el Casino Artístico, era un salón muy grande con el piso de madera, una escalera imperio, era muy bonito, a la mitad de la calle a la derecha. Y allí había mucho comercio. Y también en la calle Mayor. En la calle Mayor había pañerías, había,  por supuesto, la sombrerería famosa, Sombrerería Mateo, la Pañería Padilla, ¡en fin!, y también estaba el Arco Iris, etcétera, esas tiendas famosas de Albacete, que ocupaban el centro de Albacete, y Marqués de Molins era la calle eje y fundamento de la ciudad. Estaba todo completamente lleno. Legorburo era una ferretería muy importante, pero el tono comercial fundamental de Albacete, lo tenía no solo con el gran comercio que tenía aquí, con una influencia en toda la región, que llegaban desde Cuenca y de todos estos sitios venían a comprar aquí, sino que además estaban los grandes almacenes, porque las empresas más importantes eran entonces las fábricas de harina, estaba la de Fontecha, que sigue estando ahora como sabes, Legorburo que desapareció, y estaba la Molinera…no, no, no, la Molinera no …la … como se llamaba….bueno…

P: Bufort ¿las Harinas Bufort?

VM: ¿Cómo?

P: Las Harinas Bufort

VM: No, no. Bufort estaba después. Esa fue después. Bueno, en resumen, que cuando Azorín pasó por aquí y dejó la célebre frase de que era el Nueva York de la Mancha, es porque la fábrica de harinas de Fontecha, que el tren pasaba entonces justo, justo por el Paseo de la Cuba, cerquita, pues estaba muy iluminada, y decía: “¡caray! Esto es el Nueva York de la Mancha”. Pues esa es la famosa frase, arrancó de ese trozo porque el resto de Albacete estaba a oscuras, más o menos, más o menos ¿no?

INFANCIA - GUERRA 

Bueno, pues en cuanto a mi niñez fundamentalmente fue una niñez en que yo que yo pasé miedo, durante la guerra, yo pasé miedo. Gracias a Dios a mis padres no les pasó nada, pero procedían de una familia de derechas y ¡claro! aquello ya era un salto, era un salto, con un establecimiento abierto. Un hermano de mi padre al quedarse huérfano, se vino a vivir con mis padres, que era mucho más joven que mi padre, era como mi hermano mayor, mi tío Antonio, pues vivía aquí, lo movilizaron y se fue al frente, a Teruel además, y mi padre, pues lo movilizaron y se quedó aquí en el hipomóvil, que era una unidad que estaba en la posada del Tío Antón creo que se llamaba, o algo así, en la avenida de la Guardia Civil de entonces. Pasé miedo porque veía como mis padres sufrían y tenían miedo, porque había, había mucho movimiento de tropas internacionales, había gente que venía con buena voluntad porque hubo muchos voluntarios que vinieron a defender algo que consideraban que era legítimo, una república y tal, pero también en esas cosas, se cuela gente que no vienen a otra cosa que no sea hacer el… bueno. Y entonces, pues en la joyería, se quedó mi madre sola, se tuvo que hacer más o menos cargo. La verdad es que no había ningún producto, pero yo los veía sufrir a mis padres, porque tenían miedo de que cualquier… La casa, aunque era pequeñita, de vez en cuando nos mandaban refugiados, mandaban refugiados que iban a parar al sótano, o a un dormitorio que quedaba vacío, como mi tío estaba en el frente…¿no?, y ¡claro! de la forma de hablar, de decir, “pues oye, tal, ¡en fin!, en tal sitio nos hemos “limpiao”, cosas de esas…, y como yo era pequeño, tenía 6 o 7 años, esas cosas se me quedaban grabadas por la cara de terror que ponía mi padre y mi madre ¿no?, porque decían cualquier día nos toca a nosotros.

POSTGUERRA 

Y bueno, pues así transcurrió la guerra, se acabó y nada. Problema: qué durante la guerra, al estar en zona roja, pues a mi padre no le quedó nada en absoluto de mercancía, porque no había donde comprar y, sin embargo, cuando venían tenías que vender, no podías hacer otra cosa, incluso el reloj de pulsera de mi padre se lo tuvo que quedar, porque entonces te pagaban con billetes de la República y... que por ahí tengo unos cuántos y Godofredo y yo hemos jugado con ellos en el sótano de la joyería, al (inaudible 14:31) y a esas cosas con billetes de verdad, pero que no valían, y ¡claro! cuando se acabó la guerra, pues entonces mis padres no tenían nada en absoluto, porque no les quedaban joyas, no les quedaban relojes, no les quedaba de nada. Mi padre fue muy decidido, era un hombre muy bonachón, pero fue muy decidido, y muy valiente y lo que hacía es que cuando podía se escapaba y se iba a Barcelona, o donde fuere. En alguna ocasión le tocó un bombardeo gordísimo que casi se queda allí, y compraba lo que había, lo que fuere: plumas estilográficas, gafas de sol, pipas y todo eso, y vendía lo que había, no había otra mercancía. Y cuando terminó la guerra, él hizo un pacto con Setién porque teníamos plumas estilográficas, y Setién pues si compraba algún reloj, pues tenía relojes. Don Donato Setién, que era una persona muy seria, y muy rigurosa, pues habló con mi padre y le dijo: “oye, tú te dedicas a la relojería y a la joyería y a mí me dejas la óptica y todas estas cosas”. Y llegaron a un acuerdo y así lo hemos mantenido durante toda la vida, ¿no?

EDUCACIÓN 

Y me acuerdo de todas aquellas cosas y claro lógicamente, e inevitable, me acuerdo del colegio, del colegio, de los amigos del colegio. Formamos una pandilla bastante compacta, pero bastante compacta no solo en aquel momento, sino que además la hemos mantenido durante toda la vida. Éramos 10 o 12 amigos que salíamos, no siempre todos juntos, pero muchas veces juntos, sobre todo en la Feria y todo eso, pero hacíamos grupos y cuando se terminó el bachillerato y saltamos a Madrid a estudiar, yo tenía 18 años justos entonces, pues Godofredo, que empezó estudiando en Valencia, en San Carlos,  y se pasó inmediatamente a Valencia, a Madrid a San Fernando, pues Godofredo, Juan Amo, ahí tengo un montón de fotos con Juan Amo, con Godofredo, con Roberto Ortiz, estaban estudiando Bellas Artes.  La carrera de derecho, el profesorado mercantil, la escuela estaba en la plaza de España, y era muy destartalada y muy poco acogedora, muy poquito, y además yo allí no hice nada más que un amigo, más o menos, de relación de estudiantes ¿no? porque inmediatamente cuando yo tenía un rato libre, cogía el autobús 2 y me iba a San Fernando que era un caserón, ahora es museo ¡claro!, pero luego estuvo Hacienda allí, que era un caserón maravilloso, con unos pasillos espectaculares y unos sillones por allí. Y desde el primer curso yo entraba en clase con Godofredo y con Juan, entraba, ellos con su batín, yo entraba y estaba viendo como pintaban, y ya pues los bedeles me conocían y entraba y salía. Tengo un cuadro que lo tiene Godofredo en su casa, del primer premio que le dieron, creo que fue en segundo o algo así, y empezó pues eso, estábamos siempre juntos y salíamos juntos, los domingos y tal nos juntábamos. De aquello guardo un montón de anécdotas qué si las contara, no acabábamos esta mañana. Por ejemplo, Grandío, que fue medalla de oro de España dos veces, creo, no pudo ingresar, no pudo ingresar por lo que fuere, por dibujo o por lo que fuere, pero iba casi todos los días también, y entonces como nos juntábamos, nos íbamos a un barecito que había allí en frente, “El Patio”, y nos tomábamos una botellita pequeña de manzanilla a repartir, con unas almendras o unas aceitunas y esperábamos a que se terminaran las clases y allí hablábamos. Grandío que no pudo ingresar en San Fernando, luego fue uno de los pintores más cotizados, murió muy joven y luego me hice amigo de todos los pintores amigos de Godofredo y de Juan. De Pousa ¡en fin!, Legrand, de todos estos, de Iván Fernández de la Viña, de todos. Y tanto así, que salí con la tuna de Bellas Artes dos años, y... ¡en fin!, teníamos una relación constante.

