Federico Delicado Olivares

Federico con nueve años ya estaba trabajando pastando y llevando las huertas. Su familia se crio en la aldea de Puente Carrasco, donde nos cuenta cómo fue su infancia, las fiestas, los juegos infantiles y cómo iban a nadar y pescar donde la central eléctrica. Sus huertas estaban junto al río y nos relata cómo regaban, las riadas que sufrieron, la barca que utilizaban para cruzar y cómo se tiraba basura y animales al río.

Fecha de entrevista: 16/06/2021

Comarca: La Mancha
Municipio: Montalvos
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1940
Género: HOMBRE
Entrevistador/a: Antonio Lucas (Producciones Bressol)

Me llaman Federico Delicado Olivares, nací un 29 de enero de 1940 en Montalvos. Bautizado y comunión en Montalvos. Con 9 años ya estuve trabajando, el primer oficio que tuve era juez o alcalde, pastando gorrinos, ovejas, cabras y pavos. Ya con 10 años mi padre contrató una huerta en El Carrasco llamada El Carrasco. Una pedanía que hay que  se llama El Carrasco, está justamente pegando al río Júcar, hay una central eléctrica, está todavía, ya no funciona, que antiguamente era de Don Esteban Mirasol Ramírez, que era el dueño de la central. Ese señor tenía 3 centrales: el Carrasco, la Marmota y Villalgordo del Júcar.

 

(Huerta)

LA HUERTA DEL CARRASCO

En la huerta, en el tiempo que estuvimos en la huerta, yo era el más pequeño, tenía un hermano que lo tengo en la gloria, que Dios quiera, porque se mató en un accidente viniendo de Elche aquí y como yo era el pequeño pues: Federico a sacar agua para llenar la balsa y me mandaban, entonces al cruzar el río Júcar hay una finca que se llama la Casa de los Cucos. Eso era de los Cambres, el nombre de los dueños son los Cambres. Ahí había 3 hermanos: Severiano, Paquito y Pepe, pero había cuatro hermanas: la Isabelita, la Marta, la Georgina y la Llanos, a cuál más guapa y más buena de las cuatro. Cuando ellas venían, que cruzaron el río para bañarse en la balsa que teníamos ya llena,  Allí se juntaban los tres con mi hermano Dionisio, Celso y Crisanto, y a los chiquillos pequeños nos pegaban en el pescuezo que nos fuéramos porque claro, no podíamos verles allí. De ahí estuvimos 8 años en la huerta, en El Carrasco teníamos la casa, teníamos un par de mulas y tuvimos huerta, con lo que sacamos los tomates, los pimientos y todo eso, día sí, día no, yo desde el Carrasco hacia Albacete capital con el carro, las mulas cargadas de tomates y pimientos. Que entonces la lonja de frutas y verduras está en lo que hoy se llama los redondeles de la Feria de Albacete.

Y dejaba las mulas y el carro en la plaza de la Feria. Ahí dormíamos, a la mañana siguiente cogía mi carro y mi mula y me venía al Carrasco a escavillar los tomates, los pimientos. En fin, a las faenas de la huerta. Así estuvimos durante 8 años.

 

EL “JUEZ” DE LA ALDEA

La carrera de juez claro… De aquí le decían: está de juez, estaba de alcalde en una aldea, eh, llevando los gorrinos y las cabras y los pavos, lo que te daban. Te levantaban a las 4, a las 5 de la mañana y te decía el dueño o mayoral de la finca: ve y tráete leña para echar lumbre. Y hacían la sartén de gazpachos, de migas o de gachas para almorzar. Esa era la faena todos los días, hasta que eso, pues una vez que ya estés hartado a buscarte la vida por otro lado.

Entrevistador: ¿Cuántos añitos tenías?

Entonces tenía 8 años. Nueve años fue el primer año que cogí la carrera con 9 años, bueno, no me gustaba, pero no había otra cosa en aquellos tiempos, que no había otra cosa. Si no te ibas con el ganado te ibas con uno con las mulas a surquear la siembra o a labrar, a trillar en la era. Entonces la era redonda, te sentabas en la trilla un par de mulas y a estar dando vueltas hasta que deshacías la barba, no había otra cosa.

