Miguel García Arocas

Ha vivido toda su infancia y juventud en Villa de Ves. Al embalsar las huertas, la gente del pueblo se quedó sin trabajo, ni comida, y tuvieron que emigrar. Nos cuenta cómo fue su juventud marcada por la construcción de la presa con la llegada de muchos trabajadores que se convirtieron en sus vecinos. Fue monaguillo y nos cuenta tradiciones y costumbres de entonces. Nos habla de su paso por la escuela y cómo fue su infancia en el pueblo. Miguel, llegó a ver como cortaban y bajaban troncos por el río, como lavaban las mujeres y pescaban los hombres. Todavía recuerda cómo se llamaban y donde se ubicaban las huertas ya desaparecidas.

Fecha de entrevista: 06/07/2021

Comarca: La Manchuela
Municipio: Villa de Ves
Provincia: Albacete
Pais: España
Año Nacimiento: 1942
Género: HOMBRE
Entrevistador/a: Antonio Lucas (Producciones Bressol)

Soy Miguel, Miguel García Arocas. Nacido en Villa de Ves el 27 de octubre de 1942. Hijo de Pedro y de María, bueno, no hace falta ya tanto requisito.

 

FAMILIA

Mi padre se llamaba Pedro y le pusieron de mote, porque como allí siempre había motes para todo el mundo, Periquín. Pedro Periquín. No, a mí no me pusieron mote de Miguel de Periquín, o Antonio el de Periquín. Los hijos éramos, sí cómo había más nombres. Mi madre tuvo 11 hijos. Yo soy el que hace 11. Vivían, quedaron 7, viviendo 7, los otros murieron pequeñitos. Pero 11. Yo soy el último de la guarida. Tengo un hermano en Casas Ibáñez, que ese me lleva 8 años. Y después nací yo de rebote, como fuera, pero nací. Muy bien y bien me he criado allí hasta los 17 y medio y ya como no había vida, pues hubo que emigrar y ahora vine a Valencia y aquí me ha ido bastante bien. Trabajo mucho, y ya está.

 

(Pantano) (SOCIEDAD- Vecindad)

EL PUEBLO

Pues, el pueblo era, que habíamos como unos 500 habitantes, sí. Luego empezó la obra, y en la obra, pues llegó a haber hasta 1000 trabajadores allí. Y ya cuando fue terminando la obra se iban despidiendo trabajadores, iban quedando menos según la faena y hasta el final que ya después de embalsar aún había trabajadores trabajando allí, sí, algunos poquitos ya, pero algunos. Pues se vivía de la ganadería se vivía de la huerta principalmente de la huerta y del campo también que sembraban trigo y cebada todo eso, sí. La ganadería, que había mucho ganado y la huerta era la principal, había muchas huertas y muy buena, y aquello estaba muy recogido y no hacía tanto frío en invierno como arriba y se estaba, se recolectaba bastante, pues en invierno zanahorias se recolectaba boniatos, se recolectaba muchas cosas de invierno, claro, y luego ya, pues todo lo que daba, muchos árboles, fruta, mucha fruta, todo, todo muy bien. Allí había gente que recogía los frutos y los llevaba a Casas de Ves a vender, sí, muy bien, pero se vivía bien.

 

EL EMBALSE Y SUS CONSECUENCIAS

Había por lo menos comida, había mucha comida claro. Al embalsar ya, faltó todo. Y la gente emigró, pero así volando. Bueno, se tardaron pues como unos, te voy a decir unos, 2 o 3 años nada más. Sí, sí, sí. No tardó la gente más en volar. Cuando embalsaron como unos 3 años. La gente voló. Toda. Sí. Ahí que nos quedamos, pues unas familias, pero al final ya tuvimos que volar todos, sí.

Aquellos señores, que vinieron engañando al pueblo. Y como entonces había, te voy a contar, me importa un pepino que lo que lo oiga quien quiera, pues había ingenieros, había claro en Teresa y vinieron, pues eso, haciendo unas reuniones al pueblo para decir que iban a eso, qué tal, que iban a dar agua en el campo, que iba a dar, en fin, ofrecían muchas cosas y luego se quedó en nada, nada, les dieron 4 perras. Y el que no quiso cobrar. Después tuvo que cobrar por el que vino, como el que dice eso de a la fuerza, la fuerza, digamos, si no quieres, si el Gobierno ya te, ¿cómo se llama eso? Te lo expropia, pues ya algunas personas que estaban fuertes decían que no, pero al final, tuvieron que cobrar. Y aquello, pues, embalsaron, desapareció todo.

Pues yo calculo que fue por el 50, yo tenía 8,10 años, en el 50, 53 o aproximadamente, no estoy seguro, año arriba año abajo, pero por el 53 aproximadamente, creo que embalsarían el 54, por ahí sí. Bueno, pues nosotros teníamos un ganado. Y mi padre y mi hermano y yo que los demás hermanos ya habían volado. Pues claro. Mi padre con el ganado, mi hermano, trabajando en el campo y yo ayudaba a lo que podía porque era muy pequeño. Aún claro, entonces 13 años. Figúrate, y mi hermano, cuando se fue a la mili ya me tuve que quedar yo a cargo del campo y mi padre ya vendió las ovejas que teníamos y todo, no vivíamos mal, pero claro, ya aquello ya no, no había vida allí. La gente empezó a migrar en cuanto la obra terminó porque allí ofrecieron a mucha gente hacerlos empleados de la hidroeléctrica española empleados, o sea, ¿sabes lo que quiere decir empleados? pues un trabajo para siempre, digamos. Entonces el que tenía un poco de enchufe, que yo digo. Pues sí lo hicieron empleado a mucha gente del pueblo y, claro, pues al hacerlos empleados, se los mandaron a Valencia, otros a Alicante, donde tenían la faena la hidro y claro. Entonces allí el que se quedó, pues se quedaron 3 empleados para cargo de la presa. Y hacían turnos de 8 horas y allí, pues eso, total, que al final optaron por desde el pueblo, que se llama Basta, ¿no sé si los habréis oído nombrar? Por Cofrentes ahí que desemboca el río, que está la central eléctrica, desde allí, ahora ya luego con mandos ya levantan las compuertas, hacían todo. Sí, pero esto ya fue ya, pues eso, pos con los 60 y 60 y pico años 60 y pico por ahí, sí. Los hicieron empleados a varios, mucha gente. Pero claro, a todos no. Y al que no, tuvo que salir zumbando para ganarse la vida, como por ejemplo yo. Pero bueno, prometieron cosas, pero luego no se cumplieron. Lo que pasa siempre y allí, pues había 4 caciques que son los que arreglaban la cosa y son los que se echaban dinero al bolsillo yo era pequeño, pero me acuerdo que se oía y de pequeño no sé, pero retienes muchas cosas, sí, más que, más que ahora. Sí.