CULTURA 

Yo en Madrid hice un descubrimiento que rompió completamente mis esquemas de vida, porque Albacete era Albacete, yo me encontraba a gusto mientras solo conocí Albacete pero, cuando llegué a Madrid descubrí otro mundo, un mundo mucho más amplio, una ciudad mucho más abierta, culturalmente mucho más fácil que aquí, aquí no había nada, aquí había pues, a duras penas de vez en cuando un concierto de piano en el salón de actos de la Diputación, o alguna conferencia ¡vete tú a saber cuándo!, no había ni siquiera salones porque el Teatro Circo se dedicaba a cine y no se dedicaba jamás a otras cosas, alguna vez se hizo algún juego floral y todo eso.

En esa época, justo pues cuando yo llegué a Madrid, tuve la suerte de encontrarme con el hijo de un íntimo amigo de mi padre, proveedor de mi padre, que tenía nuestra edad, y nos hicimos amigos por compromiso me invitó a salir una vez o dos, los domingos: “oye, vamos a tomar unas tortitas y al cine y tal”, pero por compromiso. Pero nos caímos muy bien, pero muy bien, muy bien, y entonces le presenté a mis amigos, a Juan, a Godofredo,  y tal y cual, y montamos una pandilla muy agradable, ellos alquilaron un…. Godofredo tenía un estudio con Pousa y con otros amigos, y bueno pues allí hacíamos guateques y tal, había un ambiente muy sano, y muy agradable. Como consecuencia de eso, su padre era importador de relojes que entonces era muy difícil, del reloj Certina y del Movado, y era más joven que yo un año y medio y en uno de los viajes que su padre no pudo ir a Suiza dice: “Vete tú”. Yo vivía prácticamente todos los fines de semana en su casa, porque su padre hacía como tutor mío en la residencia, que era muy estricta. Yo tenía que estar a las diez, si un domingo no estaba por cualquier razón tenía que justificar dónde y con quién había estado. Entonces don Fernando, el padre de este amigo mío, pues se prestó a ser como, digamos, como un tutor. No sabían conducir nadie en la familia, tenían un taxista, Perico, que es él que los llevaba a todas partes, y entonces se compraron un coche con la condición de que condujese yo. Nos íbamos de excursión todos los domingos, muchos domingos, nos íbamos de excursión a Cuenca, a Salamanca o Ávila o a algún sitio, a pasar el domingo tranquilamente y eso. Entonces hice mucha amistad con Fernando, tuvo que ir a Suiza y me dijo su padre: “pues acompáñalo”.

EDUCACIÓN 

No podía salir porque entonces yo ya tenía una edad, iba a hacer milicias universitarias, pero bueno me faltaba un año, tenía que terminar. Yo al terminar profesorado mercantil, pretendía no continuar, yo con el profesorado me conformaba. Pero en aquella época, salió la posibilidad de hacer Económicas. Económicas es una carrera que se creó justo en mil novecientos cincuenta y algo, cincuenta y muy poco o cuarenta y algo, o finales o cincuenta, por esa década. Pero resulta que los economistas tenían todas las salidas prácticamente tapadas por los profesores mercantiles que podíamos hacer actuario de seguros o intendente mercantil, que ocupábamos todos los puestos de Hacienda y de los bancos y de todo lo que entonces era más cotizado, ¿no? Hubo bastantes problemas con aquello, y entonces se llegó a una solución que era que los profesores mercantiles podíamos hacer Económicas, nos convalidaban muchas asignaturas: Matemáticas financiera, Contabilidad de empresas, todas estas cosas. Y los economistas podían hacer intendente mercantil o actuario de seguros con lo cual las salidas ya se equiparaban un poco para que todos tuviésemos un poco de igualdad.

FAMILIA 

En todo este trance que me paso a Económicas y todo eso, me llama mi madre en noviembre, que mi padre se ha puesto muy enfermo que me venga urgentemente porque está muy mal. Muy mal, muy mal es que le hicieron lo que entonces los medios daban de sí, unas radiografías, y le descubrieron pues un tumor de un tamaño bastante grande. El doctor Gaspar que tenía la clínica al lado del Astoria,  eso hace ya tiempo que desapareció. Pero no se atrevían a operarlo porque pensaban que era tan gordo ya el tema, que si lo operaban se podía quedar en la operación. Y entonces: “a ver si mejora con este tratamiento”, tal y cual, yo ya no volví a Madrid. No volví, me quedé en Navidad, pasamos aquí la Navidad.

SERVICIO MILITAR 

Llegó enero, mi padre, peor, peor, peor, y dicen: “bueno pues haz una cosa, sortea, y haz la mili aquí, no hagas milicias, haz la mili donde te toque y ya buscaremos una buena relación”. Porque mi madre entonces tenía una amiga Blanca Palomar de Villarrobledo, que tenía una finca de caza estupenda y venía a cazar el teniente general, y ¡en fin!, te arreglaremos. O aquí en Aviación que también teníamos amistades, como sabes siempre hay una relación con alguien. En resumen, que sorteé con la fortuna de que me tocó ir a África (entre risas). Entonces, no es que no estaba cerca, es que África, sí o sí, eso no tenía remedio y además dieciocho meses, y mi padre muriéndose, pero bueno, el tema era así.

COMERCIO 

Y mientras tanto salió el viaje éste a Suiza, y conseguí ver como era el mundo europeo, porque yo vine deslumbrado, deslumbrado. Había charcuterías, porque aquí había tiendas de lo que llamábamos entonces ultramarinos, no otra cosa, que estaban Girón, estaba Hernández y todos estos ¿no?, que eran famosos. Y además muchas tiendas de ultramarinos por todos los barrios. En todos los barrios había su tiendecita donde todo el mundo se abastecía. Bueno pues voy a Suiza y me encuentro con un mundo nuevo, había máquinas de fotos que aquí no había, era imposible, inviable, charcuterías, había de todo. Y entonces dije: “no, ya está claro, el mundo se está abriendo y aquí si se tiene que hacer algo tiene que ser con productos que puedan cruzar fronteras”, además me lo recomendaba el propio don Fernando, el que hacía de tutor mío ¿no?, este señor, que conmigo fue como…, sobre todo su mujer, doña Eulogia fue como una madre para mí, lo diré siempre, como una madre, se portó como una madre o más, me quería con locura, y además tenía una confianza ciega conmigo, y su hijo que era un poco más mayor, yo era su salvaguarda, salíamos por Madrid, quieras que no pues Madrid era una ciudad ya… cumplió por aquella época un poquito después el millón de habitantes, un poquito después en el  año 53 o 54, por ahí en esa década. Pero bueno, ya vuelvo a Madrid y ¡claro! venirme a Albacete ya me costaba trabajo, ¿no?

SERVICIO MILITAR 

Pero me toca África. Me voy a Melilla. Es cuando se iba a entregar el Protectorado, y entonces se les ocurrió levantar la cartografía de todo lo que era el Marruecos español, y nos mandaron a universitarios: médicos, abogados… universitarios, qué fue un desastre porque cogía un universitario, un médico, un estudiante de medicina, o terminada ya la carrera o lo que fuere, ¡por cierto!, yo hice la mili con Ramón Bello Bañón y algunos de Albacete el periodo de instrucción lo hicimos en Valencia, bueno pues entonces… ahora contaré lo de Ramón. Nos vamos a África y aquello ¡horrible!, porque era irte al desierto a la quinta montaña a Dar Drius, (inaudible 27:05) o a algún sitio de esos, aquellas montañas medio desérticas, rocosas, a cincuenta grados con el teodolito a cuestas, que pesaba lo suyo, los medios eran mucho más rudimentarios que ahora, porque, el otro día cuando estaban haciendo aquí la acera había un teodolito y me “atiré” y digo: “me dejas que lo vea”  y te lo da todo hecho, como la electrónica ahora, te da el punto, los puntos de referencia, altura, distancia y tal, haces así y ya está.

