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Trabajo y Economía


Adela Arráez Silvestre

Adela Arráez Silvestre

Enfermera de profesión, se considera una mujer adelantada a su tiempo y que siempre ha hecho lo que ha querido. Fecha de entrevista: 09/06/2015
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Muy buena, aunque estaba la guerra. Mi padre era un contable que trabajaba mucho. Iba a la fábrica de calzado de aquí, a Coloma. Era listísimo sin haber estudiado, y nunca nos faltó de nada, ni en la guerra, ni antes ni después. Lo único es que era un poquito recto, había que hacer lo que él decía. ¿Y qué estudió luego? Cuando terminé yo quería ser comadrona.
Instante: 00:08:07 Ver Fragmento
Donde yo iba a trabajar que era el " 18 de Julio" en el momento en que te casabas tenías que salir de allí. Tenía ese reglamento. Yo esperé que se casara una compañera y cuando ella se fue entré yo, en el 56. Pero durante esos tres años estuve de modista y enseñando el corte porque mi padre me hizo que hiciera de todo.
Instante: 00:11:26 Ver Fragmento
¿Se acuerda de cuánto ganaba? Sí, yo en el año 56 ganaba 600 pesetas y cuando me casé 900. ¿Qué recuerda de cuándo empezó a trabajar, cómo era su trabajo? Yo estudié para curar, pero en aquella época mi trabajo consistía en ponerle la bata al médico, servir al médico, hacer recetas…Lo que te mandaba el médico. La mujer no estaba valorada.
Instante: 00:11:36 Ver Fragmento
¿Qué recuerda de cuándo empezó a trabajar, cómo era su trabajo? Yo estudié para curar, pero en aquella época mi trabajo consistía en ponerle la bata al médico, servir al médico, hacer recetas…Lo que te mandaba el médico. La mujer no estaba valorada.
Instante: 00:12:14 Ver Fragmento
Una vez se nos fue la calefacción del ambulatorio y las cinco que trabajábamos allí decidimos ir a hablar con el director para decirle que si no se arreglaba el tema no se subía a la consulta. Y nos plantamos.
Instante: 00:13:45 Ver Fragmento
¿ Y cuando usted se casó se tuvo que ir del hospital cumpliendo las normas? Cinco meses antes de casarme, que fue en mayo del 66, salió una ley que suprimía esa condición y equiparaba a la mujer en derechos.
Instante: 00:15:48 Ver Fragmento
Era usted muy revolucionaria porque ese episodio del hospital que me ha contado… No éramos revolucionarias, éramos valientes. Meterte a trabajar en febrero, siete horas, sin lumbre, pues eso era una burrada. Y no pasó ni un día, ni dos de tres… Luego nos pusieron las bombonas de butano.
Instante: 00:17:48 Ver Fragmento
Además de trabajar, ¿se ocupaba usted de las tareas de la casa? Si. Lo único que me venía mal era hacer la comida, y eso me lo hacía mi madre y después me lo hizo mi suegra, porque yo salía de trabajar  a las 2 o las 3 de la tarde, comía, y después me iba a poner inyecciones toda la tarde hasta las 10 de la noche. ¿Su marido encontró luego trabajo? Dónde lo llamaban.
Instante: 00:18:37 Ver Fragmento
Hábleme de su profesión, porque usted acabó siendo enfermera pero quería ser comadrona. Yo tenía una madrina que era comadrona y ella me influyó mucho para que me hiciera sanitaria, pero como no quería estudiar pues me hice enfermera. Y mi profesión es lo que más me ha gustado. He estado trabajando 38 años divertida. Me lo he pasado muy bien.
Instante: 00:23:18 Ver Fragmento
¿Aquí ha habido siempre mucha economía sumergida? Ha habido, hay y yo creo que habrá. Es que antes Hacienda no existía como ahora, había cosas por las que no se tenía que cotizar. Por eso mi padre nos pudo dar carrera porque él después de salir de su trabajo llevaba la contabilidad de cuatro o cinco sitios. Pero eso no contaba, de eso no se pagaba, no se declaraba.
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