 

LA CONSTRUCCIÓN DE LA PRESA

La obra consistía, pues ya ves que no había maquinaria, a base de fuerza. Entonces ya había camiones y eso, bajaban el material con camiones por la carreterita esa, unos remolques con cemento hacían maniobras en todas las curvas tenían que hacer maniobras para poder bajar, sí, pero bueno, una carretera de piedra, ¿eh? Ahora están alquitranadas, entonces eran de piedra. Llegamos con las bicicletas y frenábamos con, con la zapatilla, bueno con las albarcas, con las albarcas que eran, eran duras, eran de ruedas de camión, de lo que fueran las albarcas de antes y frenaban, allí no había frenos de la bicicleta, frenabas con el pie. Para aquellas cuestas sigue, pero ahora da miedo, pues entonces daba más. Ahora, han puesto quitamiedos. Entonces no había quitamiedos ni nada, y cada pedrusco así de gordo y la bicicleta pinchada a cada minuto.

 

ACCIDENTE CON LA BICICLETAS

Sí, yo me llevé un susto bueno. Porque había una pareja de novios. Allí en los malecones, esos que hay en las carreteras y yo estaba aprendiendo con la bicicleta que tenía mi hermano, era difícil quién tenía una bicicleta allí era el rey, ojo, bueno y claro, yo no sé, pues se conoce que lo mire y me fui cara de ellos. Y menos mal que el chico me echó mano a la rueda y me paro, si no me meto por allí, para abajo, sí me vi mal aquel día, pero bueno.

 

LA CONSTRUCCIÓN DE LA PRESA (II)

La obra pues empezaron ahí a hacer la obra pues empezarían por él, yo tendría 6, 8... En el 48, 49 empezarían a hacer la obra, duró 4 años o por ahí. La presa, iba al río por su cauce, ahí era todo huertas y abajo detrás de la presa había un molino, que yo el molino no lo he llegado ya a ver, había desaparecido creo, que mi padre me lo me lo decía, que iban a moler allí y por eso le llaman el Molinar, porque había, por el molino, le llaman toda esa parte del Molinar, entonces es cuando decidieron hacer la presa allí, pues aquello desapareció todo. Y claro, empezaron a hacer la presa. Y lo hicieron con arcilla. ¿Sabes lo que es arcilla? Es una tierra colorada que es dura y eso solo traspasa el agua porque claro, y aún se escaparía alguna, pero eso a base de arcilla y piedra y van metiendo ahí y metiendo y metiendo y chafando con una apisonadora. Me acuerdo yo que había una apisonadora así, alta y dejan caer las pesas, pom e iban pisando, así lo hicieron, eso es. Eso es una obra, pero de aquella manera y a base de barrenos. A base de barrenos, tirando los túneles, hicieron un túnel de 15 km. Que esta coge el agua de la presa, hay unas compuertas que coge el agua para Basta, un túnel, creo que son 15 km por debajo tierra, todo. A base de barrenos, barrenos y encofrado. Allí un túnel va encofrado de cemento y todo va hasta, hasta Basta, creo que hay 15 km y empezaron unos desde allí y otros desde aquí. Y fueron a tropezarse y no se fueron ni un metro. Unos ingenieros de categoría habrían entonces también. Sí, sí, cuando tenía 14 años nos llamaron porque se escapaba mucha agua y nos llamaron a un primo y a mí para trabajar allí, que aún tengo el primer contrato que me hicieron de 2 días. Y resulta que bajábamos allí, nos contrataron para llevar el cemento con las carretillas y bajamos abajo, porque cuando ya había cemento no bajaban abajo y había una, una esta que metían, ya estaba en el el cemento, inyectaban a los anillos del túnel para que, claro, no se escapará el agua. Y había un túnel de grande, pues que te diría yo, una altura como dos veces el pino ese de alto. Sí, muy alto en la compuerta daba miedo de estar allí. Están, un ruido que salía un chorro de agua, daba miedo y ahora el sobradero que llaman está a la otra parte que hay otras 2, 3 compuertas que cuando vino la riada esa de Tous levantaron las compuertas porque si no se llevaba la presa.

 

(Río - Catástrofes naturales)

LA RIADA DE 1982

Una riada grandísima, llegó hasta... saltaba por arriba, por el vertedero y tuvieron que abrir las compuertas. Yo ya estaba aquí en Valencia. Tuvieron que abrir las compuertas y entonces claro, el agua que salió disparada pues llegó a Tous y arrambló con la presa, arrambló con todo lo que pilló allí, aquello era, era tremendo. Me dicen que fue tremendo. Sí, sí, sí, de lluvia, de lluvia, simplemente de lluvia. Cayeron por allí, yo que sé.

 

(Muerte)

ACCIDENTES EN LA PRESA

También hicieron el desagüe que hicieron para el río viejo, digamos, para donde iba el agua antes, pues claro abres las compuertas, soltaban agua, algunas veces abrían.

Y pues allí hicieron 2 túneles muy grandes y una noche estaban cenando allí el relevo. Y cayó una piedra y mató a 7. Yo era monaguillo, 7 ataúdes allí. Cayó una piedra que aún está allí. Sí, tengo un cuadro pintado, luego lo enseñaré dónde fue y mató a 7 trabajadores, muchos, y murieron varios, muchos trabajadores. Uno de barrenos, otros de... uno se clava un pico por ahí porque le cayó no sé qué. Sí, sí, murieron varios, sí. Había accidentes a cada momento. Bueno, entonces era todo a base de mano. Y había, me acuerdo que la arcilla de arriba que os enseñaré el cuadro que estoy pintando, donde bajaba las arcilla de arriba con vagonetas. Y alguna vez se soltaba alguna. Y tira millas, madre mía. Eso era una cosa de esas de obra, pero de quitarse el sombrero.