Entonces tuve la suerte de qué me…, por una recomendación de un coronel, de allí que yo conocía mucho, que estaba destinado en Melilla, pero lo conocía en España, pues me dejaron en el cuartel. Yo no fui al campo, nos quedamos ocho en el cuartel y cien se fueron al campo. Y mi misión consistió en abrir una contabilidad que no tenían, porque era un destacamento con muy poco, no tenían movimiento y una contabilidad porque recibíamos unas cantidades importantes para mantener ya a ciento veinte personas ¿no?, estábamos ciento veinte o algo así en Melilla, y otros tantos en Ceuta, y bueno pues me pidieron que llevase la contabilidad que me quedase en administración y que además me encargara de hacer los números que nos traían del campo trasladarlos a base de logaritmos, que hice más logaritmos que ha hecho nadie en su vida, los pasábamos a números y desde los números en unos tableros grandes, tengo fotos por ahí, poníamos los planos encima, y un amigo que ya ha fallecido, Paco Ascigarraga, era delineante, hacía las curvas de nivel, que conocéis, para saber la profundidad o la altitud de las montañas, ríos ¡en fin!, marcarlo todo. Nos ayudó mucho que los americanos, tenían fotografiado todo Marruecos con lentes binoculares, de tal manera, que te ponías aquello y veías en relieve todo, lo que no sabías es la profundidad de un barranco o la altitud de una montaña, y entonces era el dato que nosotros íbamos añadiendo.  

El comandante del puesto, tenía un hijo que estaba estudiando bachillerato, era muy mal estudiante, y había suspendido dos años seguidos el primero de bachillerato, y entonces: “mire como usted es profesor…” dije: “no, yo soy profesor yo no soy maestro”, “ hombre si le da usted clases de matemáticas…”, bueno consiguió convencerme, le puse mis condiciones y le di clases al niño de matemáticas, que empecé con matemáticas, después gramática, geografía, historia y de todo, y el niño pasó de ser un niño que no aprobaba ninguna a terminar el curso con una nota media de notable, que los curas Salesianos querían que me quedase en el colegio con ellos, y dije: “yo termino la mili y me voy para España”.

GUERRA CIVIL Bueno, como consecuencia de todo eso, conseguí un privilegio, y es que como íbamos haciendo planos, cuando se hizo la Guerra Civil, estos son datos que son bastante interesantes, no había cartografía nada más que en el Estado Mayor de Madrid, cayó en zona roja, al caer en la zona republicana, pues los nacionales no tenían planos, hicieron la guerra, Franco y sus generales hicieron la guerra con mapas Michelín, de carreteras, esto lo cuentas y no se lo cree nadie, pero es verdad.

SERVICIO MILITAR 

Entonces, cuando ya teníamos acumulada bastante cartografía, pues le pedí al comandante y después de presionarle bastante, traer cartografía a Madrid y con otro soldado, nos dio autorización y yo me vine en Navidad, a España, me vine, y me vine directamente a Albacete no fui a Madrid, con las carpetas de cartografía de lo que habíamos hecho. Yo me hice los cálculos hasta Alhucemas, desde Melilla hasta Alhucemas, y con todo ese paquete, un paquetón, íbamos cargados como locos, con las carpetas aquellas así de grandes, pues me vine a Albacete a ver como estaba mi padre.

FAMILIA 

Mi padre estaba fatal, fatal. Estaba ya en las últimas, estaba muy mal, y entonces en lugar de irme a Madrid, pues empecé a hacer gestiones, pasamos la Navidad, y tan pronto pasó Navidad, llamamos a un doctor amigo nuestro de Valencia, cirujano, don Joaquín Nebot, y este señor pues dijo: “trae a tu padre aquí, ¡qué vamos a hacer!, si se está muriendo, lo intentamos salvar” Total que lo operaron, y el tumor no era maligno, era un tumor benigno, enorme, le hicieron una operación terrible, le quitaron… bueno, lo que fuere. El caso es que mi padre estuvo desde enero que lo operaron hasta septiembre sin poder venir a Albacete, entre el sanatorio y recuperación y rehabilitación.

SERVICIO MILITAR 

Pero, yo en marzo ya cogí los papeles los llevé a Madrid y me volví a Melilla y allí terminé la mili. En Melilla, salvo los malos ratos que se tiene que pasar, porque era inevitable, fue cuando se concedió la independencia, iban los terroristas ya, porque eran los del FLN aquel, ya se paseaban por las calles de Melilla disparando al aire, ¡en fin!, aquello estaba bastante desagradable, A un amigo mío de La Roda, lo mataron allí, vamos, con una bayoneta, lo mataron haciendo guardia en un cuartel, ¡en fin!, aquello estaba bastante desagradable. Pero nosotros gozábamos de mucha libertad, porque como teníamos que movernos mucho, había cuarenta mil soldados en Melilla en aquella época, entonces no había policía, era la policía militar la que controlaba Melilla. Entonces nosotros (entre risas), los cinco o seis que nos quedamos en el cuartel que no podíamos ni cubrir las guardias, pues nos dejamos el pelo largo, (entre risas) tipo hippie y tal, para que no nos molestaran e íbamos de paisano siempre a comprar las cosas y tal y a abastecer el cuartel. Y tuve la suerte de qué con esa libertad, yo fui a Melilla porque tenía un compañero de residencia que su padre era médico en Melilla, aquello también fue asombroso porque tenían dos “frigidaires” que aquí nosotros teníamos neveras con el hielo que se ponía encima, y el chorrito que salía agua fresca, allí dos “frigidaires”, enormes, uno para pescados otro para carne ¡en fin!, era un nivel, no pagaban impuestos como sabes. Yo me compré una moto a un precio ridículo. Se estampó un amigo que me la pidió prestada con ella y ya no me compré más motos en mi vida porque lo vi en la cama casi muerto y desistí.

FAMILIA 

El caso es que aquello me dio cierto ambiente, y Emilio me presentó a sus amigos, yo llegué allí ya presentado. Me hice socio del Club Náutico, y allí nació mi pasión por la mar, que desde entonces he sido el apasionado del mar, he tenido distintos veleros y hasta hace tres años que un día decidí que ya con la edad que tenía había que prescindir de él ¿no?, pero mi pasión ha sido la mar, ha sido un punto de encuentro con mis hijos maravilloso y he pasado los días, unos días muy felices en el Mediterráneo. 

JUVENTUD - CULTURA 

En el tiempo que había estado aquí en Albacete, desde que terminé en Madrid y me quedé con mi padre y todo eso, se montó el cineclub, el primer cineclub con José María Berzosa, Godofredo y tal, y yo ya me fui con un bagaje de cosas. Al llegar a Melilla tuve la suerte de encajar con esta cuadrilla y allí montamos también un cineclub donde, las películas aquellas famosas de la época: La estrada, Padres e hijos, La muerte de un ciclista… bueno todas estas películas de entonces. Guardo un recuerdo bastante bueno, porque este amigo mío Emilio, siguió durante muchos años seguimos. Y me vuelvo a Albacete.

Al llegar a Albacete, pues me encuentro con una situación ya…, que resulta que no había podido hacer Milicias, que había hecho mi mili, que había perdido tres años prácticamente …

P: ¿Años?, ¿en qué años era?

VM: Yo estuve en Madrid del 51 al 55, 54, y entonces ya cuando vine, es la época que ya volver a Madrid a terminar Económicas, aunque me faltaban pocas asignaturas, me parecía absurdo, y además mi padre no se encontraba bien, aunque tenía pocos años, tenía 54, yo quería volar mi vida. Pero había estado en Suiza y empecé a ver que en el negocio yo podía hacer otras cosas que no fuese una tienda, y empecé a viajar y conseguimos una marca que es el Dursan que conoces perfectamente, que entonces no había relojes, y empezamos a moverme por Europa y a traer un tipo de joyería que empezó a darnos prestigio. Como consecuencia de eso, aquello empezó a crecer, la joyería y ya ¡pum!, de golpe y porrazo, surge la necesidad del Polígono Campollano

P: ¿Y esos qué años son Vicente?, ¿cuándo surge la necesidad del Polígono Campollano?