 

(Escuela)

LA ESCUELA

En la escuela iba, pero pagaba para no entrar porque cuando mi madre me dejaba en la puerta de la escuela yo salía corriendo y me iba buscar nidos al campo. Luego mi padre, mi madre, pues me soltaba con las zapatillas unos cuantos… Pero bueno, así es que aprendí a leer y a escribir, cuando fui al ejército tuve un comandante capellán que era una maravilla de hombre y me enseñó. Me enseñó hasta a escribir a máquina.

 

(Vivienda)

VIDA FAMILIAR EN ALDEA PUENTE CARRASCO

Mira, te voy a decir, éramos nueve: Aurelio Delicado del Amo, Margarita Olivares Romero, que eran mis padres. La mayor, mi hermana Margarita, que vive, que es la madre de Juanita que vive, está en Tarazona en una escuela, un centro. Mi hermano Eloy, que ha muerto hace muy poquito. Dionisio, el que se mató. Antonio fue el que primeramente emigró a Elche. Luego mi hermana Maruja. Luego el señor Federico y después mi hermana Fernanda. Mis padres están enterrados en Elche y mi hermano Eloy también. El que se mató está enterrado aquí en Montalvos, Dionisio. Trabajando en la huerta, en el Carrasco, mayormente estuvimos mi hermano Dionisio y yo, ahí hicimos la carrera. Los dos de agricultores y de hortelanos.

Entrevistador: ¿Vivían allí?

Teníamos una casa donde teníamos una cuadra para meter las dos mulas, una habitación con una cama y una cocina y comedor, una casita pequeña, pero como siempre estamos los dos.

Entrevistador: ¿No estaba toda la familia?

No, no, allí estuvimos los dos. Cuando hacía falta ir a escabiar y eso de aquí de Montalvos, andandito al Carrasco o con el carro y la mula y se iban allí. Mi hermano era un cazador nato y estaban allí decían: nene, vete encendiendo la lumbre que voy a traer un conejo o una perdiz o pimiento y tomate. Guisamos los dos, yo de chiquillo ya me enseñé a guisar. Sí, sí pasaba. Freímos unos pimientos, tomates y un huevo, no hacía falta carrera. Tener aceite y sartén. No ha de gustarnos como ahora, había que echar lumbre y calentar la cosa. Trabajábamos, dormíamos allí. Luego había que venir aquí a cambiarte de ropa, a por comida, a por pan o por tal, con lo cual mi madre día sí, día no, la veíamos. Y luego eso cuando, ella entonces empezó la huerta a producir, eh. Pues yo pasaba día sí, día no, con el carro y las mulas cargadas de tomates, pimientos y a Albacete.

 

(Vecindad)

VECINOS DE LA ALDEA

Sí, hombre. Allí vivía Ángel, le decían Ángel Piñón, la Matilde Crisanto y la Antonia. Vivíamos juntos, entrando, el primero que vivía entrando era Saturnino y la Virginia, tenían al Rojo, le decían el Rojo, se llamaba Saturnino, con el padre, Excelso, la María Juana, la Ángeles y la… ¿cómo se llama? La Consuelo. Luego estaba Pepico, el tío Pepe estaban de encargados en la central. Estaba Pepico, el tío Pepe. El Pepico estaba casado con una muchacha de La Roda que se llamaba Ilu. Vicente, que estaba casado con la Carmen. Atanasio con la Bernarda. Y un hombre que murió electrocutado, que era Emilio, que estaba casado con la Elisa, este tenía 4 hijos: Emilio, Antonio, Pedrín y la Lorenzica. Esos vivían todos en El Carrasco. Como una familia sí, como un pueblo es esto de la central. Esto es la central, aquí vivía Atanasio, aquí vivía la Felicia, Vicente, Pepico, Saturnino y nosotros detrás. Luego la finca era de un señor que era de Murcia, se llamaba don José Ibáñez Pelargón. Había un señor que era de Albacete y se llamaba también Federico. Había otro señor que era don Lino, que trabajaba en aviación en la Maestranza de Albacete. Pero esas casas ya eran particulares o ya se fueron comprando en particular y haciéndose vivienda ellos.

Entrevistador: ¿Hasta hace poco ha vivido gente allí?

Viven los hijos de, los nietos de Saturnino aún viven y los hijos de Ángel Piñón, o sea, el nieto de Ángel Piñón, el hijo de Crisanto. Viven porque tienen viñas y huertas. La central no está, la central está paralizada totalmente porque aquello, no sé, ya hace ya dos años que no hemos ido, pero estaba medio hundida.