 

(Vecindad)

TRABAJADORES DE LA PRESA

Los trabajadores de la central había de gallegos, había muchos gallegos, muchos. Había de los pueblos de por allí de Albacete también, por ahí, de La Recueja, y más arriba de Alcalá del Júcar, de Tolosa. De todas esas aldeas que hay por ahí había muchos trabajadores también.

Entrevistador: ¿Y donde vivían?

En cuevas. Porque ya no había casas en el pueblo. No tenían, nosotros teníamos una casa de mi abuela también, teníamos 3 casas, una de mi abuelo, otra de mi abuela y la nuestra. Y la casa de mi abuela la teníamos alquilada, vivían dos familias. Había una arriba y otra abajo y vivían dos familias. Y allí vivían en cuevas. Si habéis ido... a ver si así con alguien que vaya que lo explique, claro, si estuviéramos más cerca, pues un día íbamos y os lo explicaría bien todo. Total que vivían en cuevas y nada, y encendían el fuego, allí todos dormían y todo allí en la cueva, sí, sí, sí, allí vivían

El pequeño ruiseñor. ¿Lo habéis oído? Al pequeño ruiseñor, el cantante Joselito, Joselito. Ese vivió en una cueva con sus padres, de Andalucía ha venido mucha gente también, era pequeñito como yo, claro, y pues que ese era de mi edad más o menos. Y vivieron allí en una cueva, durante un año o dos, los que estuvieron en la obra. Y después vinieron aquí al barrio del Cristo a Valencia, y ahí vivieron, y después ya, pues se buscaron la vida. Allí vivía mucha gente. Pero claro, ya te digo que había. Hubo hasta 1000 trabajadores. Y venían de todas partes.

 

RELACIÓN VECINOS Y TRABAJADORES

Bueno, yo era pequeño. Y aún reñíamos con los chavales, nos reñíamos, pero la gente mayor se llevaban muy mal. Los gallegos hubo una pelea allí, una pelea que, que no hubo muertos, porque, porque Dios no quiso, porque allí cogieron los del pueblo, cogieron hasta hachas. Hachas para cortar la cabeza a quienes pillaran a los gallegos. Una trifulca allí que vamos. Y tuvo que venir la Guardia Civil, ¡búa! Aquello parecía la guerra.

Entrevistador- ¿Qué pasó?

Pues no sé por qué salió la cosa, no sé, es verdad. Yo entonces no me acuerdo. De la pelea sí me acuerdo. Porque la gente bajaba allí y yo vi a gente con hachas metiéndose estas de mano, de estas así, y bajaban para abajo para la obra que estaban en campamentos, estaban hospedados los gallegos, eso sí.

 

EL POBLADO DEL MOLINAR

Había bueno, hay un poblado, que allí en el pueblo vivía la gente, ingenieros y encargados y toda esa gente, médicos, eso había. Una Iglesia y íbamos a decir allí misa todos los domingos. El cura del pueblo y un amigo mío, que éramos monaguillos. Y allí, la gente que había allí era gente pudiente, allí no vivía nadie que no... vivían a lo mejor, si había 50 casas, eran todas de empleados y de toda esa gente y del pueblo nada. Y luego ya quedó aquello, no sé ahora sí hicieron un campamento y todo, pero ahora no sé, ya estará muerto, aquello estará perdido.

 

(RELIGIÓN- Iglesias, Curas)

EL CEMENTERIO

El cementerio era de todos, lo que pasa es que por ejemplo, tú te colgabas, y no te enterraban. Había una parte de cementerio que ahí enterraban a los que o no estaban bien casados, estaban juntos pero no estaban bien casados, o los que se quitaban la vida. Entonces lo enterraban aparte, no sé por qué, pero bueno, una tontería porque el cementerio, la puerta era la misma y al entrar había un espacio que allí aquello era, el cementerio es que era el pueblo antiguo. Cementerio era un pueblo antiguo, hay una muralla de los moros, están allí con sus. ¿Cómo se llama las dónde meter los fusiles? Sí sé cómo se llama. Bueno, no me acuerdo. Las aspilleras, sus aspilleras y todo. Ahora tiene que ser duro eso, porque para tantos años que hace. Y claro, luego estaba la Iglesia y vivían al lado de la Iglesia, ahora ya están tapadas, había por lo menos 8 o 10 cuevas que vivía la gente. Y claro, pues dentro arriba del cementerio había un aljibe muy grande que aún está el aljibe, donde recogían el agua y allí se apañaban, claro. Y allí vivía, pues viviría el amo de todo aquello. Y luego había también una bajada para bajar a la huerta. Que aún está también. Es una Tapia, se llama la Tapia de los moros, que está tapiada. Es un ciento así, que yo iba a pasar por allí cuando era pequeño que si te caes ya no, desapareces del mapa, pero bueno. Y había una puerta allí para que por la noche la cerraban, y allí no había ya quien pasará. Y por la parte de aquí delante de la Iglesia, también había otra puerta, de esa no me acuerdo yo, mi padre sí, y había un arco ahí también y cerraban ahí.

Entonces se resguardaban así claro. Y pues nada, luego las casas esas las hicieron allí cuando hacen la autopsia, para el que se mataba o el que se quitaba la vida o eso, le hacían la autopsia y de allí a la Iglesia y al cementerio, y me acuerdo yo, pues los enterraban. Digamos que esto es un cementerio que lo habréis visto, la parte de arriba que está allí. Pues a la entrada a mano izquierda hay un aljibe, por donde recogían el agua que ahora está tan hundido ya, pero bueno, y había como un trozo que te diría yo, pues como unos... como de aquí a la valla. Que ahí enterraban a toda esa gente y de ahí para allá ya enterraban a todos los demás. No sé por qué, pero bueno era así.