POLÍGONO INDUSTRIAL CAMPOLLANO

VM: El Polígono Campollano, es que resulta que Albacete lo que vendía más era los sábados por la tarde  que es cuando venía toda la gente de los pueblos a comprar, gente del campo normalmente o de la provincia y tal, y entonces, como consecuencia de ponerse de moda la semana inglesa, que se cerraba los sábados por la tarde, pues Ángel García Cuesta, nos llamó y nos dijo a todos los sindicatos ¿eh?, construcción, confección, calzado, joyería, etcétera…

P: ¿Años? VM: Eso fue en el año 60… ya, 65 aproximadamente, sí 65. Albacete estaba sufriendo horriblemente porque se había despoblado el campo totalmente como consecuencia de la mecanización. Llegaron los tractores y llegaron las cosechadoras y quitaron del campo a todos los segadores, a todos los pares de mulas y a todo lo que era la cuerda antigua de Albacete, si ves las fotos de la Feria, eran todo alrededor animales que se compraban para el campo, aquello desapareció. Y entonces Albacete sufrió una emigración, Albacete y provincia, de casi cien mil habitantes o algo así, ¡una barbaridad! Y Ángel nos llamó, para cerrar los sábados y empezamos a protestar, y dijo: “bueno, ¿por qué no hacemos unas gestiones a ver si podemos montar aquí algo de industria?” y es cuando empezamos con el Polígono Campollano. Fuimos a Madrid un montón de veces, y en diciembre dimos cuentas. Y como aquello funcionaba, en junio del año 65…66, 66 perdón, ¡qué claro! es un poco complicado. Se montó una comisión gestora, a la que yo ya entré, en la comisión gestora y seguimos yendo a Madrid pues a los Ministerios y a donde fuere necesario para que nos autorizaran. El problema es que estaban los polos de desarrollo, y claro no podíamos competir con un suelo simplemente, sino que tenía que ser un suelo con unas condiciones y unas ventajas similares a los planes de desarrollo, ¿qué tenían?, la delimitación del suelo, y los beneficios de preferente localización industrial, y eso era lo complicado. Bueno no te voy a contar cientos de viajes. Yo concretamente, en el año 71 y está ahí mi agenda que lo puede avalar estuve en Madrid 111 días, con Miguel Aguilar, con Julián Sevilla y muchas veces con Ángel García Cuesta que nos acompañaba siempre para abrirnos puertas, es que entonces el Delegado de Sindicatos era un virrey, un virrey, mandaba como el Gobernador o más y entonces pues ya conseguimos que se delimitará el Polígono y en el año 70, se hizo la Asociación Mixta de Compensación, en la cual habíamos estado en Albacete recogiendo firmas para aportar dinero, para comprar el suelo que valía unos 72 millones de pesetas de entonces. Se aportó el terreno a la Asociación Mixta, se constituyó por 200 millones, pero solo aportábamos la mitad, 100 al principio, el terreno valía 70 luego teníamos el 70 %, SEPES aportaba el 20% y el Ayuntamiento el 10%... Bueno aportaba el 10% que eran 10 millones en ese momento pero solo aportó 2, uno en el 70…está escrito en el libro de Demetrio y por lo tanto, no es que lo digo y no está, está escrito ahí y reconocido. Aportó un millón en el 74 y otro en el 75. Con todo ese dinero no se pudo comprar el suelo, no se pudo comprar, a pesar de que hubo mucha gente que tenía dinero que sí que aportó: Lodares, Mateo Sánchez y tal… aportaron cantidades altas, y convencimos también a la Caja de Valencia, a la Caja de Albacete y al Banco de Albacete, que aportaron 10 millones, 10 millones y 5. En resumen, 43 millones. No llegábamos a los 100, pero además se habían hecho ya unos gastos de explanación y tal, sin autorización, con lo cual, cuando ya se empezó en el año 70 se aprueba y se intenta entrar en el Polígono, los dueños del suelo, pues nos arman la “marimorena”, porque no se les había pagado, y usted no entra en mi casa si no me la paga. Nos tuvimos que ir a Madrid, buscamos una financiación de bancos extranjeros: (inaudible 40:36) Finance Bank de Zurich, que luego tuvo unos problemas y no pudo, el Barnes International Trust de Londres, filial de First National City Bank de Nueva York, por 120 millones que nos hacían falta inminentemente a la agrupación. Ángel era el presidente, porque es el que se había montado en la comisión gestora inicial, pero allí surgieron unos problemas, no merece la pena ni mencionarlos, y a Ángel lo trasladaron a Ciudad Real en el año 73. Antes de marcharse, a mí me habían nombrado ya director del Gabinete de Gestión, o sea director del Polígono, SEPES, el Ayuntamiento y la Agrupación, y así estuvo unos años, los delegados que venían hacían como que eran los que dirigían, pero no tenían nada que ver, el presidente era Ángel. Y en el año 76, en el cine del Productor se convocó una Asamblea General, entonces ya Ángel dimitió, yo tengo la dimisión ahí, ahí, además, y entonces hubo una propuesta y me nombraron ya presidente de la Agrupación, con lo cual yo era presidente de la Agrupación del 70% y tal. No era el presidente de la Asociación Mixta porque le dimos el honor, le concedimos, como siempre se hace, eso se hace siempre, al Ministro que delegaba en el Director General. Y empezamos el Polígono. Fue una batalla campal, hubo que buscar dinero. Por fin, la Caja de Ahorros nos prestó 100 millones. Y ya habíamos tenido unas operaciones de préstamo con el Banco de Albacete de 10 millones, que llegó a firmar mi padre y el padre de Julián Sevilla, y nosotros, con el Banco de Bilbao con Miguel Soriano que nos dio 30 millones en dos letras, dos letras a pagar en seis meses que se pagaron en cuatro años, pero 30 millones en aquel momento, íbamos haciendo, tapando baches como podíamos ¿no? Y ya definitivamente Diego Ciller, el presidente de la Caja, pues hablamos con él y nos dijo: “bueno, lo estudiaremos, lo voy a proponer a vosotros que habéis trabajado tanto, y habéis demostrado…” y ya el Polígono empezaba a ser un Polígono, porque habíamos conseguido darles un 10% a los propietarios y luego ya pues empezó a funcionar ¿no?, a medida que íbamos recobrando dinero, íbamos pagando ¿no? Pues Diego Ciller, lo llevó a un Consejo y le aprobaron 100 millones, pero… también lo digo, porque está escrito, Pepe Herrero Arcas pues pidió que firmáramos nosotros, y tuvimos que firmar, avalar con nuestros bienes los 100 millones de pesetas de entonces: Julián Sevilla, Miguel Aguilar y Vicente Mompó.

P: ¿Cuántos trabajadores considerabais que podría haber acogido?        VM: Nosotros calculábamos siempre que podríamos tener entre 15 y 20, 15 y 20, 15 y 20 mil, pero como sabes se ha llegado a tener 16.000, aproximadamente 16.000, que son muchos, en el Polígono. Hay que tener en cuenta que cada puesto de trabajo industrial genera 3 o 4 puestos de trabajo indirectos: camioneros, servicios, auxiliares, etcétera, etcétera. ¿Qué ha hecho?, pues que se creen, o se muevan unos 60.000 puestos de trabajo entre pitos y flautas, que son los habitantes que creció Albacete. Albacete cuando empezamos, según las estadísticas de, Miguel Panadero lo tiene muy descrito, tenía Albacete 74.500 habitantes, cuando terminamos el Polígono en el año 92, teníamos 170.000, o sea que Albacete había crecido 100.000 habitantes.