 

(Río)

NADAR EN LA CENTRAL

De chiquillo, allí nos bañábamos de chiquillos, me sacaron medio ahogado porque me gustaba meterme de velocimero con la gente y como ellos veían que aquellos nadaban, pues yo me tiré también y una de las veces, si no es por mi padre, me hubiese muerto allí, pero bueno, me sacaron de allí. Los reconozco de maravilla la presa. Esta tiene la presa del Carrasco, una presa muy bonita y ahora ya pues está medio destrozada. Y ahí sacamos cangrejos, sacábamos luinas, un pescadito parecido al boquerón. Hacíamos, nos metíamos los críos, nos metíamos en el río y hacíamos unos canalones y con unas redes con trasmallos cogemos el pescado. Luego se vendía por el pueblo y por las aldeas. Sí, el barbo, había muchísimo barbo. Y ya después cuando echaron el lucio ha desaparecido todo eso, hasta el cangrejo auténtico, ya no lo es, está colorado.

 

NIÑOS DE PUENTE CARRASCO

Te voy a contar los chiquillos que éramos, mira: los de la Elisa, que eran 4. Los 3 hijos y yo 4. Cuatro y cinco que había en el puente, que eran de los Toreros, el padre se llamaba Dalmacio. Eran toreros, fueron toreros en Tarazona de la Mancha y entonces el padre se llamaba Dalmacio y la madre se llamaba Remedios. Ahí estaban Dalmacio, Tiziano, Juan Antonio y Pascual. Y la Remedios y los hijos; Alonso, Julián, Juan Antonio. ¿Y este otro, cómo se llama el pequeño? No sé si era Pascual también, pero bueno, nos juntamos 7 u 8 chiquillos.

 

(Juegos)

JUEGOS INFANTILES

Bueno, aquí en Montalvos jugamos a las bolas del guá, hacíamos un hoyo con la bolica. Luego vinieron las modernas pero primeramente eran de barro, luego vinieron las de cristal y otras de hierro que eran de los cojinetes que habían de los barcos de todo. Porque mi tío que vivía en Valencia, en el puerto, mi tío Fernando cuando venía aquí a ver a mis padres, traía un puñado de bolas que eran de los cojinetes de los barcos. Y jugamos al guá. Hacíamos también redondeles en la calle, porque estaba sin asfaltar el pueblo. Entonces hacemos redondeles y con los triángulos de limar, ¿eh? Jugamos. Otra vez al zompo: hacemos un redondel y echaba una perra gorda y había que tirarle con un zompo al que le daba la perra gorda, se la llevaba.

Entrevistador: ¿Qué era un zompo?

Es como un huevo de gallina redondo, con una púa de hierro. Una trompa o un zompo. La trompa es la que lleva un pezote arriba, es redonda y por debajo un poco ovalada, esa es la trompa y el zompo es redondo.

En el río teníamos un balón, si no lo tenemos de material o de goma, lo hacemos de trapo. No, no había otra cosa. Y a ir a pescar con la caña pues al barbo, al gobio, a lo que se enganchaba. Cuando veíamos que no traía mucha agua el río, cruzamos la presa, nos juntamos 4 o 3 o 4, los de la Elisa y yo, y nos juntábamos y tenía el vecino unos cerezos de enfrente que del río veíamos que los cerezos estaban ya maduros, así como el piloto está colgado, veíamos los cerezos y salíamos, cruzábamos la presa y nos traíamos la barriga llena de cerezas. Si pasabas por el puente te veía el vecino, entonces para que no te viera, cruzamos por la presa, cuando traía 4 dedos de agua o traía un palmo, eso se cruzaba muy sencillo.

 

(Regadío)

LA BALSA DE LA HUERTA

Que llenaban la balsa, las balsas de la huerta donde estamos, en la huerta había que sacar el agua con un motor eléctrico.

Entrevistador: ¿Y antes como la sacabais?

Con las mulas y una noria.

Entrevistador: ¿Cómo es eso?

El pozo es redondo y había una rueda con arcabuces y enganchaba la mula y daba vueltas. Y entonces la noria iba sacando agua y cayendo el agua para llenarla. A eso llaman arcabuces. Lo que hay en la noria, en Albacete, ahí en la puerta principal de Albacete, que estaba la noria de Albacete y que es donde empieza el paseo de la Feria. Y luego sacaron los motores eléctricos: estaba el Siemens, fue uno de los primeros motores que empezaron aquí y con eso llenamos la balsa. Y ya una vez que estaba la balsa, a regar la huerta. Le echamos basura, le echábamos palomina, le echábamos gallinaza. Eso se mezclaba y eso era un abono de maravilla. Vino también el abono, el nitrato de Chile, aquellos sacos blancos con un caballo pintado con un señor y un sombrero, el nitrato de Chile. Y buenísimo, sí señor.