 

TODOS LOS SANTOS

Y íbamos el día de Todos los Santos, íbamos a cantar allí al cementerio con el cura, y si tú querías un responso que se llamaba. Tú querías cantarle un responso a tu difunto y pagabas. Sí, sí. Bueno, el cura se ponía las botas, ahora pasamos un frío. Aquí en el mes de eso ya hace mucho frío y contando, y uno detrás de otro, uno tras otro y uno detrás de otro y cantando y se hacía pues de noche.

Pues sí. La cantaba, como cantaba en latín, nosotros cantábamos, pero te digo que ya no me acuerdo. No me acuerdo ahora. Lo que sí me acuerdo es de una anécdota, que hacíamos, que cuando íbamos allí, cantemos o no cantemos 5 duros, ya tenemos. Es una anécdota que, pero bueno, cantábamos en latín que ahora no me acuerdo ya. Nada, por un responso de dos minutos, nada más, pero cobraba.

 

EL CURA Y LOS MONAGUILLOS

Nosotros éramos monaguillos. Y íbamos con el cura a todos los entierros, todo, todo, todo, a misa todos los días a decir misa, todos los días de Dios. Sí, y nos pagaba un duro al mes, 5 pesetas al mes y algunos meses se lo olvidaba, y el otro... yo me daba vergüenza, pero el otro no. El otro, un amigo que tengo en Barcelona ese no. Don Alfredo, que este mes no nos ha pagado. Caray chicos ganáis más cuartos que toreros, así nos decía, y tenía más millones que pesaba. ¿Tú sabes allí el día de la fiesta, las bandejas de billetes que había allí? Sí, había años que contábamos 200000 pesetas en aquellos tiempos, eh, te lo juro por lo que más quiero. Bandejas enteras. De billetes. Y luego el cura nos decía, va, a contar, a contarlos chicos, va, y luego él se los llevaba. La iglesia se rompía, pero no se arreglaba nada. Era un, no se metía con nadie el nombre, pero era muy... Era de allí, del pueblo de arriba. Esos padres tenían mucha pasta y, claro, eran ricos. Por eso el que no tenía dinero no podía estudiar, eso está más claro que el agua. A nosotros nos quiso llevar a estudiar para curas, pero a mí no me dejaron mis padres. Y claro, pero hay gente que sí que se fue gratis. Te llevan gratis a estudiar, y este amigo mío se fue a Barcelona con los padres, claro, y se metió, cuando tenía, le faltaba un año para cantar misa, se salió. Y ese bueno, luego fue director de bancos, ha sido director del Banco que habrá cobrado, pos yo que sé, entonces el que estudiaba, era, o tenías dinero, o eras muy inteligente. O, ni aunque fueras inteligente, no había manera.

 

(Escuela)

LA ESCUELA

Yo fui, tengo la cartilla de escolaridad. La tengo en casa, aquí no, fui 3 años. De 7 a 10 me parece, pero de los 3 años, pues, íbamos en invierno, en invierno cuando llegaba el mes de Marzo, allí ya no había escuela, había que irse al campo a trabajar. Ya no había escuela claro, y yo fui 3 años, aprendí a leer, a escribir y las 4 reglas, poco más. Allí había 35 niños. Sí y otras 30 y tantas chicas abajo. Pues yendo para la Iglesia a mano izquierda, a mitad de camino del pueblo está la escuela, aún está. En esa obra que hicieron la obra para un señor, que se lo quedó, la hizo un zuncho de cemento y ya no se tocó, y abajo había dos pisos, una abajo y otra arriba. Y arriba estábamos nosotros y abajo las chicas. Allí había una separación de camino y allí no había quién bajará abajo ni quien subiera para arriba. Había una separación que no, no, no, no, no, nada, que va. Ni roces siquiera.

 

(EDUCACIÓN - Juegos)

JUEGOS INFANTILES

No, aquí jugamos los chicos y las chicas, pero juntos ninguna vez, nunca, nunca ni jugando. No, no, no, no, no. Nunca. Eso era tabú. Nunca, nunca, nunca. Allí jugábamos, nosotros jugábamos a la pelota, al frontón, jugamos a las bolas, jugábamos al caliche. Es una esa de caña, un pito de caña, así que se posa y se ponían monedas y con otras monedas le tirábamos y el que se la va a hacer que caía ya, pues se las llevaba, las perras, eran perras chicas y a lo mejor ya ves tú. Y jugamos mucho a eso y al guá también. A almaisa, ¿no sabes lo que es? Pues almaisa es que uno se ponía así con las manos en el suelo y los otros venían desde había una línea que desde ahí tenías que saltar por arriba y claro, conforme ibas saltando el primer salto se iba haciendo para delante hasta que ya llegabas que no podías saltar, claro, entonces te tocaba a ti ponerte. Sí, eso y choro mango mangotero también. Todos los juegos que había por entonces lo que más jugamos era al frontón, a la pelota, yo tengo 3 copas, pero ya las gané aquí en Valencia. Sí, porque allí no hay. No se jugaban nada. Allí se jugaban a robavino los mayores y el que perdía, la pagaba y allí venía pues todo el mundo, y a la Cara-Cruz. ¿Sabes lo que es eso, tampoco? Bueno, pos dos monedas que había antiguas. Que tenían dos caras de mujeres. Yo tengo lo que pasa que la tengo fuera, así que eran antiguas de eso y había las mujeres, y tenían como un culo, como una esa de España o si el escudo de español de España, en fin, algo así. Y contaban las dos del culo y las tiraban para arriba y si salían caras, pues ganaba el que tenía, digamos la banca, ponías una banca con pesetas y el que tiraba para arriba y tú apostabas. Bueno, pues yo me juego una peseta a la Cruz, bueno, tenía que jugar a la Cruz porque las caras eran para mí. Entonces, claro, a lo mejor jugaban 3 o 4 a la Cruz y el sí perdías tenía que pagar, claro está, y si ganabas las recogía todas. Si mucha afición todos los domingos había afición a la pelota y las caras. Y algunos dicen que las fullaban, no sé qué les ponían así el dedo, pero bueno, es muy difícil tirar para arriba y caen como les da la gana. Pero sí, sí, no te creas, ¿Eh? Sí, sí que algunos les daban la vuelta sin darte cuenta. Si alguno dice que las fullaban.