UNIVERSIDAD 

También es cierto que vino la Universidad, la Universidad también atrajo. También vino más gente a la Universidad porque Albacete ya era una ciudad que había triplicado el número de habitantes de Cuenca, de Guadalajara, de Toledo y de Ciudad Real y por lo tanto era una Universidad que tenía que volcarse aquí con más facultades, porque teníamos aquí más alumnos, ni más ni menos.  No fue lo que nosotros hubiésemos querido, pero ¡en fin!, se consiguió. Y Albacete llegó pues ahora prácticamente según me hablaba el alcalde el otro día cuando estuve con él, que tenemos 200.000 personas que habitan en Albacete, no que estén domiciliadas, porque muchas son de los pueblos que vienen aquí y todo eso. Pero aquellos fueron unos años de batalla.

CAMARA DE COMERCIO

Y mientras tanto, en los años 73 – 74, entré en la Cámara de Comercio que ya se estaba abriendo a los sindicatos ¿no?, ya se estaban abriendo las cámaras de comercio y yo entré en la Cámara de Comercio, era Pepe Fernández Fontecha el presidente, y entre en la Cámara de Comercio y estuve unos años. Fui presidente de la comisión de gobierno o algo así, y en un viaje que hice con Tico Medina a Canarias, que yo quería navegar en el Juan Sebastián Elcano, y estuve a punto de conseguirlo, porque le había hecho una entrevista al almirante y le prometió una cama para mí, luego se fueron a América y no pude ir porque eran demasiados días, pues resulta que me fui a Canarias y entonces aprovechando que a Pepe le hicieron Presidente del F.O.R.P.A (Fondo de Ordenación y Regulación de Producciones y Precios Agrarios), Pepe Fernández Fontecha, a mí me nombraron presidente provisional, y dos años después ya hubo elecciones normales, democráticas y  me nombraron presidente y así he estado hasta el año 92, que ya no me presenté más veces, ya he estado muchos años.

COMERCIO 

VM: Monté una sociedad de importación de joyería que fue la primera de España, se llamaba Govimo, y empezamos a traer joyas que no tenía nadie en España, las tenían los socios que éramos: Gómiz de Alicante, Vidal de León y Vicente Mompó de Albacete, y traíamos cosas de Francia o de Italia o de dónde fuere. En Italia siempre la moda ha ido por delante de la española, y traíamos cosas muy especiales, y empezamos a coger un prestigio. Entonces hubo elecciones nacionales para la presidencia de la Asociación Española de Joyeros. La batalla fue una batalla campal Yo ya estaba en el Consejo Superior de Cámaras porque la cámara de aquí me propuso la de Zamora y me nombraron en el Consejo Superior de Cámaras. Por eso tuve tanta relación en el Polígono, tantísima relación con tantos ministros que vinieron a visitar el Polígono que están aquí en las fotografías (señalándolas) qué si luego os interesara, las podéis ver, porque eso sí que es un documento. Nunca han pasado por aquí tantos ministros , tengo ahí una relación serán 10 o 12 o 15, que venían a ver el Polígono y a tomar nota, porque se estaba intentando hacernos copias, pero no las terminaban de acertar, y nosotros íbamos progresando mucho y otras se quedaban estancadas, por ejemplo, Manzanares, que no se montó nada. Hubo elecciones generales y me nombraron presidente, para más inri, de la Asociación Nacional de Joyeros de detallistas de joyería, con lo cual además asumía el compromiso de que tenía que ir a Madrid a las asambleas y a las juntas directivas que se celebraban todos los meses, además del Polígono y además de la Cámara y además viajar al extranjero en representación de España. Íbamos todos los años dos veces a París a una asamblea internacional que venían de todo el mundo, venían japoneses, americanos y todo, pues para cambiar impresiones sobre el desarrollo de la joyería que en aquel momento estaba en auge, estaba con fuerza, y fui nombrado dos veces presidente. Con lo cual, ¡imagínate!, abandoné absolutamente la lectura, la cultura, etcétera. No leía más que papeles y documentos y gastar bolígrafos firmando papeles. Y así pues transcurrieron todos estos años de mi vida, hasta llegar a lo que tengo ahora.

POLIGONO INDUSTRIAL CAMPOLLANO Cuando se terminó el Polígono, mi obligación fue…, vendimos hasta la última parcela, hasta el último metro cuadrado, que creo que es el único que se tiene liquidado totalmente, porque siempre les queda un trozo que no es vendible, o cosas de esas. Nosotros tuvimos la suerte, la gran suerte de que el Director General que nombraron segundo, porque el primero fue José María García Perrote, que fue con el que iniciamos el Polígono, nos ayudó muchísimo desde Madrid, siempre nos recibía, siempre nos intentaba acercar al ministro. Y luego fue, mandaron a Joaquín Fernández Crespo que venía con el asesor jurídico del Ministerio, eran ellos dos, éramos nosotros cuatro porque teníamos…, por participación y era el Ayuntamiento, que era el alcalde, o sea, el alcalde pertenecía a la Junta Directiva, el Ayuntamiento no era ajeno. Bueno, pues cuando se terminó, resulta que se devolvió todo el dinero a todos lo que lo habían aportado,  había un dinero remanente que no encontrábamos a los aportacionistas, y entonces se escribió a todos una carta, las llevamos al notario Sotoca y él personalmente fue a Correos con la relación, se mandaron y todas las cartas de los que no habían recibido el dinero, se les mandó, que fueron, que era muy poco dinero porque eran aportacionistas pequeños, de quinientas, o de mil, o de tres mil pesetas, o de cinco mil o algo así, y ese dinero estaba depositado hasta el año 2015, estaba depositado, sigue depositado, si viene alguien se lo vamos a devolver, pero está depositado en la Fundación. Yo ya cesé, se acabó el Polígono y cesé. Pero el dinero se quedó ahí, ¿qué hacemos con el dinero remanente?, porque como se devolvía a peseta constante, cuando se nos entregó una peseta en el año 74 cuando se devolvió esa peseta no valía nada. El Instituto de Estadística nos fijó una devaluación de 10.7, esta devaluación de 10.7 correspondía a una suma bastante importante. Entonces, al Ayuntamiento yo personalmente, le di un cheque de 21 millón creo, de los 2 que nos había aportado, se les devolvió a los bancos las aportaciones suyas con el 6.25% que les correspondía, ¡en fin!, a todo el mundo se le pagó. Pero a la Agrupación, tenía un problema. Y es que cuando se hicieron los estatutos pues se decía, si hay remanente irá al Asilo de San Antón, a la Obra Sindical del Hogar, a los huérfanos… ¡en fin!, a instituciones que no existían. Entonces, Pedro García de Leániz, Abogado del Estado, que estuvo aquí en Albacete y entonces era Director General, en Madrid era Director General de Industria, pues nos hizo un dictamen para ver como se acoplaba aquello a la actualidad. Y la actualidad era una fundación que siguiese unos fines similares. ¿Cuáles son los fines de la Fundación?: la investigación científica, el desarrollo empresarial y cultural y la ayuda social. Con lo cual cubríamos exactamente los mismos fines, exactamente los mismos fines y entregábamos ese dinero. Se montó la Fundación que ha tenido, a mi juicio, una misión muy importante que cubrir, en unos años en que hacía falta, hemos ayudado mucho en investigación y en muchas cosas.