 

(Fotografías - Central energética)

FOTOGRAFÍAS

Esto es la central del Carrasco. Te he dicho porque estas son las compuertas que hay para que le entrara el agua a la turbina y esta es la fachada de la central. Era así. No he leído el letrero, pero la fachada es la del Carrasco.

Entrevistador: ¿Las otras no?

Esta es que no... ¡Ah claro, que estas están por la espalda! Esta es la que da, sí, junto a la isla.

Entrevistador: ¿Qué era la isla?

La isla es un trozo de tierra que está en el centro, donde el canal y el río, eso está así. Entra el agua, entra así, el terreno está así y eso queda ahí. El canal de la central donde salía el agua, donde tiraba la máquina. Al abrir la compuerta para que la máquina produjera la energía eléctrica. Esta si me suena. De esta no, no me suena tanto.

 

LA CENTRAL DE LOS MIRASOLES

El primer pueblo que tuvo luz eléctrica en la provincia de Albacete fue Villalgordo del Júcar. Luego ya fue distribuyendo a muchos pueblos, pero el primer pueblo que tuvo luz eléctrica, no recuerdo los años pero antes de la guerra, fue Villalgordo del Júcar. Y ese era el dueño Don Esteban Mirasol Ramírez, que estos son conocidos por los Mirasoles, por toda Albacete, la finca de los Mirasoles, la central de los Mirasoles, estos son conocidos famosamente por eso, Los Mirasoles. Luego tuvieron fábricas de harina. Repartían también porque yo estando de guardia había un muchacho de La Roda, un pariente mío que iba con un camión a llevar harina de trigo para pan, de aquí de los Mirasoles de La Roda, de los ricos que habían antiguamente, que aún les queda, pero aún entonces.

 

HUERTAS JUNTO AL RÍO

Esa era la parte del norte del río Júcar, desde lo que es El Carrasco y más para abajo hasta pasar la Marmota. Ahí estaban las casas de Ratón, las Casillas. Montón de casas ahí todos los hortelanos. La fuente del Fraile. Todo eso eran huertas. Y aquí, pegando al Carrasco, ahí también estuvimos dos años, mi hermano Dionisio y yo, pusimos habichuelas para cambiar de hortalizas. Que era la Huerta del hambre. El dueño era de La Roda. Eso pertenecía a Don Joaquín Sotos, el hombre fue un médico muy famoso. Pero el nombre auténtico de antiguamente era la Huerta del hambre.

 

LA LUZ DE LA CENTRAL

Fuensanta, Villalgordo, Tarazona, la repartían por toda España. Eran centrales. Era un poste entonces, antiguamente, de madera. Llevaban tres palomillas un poste y un electricista que llevaba la borrica, el burro o el macho o la mula. Y si había alguna avería en el poste llevaba unos troqueles, que le llaman los troqueles, entonces un aparato de hierro con unos ganchos, te lo ponías en los pies y vas echando al poste y eso te iba enganchando y subes arriba. Luego te echabas el cinto y ahí te mantenías hasta arreglar la avería: cambiar las palomillas, cambiar el soporte, atar un alambre. Eso era la faena de los electricistas.

Entrevistador: ¿Y lo llamaban así, electricistas?

Sí. Electricista, ya viene el electricista a arreglar la luz. Venía el hombre desde La Marmota. Venía aquí, que aquí el electricista que tenemos aquí era un hombre que se llamaba Juan José Toboso Cuesta y estuvo trabajando en la Marmota. Tenía 3 hijos, dos hijos y una hija. Y él estuvo hasta que se murió el hombre que estuvo de electricista en La Marmota y venía aquí a Montalvos y a La Roda.

 

FAMILIAS DE LA CENTRAL ELÉCTRICA

Cinco matrimonios con 4 o 5 hijos cada uno. Sí. Aparte, cada uno tenía un trocico de huerta en lo que es la isla, en eso que le llamamos la isleta. Ahí tenían cada uno su trocito de tierra. Sembraban tomate, sembraron pimientos y regaban con el agua clara, el agua del río Júcar, con un motor sacaban y regaban.