 

(Doctrina)

LA INFLUENCIA DE LA IGLESIA Y LA ESCUELA

Las niñas nada, a trabajar con la madre. Es más. Había una maestra que los domingos había baile, me acuerdo que íbamos al baile. Y las chicas, pues que tenían ya 14 o 15 años. Eran mayorcitas que nosotros, pues claro, iban al baile y había una maestra que una vez ella lo presencié yo, fue a por ellas al baile las saco a todas y se la llevo, te lo juro por la madre que me parió. De verdad y los domingos a misa todo quisqui. Las niñas y los niños, pero los niños nos ponían, bueno, yo era el monaguillo, estaban en el altar, pero los niños los ponían en dos filas. Así, en un lado y las niñas en dos filas en la otra parte de la Iglesia. Qué dices ni rozarte siquiera. Ni con tu hermana. Entonces era, era, era muy, muy malo. No había manera de juntarse, no. Es más, una vez ella, que tenía muy mala, la maestra aquella subió a una niña arriba al Colegio nuestro. Porque había escrito que los barcos andaban por los desiertos, ¿Qué te parece? Y subió a eso, a avergonzarla allí, delante de todos los niños. A ver. Otra cosa más, por la mañana es cuando entrábamos, cara al sol con la camisa nueva. Ya sabes, esa me lo aprendí bien. Y a cantar y en fila. Otro también, cuando entraba algún señor o una señora a la escuela para algo, eso sí, había un respeto. Todo el mundo de pie, nos levantamos todos, todos los chicos y nos levantábamos. Había un respeto, pero también había mucho miedo. Porque había una vara allí, así de grande, te lo juro. Una vara así de grande y de ¿Sabes lo que es sabina? Pues la sabina no se pudre nunca. Pues de sabina. Y daba buenos varazos. Había un maestro que era demasiado, sí.

Pero bueno, yo me acuerdo. A mí me dejó una noche en un día encerrado porque dejó a un amigo encerrado. Y claro, sin comer. Fui a su casa y la madre me dio un bocadillo. Y por el balcón había hablado con él, se lo tiré desde abajo, de donde las niñas, y le tiré el bocadillo y el maestro estaba allá enfrente, en unas oliveras sentado y me vio. Cuando vino, tú ahí, esta tarde no sales de aquí, era ya, yo chiquillo pues cagado de miedo. Y yo Don Francisco, dice ¿Qué? Digo tengo ganas de hacer de vientre, mentira. Qué bueno, pues vale sal, pero te vienes, salgo por la puerta y me voy para mi casa. Ya otro día. Le manda uno a mi casa. ¿Por qué no había ido a la escuela? Dice mi madre, sí que ha ido a la escuela, dice no, no, es que ya otro día no fui, me fui por ahí. Y me mandó a un chico más mayor ya, y bueno, luego volví y no me dijo nada ya, menos mal, pero. Aquello era terrible.

 

(Río)

HUERTA CON SUS PADRES

El primer recuerdo del río, íbamos a la huerta, era pequeño, aún tendría 6 o 7 años. Si hasta los 8 o por ahí creo que iríamos a la huerta, iba con mis padres o con mi madre, con un animal que teníamos, un burro o una mula. No sé lo que había entonces, sí, íbamos a la huerta a trabajar a la huerta, a regar, a recoger la cosecha.

 

(Regadío)

REGAR LAS HUERTAS

Es que hicieron una presa a X kilómetros de donde está, al final del embalse, o antes de llegar, antes del final había una presa, hicieron una presa los de allí del pueblo, claro, una presa, pero de palos. De madera y piedras y leña. Como lo hacen los cachorros esos que van por debajo del agua, los topos esos, castores, los castores más o menos. Si me acuerdo de verlo y allí salía una acequia al remansar el agua salía una acequia por el lado este de aquí de la montaña. Y esa acequia bajaba por arriba de las huertas y ahí cada uno tenía una boquera que se llama, con una maza con un trapo para taparla. Para cuando la querían abrir o eso. Y ahí regaban todo el mundo su huerta, una acequia de agua buena. Una acequia buena y allí se regaba, claro, del río. Porque del río tenías que a cubos o, el río pasaba por detrás de la huerta, la huerta, digamos, estaba aquí el río pasado por ahí. Y a la otra parte había huertas también, que pasaban con una cuerda atada a un pino y a un árbol de aquí de la huerta, y por ahí con una carrucha se llamaba, una carrucha, ¿sabes que es una carrucha? Pues como una rueda. Como una rueda que va cogida con una cuerda y tú pones la cuerda y tú pones la carrucha ahí y te ataban a la cuerda y con la carrucha vas estirando una cuerda que tenías y pasabas el río. De eso me acuerdo, así que había gente de las huertas para pasar a la otra parte. Y si no tendrías que andar kilómetros y kilómetros para llegar a la huerta, entonces por ahí pasaban el río. Pues, habría por lo menos un par de ellas por lo menos, yo me acuerdo de ellas, sí.