TRANSPORTE 

Pero ahí seguimos, y ahora seguimos con las ideas que tú ya conoces, pues de poner en marcha, si es posible la A32, con objeto de comunicar el eje mediterráneo con Andalucía, y llegar a Europa a través de Albacete, eso está trazado ya por los técnicos europeos, no por nosotros solos, y da la coincidencia que Albacete está en el camino justo, que ahora Albacete lamentablemente ya no es el nudo de comunicación que era. Al perder el AVE e ir por Cuenca, hemos perdido toda la circulación Madrid-Valencia que ha existido históricamente que viene o es anterior a los romanos, las calzadas romanas ya pasaban por aquí, también por Andalucía a través de Alcaraz, como sabes, que es la puerta de Andalucía, y nos hemos quedado solos. Ahora desde Andalucía se va por arriba, por Manzanares, por la autovía de Los Viñedos a Valencia, con lo cual Albacete se queda fuera, el AVE va por Cuenca, con lo cual Albacete se queda fuera. Ahora están haciendo la comunicación del AVE desde Andalucía por el arco mediterráneo y ahí viene, viene, lo tengo, lo tengo, lo habéis publicado, en la prensa se ha publicado hace unos días y viene Málaga, Granada, Almería, Murcia con ramal a Cartagena, Alicante, Valencia, Barcelona y Madrid, con lo cual corremos el riesgo que desde La Encina, en lugar de venirse por Albacete a Madrid el AVE como viene ahora, el AVE de Alicante, de Murcia y de Cartagena se nos vaya por Valencia y por Cuenca. Pues eso hay que batallarlo, porque si no Albacete se va a quedar en una ciudad que va a ir a menos a menos a menos, hasta quedarse en una ciudad vulgar y corriente porque los medios de comunicación son importantísimos. Pues mira, resulta que como consecuencia de eso que te contaba de Madrid, hubo que ir cientos de veces, te lo aseguro, muchísimo. La carretera era horrorosa, era estrecha, pero no solo era estrecha que para cruzarte con un camión te veías y te deseabas, sino que además estaba bacheada, con baches de 20 centímetros o llegaban, le ponían un poquito de tierra y un poco de asfalto y entonces era como un, como un “abombao” con lo cual ibas por la carretera jugándote la vida. Tanto así, que ir a Madrid por carretera se tardaba como mínimo yendo…, jugándotela y yendo a 90 decían: “está loco va a 90 por hora” en aquella época, pues tardabas 3 horas y media o 4, bueno, íbamos por la mañana porque el tren era impracticable. Había un tren que se llamaba el “Correo” , que pasaba por Albacete a las tres de la mañana y llegaba a Madrid a las nueve. Y había otro el “Rápido” que pasaba por Albacete a las tres de la tarde y llegaba a las nueve de la noche. Si tú tenías una visita en Madrid que te había costado dos meses conseguirla, y tenías que ir un poco fresco y explicar las cosas, pues ¡imagínate que te citara a las diez de la mañana! Te tenías que ir en el Correo el día anterior, dormir en un hotel, gasto de tren, gasto de hotel, ¡ojo!, que entonces no había ni dietas, ni había nada ¿eh?, ¡ojo!, y eso fueron años. Luego sí, luego nos pusieron dietas lo reconozco, porque querían ponerme un suelo como director, pero yo no me iba a dedicar en exclusiva a eso y me negué. Dijeron bueno por lo menos dietas, unos gastos fijos para hoteles, o trenes, o lo que haga falta, lo teníamos todos, los que, al movernos, los teníamos todos.

Y como consecuencia de eso, pues empezamos a pensar qué podíamos hacer, cuando yo estaba en la Cámara, pues mi obsesión fue ver como podíamos tener un tren a Madrid que fuese más rápido. Y entonces, pues hice intentos con RENFE y no conseguía conectar, pero Paco Ruíz Risueño, que entonces era diputado en Cortes, era de UCD y Abogado del Estado aquí en Albacete, Paco Ruíz Risueño, pues conocía mucho a Ignacio Bayón, que está aquí en las fotos, esto como documental es único, (sonriendo) entonces Paco Ruíz Risueño era amigo suyo y me lo presentó, y nos dijo exactamente que no tenía material, que el material que tenía era ya muy antiguo, era de gasoil, porque habían pasado ya del carbón, la Santa Fe esa tan bonita la máquina, la habían sustituido por esas  máquinas cuadradas de gasoil que, que, que rezumaban gasoil por todos sitios, y dijo que no tenía material y que nos íbamos a quedar la mitad de los días en el camino, como les está pasando a los pobres de Badajoz ahora, que están ¡fíjate!  años luz todavía, porque no consiguieron lo que, por suerte, y gracias a una serie de circunstancias, pudimos conseguir en Albacete, que no se nota, pero tiene importancia. Entonces hablé con él y me dijo: “cuando esté electrificada la línea, que se está electrificando, podremos hablar de un tren eléctrico y para eso estamos pensando ya, pensando no, tenemos ya un encargo de una unidad de ensayo en Italia, etcétera, etcétera, etcétera”, que era el A-432 o no sé cómo se llama. Entonces pues faltaba electrificar, ¿hasta dónde estaba electrificada la línea?, hasta Villarrobledo, ¿cuánto tiempo hacía?, cinco años, ¿qué había pasado?, que se había acabado el dinero y no se seguía. Entonces Iñigo de Orión que estaba en el Consejo Superior de Cámaras conmigo, lo conocía, teníamos mucha amistad, yo le conseguí muchos votos cuando entró, que no estuvo nada, muy poco tiempo porque raptaron a su tío José María los de ETA, y le pareció inoportuno estar en ese cargo ese tiempo y dimitió. Entonces entró Figueras y Piera. Bueno, en resumen, hablé con Iñigo que éramos amigos, que lo tengo fotografiado en el libro de Demetrio bajando las escaleras de Arcos, que era la única fábrica que había (entre risas), y luego la de Ángel Martínez de muebles de madera, eran las dos únicas, es donde se hizo la inauguración del Polígono, esas fotos que hay, había solo dos fábricas, y eso sí urbanizada la primera fase. Pues entonces vino Iñigo y lo llevé a ver la fábrica de navajas de Albacete, ¿quién no lo llevaba?, era la fábrica emblemática de aquella época, ya habían desaparecido las fábricas de harina que eran las más importantes fábricas que habían, más notorias, ¿no? Y entonces pues se lo pedí con tanta insistencia que sacó el presupuesto de otro sitio, que no lo digo para que no se enfaden, y electrificó la línea hasta Albacete. Y una vez hecha la electrificación, me fui a Bayón y le dije: “lo que me prometiste, deuda. Dijiste que cuando estuviese electrificada probarías un tren eléctrico para ir a Madrid”. Y mientras tanto Juan José Barco, que era el Gobernador de entonces, me ayudó con la Guardia Civil a hacer una encuesta y vimos que por la mañana salían coches hacia Madrid que volvían por la noche, y en la encuesta se decía si iba con una persona con tres personas, con dos o con las que fueren, de tal manera que se sacó una media de 70 personas que eran suficientes para cubrir un vagón.  En resumen, se empezó a funcionar provisionalmente el día 15 de junio, perdón, de octubre, 15 de octubre…

P: ¿De qué año?

VM: Del año 79, eso sí que me acuerdo. Es que me ha costado mucho encontrar las fechas, porque, porque hay, incluso en internet hay confusión, hay confusión. Ahora te explico por qué. Y entonces ya dio tan buen resultado que lo continuaron electrificando hasta Valencia, continuaron hasta Valencia. Y ese se inauguró el 1 de junio de 1980 y entonces ese es el que figura como el primer Intercity Valencia-Madrid, pero se saltan el primer Intercity que hubo en España, fue Albacete-Madrid y regreso. Tuvimos la suerte, la oportunidad y la presión de conseguir el primer Intercity de España, que ha sido la base de todos los Intercitys que luego han seguido funcionado por todos sitios.