 

(Catástrofes naturales)

LA RIADA DE 1941

No, la riada que hubo no había nacido. Yo nací en el 40 y la riada vino por el 39, por ahí. Fue una riada grande, grande, que se quedó casi cubierto el Carrasco, y tiene una extensión grande. Ha sido la única, con subidas de 40 cm más de lo normal y todo eso sí, pero...

Entrevistador: ¿No llegaba a hacer daño?

No, no, no, no, no.

Entrevistador: ¿Ni había miedo tampoco?

No, no, no, no, nada, nada, nada. Luego está, tenían eso, las compuertas cuando se veía, se veía cualquier subida, abrían las compuertas, la que no saltaba por la presa se la tragaba por las compuertas para abajo.

 

(Regadío)

REGAR DEL RÍO

Ha estado prohibido toda la vida pero sí que lo había. Lo mismo que lo había y ahora de ladrones, eh, lo mismo que hay ahora de ladrones en el PP y en el PSOE y en todo. Lo mismo había entonces que hay ahora, pues ahora hay más que antes, pero si se sacaba agua entonces de las primeras bombitas que sacaron de gasolina y de gasoil, pues el que no tenía bastante agua en el pozo para suministrar para huerta, pues con una manguera se sacaba del río. Siempre, siempre con vistas a que no me viera el vecino que no me pillara, ¿sabes? El agua siempre ha sido de la, ha pertenecido siempre a la Comunidad Valenciana. El agua del Júcar, de siempre, desde que yo tengo conocimiento, el río Júcar siempre ha sido de la Comunidad Valenciana. Para limpiarlo no ha sido tan fácil. Sí, no, no te rías que te digo la verdad, para limpiarlo, no. El mantenimiento de eso se preocupa poco la Comunidad Valenciana, para la gente que hay en paro porque podría el río Júcar, aparte de lo precioso que es, la cantidad de agua que tiene, podría estar más limpio que está. Porque hay mucha gente parada que podrían venir a sacar los olmos que hay dentro del río, ¿eh? Para que el agua corra limpia y hermosa, limpiar esos márgenes que está que da pena y eso la Comunidad Valenciana sí. Sí, si estuviese Cipria Ciscar o, el otro que era amigo suyo, no me acuerdo cómo se llama ahora. Me recuerdo que siempre la Ciscar que le parecía a aquella del pelo largo, a la Nancy. Entonces la gente se preocupara, se limpiaba el río, el río sería una maravilla. Y la gente, pues eso de que tienes que sacar 100 litros de agua para regar para tener dos tomates, déjalo, que riegue. Si se pierde esa agua se va al mar. La cantidad de agua que se pierde y que guarda. Pero quien tenía la huerta a 100 metros más para arriba de la central, pues iba ahí, se regaba. Luego hicieron un canal, hay un canal aparte. Nace justamente en la presa del Carrasco, y va por la parte de arriba que baja, pues no sé, llegará hasta Valencia. Que eso es, ahí sale el agua para regar las huertas. Donde está la presa, donde está la presa del Carrasco, a continuación, a la derecha ahí hicieron un canal. Tiene sus compuertas para regar los vecinos que hay en la Comunidad. Lindante al río Júcar.

 

(Oficios)

BARCA DEL CONCEJO

Porque en el Concejo había una barca. Desde el Concejo se cruzaba al otro lado del río, en la presa del Carrasco, que aquí el que cruzaba era Diego el barquero, que era de aquí de Montalvos, nacido en Montalvos. Pues era una barca verde que montaban 4 o 5. Y tenía desde aquel lado del río a este tenían, en los árboles, dos maromas, tirando de la maroma, la barca con unas poleas que tenía y rulando cruzaba el río. Paralelo a la presa.

Entrevistador: ¿Y estaba allí el barquero?

Estaba el barquero. Vivía el barquero ahí. Diego el barquero vivió ahí.

 

EL MOLINO DEL CONCEJO

Entrevistador: ¿Quién solía utilizar esa barca?

La gente de la parte de Tarazona, porque venían a moler, que había un molino en el Concejo, había un molino de agua donde yo he ido con mi padre, que en paz descanse. Iba con la mula con dos sacos de cebada, íbamos y molían. Allí había, eran 3 hermanos, que eran Pascasio, Damián y la Prudencia. Esos eran los molineros del Concejo. El dueño del Concejo se llamaba Don Víctor Rodríguez de Vera. Ahora lo tiene un nieto que se llama Herminio, que es abogado, por cierto, más malo que el veneno, pero bueno.