 

(Río)

NADAR EN EL RÍO – LA CENTRAL VIEJA

Podíamos nadar, yo era pequeño, no me dejaban, pero me escapaba alguna vez. Había un sitio aquí abajo de la presa. Es que aquí bajo hicieron la otra presa, ¿Dónde está el pueblo? pues enfrente había otra empresa que hicieron para coger el agua del canal, un canal para ir a la central vieja. En la central vieja. Vosotros no habéis ido, es una maravilla eso de montañas es una preciosidad, pasa que ahora ya pues para ir, pues yo que sé, no sé. A dos horas andando, que estará 10 km. Puede que sí 10 km, había una central vieja en 1910. Que elaboraron y dieron luz  para Madrid, para el pueblo valencia. Sí, sí, fueron de las primeras centrales que hubo en España, ¿Eh? Sí, estuvo hasta 1950 creo, 40 años. Entonces había que coger el agua por un canal, desde ahí desde el pueblo, debajo del pueblo mismo, y tienen que hacer una presa para poder coger el agua. Había unas compuertas, una casa con una compuerta que abrían o cerraban y echaban el agua por el canal. Iba por fuera y por túneles. Y ahí llegaba al final una montaña muy grande que hay. Y claro, de allí, pues unas turbinas grandes. Había 4 turbinas o 6 turbinas bajaban a las máquinas a la central y allí, a la luz, claro, que por cierto, esas máquinas y eso, las traían con bueyes. Entonces no había camiones, con bueyes y carros las traían, por una carretera allá por el monte, estrechita, pero bueno, y allí arriba estaba mi padre de aguatero. Mi padre nació en el 1800, 90, o 92 y trabajó allí, estaba de aguatero para llevar los botijos del agua a la gente trabajadora y dice que les traían las máquinas con bueyes, bueyes arrastrando aún pues con carros, carros grandes, claro, que para meter las máquinas allí figúrate, una obra que no se había visto, pero es precioso. Hicieron allí, pues, una obra de estas de ingeniería, pero grande entonces, claro, tenía que llevar el agua arriba para que cayera fuerte, como pasa allí en Basta. Para mover las máquinas y ahí salía luz para Madrid, y para el pueblo le dieron luz gratis. Pero tenía que tener cada uno, una bombillita solo. Si no te cobraban. Me acuerdo de aquello, una bombillita. Pero claro, la gente enganchaba.

 

NADAR EN EL RÍO

Nadábamos aquí abajo, ya antes de llegar al final de la presa había como unas pozas que una era para regar y la otra era para lavar las mujeres. Unas pozas grandes y como una piscina y allí nos bañábamos alguna vez, y la gente mayor se bañaba en el río con cuidado, porque allí una vez murió un padre y un hijo se tragó en la compuerta esa que yo te digo.

Al canal sí bajaban porque, ¿saben lo que es una almadía?

 

(TRABAJO Y ECONOMIA - Oficios) (Transporte)

ALMADÍA

Almadía, bueno, pues una almadía es que cortaban pinos. Y bajaban los troncos. Los ataban en el río y hacían muchos troncos atados, y bajaban, se subían en ellos y con eso iban guiándolo hasta abajo hasta la carretera que podrían cargarlo. Los troncos, claro, tenían que bajar así. Y una vez  se conoce según me cuenta mi padre, yo no había nacido. Se conoce que ese de las compuertas, los llamo. Y ¿Qué hicieron el padre del hijo? se tiraron. Y la corriente se los zampó y allí murieron, que si no se bajan de la almadía no les pasa nada porque las almadías se quedaron arriba. Pero claro, a ver que iban cara de la de la de la compuerta, pues tuvieron miedo. Un padre y un hijo murieron, y allí se quedaron los dos, sí.

Gente que iban a cortar del Ayuntamiento, gente trabajadora, sí, el Ayuntamiento allí todos los años hacían cortas de pino, y vendían la madera. Se mantenía un pueblo rico, con gente pobre. El Ayuntamiento, rico con gente pobre, que el Ayuntamiento era rico. La resina, venían de allá de, los resineros del allá, de más allá de Madrid, de Segovia, de Segovia, venían ahí a mi pueblo a resinar.

 

RESINAR

¿Sabes lo que es resinar? Pues una guadaña que llevan, cortan el pino, le van quitando, hacen unas chichotas, le van quitando la, al tronco. Y ponen una chapa así, la clavan al árbol y abajo un mortero. Y va llorando, llorando resina del árbol y se llena el mortero. Y así venían muchos resineros, venían y eso lo vendían también. Sí, bueno, cuando ya un pino tenía 5 años resinado, 25 años, creo que era 5 años por cada cara, o 20 años, le hacían una cara y estaban 4 o 5 años en la cara. Luego hacían otra, eran pinos grandes, ya cuando le hacían todas las resinas ya los cortaban, sí, cortaban y claro a la montaña aquella no había sitio para sacarlos que tienes que tirarlos para abajo y al río.

 

(Lavaderos)

LAVAR LA ROPA LAS MUJERES

Había una fuente en el pueblo que aún está y había un lavadero y otra que hay en el pueblo que aún está el lavadero, que lo han hecho nuevo, digamos, que ahí lavaba la gente, pero había gente que no le gustaba lavar allí porque iba mucha gente y se iba al río. Yo he ido con mi madre al río a llevarle la ropa, con un animal que teníamos, sí, yo era pequeño, y mi madre, vámonos a lavar y nos íbamos al río a lavar y a la fuente que llaman, la fuente buena también. Allí había otra fuente detrás de la Iglesia, allá, hay otra fuente  que aún esta esa fuente, la gente que sube el agua al pueblo de arriba y de allí, entonces, pues allí la gente, pues cada uno se apañaba, pues como podía y a lavar todas las semanas. Una vez a la semana, pero había que lavar, la ropa a sucísima del campo y de todo lo que eso. Y ducharte, pues en un lebrillo, pues es una fuente grande así de de barro, que se llama lebrillo, que es donde se mataba al cerdo se recogía la sangre, sí, bueno dónde te bañabas no, pero bueno, más o menos. Y cuando se rompía, pues iban los lañadores. ¿Habéis oído los lañadores? Claro, pues unos señores que iban, que llevaban como una máquina, que le apretaban así eso y una buena bronca se iba agujereando el barro y le echarrajaba una tenaza o lo que fuera. Y una broca que apretaba así, iba aquello dando vueltas y la broca se metía y echaban  algo de pasta o algo y ponían lañas. Y decían: laña echa, cuartillo caído. Sí, sí, sí. Lañas, lañas, grapas. Igual qué hora te ponen grapas, pues entonces ponían grapas en las tenajas. Yo tengo ahí una tenaja que es donde guardaba mi madre, últimamente yo he visto las lentejas. Sí, las guardaba allí, pero esa tenaja es de vino. Seguramente porque tiene un agujerito abajo, seguramente tendría algún grifo que era de vino, pero luego después, pues me acuerdo que mi madre la llenaba de lentejas lleno, y aún sobraban, las echamos a los cerdos con que ya ves, ya ves, tú, sí, y nosotros comíamos claro.