PERSONAJES DE LA POLÍTICA 

Y bueno, pues entonces ya el Polígono había cogido su fuerza y empezaron a venir a verlo, y ¡claro!, y yo no me quedé quieto. Empecé a ir a Barcelona, conocí a Tarradellas, lo conocí aquí cuando vino a pedir excusas por aquella frase mal interpretada de que “Albacete no era igual que Barcelona” o “los de Albacete no eran igual que los catalanes” o algo así. Lo conocí, hice muy buena relación con él, cené tres noches, como presidente de la Cámara me invitaron en el Parador, y descubrí a una persona inconcebible, me había leído muchos libros sobre la Guerra Civil, que me interesaba mucho saber como habían sido las cosas, sobre todo de autores no españoles porque… ahí tengo un montón, que lógicamente cada uno barre hacia…, hacia su casa ¿no?, pero Hugh Thomas fue muy, muy, muy maestro en este aspecto, que sabes que es un escritor que habló sobre la guerra de una forma muy ecuánime, no hablaba mal de nadie, ni de Franco, ni de nada… pero de Tarradellas no hablaba muy bien, pero resulta que cuando lo conocí, descubrí una humanidad impresionante, impresionante y bueno, pues fui a pedirle a ver si podíamos hacer alguna relación de que algunas fábricas en Barcelona se pudiesen venir para acá, mandar sucursales y tal, y me recibió, tengo fotos con él, sentado con él hablando de este tema, y también me invitó a cenar en el Palau de la Generalitat una noche, con el Presidente de la Diputación y el Gobernador, cenamos con él los tres nada más, y nos ayudó bastante. Pero bueno, era Madrid, era Barcelona y era Valencia y era todo lo que salía, y los ministros venían, y ahí está la lista de los montones de ellos que vinieron.

COMERCIO 

P: ¿Qué empresas cabe destacar en nuestra ciudad, que hayan tenido relevancia?

VM: Bueno, en esta ciudad ahora empresas no. Me voy a ir a las empresas que había en esta ciudad, que era una ciudad que tenía un gran prestigio comercial, como sabéis, pero lo tenía tanto por los comercios que había aquí, que eran muy buenos, y muy variados y de alta calidad sobre todo en pañería y todo eso, los Cullel, todos estos, la Virgen de los Llanos de Mateo Sánchez, pero además había una cosa muy importante; las fábricas de harinas. Estaba la fábrica de Fontecha, la fábrica de Legorburo, y todas estas fábricas tenían mucha importancia. Y luego estaba Matarredona que era droguería, pero que todas estas vendían en toda España. Y Fontecha y Cano, que independientemente de los grandes almacenes que tenía aquí en Tesifonte Gallego, Fontecha vendía por toda España y eran negocios que el dinero que captaban venía a parar otra vez a Albacete, con lo cual era una ciudad que se enriquecía. ¿Qué ha pasado ahora?, el problema de Albacete de ahora es todo lo contrario, eso es lo que a mí de verdad me preocupa y me tiene muy asustado. No queda comercio de Albacete.

En Albacete, en Marqués de Molins lamentablemente Legorburo es un desastre, lo que ha pasado con Legorburo y con el edificio que era de Belda, pero en Albacete quedamos, de antes de la guerra, solo dos establecimientos que yo reconozca, Setién y Mompó, porque todos los demás han desaparecido, si hay alguno más es posterior a la guerra, Yagüe acaba de cerrar también, los Sevilla han desaparecido, todos, si te digo todos no te voy a hacer una relación. Y me preocupa mucho porque se están sustituyendo por franquicias de grandes marcas que lo mismo la encuentras en París que en Londres, que en La Gineta. ¿Y qué ocurre con esto?, con el Corte Inglés y tal, yo, lamento mucho tenerlo que decir, está muy bien, para el público es muy cómodo, vas te compras una chaqueta, si no te viene bien la puedes cambiar, todo eso está muy bien, eso lo puede hacer también el comercio minorista de aquí, no hay ningún problema. El problema está en que por la noche cuando le dan a la tecla del dinero de la caja, ese dinero automáticamente está en Madrid, en Barcelona, en Bilbao o en París. Con lo cual se están llevando nuestro dinero de Albacete hacia fuera ¿qué están haciendo?, dejando Albacete pobre, pobre, cada día más pobre.

AGRICULTURA 

¿Salva un poco la agricultura ahora? Que duda cabe que la agricultura de ahora,  las hectáreas que se han cultivado de regadío le han dado un poquito, un poquito de aliento a la ciudad, pero eso tiene un límite, ya hemos llegado donde íbamos, ya no hay más agua, ya no hay más hectáreas de regadío que tal. Y también estamos incurriendo en el mismo problema: muchas hectáreas de regadío de Albacete se están explotando por gente y señores, muy dignos ellos y hacen muy bien, siendo empresarios y comerciantes de venir a hacerlo, pero vienen de Murcia, vienen de Valencia, de Barcelona o de China.

P: ¿Qué supuso el trasvase Vicente?, ¿qué piensa que supuso?

VM: El trasvase un desastre, visto hoy un desastre, porque es un agua que…, tú sabes que esto es una bolsa, todo lo que es La Mancha, es un agua que nosotros podíamos con esa agua sobrevivir muchos años, pero claro, en el momento que el origen desde arriba el agua que pasa en lugar de irse quedando en la bolsa o irse quedando aquí para regar aquí sigue hacia abajo, nosotros no la vemos, tú ves el canal del trasvase y ves un río. Esa es un agua qué si se aprovechara aquí, pues daría un rendimiento económico a las empresas de Albacete, así les están dando, que no está mal, está bien, bueno y lo tienen que defender, los valencianos y los murcianos y quien fuere, pero ¡claro! ese es un dinero que ya no se nos queda en Albacete, que huye de Albacete.

TRANSPORTE - INFRAESTRUCTURAS 

Y hay muchas cosas más que tenemos que empezar a analizar con seriedad. Albacete necesita ser otra vez nudo de comunicaciones, hay que batallar por un Albacete no de hoy, un Albacete de dentro de veinte años, necesitamos carreteras que pasen por Albacete, autovías, y sobre todo el ferrocarril. Mira, la base fundamental de la batalla con la A32, que ya sabéis que hay un tramo ahí prácticamente terminado, el tramo ese de la segunda circunvalación que llaman, ese es un trozo de la A32, y solo queda de toda Europa prácticamente solo queda Albacete-Jaén, me refiero al límite de la provincia, porque del límite de la provincia hasta Jaén hay mucho hecho, solo queda un trocito, y eso tendríamos que conseguirlo, porque en el futuro eso, todo eso será ferrocarril que irá por esa línea poco más o menos o paralela, y se transportará por ferrocarril eléctrico, porque la contaminación que generan los camiones es enorme y además carísima, un camión es muy caro y cuando está funcionando tres o cuatro años hay que tirarlo. Mientras que por ferrocarril una plataforma, tú cargas un container, dos containers y cargas y los llevas a Frankfurt y las plataformas duran sesenta años, o cincuenta, treinta o los que fueren, pero es mucho más económica una plataforma que un camión. Y por otra parte además un tren de esos, en China ya están funcionando, o sea, no hablo de quimeras, es decir, es que se podría hacer no, no, es que se está haciendo ya en el mundo y tenemos que copiar de lo mejor que se hace. En China ya hay funcionando trenes de un kilómetro que llevan un montón de containers y que claro cruzar China es cruzar China. Nosotros tenemos que cruzar España, no Albacete-Valencia, no Albacete-Jaén, no Albacete-Algeciras, tenemos que cruzar de Algeciras a Europa, a Frankfurt, con las ramificacion que hagan falta.

Por cierto, el puerto de Algeciras se está ampliando porque el transporte por mar se ha ampliado muchísimo. Los barcos ya no vienen por el Índico y por el sur de África, ahora ya vienen por el Canal de Panamá, ¿dónde van a parar?, a Portugal y a España es el sitio más próximo. En Portugal están haciendo un puerto, un macro puerto y en Algeciras sabéis que están haciendo también un puerto mucho mejor. Eso es cara al futuro, eso está muy bien pensado. O sea, que tenemos que pensar un poco en el Albacete de pasado mañana, no en el de mañana, el de mañana lo tenemos difícil, y el de hoy más difícil todavía con la pandemia y la economía, pero tenemos que pensar en un futuro que ahora no se ve pero que hay que pensar en él y hay que ponerlo en marcha. Yo no lo veré porque soy muy mayor, y no lo voy a ver, pero yo estoy en la Fundación casi todos los días.