 

GRANDES PROPIETARIOS DE LA TIERRA

Pobres, pobres, pobres, no tenían tierra ni en el cementerio. Pobres, pobres, pobres ni en el cementerio. Ahí don Víctor tenía 2000 aludes de tierra o eso y era don Víctor solo, y los Carlos tenían 1500 o por ahí y eran los Carlos. No, no fuera a decir, no es que Andrés tiene aquí 3 almudes, no, no, no, no. Se han comprado después, este ha comprado 10 almudes de tierra o 15, entonces eran almudes, ahora son hectáreas. Y se trabajado justamente para ellos, era lo que era, lo que yo mi carrera empecé trabajaba para ellos, sabes, sí te daban de comer, sabes, pero de diners...

 

(Fiestas)

FIESTAS EN LA ALDEA

No, no, no, no, no, allí sí, las fiestas, cuando dan las vacaciones, don Federico, don Lino, don Vicente, traían, se venían de veraneo al Carrasco y traían las criadas. Y el único entretenimiento, pues cuando se hacía de noche habían terminado de fregar las muchachas, nos juntamos con ellas. Más fiestas nada, a la luz de la luna y esperando porque llegará el 18 de julio que entonces sí, nos íbamos toda la gente al río, o ahí al Concejo, o a la marmota o al Carrasco. Por ahí la gente cogía medio litro de anís cazalla, una poca azúcar y hacían la paloma y te hartabas a chupetear, lo que es la cazalla ¿cómo le dicen en Valencia? El nuvolat, un nuvolet, pues eso. O le echaban jarabe de limón, licor 43 para cambiarle un poco el color, que no era ni blanco ni amarillo, parecía un canario. Échame un canariet, o la cuerva. La cuerva es: coges un lebrillo de barro, echas azúcar; antiguamente no había casera, ni gaseosas, entonces con agua del pozo, agua fresca le echaban, deshacías el azúcar y ahí le ibas echando vino, le va echando vino, le ibas echando vino hasta que llegabas a probarla. Qué buena está. Está buena, a beber cuerva, sabes. Muchos, ya hartos de eso ya no bebían con el cazo se quitaba el zapato, mete en el zapato, con los zapatos a beber cuerva, sabes. Muchas. Hacer una zahora, ir a cazar, matabas dos liebres, se hacía gazpacho, unos gazpachos para comer bien comidos. Y ahora una cuerva, entonces hacías la cuerva una vez que estaba harto ya, ni vasos, ni cazos, ni nada con el zapato. Luego te vas, pues, mojado a la casa, si llegabas, si no te llevaban. Esa era las zahora que había, eso es una zahora. Pues eso es como, como si vamos a merendar en la casa, todos juntos, hacer una merienda. Eso aquí le decíamos una zahora, se ponía a la sartén, se hacía la lumbre matabas la liebre y la desollaban, la partías, la guisabas y eso era una zahora para 4, para 5, para 8. Una liebre o 2 o 3 lo que había y se juntaban eso.

 

(Río - Muerte)

AHOGADOS EN EL RÍO

Ese día siempre solía morirse alguno ahogado, harto de agua muchos. Ahí la fuente de la Teja, que está en La Marmota, pues ahí era raro el 18 de julio, para San Pedro, para Santiago, han muerto dos ahogados en La Gineta. Aquí en Montalvos también se fue un muchacho, un tal Abundio y fue terminar de comer, un 18 de julio, y llegó y se echó dónde está el bar, ahí en el Concejo, y fue echarse y quedarse. Se ahogó. Saltó al agua, se ahogó; primo hermano de un tal Martín decían, Martín.

 

(Baile)

RELACIONES HOMBRES Y MUJERES

Mayormente chicos, mayormente chicos. Siempre buscábamos una, los más viejos que yo, siempre buscaban una casa donde estuvieran ellos. Sí, no, con mujeres no. Era la costumbre de estar sólo los hombres. Ahora ya no, ahora ya te juntas con las mujeres y es como cuando te dicen: mira, una novia. Y dices: no, es mi amiga. Y bien y se acuesta con ella recién bautizada. O sea que entonces no. Entonces...

Entrevistador: ¿Había que guardar distancia?