 

LAVADEROS

Pues antes estaba fatal, hundío, y aquí venían muchas mujeres a lavar y de una pila, pasaba el agua a la otra y lavaban. Digamos que aquí cae el agua en esta pila, limpia. Y aquí, en esta pila se lavaba y aquí también, pero en la primera solamente se enjuagaba, porque claro, si tú estás lavando y no tienes para enjuagar en agua limpia, pues no hacemos nada. Entonces era así. Eso me acuerdo perfectamente había por aquí arriba, como una cañería que caía el agua a la pila. Y de esas iba saliendo a las otras y entonces había bastante agua allí en el pueblo. A la fuente  solamente iban las mujeres a lavar, sí y a la otra fuente igual. Y si íbamos al río pues iba alguien de la familia. Yo iba con mi madre, yo jugar a tirar piedras al río, y madre a lavar y cuando eso, yo me llamo Miguel. Miguelico tiende la ropa y pon encima una piedra, tiendes la ropa y se secaba de seguida a la, a poco de lavar una hora o así ya estaba la ropa para cargarla en el animal y subiendo. Sí, me acuerdo una vez nos llevamos algo de comer y agua no, porque agua corría y además limpia y sana.

 

(Huerta) (Pantano)

LOS BALDÍOS

Había unas cuevas arriba y había un paso estrecho de unos 200 metros aproximadamente. Creo que habría como 200 metros y hay un paso que pasaba la acequia por ahí. Y por aquí las caballerías y abajo en la huerta. Entonces había un paso estrecho en esos 200 metros que era que había un animal solo. Y cuando pasaba uno, el que tenía que pasar, tenía que vocear, ehhhh que voy, así, y el otro escuchado por que retumba aquello, retumbaba, y ya te escuchaba y se paraba y si te tropezabas, aquello era un un disloque, aquello no se podía y claro. Entonces me acuerdo que había los baldíos. Y había huerta somera.

 

UBICACIÓN DE LAS HUERTAS

La huerta a somera la de arriba. Otra que había aquí antes de llegar a la presa se llama la huerta pesquera. Y otra, que era la de abajo, que era la huerta el Molinar, sí, la huerta somera es la primera que había arriba. La pesquera, el medio y el Molinar abajo.

Eso es lo que yo quisiera saber, porque se llama somera, quiere decir algo porque estaba muy arriba, puede ser, pero la pesquera es otra cosa rara porque allí, claro, si se pescaba, pero no sé, eso ya, ahí estoy, nulo. Sí, perfectamente me acuerdo. Íbamos a la huerta, y algunos no tenían caballerías y tenía que traerlo a cuestas y ahí unas cuestas que había, caminos. Caminos malos y tenía que traer a cuestas en los cestos, los haces de las panojas. En fin, muchas cosas, sí.

 

LA DESAPARICIÓN DEL PUEBLO

Un pueblo que había 500 habitantes desaparece de un día para otro. Y Cuando se iban vendían las casas, tiraban, la sellaban las tejas, tiraban las casas y bueno aquello fue un desastre en 2 o 3 años, 4,  fue un desastre, desapareció medio pueblo, ahora están arreglando, pero allí había, quedaron, si había 100 casas o 200, pues quedarían en pie como 50 o no llegaba. No llegaría. Barrios enteros hundidos.

Entrevistador- ¿Y eso por qué?

Pues porque la gente se iba y la vendía, y la gente de por ahí, de otros pueblos iban a destejar que se llamaba a destejar, a llevarse las tejas. Para hacer obra en otros pueblos y hundió todo, mal, claro, y nosotros que éramos. Entonces era un chaval, tenía 16, 17 años. Pues sí, pero no pensabas cómo piensas ahora, ni mucho menos. Pero claro, después yo me he dado cuenta que si hubieran dado agua arriba del campo, arriba a la planicia de arriba, al campo que se llama. Pues entonces la gente hubiera, hubiera aguantado porque con agua hubiera habido mucha riqueza allí, claro, pero claro, para subir bombas allá arriba pues figúrate. Había unas personas del pueblo que fueron las que nos hundieron a todos. Les untaron bien. El uno era abogado, el otro era, no sé qué, les untaron bien la manteca, y los convencieron a todos. Bueno, que vino la forzosa que se llama y tuvimos que salir zumbando, que vamos a hacer, yo no me pesa porque yo si no, no tendría ni la mitad de lo que tengo. No me quejo, pero he trabajado mucho, eso sí, porque allí estábamos acostumbrados a trabajar. Y cómo estás acostumbrado a trabajar, no te cuesta. Eso es verdad. He trabajado mucho, mucho.

 

(Pesca)

PESCAR EN EL RÍO

Sí, entonces se pescaba el barbo, barbo pescabamos con higos, pues cortábamos una caña. Allí no había cañas de pescar. Cortábamos una caña porque había muchos canales, cortabas una caña que nos parecía. Atamos una cuerda a la caña y un anzuelo y un higo enganchado al anzuelo y pez paz fuera. Sí, sí, sí, sí, cómo te lo digo. El tiempo de los higos, que de dónde había higueras, que estaban cerca del río, que caían los higos maduros al río había peces así, barbos era un pez muy malo. Mucha espina, eso no se puede comer, pero bueno. Y después, cuando ya embalsaron, echaron otra clase de de pez. Que fue el lucio y acabó con toda la pesca. Y todos los cangrejos, todo lo que había.

El lucio, que seguramente que aún existirá, ahora me parece que echaron otro que es peor, y cangrejos también cogían. Que cogió la Guardia Civil a uno y le costó, le costó dinero. Y ya eran cangrejos más pequeños, estaba prohibido. Y le cogió la Guardia Civil y lo multó. No sé cuánto le sacaron. Y de allí para abajo se criaban otra clase de cangrejo, que eran grandes, buenos, de autóctonos de allí. Y eran los cangrejos que estaban de rechupete. Ahora, había que levantar las piedras, y bucear por allí un poco, porque si no no, no lo veías. Eso ya fuera del río, abajo, fuera del río para abajo, ya, después de hacer el embalse que siempre baja agua, siempre se escapa agua.