SANIDAD

Ahora mismo estamos preparando otro tema también muy interesante. Hemos luchado para el hospital como locos, y hemos conseguido por lo menos que se incluya en los presupuestos, que se incluya en el presupuesto, después se hará o no se hará, pero es que si no se incluye en el presupuesto jamás se gasta, si no está incluido, ya por lo menos a ver si tenemos por lo menos un hospital del doble del que hay. Mientras tanto, se han hecho, uno en Toledo, monstruosamente grande como para veinte Toledos, y otro en Ciudad Real también muy grande, que están cerrados, eso es una inversión económica tremenda, tremenda, ¡en fin!, es un lamento.

PERSONAJES DE ALBACETE 

P: Vicente, háblenos por favor, de alguna persona de relevancia que merezca la pena destacar.

VM:  Pues, Albacete ha tenido personas muy relevantes, pero son personas que se han quedado muy encerradas en Albacete. No son personas que hayan trasladado los intereses de Albacete con fuerza y con rabia a Madrid que era el eje y el centro de todas las cosas que podíamos obtener.

Yo tuve un trato relativamente bueno con don José Prat, que era amigo de mi padre. Tengo un libro suyo dedicado, y le tenía mucho cariño. Tengo una anécdota de él, de un homenaje que le hicieron, que como pasa con todas estas cosas, de momento estaba cansado, se sentó en una mesa y estaba todo el mundo bebiendo y yo me fui a sentar, me senté con él y estuvimos media hora charlando, muy interesante. Y luego hay personas pues de mucha categoría intelectual y científica como Izpisúa que ha estado aquí dando una charla no hace mucho, que ¡por cierto!, le regalé la pulsera de Albacete, y se le cayó al suelo y se le perdió, se la tengo que reponer, y que es una pena que luego no rindan en esta ciudad, por lo menos en esta región, que se nos escapen y se nos vayan fuera, son personas muy relevantes. Luego, pues aquí ha habido una época muy interesante en la década de los sesenta, en que había unas tertulias literarias muy importantes, en las que estaban Gotor, Carbonell, Bañón, Serna, José María Blanc, ¡en fin!, que se reunían y hablaban muchas veces en verso, tenían una cultura muy elevada. Matías Gotor tenía una relación con Ortega y con Unamuno y se escribían, ¡en fin!, tenían, le daban vida, una vida muy alta cultural a Albacete que se lo merecía. Luego, yo tuve una relación muy interesante a través de la amistad con Godofredo, con Juan Amo, con Ortíz Sarachaga.

Pues con Victoria Gotor sabes que fue mentora de artistas, pues de García-Saúco, tenía amistad también con Benjamín Palencia, con Godofredo, con Roberto, ¡en fin! incluso le pintaron un comedor y tal. Y yo era el único que no era artista (sonriendo), yo se me da bastante regular, los diseños de la joyería me costaban bastante trabajo hacerlos. Y entonces pues yo estaba allí en aquel grupo y Victoria pues me tomó mucho cariño y luego dio la coincidencia de que se vino a vivir a Madrid. Tenía un apartamentito en Madrid, justo enfrente de la residencia donde yo vivía, con lo cual muchas tardes tomábamos café juntos, muchas, muchas tardes, y allí pues han ocurrido pues cosas curiosísimas, anécdotas. La Marquesa de Villasante venía alguna tarde a tomar café y nos contaba cosas que esas sería para hacer un reportaje exclusivamente con ello porque no os lo podéis ni creer, cosas curiosísimas. Y otra persona también entrañable, con la que también he convivido mucho, hemos estado desde que montaron el Museo de Cerámica pues ayudándoles, y después pues soy socio del museo, no tengo cueva, yo siempre me he quedado al margen de eso porque ya tenía muchos jaleos, pero con Carmina, con Carmina Useros hemos convivido mucho, yo era muy amigo de Manuel, de Manolo, de su marido, que Dios tenga en gloria, murió muy joven, para mí. Y bueno hemos convivido mucho. Ya sabéis también que Carmina era una emprendedora nata con sus libros de cocina. Marita también tiene un pequeño libro de cocina, agotado completamente, y con Carmina pues ha sido también extraordinario.

FAMILIA 

Ahí tengo una foto preciosa que está Roberto con Marita, con mi mujer, que no he hablado de ella, tengo que hablar inevitablemente, ha sido mi vida, ha sido mi Oriente y la que ha soportado la cantidad de veces que la he tenido que dejar sola para viajar por todo el mundo y para ir a Madrid tantísimas veces a unas horas intempestivas. Pero sí que es cierto que yo encuentro que mi vida ha sido muy nutrida, y doy gracias a Dios, y lo digo muy sinceramente, de haber tenido la oportunidad de poder entrar en estas cosas, de no haber tenido una vida monótona, yo me podía haber quedado en la joyería comprando y vendiendo joyas o relojes, y bueno, pues no está mal es una profesión, te ganas la vida, crías a tus hijos. Tengo seis hijos, están todos…han hecho sus carreras, no sé si…, además con orientaciones muy distintas unos de otros. Tengo una hija que es funcionaria en Europa, en la Unión Europea, María Dolores; la pequeña, Mayte la conoceréis por la defensora de la tierra; Vicente está en la Cámara de Comercio, es el director del gabinete de comercio exterior de la Cámara, con un éxito muy notorio para la cámara de Valencia; un médico, uno que es médico que es Rafael, y los que están en la joyería, Nacho y Javier de los cuales me siento también muy orgulloso porque se han quedado, me han ayudado a mí, han sido un poco los que me han estado sustituyendo inevitablemente en todas estas salidas escandalosas mías, que me dejaba la joyería para ir a hacer cosas para los demás. Pero ya te digo, me siento muy satisfecho, muy orgulloso y volvería a hacerlo, pese a que tengo mis críticas familiares, eso es inevitable, me decían: “en lugar de dedicarte a eso, ¿por qué no te has dedicado a preocuparte un poco más de consolidar un poco la economía o lo que sea”, porque las cosas se tuercen a veces, ahora estamos en una situación francamente difícil económicamente, para todo el mundo ¿no?, y así. Me casé en el año 58 con Marita cuando ya…, muy jóvenes, yo tenía 25 años y ella 21, pero se había acabado la mili, se había acabado todo, yo me iba a dedicar al negocio de mi padre, en contra un poco de mi intención primera de quedarme en Madrid, trabajé unos meses en la Pegaso, en automóvil, no en camión, en las oficinas de automóvil Pegaso que era un automóvil deportivo tipo Ferrari. Y bueno, y aquel mundo, y Suiza, ir y venir y comprar, aquello a mí me apasionaba, ¡pero claro!, estaba aquí mi madre y mi padre y me quedé aquí y he sido muy feliz en la joyería. Me apasionó, tuve que aprender joyería que no sabía, porque le huía para evitar que me captara mi padre. Tuve que hacer gemología y tuve que aprender todo lo que pude, ir a Bruselas, a Amberes a conocer bien el diamante, ¡en fin! me he hice un experto. Pero, y mi hijo Nacho lo ha hecho todavía más, porque a él sí que le he hecho hacer una carrera, ha estado en Inglaterra, ha estado en Amberes, ha estado en todos los sitios, pero estudiándolo a fondo ¿no? Y bueno, Marita y yo pues nos hemos… ella se ha dedicado a criar hijos, es maestra nacional, pero no ha tenido opción, con seis hijos en ocho años, no ha habido opción. Se ha dedicado a los hijos, con mucho cariño y con mucho entusiasmo y además pues hemos sido muy felices toda la vida, hasta nos hemos permitido discutir y todas esas cosas, y seguimos juntos que, gracias a Dios, con la edad que tenemos es un poco difícil. Hemos tenido nuestros pequeños tropezoncillos físicos, pero bueno aquí estamos por el tiempo que Dios nos dé, y bueno y ya está.

P: Muy bien, pues muchísimas gracias, Vicente por su aportación.   

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