Para tocarle el culo a una mujer o rozarla, pues no había que... Te pones a bailar en los bailes y te plantaba el codo y cualquiera se arrimaba, ¿sabes? Sí, sí, sí, sí. Cuando la coges así, ella te planta el codo aquí, ¿sabes? Y te  alarga el brazo que nada de poder palpar los huesos del espinazo.

Entrevistador: ¿Porque estaban controladas?

Hombre, la madre y la abuela, la tía todas sentadas en el banco alrededor. Tenías que ir pasando para bailar con ella. Si te vas, si la apretabas un poco, la veías y tal y te la llevas para el otro lado, estaba el padre o el tío enfrente. Había que bailar en el centro y limpio, ¿sabes? Hubo un año, no, uno o dos, vino dos años, una chica que era de Albacete. Tenía familia aquí en Montalvos. Una chica normal, muy guapita. Pero la chica le gustaba bailar pegados. Y nos dábamos bofetadas los jóvenes por bailar con ella, nos dábamos bofetadas. Me recuerdo donde vivía porque yo, estando llevando el carro de las mulas a la feria a llevar la hortaliza, pues me recuerdo de verla, que era prima de la Colorina. La chica muy simpática, muy amable, pero cada vez que venía aquí a las fiestas de San Marcos, que eso se celebra el 25 de abril, pues hacíamos baile y vamos con el santo a la romería, ahí al paraje que hay de San Marcos. Y luego, pues a bailar con ella y nos peleábamos por bailar con ella porque claro, en el momento que la cogía, se te pegaba, no tenías que hacer fuerza para, me recuerdo que me hice una fotografía con ella, no se veía la cabeza. Sí, pero en aquella época, en las del pueblo no, ya te guardará bien. No, no, no, no, ya te guardará, a ver.

 

MUJERES EN EL RÍO

Hemos visto los bikinis, los bañadores, cuando hemos ido a Alicante, ¿sabes? Entonces bailaban con camisón atado por los pies para que no se les viera las rodillas. Sí, traje de baño. No, no, no, no, no existían entonces.

 

(Posguerra)

LA POSGUERRA Y LA GUARDIA CIVIL

Cada uno trabajando en lo suyo, pero normal, sí, sí. No había, hombre aún estaban los civiles con el tricornio y todo eso, su respeto. Y cuando veías un Guardia Civil, ojo. Estamos, estábamos mejor entonces con la Guardia Civil porque como, claro, teníamos huerta y ya se robaba también, como se ha robado toda la vida. Como te he dicho anteriormente, no la izquierda, la derecha, el centro, no, se ha robado toda la vida. Pues cuando nosotros venía la Guardia Civil, que los gitanos aparcaban debajo del puente, en cuanto los gitanos veían la máquina de escribir en la cabeza salían cortando. Uno que se hizo resistir un poco, recuerdo un sargento que luego estuvo en Almansa cuando se mató mi hermano, estaba en Almansa, y le sacó el bigote, pelo por pelo al gitano. Y si llegas a ver el gitano, de tirarle el pelo por pelo, a otro lo pelaron y le hicieron una cruz en la cabeza, ¿sabes? Entonces la Guardia Civil, pero no nos tocaban a la huerta, jamás, pasaban los gitanos y miraban, dice: Ay, mama mía que tomates que tiene ahí, mamá mía, pero no tocaban, no tocaban, no. Pero por mediación de la Guardia Civil, el temor que había. Pero nosotros con los demás no. La única represalia que hubo fue con un gitano, un gitano que robaba todos los días, le robaba todos los días e intentó abusar ya de la mujer, o sea, y ya el marido estaba muy harto, que eso estaba ahí en la fuente del Fraile. El muchacho era de Tarazona y ya tan harto, tan harto lo tenía, que cogió y mató al gitano y llegó y lo enterró en la basura, decían que había sido el Pascual, llegaron a encerrarlo, lo soltaron que no lo encontraron. Pero bueno, que tan harto estaba el muchacho que a los 3 años o 4 sacó al gitano dentro de la balsa, por donde un buen señor va a pescar. Y tira la caña en el río Júcar y engancha al gitano de la bota. Y cuando sacaron este de la bota y vieron que era gitano, este muchacho se mató. Esas son las represalias que había, pero eso ha sido ahí, en la fuente de los Frailes, eran de Tarazona de la Mancha. Hambre tampoco hemos pasado para tirar, tampoco hemos tenido, ¿eh? Hemos comido porque aquí en mi casa con 7 hermanos, que tenía 7 hijos, que tenía mi padre, tenía 9, murieron dos, pero hemos vivido 7, ha sido raro el año que no se haya matado un cerdo o dos en la casa. Para comer siempre ha habido patatas sembradas patatas en el campo, melones hemos sembrado toda la vida de Dios, aún sigo sembrando, o sea que siempre hemos tenido siendo de secano. Y eso, pues se mataba un gorrino, dos, pues mi madre, mis hermanas, la gente, la vecina. Se hacían morcillas, buenísimas, chorizo, el tocino, eso se subía a la cámara, se colgaban los jamones tal, que hambre, hambre, hambre, no hemos pasado.