 

(Juventud) (Baile)

BAILAR CON LAS CHICAS

Otra cosa más, tenías que pedirle al padre permiso para bailar con la hija. Yo era muy decidido para eso, sí. Y había una, un padre que no dejaba bailar con los chicos a la hija, se llamaba Cristina. Pues a mí pues me gustaba la chica. Y yo me cagüen ¿No voy a entrar yo? Y voy un día y le digo Fernando, que quieres. Le digo, a ver si me deja usted bailar con Cristina. Y bueno, pues baila, sí ¿Qué me dices? ¿Eso es tan cierto como que estamos aquí hablando, Eh? Le pedí permiso al padre para bailar con la hija.

Las abuelas sentadas en la silla mirando, para ver si se te inflaba la bragueta, y los abuelos también, los padres allí, pero más iban las madres, los padres se iban al casino y juegan a la partideta y eso, pero las hijas y nosotros íbamos al baile y había un señor que tocaba un acordeón. Bueno, nos entendíamos, las mujeres con su sillita a cuestas de casa al baile. Y allí, pues eso, hasta que había dos horas de baile por dos horas. Sí, nos entreteníamos bien ahí, y pedías pieza y a lo mejor te daban para 5. A ver, a ver, allí, la costumbre que había era sacar a bailar a una chica. Y decir ¿Para cuándo me da? Pues la que hace 3, la que hace dos o ya la que hace 5 sí, sí, sí y sí y claro, y pedías a varias y siempre bailabas, pero ya sabes, pues ahora me toca bailar con esta, pues ahora me toca con la otra, íbamos y le pagamos al hombre, no sé si le damos, pues una peseta o dos cada uno, lo que fuera porque ya ves tú en aquellos tiempos también, y nos tocaba el acordeón y bailábamos por ejemplo, de a lo mejor a las 6:00 de la tarde hasta las 8, todo todo bailábamos, pos bailábamos de todo, sí sí, la gente era bailonga. Y se bailaba jotas, sí, y la gente mayor, sí, sí. Era gente muy... mi padre tocaba la guitarra también. Sí, bueno, nos entreteníamos.

Los domingos subían al pueblo, y había leña, a ver, la gente del pueblo, las chicas del pueblo. Pues no sé porque preferían a los forasteros. Y los del pueblo tenían un par de huevos, así, pero de esos que, yo te digo que entonces el que se ponía un poco tonto pues le daban hostias, para parar un tren, sí, sí, sí.

 

(Posguerra)

LA GUARDIA CIVIL Y LOS MAQUIS

Había la central vieja, había un cuartel durante la obra. Entonces no había por allí, gente de Maquis y todo eso sí. Los últimos Maquis los cogieron aquí en Utiel, pero por allí ya se rumoreaba que ya no quedaban, pero sí que hubo, sí. Mi padre se encontró con varios porque iban huyendo de la guerra y van por aquellos montes perdidos y les daban alguna vez de comer, que no se enteraba nadie, porque si no, ya sabes, y mi padre si me lo contaba. Que iban varias gentes por aquellos montes perdidos. Iban huyendo ya, como la guerra estaba a punto de terminar, eso sí, y después los que se tiraron al monte, que hubo bastantes por aquí, por la parte de Requena hubo muchos y por allá hubo alguno también, pocos, pero hubo alguno y ya fueron eliminándolos. El último que eliminaron fue el manco de La Pesquera, que era, La Pesquera es un pueblo, está en el río Cabriel, más arriba de Utiel. Hay un pueblo llamado La Pesquera y ese hombre se conoce que era de allí. Se conoce que era manco y ese fue, creo que fue el último que cogieron por ahí por Utiel o por ahí que lo cogieron. Bien y allí en cuanto había una naja de ruido, la Guardia Civil estaba allí. Pero ojito, eh. Que había leña a cada minuto,  no andaban con tonterías como ahora. A los del pueblo también, porque los del pueblo también eran...  se meaban en la fuente, se hacían caca en la fuente y claro, la gente...una vez  uno, se meo allí, delante de las hijas del juez, na menos, del juez y lo llamaron a la Guardia Civil y les dio buena tumba. Sí, sí, sí. Les dio buena tumba, sí, ¡ah!, y lo tenían, y si no aparecía el culpable. Los tenían 8 días arreglando calles, sin cobrar un duro, sí, sí, 8 días a arreglar calles de pena. Ah a mí me pilló un día la Guardia Civil con un carro, y claro pues, se fue mi hermano a la mili, me quedé yo con dos caballerías que teníamos, dos machos grandes, y habíamos pagado la viña, íbamos con el carro lo recogíamos paz traérnoslo para casa para luego quemarlo en casa, y me voy con el carro una mañana de niebla, búa, de frío, el mes de enero. Total que me fui. Iba a subir en el carro y por la carretera iba al campo que teníamos en la viña. Resulta que me salió un Guardia detrás de una tapia, y va y me para. Buenos días, Buenos días. ¿Qué edad tiene usted? Y yo tendría 13 años o por ahí como máximo. ¿Y usted no sabe que usted no puede, no tiene edad para conducir un carro? Cómo te lo digo. Ay, pues, que mi hermano está en la mili y mi padre no puede, y yo, pues tengo que venir a eso. Lo tengo que denunciar, ah y me denunció. 15 pesetas y luego por buena compostura, porque teníamos con el alcalde y con eso nos llevamos bien. Le sacaron 5 pesetas a mi padre, por conducir un carro tú.

Bookmark and Share

Arriba Enviar a un amigoEnviar a un amigo Volver AtrásVolver Atrás

 PresentaciónTemasBúsquedaRetratosCEDOBIProyectosNormasContactoEnlaces | Mapa Web | Aviso Legal | Política de Cookies
Instituto de Estudios Albacetenses "Don Juan Manuel" - 2015
Esta página esta optimizada para navegadores Chrome, Internet Explorer 9 y Firefox 4.0
Diseño y Desarrollo web Im3diA comunicación