 

ESTRAPERLO

Sí, estraperlo siempre ha habido y lo hay. Aunque ahora, tengamos más libertad, creemos que tenemos más libertad, hay más sinvergüenzas que entonces. Porque entonces no, pues veías un hombre con una bicicleta y a lo mejor llevaba aquí debajo del sombrero, llevaba 3 kg de garbanzos, lentejas para vender para que le dieran dos huevos en la aldea, ¿me entiendes? Siempre, pero no, con eso la guardia civil, pues si pillaba alguno, había muchas veces guardias civiles que le pasaban la mano, pero por lo demás, no.

 

(Río)

TIRAR BASURA Y ANIMALES AL RÍO

Más animales que basura, más animales que basura, cerdos muertos, ovejas muertas, algún burro o algún caballaje. Sí, sí, sí, morían y echaban, los solían echar a eso porque luego ibas a sacar cangrejos y ese ha estado comiendo ahí. Aquí hay uno que es familia que no quiere los cangrejos porque desde que sacaron el gitano no quiere comer un cangrejo. Fíjate, si hace años ya, pero bueno, sí se han tirado, han tirado y siguen tirando. Volvemos a lo mismo, vuelvo a marchar a la Comunidad Valenciana. Eh, admiro Valencia y admiro España como español, pero el río Júcar tenía que estar un poquitín más cuidado por parte de la Comunidad Valenciana, que esto si está grabado para que se lo pasen allí a. O sea, no tenemos vergüenza ninguna, yo uno de los primeros, que yo voy al río y llevo una botella de agua y en vez de coger y traérmela en la bolsa: tira pa Cullera. No tanto pero se hace, se hace. Porque no, vamos a ir al bar si queréis ver aquello, pero se sigue haciendo de tirar mucha mierda al río. Mucha maleza que hay, árboles secos, que eso atranca el agua y eso no hace nada más que producir mierda. Aquí más para arriba, para abajo, por toda España, todo. Porque vemos en el programa de la televisión, vemos a Toledo, sí, Toledo, capital de la, y vemos el río Tajo que da asco de verlo, y es Toledo. Cuando aquí un Montalvos, que tenemos dos palmos de agua, pero sí, mierda siguen tirando al río.

 

Y LAS VECINAS DEL RÍO NO SE OLVIDAN

Porque lo voy a decir, que me ha dado alegría de estar aquí con vosotros, charlando un rato y cuánto os puedo contar, eso. Pues todo lo del Carrasco, como te he contado de las 4 hijas de Cambres y los 3 hermanicos que el mayor era Severiano, que fue torero. Aquel no gastaba. Lleva una pistola y le pega un tiro a la bombilla sin darte cuenta. Paquito, que fue abogado, no sé yo si vive todavía el muchacho ahí en Albacete, y Pepito que era el pequeño y lo que estaba en eso. La mayor estuvo de oficial en un juzgado en Villarrobledo, la Marta, luego estaba la Isabelita, luego estaba la Georgina y la Anita, la Anita era la más guapa y buena que estaba, cuerpo que tenía la tía, pero maravilla. Pero claro, cuando cruzaban el río y venían y subían a la balsa, que la balsa tenía 14 metros de largo por 7 de ancho, sabes. Allí se bañaban mi hermano, mi hermano Celso y Crisanto, que ya te lo he repetido, pues estos nos cogían de la oreja: Lárgate de aquí, tira. Porque ya claro, se bañaban y se tumbaban allí en la pared de la balsa y madre mía, de aquello tenían un panal, pues no te dejaban que estuvieras mirando, ¿sabes? Sí, tú grábalo todo. Eso es, eso es cosa de las cosas de España, es la realidad, me encantaba ver cómo cruzaban el río. Las 4.  

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